* La crisis actual es real y sus efectos se sienten en cada granja del país, pero también es una invitación a mirarnos hacia adentro, a identificar las ineficiencias que en tiempos de bonanza pasaban desapercibidas y a explorar nuevas fuentes de ingreso que nos hagan menos vulnerables a los ciclos del mercado.

Por: Fernando A. Aguilar Pruneda * / Autor Invitado
Agricultura & Ganadería
(Avicultura.mx – Lunes 24 de agosto de 2026).- Los precios de venta de este importante alimento están por debajo de su costo de producción, lo que ha generado pérdidas acumuladas desde finales del año pasado. El incremento en la cantidad de gallinas alojadas en el país mexicano, su alta productividad, la ausencia de enfermedades y la importación de huevo desde los Estados Unidos son las principales causas. Si bien las crisis nos hacen más fuertes, estoy seguro de que la gran mayoría preferiría no atravesarlas, sin embargo, no hay opción, las crisis se presentan y nos obligan a sacar lo mejor de nosotros, innovar, investigar, ser proactivos y hacernos aún más eficientes para superarlas, o de lo contrario, sucumbir ante ellas. Las opciones son claras, aunque no sencillas: reducir costos e incrementar ingresos, a continuación, exploramos ambos caminos.
1. Disminuyendo costos: Todas las granjas dedicadas a la producción de huevo tienen en mayor o menor medida costos ocultos en la producción que erosionan su rentabilidad, mencionaré a continuación los más relevantes, así como algunas sugerencias para atacarlos:
*Alimentación ineficiente: Desperdicios de alimento, derrames, distribución irregular donde algunas gallinas no comen lo suficiente y alimento que se hace viejo en los comederos son casos frecuentes en granjas en las que todavía dependemos de personas para el suministro de alimento.
La automatización de la alimentación y la medición diaria del consumo deben ser nuestra prioridad de inversión, el alimento representa por mucho el mayor costo de producción de cualquier granja. Con conceptos de alimentación como el de “poco y frecuente” suministrando alimento de 4 a 5 veces al día ofreceremos a las aves alimento fresco y suficiente obteniendo resultados más eficientes evitando desperdicios.
*Monitoreo del consumo de agua: El consumo de agua es nuestro principal indicador de bienestar animal en una granja. Es indispensable contar con un sistema de medidores y revisar diariamente la cantidad de agua que toman nuestras aves para anticiparnos a cualquier problema de manejo o salud y tomar decisiones de manera oportuna. Hay disponibles en el mercado sistemas de monitoreo en tiempo real y alarmas que nos pueden alertar en caso de consumos deficientes e incluso de falta de agua en los bebederos.
*Huevo no comercializable: Una granja puede reportar buenos niveles de producción, pero si una parte significativa del huevo se pierde por roturas, suciedad o defectos de calidad, el volumen producido no se convierte en un ingreso real. En ese punto, el indicador importante ya no es solo cuántos huevos se producen, sino cuántos llegan efectivamente al mercado en condiciones óptimas. Es muy importante llevar la estadística diaria de todos los huevos y compararla con los estándares de la línea genética de gallinas que estemos usando y con nuestros registros históricos para detectar desviaciones y actuar a tiempo. Dependiendo de las desviaciones las acciones pueden ser ajustes en la nutrición o en los sistemas de recolección, selección y/o transporte de los huevos.
*Confort climático: Las gallinas se sienten cómodas entre los 21°C y 24°C. Cuanto más nos alejemos de esa temperatura, mayor será la energía que nuestras aves necesiten para buscar su confort, repercutiendo esto en los costos. En el caso de temperaturas extremas los daños en la productividad son evidentes y en ocasiones dramáticos. El riesgo dentro de nuestro tema de costos ocultos se presenta cuando nos desviamos levemente de esa zona de confort, por ejemplo, hacia las temperaturas un poco más frías de entre 15 °C y 18°C las cuales son frecuentes en algunas regiones de nuestro país durante las noches de otoño e invierno y donde nuestras aves incrementarán su consumo de alimento. Las gallinas adultas resisten bien esas temperaturas, no se incrementará la mortalidad y muy probablemente no bajará la producción, pero indudablemente tendremos un mayor costo por alimentación. Por otro lado, si exponemos nuestras aves a temperaturas entre 27°C – 30°C de igual manera podríamos pensar que nuestras aves lo toleran bien -y así es- pero activarán sus mecanismos de termorregulación como el incremento en el consumo de agua, jadeo y tal vez disminuya el consumo de alimento, lo que ocasionará huevos más frágiles y menos huevos de primera calidad. Invertir en un buen sistema de control de temperaturas como cortinas, recirculadores de aire o si es posible en un sistema de ambiente controlado nos llevará a tener una producción más eficiente.
*Fallas e interrupciones operativas: Paros en la recolección de huevo, averías en los sistemas de alimentación, iluminación, mantenimientos correctivos de último momento y las horas extra del personal para atender problemas repetitivos -que muchas veces se asumen como “parte normal del trabajo”- deben ser identificados y eliminados. Cada evento representa costos directos e indirectos: mano de obra adicional, menor vida útil de equipos, pérdidas productivas y una operación menos predecible. Invierta más en mantenimientos preventivos en lugar de correctivos y tendrá a la larga una producción más organizada y rentable.
2. Incrementando ingresos: La mejor estrategia de diversificación es la que aprovecha lo que ya tiene: Infraestructura, terrenos, mano de obra, subproductos y conocimiento:
Venta directa a clientes: Coloque uno o varios puntos de venta directa a clientes finales, mucho del margen se queda entre los intermediarios, puede colocar una tienda en la granja o en lugares estratégicos de su ciudad buscando un mayor precio. Desarrolle una ruta de entrega de huevo directamente a hogares o negocios locales, los consumidores valoran mucho la frescura y de esta manera también puede desarrollar una marca con un empaque que lo diferencie en el mercado.
Composta a partir de la gallinaza: El estiércol de la gallina es un excelente abono para cultivos, desgraciadamente es poco valorado en el mercado por su desagradable manejo, olor y generación de moscas entre otras cosas. Producir composta a partir de la gallinaza elimina todos esos problemas y le da un valor agregado al reducir su volumen, estabilizar su composición y eliminar su riesgo biosanitario al inactivar los microorganismos patógenos. Existen en el mercado diferentes equipos que lo ayudarán a tener un proceso de compostaje continuo y uniforme.
Producción de insectos: Una alternativa que está ganando terreno a nivel mundial y que pocos productores avícolas conocen aún, es la producción de insectos, específicamente de la mosca soldado-negra (Hermetia illucens). Sus larvas se alimentan de residuos orgánicos en los que podemos incluir los desperdicios de huevo, alimento e incluso una parte de gallinaza de la propia granja, y en tan solo unos días se convierten en una fuente de proteína y grasa de alta calidad que puede reintegrarse a la dieta de las mismas gallinas, reduciendo así la dependencia del alimento comercial, que como sabemos es nuestro mayor costo. También pueden venderse a otras industrias como la de elaboración de alimento para pescados o mascotas. Pero eso no es todo: lo que queda después del proceso de las larvas es un abono orgánico de excelente calidad, lo que convierte a esta tecnología en un sistema circular, donde los residuos de hoy se convierten en el alimento y el fertilizante de mañana. Empresas líderes en tecnología ya ofrecen soluciones en este campo, lo que nos da la certeza de que no se trata de una tendencia pasajera, sino de una revolución silenciosa que llegó para quedarse. Vale la pena explorarla.
Vale la pena mencionar que algunas de estas propuestas implican un incremento en el consumo de energía eléctrica, para evitar caer en un gasto adicional se puede recurrir a la instalación de paneles solares. Existen compañías que instalan estos sistemas sin costo inicial para el productor, a cambio de compartir el ahorro generado en la factura eléctrica.
La crisis actual es real y sus efectos se sienten en cada granja del país, pero también es una invitación a mirarnos hacia adentro, a identificar las ineficiencias que en tiempos de bonanza pasaban desapercibidas y a explorar nuevas fuentes de ingreso que nos hagan menos vulnerables a los ciclos del mercado. No existe una fórmula única, pero sí una certeza: las empresas que saldrán fortalecidas de esta etapa serán las que hayan tomado decisiones informadas, basadas en datos y con una visión de largo plazo. Si desea conocer más sobre alguna de las alternativas mencionadas en este artículo, con gusto le puedo compartir información adicional o ponerlo en contacto con los especialistas adecuados.
* Fernando A. Aguilar Pruneda, Médico Veterinario Zootecnista (Gerente Nacional de Ventas para la unidad de negocios de huevo en Big Dutchman México).
Contenido obtenido de Avicultura.mx — Fuente original: https://www.avicultura.mx/articulos/como-convertir-la-crisis-del-huevo-en-una-oportunidad-de-crecimiento