* La publicación “Producir y conservar: las contribuciones de los agricultores familiares y los pueblos indígenas en la Amazonia”, destaca el papel de las comunidades amazónicas y las oportunidades y brechas para avanzar hacia modelos de desarrollo sostenible sin degradar el bosque.
Agricultura & Ganadería
(FAO – Jueves 1 de octubre de 2026).- La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) presentó la publicación “Producir y conservar: las contribuciones de los agricultores familiares y los pueblos indígenas en la Amazonia”, donde se afirma que la producción puede ser aliada de la conservación ambiental cuando se apoya en sistemas adaptados al ecosistema, genera valor en el territorio y reconoce derechos y conocimientos locales.
El estudio resalta el rol que desempeñan las comunidades amazónicas para avanzar hacia un desarrollo sostenible. El 85,4% de las explotaciones de los municipios amazónicos pertenece a la agricultura familiar y manejan 39,2% de la superficie agropecuaria. Por
su parte, los territorios indígenas, junto con las áreas protegidas, cubren cerca del 50% de la superficie de la subregión y contienen aproximadamente el 58 % de sus reservas de carbono.
Pese a sus aportes, enfrentan significativas brechas sociales y territoriales. En promedio la tasa de pobreza en los municipios amazónicos es de 48,8% y el 73% de su población no puede llegar a una gran ciudad en un radio de viaje de tres horas.
La publicación también advierte la necesidad de mejorar el acceso a asistencia técnica y servicios financieros. Una necesidad que cobra especial relevancia al considerar que, en promedio, el 12% de las explotaciones agropecuarias accede a asistencia técnica, lo que representa una diferencia de casi 15 puntos porcentuales en comparación con municipios.
Durante un evento virtual que reunió a representantes de organismos regionales, instituciones de investigación y organizaciones indígenas, Luiz Beduschi, Oficial Principal de Políticas en Desarrollo Rural de la FAO para América Latina y el Caribe, presentó los principales hallazgos de la publicación y destacó la necesidad de reorientar políticas e inversiones para ampliar el acceso a tecnologías, financiamiento y conocimiento.
“El resultado que buscamos no es solamente más producción o más superficie protegida, sino bienestar territorial. La Amazonía no necesita elegir entre producir y conservar. Necesita invertir en quienes ya hacen bien ambas cosas.”, afirmó Beduschi.
Vanessa Grazziotin, directora ejecutiva de la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA) se refirió a la importancia de la cooperación regional y valoró el apoyo de la FAO para el diseño de iniciativas en la Amazonia. “Me gustaría destacar a la FAO como un socio importante para el desarrollo de las temáticas de bioeconomía y de seguridad alimentaria para la OTCA. Hemos contado con bastante apoyo de la organización, hemos participado en las ediciones del Foro Mundial de la iniciativa Mano de la mano que busca asociaciones y financiamiento, que es un cuello de botella que tenemos en la región para poner en práctica lo que sabemos”.
Desde el ámbito de la investigación, Roberto Porro, subdirector de Investigación y Desarrollo de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa), señaló que uno de los ejes clave es “que la innovación tecnológica se lleve a cabo con propuestas adaptadas a las realidades, de bajo costo y con alternativas sustentables para la energía”.
Fany Kuiru, Coordinadora General de la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA), enfatizó en que “para hablar de producción es muy importante incorporar la mirada tradicional que tenemos que es cómo escuchar a la naturaleza.
(…) Mirar los ciclos estacionales, el calendario ecológico. Si eso no se toma en cuenta en esta gran oportunidad de bioeconomía en la Amazonia vamos a fracasar, porque vamos a destruir la Amazonia”.
Productos de la sociobiodiverdad y su potencial transformador
El estudio reconoce que el fortalecimiento de las cadenas de valor de bioproductos estratégicos de la Amazonia, como el açaí, el moriche, la nuez de Brasil, el cacao en grano y el copuazú, pueden contribuir significativamente a mejorar los ingresos y el bienestar
de las poblaciones.
En este contexto, la bioeconomía se presenta como un modelo transformador capaz de combinar el conocimiento tradicional con la innovación tecnológica y generar crecimiento económico sin poner en riesgo la biodiversidad de la Amazonia. Un ejemplo de su potencial,
es la Amazonia legal brasileña donde, en 2020, 13 productos forestales no maderables generaron un valor agregado de USD 2.000 millones.
Esta visión se refleja en otros esfuerzos de la FAO en la Amazonia. Entre ellos, destaca el trabajo de la FAO y la OTCA en el Programa de Inversión en Bioeconomía Amazónica, que a través de los análisis y modelos geoespaciales de la iniciativa Mano de la mano
ha identificado oportunidades de inversión adaptados a las necesidades y características de los territorios de los ocho países de la región amazónica.
En las reflexiones finales del encuentro, Luiz Beduschi recogió una de las principales conclusiones compartida por los tres panelistas: el futuro de la Amazonía depende fundamentalmente de la prosperidad de quienes viven en ella.