* Muestras de lactosuero antes y después del proceso de concentración, que evidencian el cambio en su composición. Foto Cortesía: Valeria Peña Herrán (Unimedios).
Agricultura & Ganadería
(UN – Miércoles 18 de marzo de 2026).- Lo que comienza como un líquido residual tras la producción de queso —y que suele desecharse— puede terminar convertido en ingredientes de alto valor para la industria alimentaria y farmacéutica. Esta fotogalería muestra cómo, en laboratorios de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), el lactosuero se transforma en un concentrado rico en lactosa mediante procesos de filtración de alta precisión, una apuesta que no solo aprovecha sus nutrientes, sino que además reduce su impacto ambiental.
Durante la producción de queso se genera un subproducto conocido como lactosuero, que con frecuencia es considerado como un residuo. Sin embargo, este líquido conserva componentes valiosos de la leche, como lactosa, proteínas y minerales, lo que lo convierte en una materia prima con potencial para la alimentación humana.
El problema aparece cuando este subproducto se desecha sin tratamiento. Por su alto contenido de azúcares, proteínas y otros compuestos orgánicos, el lactosuero puede alterar la calidad del agua y generar impactos ambientales significativos.
De ahí que distintas investigaciones busquen darle un nuevo uso, no como desecho, sino como recurso. Una de ellas es la desarrollada por la ingeniera Luz Daniela Gaona Ruge, candidata a magíster en Ingeniería Química.
El estudio se centra en optimizar un sistema capaz de concentrar la lactosa presente en el lactosuero, evaluando variables como el tiempo de operación y los ciclos de limpieza para lograr procesos más estables y prolongar la vida útil de los equipos.
Para ello se emplean tecnologías como la ultrafiltración y la ósmosis inversa. En una primera etapa, la ultrafiltración separa las proteínas del lactosuero. Luego, en un sistema de ósmosis inversa —que funciona como un filtro de alta precisión mediante presión sobre membranas— se elimina parte del agua y se concentra la lactosa.
El resultado es un concentrado que se puede emplear en alimentos funcionales, productos con probióticos, fórmulas nutricionales e incluso aplicaciones farmacéuticas.
Así, lo que alguna vez se vio como un desecho se transforma en una oportunidad para innovar, aprovechar mejor los recursos y disminuir el impacto ambiental de la industria láctea.