mayo 25, 2026

Calentamiento de los mares está borrando poblaciones enteras de sardinas

* Las sardinas del Caribe colombiano son de los peces más amenazados por el aumento de la temperatura en los mares. Foto Cortesía: Yoshikazu Tsuno / AFP.

Agricultura & Ganadería

(UN – Miércoles 11 de marzo de 2026).- En un estudio se analizaron más de 33.000 poblaciones de 1.566 especies de peces en el mar Mediterráneo, el Atlántico norte y el mar Báltico; los resultados arrojaron que el calentamiento sostenido del océano —de hasta 1,5 °C en las últimas tres décadas— ha reducido un 20% la cantidad de peces en algunas poblaciones. Entre los grupos más vulnerables están las sardinas, los espadines y otros peces pequeños, cruciales para la pesca y la cadena alimentaria marina en países como Colombia.

Aunque suelen pasar desapercibidos frente a especies comerciales más grandes, los peces pequeños —muchos de apenas 15 a 25 cm de largo—, como las sardinas tropicales Sardinella aurita o Harengula jaguana, cumplen un papel fundamental en las redes ecológicas y económicas del Caribe. Estas especies se desplazan en grandes cardúmenes que pueden reunir miles o incluso millones de individuos en las aguas costeras.

Por ejemplo, las sardinas se alimentan de plancton, minúsculos organismos que flotan en el agua de mares, ríos o quebradas, y transforman esa energía microscópica en alimento para depredadores mayores como atunes, meros, aves y mamíferos marinos. Por eso, cuando sus poblaciones disminuyen, el impacto se propaga por toda la red alimentaria del océano.

Los resultados del estudio, publicado en la revista Nature Ecology and Evolution, se basan en uno de los análisis más amplios realizados hasta ahora sobre los peces marinos y la temperatura del océano. La investigación fue desarrollada por el profesor Juan David González Trujillo, del Departamento de Biología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), junto con el investigador Shahar Chaikin, del Museo Nacional de Ciencias Naturales de España, y el profesor Miguel Araújo, de la Universidad de Évora (Portugal).

El profesor González explica que “para reconstruir cómo han cambiado las poblaciones durante casi 30 años reunimos 702.037 estimaciones de biomasa —una medida que calcula la cantidad total de peces en una población— obtenidas a partir de campañas científicas de monitoreo marino realizadas entre 1993 y 2021, en las que barcos de investigación capturan peces con redes estandarizadas para estimar cuántos hay, y cómo cambian con el tiempo”.

Estos registros forman parte de la base de datos científica abierta FISHGLOB (https://fishglob.sites.ucsc.edu), cuya recopilación y curaduría fue adelantada por un consorcio mundial de investigadores y analistas de datos. En estas campañas, los barcos recorren zonas específicas del mar y capturan peces con redes durante trayectos controlados. Luego se cuentan, pesan e identifican las especies para estimar cuántos peces hay en cada lugar.

Al comparar esos datos con registros de temperatura del océano, que en algunas épocas del año puede llegar a incrementos de más de 5 °C, encontraron que cuando el agua se calienta durante varios años seguidos, muchas poblaciones de peces empiezan a disminuir.

El patrón fue especialmente evidente en rayas y peces pequeños como sardinas, anchovetas y espadines, especies que dependen de aguas ricas en nutrientes y relativamente frías. Cuando la temperatura aumenta, el plancton del que se alimentan también cambia, lo que puede reducir su disponibilidad de alimento o alterar sus ciclos reproductivos.

En algunos casos las poblaciones simplemente se desplazan hacia aguas más frías, pero en otros, especialmente cuando el calentamiento ocurre cerca de los límites térmicos que una especie puede tolerar, las poblaciones pueden colapsar localmente y desaparecer de ciertas zonas del mar.

En el estudio también se analizaron las olas de calor marinas, episodios extremos en los que la temperatura del océano se dispara durante días o semanas. Durante estos eventos, el impacto puede ser aún más brusco. Algunas poblaciones de peces que viven en los márgenes más cálidos de su distribución pueden perder hasta el 40 % de su biomasa en poco tiempo, mientras que en regiones más frías se pueden registrar aumentos temporales cuando los peces migran hacia allí buscando refugio térmico.

Movimientos engañosos

El investigador González explica que “cuando los peces se concentran en zonas más frías, las capturas pueden aumentar momentáneamente, lo que puede dar la impresión de que las poblaciones están saludables”. Sin embargo, en realidad puede tratarse de una redistribución causada por el estrés térmico, donde algunas regiones se vacían de peces mientras otras se llenan temporalmente.

Aunque el análisis se concentró en el hemisferio norte, sus resultados tienen implicaciones directas para países tropicales. En el Caribe colombiano habitan especies de sardinas y anchovetas que cumplen el mismo papel ecológico que las estudiadas en Europa y Norteamérica: conectan el plancton con los grandes depredadores y sostienen pesquerías costeras.

“En los trópicos todavía estamos en aras de ver si la información que tienen los pescadores o las grandes pesqueras se vuelve pública, porque en el trópico todavía no tenemos datos sobre lo que está pasando con las poblaciones de peces”, indica el experto.

Según datos de la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca (AUNAP), las pesquerías de pequeños peces como las sardinas y anchovetas forman parte importante de la captura marina en varias zonas del país y son fundamentales para la economía de pescadores artesanales del Caribe. Estos peces se consumen frescos, se utilizan como carnada o se procesan para harina de pescado, un insumo fundamental en la acuicultura.

Datos del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura muestran que en Colombia más de 1 millón de personas están vinculadas al sector pesquero, de las cuales 300.000 están relacionadas directamente con la pesca artesanal, por lo que, si el calentamiento reduce la abundancia, los primeros afectados son ellos.