Cosechas llegarán al consumidor final en las mejores condiciones

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Herramientas de corte, sistemas de embalaje y empaques son algunas de las iniciativas para optimizar los procesos de cosecha y poscosecha asociados a fincas, centros de acopio, plazas de mercado y otros canales de distribución y comercialización de 23 variedades agrícolas.

Agricultura & Ganadería

(UN).- Debido a la manipulación del producto en fresco, uno de los problemas más graves que se presenta en estos procesos es que se terminan registrando pérdidas equivalentes al 45% del total de la cosecha de productos como frutas, hortalizas, leguminosas y tubérculos.

Bajo este panorama, se establecieron una serie de estrategias encaminadas a mejorar esta situación, a través del proyecto Tecnologías y diseño o rediseño de productos que apoyan el sistema de operación logística, distribución y desarrollo de un modelo en Bogotá y Cundinamarca. Tal iniciativa ha sido desarrollada por la Universidad Nacional de Colombia (U. N.) en el marco del Corredor Tecnológico Agroindustrial, del que también hacen parte Corpoica, la Alcaldía Mayor de Bogotá y la gobernación de Cundinamarca.

“El objetivo es proteger el producto desde el momento en que se cosecha hasta su consumo”, precisa el profesor José Eduardo Naranjo, quien llama la atención sobre los puntos más críticos por los que deben pasar los productos perecederos que hacen parte del proyecto, en el que participan pequeños cultivadores de 79 municipios de Cundinamarca y cinco localidades de Bogotá.

Corte, empaque y embalaje

Dado que una primera pérdida, equivalente al 40,5 % del total de la producción durante la cosecha, se presenta por problemas asociados a un mal corte, el proyecto desarrolló cuatro nuevas herramientas adecuadas para cinco variedades de especies –mango, cebolla, naranja, mandarina y plátano.

Una vez se establecieron los requerimientos de cómo debería ser esta herramienta y los ajustes según la especie, se realizaron los primeros diseños, explica el profesor Naranjo. Idéntica premisa se tuvo en cuenta al buscar soluciones efectivas para los problemas de empaque y embalaje.

Como algunas de las frutas deben ser cosechadas a una altura mayor a tres metros, se diseñaron dispositivos de corte con sistema telescópico y con un mecanismo en el mango de la vara de corte, que además de proteger la fruta permite una manipulación mucho menos lesiva.

Aunque las cajas de plástico resultaban muy útiles a la hora de enviar los productos a los centros de acopio, presentaban el problema de que regresaban vacías y sin embargo ocupaban todo el espacio disponible. Por esta razón, se hizo énfasis en diseño que permitiera amontonarlas y replegarlas para el transporte más eficiente. El prototipo de este embalaje será probado en corto tiempo en circunstancias reales.

Con una vida útil que se estima en cerca de cinco a diez años para estos embalajes, el proyecto ha desarrollado dos tipos de caja con el fin de albergar productos perecederos grandes y pequeños. Dichos empaques presentan la particularidad de tener unas visagras para plegarlos cuando no se encuentran en uso.

¡Todos a la plaza!

Con el fin de que algunos de los productos puedan ser comercializados directamenta en las plazas de mercado de las regiones donde se producen y promover su intercambio entre plazas de Bogotá, se estableció un sistema de empaques y embalajes que estuviera presente a lo largo de toda la cadena, así como que estos se produzcan de manera exclusiva en las fincas o centros de acopio.

Se ha observado que las plazas de mercado están siendo desplazadas por otros mercados debido a que las nuevas generaciones de consumidores prefieren un producto fresco, sano, y que en líneas generales venga empacado, asevera el docente.

Como solución a este problema, el proyecto desarrolló un modelo de plaza de mercado renovador y que reduce pérdidas, gracias a la integración de empaques y embalajes diseñados para la menor manipulación posible de productos perecederos, además de modificar las prácticas tanto internas como externas en la cadena logística, sin perder los valores culturales propios de la plaza, dándole un valor agregado como destino turístico.

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