Indígenas de la Amazonia mantienen prácticas de cacería sostenible

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Foto Cortesía: UN.

* Un calendario ecológico tradicional y la amplia variedad de especies que aprovechan para su subsistencia, entre otros saberes tradicionales, benefician la sostenibilidad de la caza en dos comunidades de Vaupés.

Agricultura & Ganadería

(UN – Agosto 10 de 2018).- Mamíferos como la danta, la guara y la lapa, diferentes especies de primates, tortugas y caimanes; aves como gallinetas, pavas, paujiles y tucanes, además de insectos como las larvas de cucarrones conocidas comúnmente como “mojojoy”, o las de algunas mariposas, están incluidos en la dieta de estas dos comunidades indígenas del sector guayanés de la Amazonia colombiana.

Las ranas también juegan un papel importante a la hora de obtener alimento, pues gracias a su permanente disponibilidad estas pueden sustituir otras presas en épocas de escasez.

Natalia Atuesta Dimian, magíster en Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), identificó los factores que pueden afectar el buen desarrollo de la cacería, una de las principales actividades para obtener alimento en las comunidades de Bella Vista y Puerto Loro, ambas ubicadas en el departamento de Vaupés. Con estos y con otros indicadores elaboró un modelo predictivo de simulación para evaluar su sostenibilidad.

Esta investigación parte de un trabajo realizado entre 2013 y 2014 con estas comunidades y el Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas Sinchi, titulado “Diagnóstico, evaluación y manejo comunitario de la fauna silvestre en la zona del río Tiquié”, en el se buscaba establecer el estado de la fauna de cacería.

Como una forma de profundizar, la investigadora se propuso analizar nuevamente los datos desde la óptica del forrajeo óptimo –que se refiere a una manera adecuada de conseguir alimento mediante la caza según la disponibilidad de especies– para establecer las estrategias empleadas por las dos comunidades. Esta información se utilizaría para elaborar el modelo predictivo de simulación en el programa Vensim 7.1.

Con las simulaciones se estableció la vulnerabilidad del sistema de cacería a intervenciones externas que amenazan la zona, como la minería y los cambios socioculturales. También se concluyó que las comunidades se comportan como forrajeadores óptimos y que factores como el tamaño de su población, el uso de armas de fuego y la conservación de manejos tradicionales son determinantes para mantener la sostenibilidad integral del sistema de subsistencia.

“Entre los factores importantes que hacen de la cacería una actividad sostenible para las dos comunidades estudiadas se encontró que utilizan gran variedad de especies”, explica la investigadora, quien recuerda que en su dieta se incluyen alrededor de 90 tipos de animales.

En las simulaciones también se incluyó un escenario en el cual el aprovechamiento no se rigió por la disponibilidad de especies sino por un calendario ecológico tradicional empleado por las comunidades para aprovechar la fauna.

“La caza de determinadas especies siguiendo ese calendario tradicional permitió la sostenibilidad en ambas comunidades. Esto indica que el uso histórico está mucho más adaptado a su realidad y les garantiza una alimentación óptima durante más tiempo sin agotar los recursos”, asegura la investigadora.

Con este modelo de simulación también se espera aportar a que las dos comunidades tomen decisiones informadas para el manejo de su propio territorio.

Por medio de esta herramienta, los pobladores están en capacidad de hacer una evaluación previa sobre cómo diferentes factores, entre ellos una intervención minera o el aumento de la población, pueden afectar su subsistencia.

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