* NOTA: Las opiniones expresadas en esta publicación no necesariamente reflejan el pensamiento del periódico www.agriculturayganaderia.com y son responsabilidad exclusiva de quien las emite y/o de su actor.

Por: José Félix Lafaurie Rivera * / Autor Invitado
Agricultura & Ganadería
(JFLR – Viernes 22 de mayo de 2026).- Inés no es un personaje imaginario para llamar la atención sobre la profunda crisis de salud en que nos sumió este gobierno indolente, que acabó hasta con el servicio que tenían sus fervorosos seguidores del magisterio y también generosos financiadores desde FECODE, con una legalidad en entredicho.
No. Inés es una persona de carne y hueso; tiene apellidos: Martínez Sánchez; tiene un hogar con su esposo y su hijo. Inés trabaja en Fedegán, es contadora de profesión y maneja con diligencia los registros presupuestales del Fondo Nacional del Ganado. Inesita, como la llaman sus compañeros, es una de esas personas que pasan por la vida siendo amables…
Hoy enfrenta una delicada situación de salud que, si bien no es letal, afecta seriamente su calidad de vida. A partir de un episodio de vértigo en diciembre de 2023, en abril de 2024 fue diagnosticada de un tumor benigno en el oído medio, con compromiso de cavidad nasal y senos paranasales, que requiere de intervención quirúrgica, a riesgo de progresión de la enfermedad, afectando la audición, la voz, la masticación y la frecuencia del vértigo, entre otras complicaciones, como le explicaron en el Hospital San José de Bogotá, institución de nivel III a la que, finalmente, fue remitida en julio de 2025, después de exámenes, prescripciones y terapias sin mejoría alguna y, por el contrario, con síntomas agravados.
He querido compartir el caso de Inés con mis lectores, no solo porque la crisis de la salud es ya calamidad nacional que afecta a millones, sino porque, en este país anestesiado, sigue siendo otra noticia sin rostros, estadística sin historias de vida y, ahora mismo, tema de debate con promesas tasadas en votos; una preocupación que se apaga con el televisor…
Pero cuando la víctima de la indolencia estatal es un rostro conocido, con quien compartimos objetivos, momentos y cotidianeidad en el ámbito laboral o en cualquier otro, entonces entendemos el temor y la frustración de quienes no reciben sus medicamentos ni son atendidos; la angustiosa impotencia de familiares clamando por soluciones que se esfuman entre promesas de candidatos, agresivas acusaciones presidenciales y declaraciones altisonantes de un ministro… Eso no cura a nadie.
En septiembre de 2025, a casi dos años del primer vértigo, Compensar autorizó finalmente la cirugía de Inés, pero en noviembre, una junta médica determinó la necesidad de un procedimiento previo, también aprobado por Compensar.
Desde entonces, todo ha sido un vaya-y-venga de trámites en el hospital: La cirugía programada para el 28 de abril de 2026, fue reprogramada para el 3 de junio, sin que Inés tenga certeza de su realización, pues en el San José le dicen que falta un aval de Compensar, en Compensar que todo está aprobado, y en su más reciente cita en el hospital, le reiteraron que falta un aval sin aclaración alguna. Inés siente que le mienten, que “le están dorando la píldora”.
Es el “peloteo”, que me atrevo a calificar de criminal, entre autoridades y entidades prestadoras, el paseo de ventanilla en ventanilla sin orientación y, sobre todo, sin consideración hacia quien ya es vulnerable por su enfermedad.
Mientras la indolencia campea, Inés ya perdió el 60% de audición en su oído izquierdo, el vértigo y las náuseas son más frecuentes; tiene dificultad para masticar, pronunciar algunas palabras, leer, trabajar en computador y hasta conciliar el sueño.
A Inés, una mujer fuerte pero sensible, le angustia su trabajo, su familia… su mañana, mientras que, para el Gobierno, la salud es solo otra ficha en el ajedrez político y, para nosotros, mientras no nos afecte…, otra noticia sin rostros, otra estadística sin historias.
* José Félix Lafaurie Rivera, presidente de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán). @jflafaurie