Segundas cosechas de piña gold serían de alta calidad y rentabilidad

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* En Colombia se produce piña en cerca de 33.000 hectáreas, el Valle del Cauca es uno de los principales productores.

Agricultura & Ganadería

(UN – Viernes 10 de septiembre de 2021).- Después de la primera cosecha, y con un adecuado manejo agronómico a la semilla hija de esta especie de piña –conocida como oro miel o golden– se puede obtener una segunda cosecha de buen rendimiento y calidad aumentando la rentabilidad del cultivo, especialmente en las zonas de ladera.

Esta es la propuesta del ingeniero agrónomo John Alexander Canacuán, candidato a magíster en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, en el marco del proyecto de regalías “Incremento de la competitividad sostenible de la agricultura de ladera en el Valle del Cauca”.

En una finca productora de piña MD-2 en Dagua (Valle del Cauca), el investigador y el equipo técnico del proyecto implementaron estrategias de manejo en segunda cosecha con el fin de disminuir las brechas tecnológicas e informativas que se presentan en el cultivo de piña de zonas de ladera.

“Ni en el mundo ni en Colombia hay una investigación clara sobre el manejo tecnológico de segunda cosecha en piña, y mucho menos en estas zonas de ladera. La información sobre el tema es muy poca, no hay metodologías específicas para hacer segunda cosecha, lo que ha hecho que los agricultores vengan implementando la práctica de forma empírica sin lograr buenos resultados”, explica el investigador.

La producción de la piña en Colombia abarca cerca de 33.000 hectáreas, 5.000 de las cuales corresponden a la MD-2, caracterizada por su intenso color amarrillo y alto contenido de vitamina C, con amplia aceptación en el público y apta para exportación.

“Muchas familias viven solo de ese cultivo, pues genera empleo a trabajadores mucho más que la caña y que otros cultivos, condición que me llevó a ensayar prácticas agronómicas que marcarían la diferencia en el rendimiento y calidad final del fruto, las cuales se pueden usar como referencia”, señala el ingeniero.

Retoños, el mejor potencial

“Para una nueva producción, el agricultor no necesariamente debe volver a preparar el suelo y sembrar los colinos (semillas), sino que puede dejar la planta madre con sus retoños, los cuales serán los encargados de dar una segunda cosecha de buena calidad si se les aplica en su desarrollo el debido manejo agronómico”, señala el investigador.

Para preparar las plantas que entran a segunda cosecha, el ingeniero Canacuán –con el apoyo del equipo técnico– definió y aplicó un protocolo de preparación que consiste en realizar una serie de podas, selección y cosecha de colinos, y por último una práctica de encajonamiento de surcos con fibra para controlar el volcamiento de colinos. “Este último paso es muy necesario, ya que en segunda cosecha se puede perder más del 40 % de la fruta por volcamiento”, mencionó.

Después de la preparación de las plantas, el investigador ensayó en el mismo lote experimental 5 tratamientos de modelos de manejo agronómico que contrastaron tipos de fertilización, control sanitario, uso de acolchado plástico y riego por goteo, para comparar sus rendimientos y la calidad de la fruta en la segunda cosecha.

De los 5 tratamientos, el que mejores resultados entregó fue el basado en riego por goteo, fertilización foliar, manejo convencional de plagas y enfermedades, y uso de acolchado plástico.

“En la segunda cosecha obtuvimos un rendimiento de más de 80 toneladas por hectárea, mientras de forma empírica suelen registrarse alrededor de 60 toneladas por hectárea. En cuanto al costo promedio de producción por kilo, el tratamiento le cuesta al agricultor 555 pesos, un costo mucho más bajo que en primera cosecha, lo cual le permite obtener una mayor relación de costo/beneficio.

Igualmente, el equipo investigador diseñó un centro de acopio para que la poscosecha en zonas de ladera pueda ser más tecnificada. Aquí se recibe la fruta, se dispone en cajones con acolchado para que no se golpee, se clasifica por peso y calidad, lucidez y otros parámetros productivos, y por último se dispone en canastillas para que se pueda hacer el proceso de cargue y comercialización.

“Muchos agricultores independientes y asociaciones han visitado este centro y han calificado positivamente sus beneficios, que lo consideran como un referente para replicarlo en las fincas”, relata.

Ensayar y replicar

El investigador Canacuán concluye que sí se justifica realizar este manejo agronómico de segundas cosechas en los cultivos de piña MD-2 para una mayor rentabilidad; sin embargo, les recomienda a los agricultores velar por el estado sanitario y nutricional de los cultivos antes de ponerlo en práctica.

“Si el cultivo tiene buen estado sanitario, baja incidencia de plagas y enfermedades y un buen desarrollo vegetativo, se puede realizar una segunda cosecha. Pero si desde la primera el lote está muy afectado por enfermedades como la causada por Phytophthora, es mejor recolectar las semillas de las plantas madres y hacer una nueva siembra”.

Esto se debería a que a medida que avanzan los ciclos de cosecha, los terrenos y las plantas se vuelven más susceptibles a enfermedades y plagas.

 

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