{"id":10006,"date":"2026-03-19T22:48:51","date_gmt":"2026-03-19T22:48:51","guid":{"rendered":"https:\/\/www.agriculturayganaderia.com\/?p=10006"},"modified":"2026-03-19T23:52:40","modified_gmt":"2026-03-19T23:52:40","slug":"existencia-de-rana-venenosa-depende-de-hormigas-que-estan-desapareciendo-en-colombia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.agriculturayganaderia.com\/?p=10006","title":{"rendered":"Existencia de rana venenosa depende de hormigas que est\u00e1n desapareciendo en Colombia"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>* La rana venenosa de rayas amarillas solo habita en los bosques secos tropicales de Colombia. Foto Cortes\u00eda: Matthijs Kuijpers \/ Biosgarden \/ Biosphoto v\u00eda AFP.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Agricultura &amp; Ganader\u00eda<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>(UN \u2013 Jueves 19 de marzo de 2026).- Un estudio que analiz\u00f3 el sistema digestivo de la rana venenosa de rayas amarillas <em>Dendrobates truncatus<\/em>, aut\u00f3ctona del pa\u00eds, encontr\u00f3 que su cuerpo est\u00e1 altamente especializado para alimentarse de hormigas y \u00e1caros, entre otros artr\u00f3podos del bosque seco tropical, un h\u00e1bitat del que hoy queda menos del 10% en el pa\u00eds. La p\u00e9rdida de ese entorno no solo reduce su alimento, sino que tambi\u00e9n podr\u00eda debilitar el mecanismo que le permite producir su veneno y sobrevivir ante depredadores como aves y serpientes.<\/p>\n\n\n\n<p>Antiguamente el bosque seco tropical \u2014presente especialmente en zonas c\u00e1lidas del Caribe y el valle del Magdalena\u2014 era un mosaico de \u00e1rboles bajos y plantas resistentes a la sequ\u00eda, pero hoy en muchos lugares se ha reemplazado por potreros con ganado, cultivos y carreteras. Considerado durante d\u00e9cadas como terreno &#8220;disponible&#8221;, la deforestaci\u00f3n lo ha reducido a parches aislados, islas de sombra en un oc\u00e9ano de sol, poniendo en riesgo a miles de especies de animales y plantas.<\/p>\n\n\n\n<p>Un estudio adelantado en 2023 por la Uni\u00f3n Internacional para la Conservaci\u00f3n de la Naturaleza evalu\u00f3 8.000 especies de anfibios y alert\u00f3 que el 40% de ellas corre alg\u00fan tipo de riesgo de desaparecer, es decir 2.873 especies, que incluyen a las ranas venenosas.<\/p>\n\n\n\n<p>Con la p\u00e9rdida de \u00e1rboles de dichos bosques se va algo m\u00e1s que el paisaje: se va la humedad que se refugia bajo la hojarasca, los hongos que descomponen la materia org\u00e1nica, y sobre todo los peque\u00f1os habitantes del suelo: hormigas, \u00e1caros y termitas. Para un animal grande esa p\u00e9rdida puede pasar desapercibida, pero para la rana venenosa de rayas amarillas, que mide apenas unos cent\u00edmetros, es la diferencia entre un bufet y una mesa vac\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta especie, que habita los bosques del Magdalena y el Caribe, no caza presas grandes ni variadas, recorre el suelo del bosque como una recolectora minuciosa, capturando insectos que le proveen prote\u00ednas, energ\u00eda, y especialmente alcaloides, mol\u00e9culas que su organismo almacena en la piel y que la convierten en un peque\u00f1o frasco viviente de toxinas. Su veneno no nace en su sangre sino en lo que come. Entre los depredadores m\u00e1s frecuentes de estas ranas est\u00e1n las serpientes Liophis epinephelus, resistente a la mayor\u00eda de las toxinas de las especies venenosas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>Peque\u00f1a en tama\u00f1o, grande en resistencia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Para entender hasta qu\u00e9 punto D. truncatus depende de ese men\u00fa de insectos (en especial hormigas de la subfamilia Myrmicinae), el bi\u00f3logo Rub\u00e9n Dar\u00edo Guzm\u00e1n Rojas, de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), observ\u00f3 lo que ocurre dentro del peque\u00f1o cuerpo de la rana, espec\u00edficamente en su sistema digestivo, trabajo dirigido por el profesor Juan Manuel Carvajalino, del Departamento de Biolog\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Los investigadores analizaron 15 ejemplares provenientes de la Colecci\u00f3n Herpetol\u00f3gica del Instituto de Ciencias Naturales (ICN) de la UNAL, extrayendo la salida del est\u00f3mago y la parte final del intestino delgado; luego realizaron cortes de tejido muy delgados, los ti\u00f1eron con tricr\u00f3mico de Masson (que permite distinguir fibras y tejidos) y los observaron al microscopio \u00f3ptico; adem\u00e1s, midieron el grosor de la submucosa con el software ImageJ y aplicaron an\u00e1lisis estad\u00edsticos para comparar regiones y diferencias entre machos y hembras.<\/p>\n\n\n\n<p>La atenci\u00f3n se centr\u00f3 en la submucosa, una capa que funciona como amortiguador y red de soporte del intestino. All\u00ed hay vasos en donde la sangre recoge los nutrientes y las sustancias qu\u00edmicas absorbidas tras la digesti\u00f3n. En total se realizaron m\u00e1s de 1.000 mediciones microsc\u00f3picas de su grosor, como si se tratara de cartografiar un territorio invisible.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8220;Los resultados sugieren que el intestino de esta rana est\u00e1 dise\u00f1ado para una dieta espec\u00edfica y constante de presas peque\u00f1as y relativamente duras, ricas en quitina. En las zonas planas del tejido la submucosa es m\u00e1s gruesa, lo que ayudar\u00eda a soportar la presi\u00f3n de ese flujo continuo de insectos, mientras que en los pliegues es m\u00e1s delgada, facilitando as\u00ed la absorci\u00f3n eficiente de nutrientes y toxinas&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8220;Tambi\u00e9n hallamos una diferencia entre sexos: las hembras presentan un engrosamiento mayor de esta capa, posiblemente asociado con las enormes demandas energ\u00e9ticas para producir huevos, mostrando que incluso la reproducci\u00f3n deja huellas microsc\u00f3picas en el intestino&#8221;, explica el investigador Guzm\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>La alerta es una realidad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los hallazgos no demuestran que la especie est\u00e9 en peligro de extinci\u00f3n, pero s\u00ed revelan algo m\u00e1s inquietante: que su cuerpo parece afinado para un tipo de alimentaci\u00f3n muy espec\u00edfico, propio de un bosque intacto, que funciona mejor cuando el ecosistema est\u00e1 completo, lo cual no ocurre con el bosque seco tropical actual.<\/p>\n\n\n\n<p>Si el bosque se fragmenta, si la hojarasca desaparece, si las comunidades de insectos cambian, es como una sinfon\u00eda en la que la m\u00fasica se interrumpe. Puede que la rana a\u00fan encuentre comida, pero no necesariamente la que la convirti\u00f3 en lo que es. Sin ciertas hormigas, su arsenal qu\u00edmico podr\u00eda disminuir; sin humedad suficiente, su actividad se reduce; y sin cobertura vegetal, queda expuesta a depredadores y al calor extremo.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8220;Los anfibios suelen ser los primeros en resentir estos cambios, ya que su piel permeable los obliga a vivir pegados al clima, al agua y al suelo. En cierto sentido son term\u00f3metros vivientes del estado del ambiente, y cuando empiezan a desaparecer rara vez es un problema aislado: es un s\u00edntoma de un riesgo mayor&#8221;, se\u00f1ala el bi\u00f3logo.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese sentido, mirar el intestino de una rana tambi\u00e9n es mirar el interior de un paisaje o ecosistema. All\u00ed, en capas microsc\u00f3picas, se revela hasta qu\u00e9 punto la vida puede depender de detalles diminutos como una hormiga, una hoja ca\u00edda, una sombra suficiente para conservar la humedad, cosas peque\u00f1as que sostienen cosas a\u00fan m\u00e1s peque\u00f1as, y que juntas mantienen en pie todo un mundo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>* La rana venenosa de rayas amarillas solo habita en los bosques secos tropicales de Colombia. Foto Cortes\u00eda: Matthijs Kuijpers \/ Biosgarden \/ Biosphoto v\u00eda AFP. 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