octubre 14, 2026

Ellas cuidan el campo; es hora de que el país cuide de ellas

* NOTA: Las opiniones expresadas en esta publicación no necesariamente reflejan el pensamiento del periódico www.agriculturayganaderia.com y son responsabilidad exclusiva de quien las emite y/o de su actor.

Por: Alberto Esmeral Ramírez * / Autor Invitado

Agricultura & Ganadería

(AER – Miércoles 14 de octubre de 2026).- En el campo colombiano hay un trabajo que no aparece en ninguna cuenta. Empieza antes del amanecer: traer el agua, prender el fogón de leña, preparar la comida para los trabajadores, alimentar a los animales, regar la huerta, cuidar a los niños y a los mayores. Lo hacen, sobre todo, las mujeres rurales. Y casi nunca reciben a cambio un pago, ni siquiera un reconocimiento.

Y es que, a propósito del Día Internacional de las Mujeres Rurales, que se conmemora cada 15 de octubre, en la UPRA publicamos el documento ‘Mujer rural, agroecología y economía del cuidado’, elaborado por nuestro equipo técnico. Su propósito es reconocer la contribución de las mujeres rurales a la sostenibilidad socioecológica del país. Lo hicimos convencidos de algo sencillo: lo que no se mide no se ve, y lo que no se ve no llega a las políticas públicas.

Las cifras son contundentes. En la ruralidad, el 81,8% del trabajo doméstico no remunerado recae en las mujeres: cerca de nueve horas diarias, frente a tres horas de los hombres. En todo el país, la diferencia es de casi cinco horas cada día. En muchos hogares rurales se dice que las mujeres “ayudan”. No es ayuda: es trabajo. Trabajo que sostiene familias, comunidades y, en últimas, la producción de alimentos que llega a nuestras mesas.

Esa sobrecarga tiene un costo. El 67% de la población rural desalentada —la que ya dejó de buscar empleo— son mujeres, y el 23% de las jóvenes rurales que no estudian lo dejaron para encargarse de los oficios del hogar. Cocinar con leña, una realidad en buena parte del campo se asocia a 774.000 casos anuales de infecciones respiratorias agudas en niños menores de cinco años y en mujeres mayores de 30. En el campo, la desigualdad también se respira.

Pero quedarnos en la carga sería contar solo la mitad de la historia. Las mujeres rurales son también guardianas de la agrobiodiversidad. Según el Censo Nacional Agropecuario, en las unidades productoras con mujer jefe de hogar hay más diversidad que en el promedio: el 66% cría más de cinco especies pecuarias, el 88% usa semillas de uso libre y el 46% protege con vegetación las fuentes de agua. Ellas conservan las semillas, cuidan la huerta y transmiten, de madres a hijas, estos saberes ancestrales que hoy reconocemos como agroecología.

Experiencias como las de los acueductos comunitarios de Nariño, donde las mujeres lideran la gestión y la protección del agua, demuestran que el cuidado también es una forma de ordenar el territorio. Lo resume Laura, cogestora del acueducto Acualoma, en Sandoná: “Sin agua no hay vida y somos nosotras quienes debemos cuidar de ella, porque somos las primeras afectadas”.

Reconocer, sin embargo, no basta si no se traduce en decisiones. Necesitamos que las mujeres tengan derechos plenos sobre la tierra; crédito e incentivos para quienes lideran proyectos agroecológicos; asistencia técnica y formación con enfoque de género, e infraestructura —agua, servicios y acceso a mercados— que les devuelva tiempo. Y, sobre todo, necesitamos redistribuir el cuidado: entre hombres y mujeres en el campo, entre el campo y la ciudad, porque cada alimento que llega a la mesa urbana carga horas de trabajo que nadie paga.

Desde la UPRA asumimos el compromiso de que el enfoque de género sea parte de la planificación del territorio rural. Este 15 de octubre no basta con felicitar a las mujeres rurales: hay que ver su trabajo, medirlo y planificar con ellas. Un campo que no ve a sus mujeres no puede llamarse sostenible.

Finalmente, quiero invitar a las entidades del sector agropecuario, públicas y privadas, a la academia, a la ciudadanía en general a consultar la publicación ‘Mujer rural, agroecología y economía del cuidado’, la cual les va a servir de base para formular políticas entorno a las mujeres rurales de nuestro país: https://upra.gov.co/sites/default/files/2026-10/01_MujerRural.pdf 

* Alberto Esmeral Ramírez, director general de la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (UPRA)