Analac en desacuerdo con la expedición de la Resolución 0083

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* La nueva medida establece contratos de compra de leche en las zonas más afectadas por el conflicto (Zomac), a un precio más bajo para exportar.

* La resolución puede marcar una brecha más amplia al establecer dos tipos de productores.

* Si la medida de exportación alcanza mejores precios, el productor no los ve reflejados en sus utilidades. No existe un plan de exportaciones ni sus alcances. No hubo la concertación con el sector productor.

Agricultura & Ganadería

(Analac – Febrero 8 de 2018).- La Asociación de Productores de Leche (Analac), recibe la Resolución 0083 de 2018 emitida por el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural (MADR), como un “baldado de agua fría” para los productores. La nueva medida establece contratos voluntarios de compra de leche cruda entre la industria y los productores de las zonas más afectadas por el conflicto (Zomac), a un precio más bajo -con respecto al pagado por la leche de consumo interno- con miras a la exportación.

Establecer un precio de compra menor, justo en las zonas más deprimidas del país, es oficializar la categoría de “productores de segunda clase”. Javier Ardila, gerente general de Analac, asegura que «La resolución puede marcar una brecha más amplia al establecer dos tipos de productores. Los primeros que logran un líquido de alta calidad y reciben un precio sostenible, no necesariamente rentable. Y, los segundos, quienes tienen que vender la leche a lo que les paguen».

La nueva resolución estipula la firma de contratos de proveeduría pactando un compromiso por parte del comprador de adquirir la totalidad de la producción ofertada por el productor de leche cruda de las Zomac, diferenciando el porcentaje que tiene destino a la exportación y el que se destina al mercado nacional.

En este contexto, Analac se manifiesta en desacuerdo con la expedición de la resolución 0083 del 30 de enero de 2018 por las siguientes razones:

* Como país, los ganaderos somos auto abastecedores y nuestro reto no es exportar, sino de controlar las desmedidas importaciones.

* La medida abre la excepción al cumplimiento de la resolución 017 de 2012, dadas las condiciones oligopsónicas del mercado (pocos compradores y muchos vendedores), lo que va a obligar a muchos productores a verse forzados a firmar esos contratos para que le apliquen el precio de exportación, sin tener ninguna participación en la decisión de la exportación, que es decidida por el agente comprador. Este último financia su flujo pagando precios más baratos, mientras tramita la exportación y, cuando la haga, si logra mejores precios no devuelve al productor sus utilidades.

* Genera inequidades para los productores que están en las Zomac. La resolución habla de promedios de producción de los últimos tres meses para fijar el volumen excedente, criterio ilógico porque –históricamente- el productor tiene estacionalidades que le permiten recuperar su flujo de caja y compensar en las épocas de lluvia todo lo que dejó de recibir en la época de verano, para que el balance sea con mejores precios. Este escenario queda acabado porque no va a compensar con un menor precio su flujo anual de dinero y debe ser el promedio de producción del último año, por decir lo menos.

* No existe ningún mecanismo, salvo en el papel, que evite el ingreso de esas leches más baratas al mercado regular, pudiéndose generar todo tipo de alteraciones al comercio.

* Una vez entregada la industria tiene un año para exportarla, y ¿Si no la exporta?

* Si bien la resolución compromete a los compradores en preparar a sus proveedores en un modelo de asistencia técnica para cumplir las exigencias del mercado internacional en calidad higiénica y composicional. El proceso no se lleva de la noche a la mañana y es probable que los excedentes pagados a menor precio no puedan exportarse.

* ¿Qué tal si la industria, al ver que la leche es más barata en otros puntos del país, deja de comprarla en zonas de lechería especializada donde ya se tiene un trabajo de calidad e inocuidad? El trabajo hecho en la región se puede echar al traste. El fenómeno de compra de leches más baratas, ya se evidencia en los supermercados de moda por estos días.

* No existe un plan de exportación claro y éste debe considerar aspectos como a qué países exportar, qué productos requieren en esos países, qué calidad y precio están dispuestos a pagar, qué garantías bancarias se exigirían para el pago, qué normas sanitarias deben cumplir los productos lácteos y sus productores, aclarando que dicha producción debe ser una producción permanente o no sólo una excedentaria.

* No se puede seguir favoreciendo al industrial de la leche y castigando al productor. No existe una responsabilidad social real en las cuencas lecheras.

* La expedición de la resolución en este momento preelectoral es inoportuna.

* Finalmente, una medida que fue solicitada por los industriales, sin la concertación del sector productor, debe ser revisada.

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