¿Qué ocurre con el maíz importado para consumo animal que se desvía para el consumo humano?

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* El problema radica en que el maíz para consumo animal tiene unos parámetros de sanidad bien distintos al maíz a ser usado como alimento de consumo humano, que en el caso colombiano no se están cumpliendo y pone en alto riesgo al consumidor final. 

Por: Henry Vanegas Angarita / Gerente General FENALCE

        (hvanegas@fenalcecolombia.org)

Agricultura & Ganadería

El gremio que representa a los cultivadores nacionales de maíz, denunció a mediados del año anterior el contrabando técnico de maíz amarillo procedente de los Estados Unidos, al encontrar que se había negociado la subpartida arancelaria del maíz duro amarillo (10.05.90.11) y nos estaban trayendo al país otro tipo de maíz, otorgándole el beneficio de cero arancel al maíz amarillo dentado que tiene a nivel global otra posición arancelaria y sin que mediara una correlativa entre aranceles. Esta situación motivó a que el Consejo Administrador del TLC emitiera la Decisión No. 3 del 8 de Noviembre de 2017 sobre los contingentes arancelarios para el maíz amarillo, que cambia las condiciones que prevalecieron durante la negociación de “producto altamente sensible” y le otorga  extemporáneamente y con retroactividad, en la fase de implementación del acuerdo, un trato preferencial no previsto al maíz amarillo dentado originario de los Estados Unidos, independientemente de su clasificación arancelaria.

En lo que respecta al control de las importaciones de materias primas, el gremio insiste en que falta control, seguimiento y trazabilidad al maíz amarillo importado, ya que la Resolución 057 de Abril 13 de 2015 (que derogó la Resolución 0025 de Febrero 21 de 2013) establece las descripciones mínimas de las mercancías objeto de importación, en las que se obliga a declarar el uso. Se tiene identificado  que ante la Autoridad Aduanera declaran que el uso del maíz amarillo a importar es para uso agropecuario o para consumo animal; pero, una vez importado se comercializa en el mercado interno colombiano indistintamente para consumo humano y animal. Cambiar la destinación o uso declarado en la importación de una mercancía de manera total o parcial, ocasiona en materia aduanera la configuración de fraude aduanero al pretender eludir restricciones legales o administrativas.  Hasta la presente la medida de control establecida por la DIAN es la obligatoriedad de presentar la declaración de manera anticipada a la llegada de la mercancía, pero solo se interesa por el pago del IVA para obtener el levante de la mercancía en el lugar de arribo, fallando ostensiblemente en el control posterior, de conformidad con lo establecido en los Artículos 469 y siguientes del Decreto 2685 de 1999, y con los Artículos 500 y 501 del Decreto 390 de 2016 tendientes a establecer la veracidad de las operaciones de comercio exterior declaradas, incluidas las que se encuentran cobijadas al amparo de un acuerdo comercial.

El problema radica en que el maíz para consumo animal tiene unos parámetros de sanidad bien distintos al maíz a ser usado como alimento de consumo humano, que en el caso colombiano no se están cumpliendo y pone en alto riesgo al consumidor final.  Mientras que en el maíz para consumo animal la tolerancia en Aflatoxinas es de 20 ppb, para el consumo humano el nivel máximo de Aflatoxinas B1, B2, G1 y G2 es de 10 ppb, según el Artículo 3 de la Resolución 4506 del 30 de Octubre de 2013. Esta resolución estableció los niveles máximos permisibles de micotixinas contaminantes, tanto para Ocratoxina A (generada por la presencia de los hongos Aspergillus y Penicillium en el grano), la Zearalenona (producida por Fusarium), las Fumonicinas (la B1 la más importante y letal), la Vomitoxina o DON (también producida por el hongo Fusarium), y los metabolitos hidroxilados de Aflatoxinas (M1 y M2) producidas por Aspergillus flavus en maíz, entre otros. Al no ejercerse ese control sanitario en las importaciones del maíz, grano básico de la seguridad alimentaria de los Colombianos, el maíz importado se convierte en “Alimento de mayor riesgo en salud pública”, tal como lo define la Resolución emanada del Ministerio de Salud Pública y de la Protección Social No. 2674 del 22 de Julio del 2013, por ser un alimento que contiene hongos patogénicos, los cuales favorecen la formación de toxinas nocivas a la Salud. Acorde con dicha resolución, para el procesamiento y manipulación de este maíz importado deberá contar con un sistema de aseguramiento y control de calidad e inocuidad que permita identificar, evaluar y controlar peligros significativos contra la inocuidad de los alimentos. Es responsabilidad del INVIMA realizar los análisis del alimento o de sus componentes que considere procedentes. Si de la revisión se desprende que pudieran existir conductas violatorias de las normas sanitarias, proceder a adoptar las medidas y a iniciar los procesos sancionatorios que correspondan, así como a dar aviso a otras autoridades si fuera el caso.

Recientemente, el Gobierno Nacional ha expedido el Decreto No. 931 del 28 de Mayo de 2018 por el cual se crea el Sistema de Trazabilidad Vegetal con los siguientes objetivos: establecer un sistema de información nacional para las especies vegetales conformado por subsistemas correspondientes a los diferentes productos o cadenas productivas; servir de herramienta para la formulación, implementación, seguimiento y evaluación de políticas y programas de sanidad vegetal e inocuidad en la producción, movilización y comercialización de especies vegetales, así como para la aplicación de sistemas de monitoreo ante riesgos e incidentes relacionados con estos procesos; impulsar el desarrollo del sector agrícola en mercados internos y externos; articular la gestión de autoridades públicas y actores del sector privado para fomentar la innovación y la consecución de recursos para la trazabilidad vegetal; y servir de apoyo para autoridades públicas en las actividades de inspección, vigilancia y control, así como para la prevención e investigación de delitos y contravenciones, en especial aquellos que afecten al sector agrícola. La dirección del Sistema de trazabilidad estará a cargo del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, y la Administración del sistema a cargo del ICA. Los entes territoriales, dentro del ámbito de sus competencias, colaborarán con el director y el administrador del sistema.

Se espera que la institucionalidad de nuestro país ejerza cada vez un mayor control y seguimiento de la calidad de las materias primas que se importan, que debilitan no solo la producción nacional, sino que esas toxinas contaminantes de los alimentos afectan la salud del consumidor, en especial de la niñez, siendo la prioridad del Estado velar y proteger la vida y salud de las personas.

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