Diseñan nuevo método para detectar tuberculosis bovina

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* La tuberculosis bovina representa importantes pérdidas económicas para el sector ganadero, además de un riesgo para la salud de las personas.

Agricultura & Ganadería

(UN – Martes 19 de julio de 2022).- Esta enfermedad, producida por la bacteria Mycobacterium bovis, genera grandes pérdidas en el sector ganadero, por lo que es fundamental detectarla tempranamente para manejar el brote. Con este fin se ha implementado en Colombia la amplificación isotérmica mediada por bucle (LAMP), una nueva técnica que amplifica el ADN para diagnosticar ciertas afecciones.

La tuberculosis bovina es una enfermedad zoonótica –se transmite de animales a humanos–, por lo que existe un riesgo de contagio tanto para los trabajadores involucrados en el manejo de los animales como para los consumidores de carne o productos derivados de ganado enfermo.

El profesor Carlos Yesid Soto, del Departamento de Química de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), presidente de la Asociación Latinoamericana de Tuberculosis, explica que el método LAMP no se había utilizado en Colombia, y las técnicas convencionales no son lo suficientemente prácticas y sencillas.

Destaca además que “el propósito de este aporte de la UNAL para los ganaderos del país es contar con un método que se pueda llevar al campo, lo que llamamos point of care testing, es decir pruebas médicas que se realizan in situ, en este caso a las fincas donde se encuentra el ganado”.

Con una producción anual de 6.700 millones de litros de leche y 800.000 toneladas de carne, la ganadería bovina en Colombia es un importante sector de la economía nacional que convierte al país en uno de los líderes en América Latina en el ramo.

Por eso es importante proteger el sector de amenazas como la tuberculosis bovina, que puede generar una disminución del 6% en la fertilidad del ganado, 10% en la producción lechera y 15% en producción cárnica.

Los métodos que se utilizan ahora

Los métodos autorizados para el diagnóstico de dicha enfermedad se basan en pruebas que no tienen la eficacia o sensibilidad necesaria para ser ejecutados en el campo, generando el sacrificio de los animales por la infección, y una gran pérdida económica para los pequeños y medianos productores.

Las dos pruebas convencionales son el derivado proteico purificado o tuberculina (PPD) y la reacción en cadena de la polimerasa (PCR).

En la PPD se aplica vía intradérmica un extracto de proteínas de filtrados de cultivos de M. bovis en un caudal del ano, o del cuello, para ver si el grosor en la piel de esta parte del cuerpo aumenta, señal de que la prueba es positiva.

Esta prueba no es muy precisa, por lo que se puede confundir con Mycobacterium bacterium, tuberculosis propia de las cabras.

En la PCR, se extrae una muestra de material genético (o ADN) de alguna parte del animal –cabeza, abdomen, tórax– y se amplifica en un computador en tiempo real para ver los resultados e identificar si es positivo o no.

Dicha prueba es demasiado sensible a la contaminación, por lo que puede arrojar falsos positivos, sobre todo en lugares como el campo, en donde no se tiene el equipo ni los centros indicados para mantener la calidad de las muestras.

El académico explica que “la idea es implementar una técnica sencilla, que no necesite personal especializado para desarrollar el diagnóstico ni equipos costosos cuyo mantenimiento no es fácil, por lo que tenerlos en un laboratorio es complejo”.

Prueba LAMP, una alternativa eficaz

Con la prueba LAMP no es necesario aislar o amplificar el ADN; simplemente se hace por medio de un cambio producido en el pH (o nivel de acidez) de las muestras, que se evidencia en la alteración del color de la sustancia: si es positiva el líquido se pone rojo, y si negativa se torna amarillo.

Estas pruebas se tomaron del queso producido en 24 fincas de Pasca (Cundinamarca); en este proceso se utiliza sulfato de sodio para extraer bacilos (células) que se rompen liberando el ADN necesario para hacer la prueba.

“Esto es importante, pues aunque la presencia de tuberculosis bovina en esta región no fue tan alta, sí tuvimos algunos casos, lo cual puede ser la base para implementar el método en regiones en donde esta problemática está más latente”, señala el docente.

La investigación fue realizada por el Grupo de Investigación en Bioquímica y Biología Molecular de las Micobacterias (BBMM) de la Facultad de Ciencias de la UNAL, en colaboración con el Grupo de Sistemas de Producción Sostenible y Sustentable (SISPROS) de la Universidad de Cundinamarca.

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