China abre la puerta; Colombia debe entrar con decisión

* NOTA: Las opiniones expresadas en esta publicación no necesariamente reflejan el pensamiento del periódico www.agriculturayganaderia.com y son responsabilidad exclusiva de quien las emite y/o de su actor.

Por: Miguel Ángel Lacouture Arévalo* / Autor Invitado

Agricultura & Ganadería

(MALA – Sábado 10 de enero de 2026).- La imposición de cuotas y aranceles a los grandes exportadores de carne en Sudamérica deja a Colombia en una posición privilegiada ante China. La oportunidad es histórica: tenemos hato, tenemos sostenibilidad y tenemos reputación. Ahora necesitamos trazabilidad plena, genética dirigida a carne, institucionalidad alineada y decisión del sector ganadero para asumir el rol que el mundo nos está ofreciendo.

El inicio de 2026 trae un remezón en el tablero mundial de la carne bovina. China, el mayor consumidor del planeta, decidió imponer cuotas y un arancel del 55 % a las importaciones que superen los volúmenes asignados a Argentina, Brasil y Uruguay. Pero Colombia quedó al margen. No nos aplican límites ni sanciones, no estamos en las listas castigadas y, por primera vez en mucho tiempo, la geopolítica de la carne nos pone en ventaja.

Mientras los grandes jugadores hacen cuentas para no desbordar sus cupos, Colombia entra sin sobrecostos ni penalidades. Y eso cambia el equilibrio competitivo. No es un guiño menor del mercado. Es una oportunidad histórica que exige visión, responsabilidad y liderazgo.

Las cifras confirman que ya estábamos tocando esa puerta. Entre enero y octubre de 2025, China nos compró 16.006 toneladas de carne bovina por 77,6 millones de dólares, superando de largo las 10.650 toneladas de todo 2024. Las proyecciones de Fedegán hablan de la posibilidad de llegar a cerca de 50.000 toneladas, dependiendo del comportamiento del mercado interno. Eso significa empleo, inversión, divisas, desarrollo rural y fortalecimiento de una cadena productiva que nunca ha fallado en su compromiso con Colombia.

Pero nuestra ventaja no es solo comercial; es moral, ambiental y productiva. A diferencia de otros países, en Colombia la producción cárnica en confinamiento es absolutamente marginal. Nuestro modelo no es de encierro y ración industrializada. Nuestro modelo es de potrero, de pasto, agua y sal; de carne natural, libre de modificadores inorgánicos y prácticas agresivas. Y eso hoy pesa en la reputación internacional tanto como el precio o el volumen.

Además, no es un discurso vacío. El gremio viene haciendo una tarea seria. Fedegán avanza, con apoyo de la cooperación internacional, en sistemas silvopastoriles que integran árboles, pradera y ganado, aportando captura de carbono, bienestar animal, biodiversidad y restauración ambiental. Ese esfuerzo debe escalarse, financiarse mejor, consolidarse en política pública y convertirse en sello de identidad ante el mundo. Colombia puede y debe posicionarse no solo como proveedor de carne, sino como proveedor de carne sostenible.

Sin embargo, hay que decirlo con franqueza: nos falta terminar de cerrar el círculo. La trazabilidad sigue siendo una deuda estratégica. No basta con producir bien; tenemos que demostrarlo, certificarlo y seguirlo desde el origen hasta el plato del consumidor. El trabajo institucional existe, pero aún no logramos la meta final de trazabilidad plena y confiable. Ese es el pasaporte definitivo para competir sin complejos en mercados sofisticados.

Tampoco podemos depender únicamente de China. Hoy abre su puerta, pero el mundo cambia. Se necesitan más mercados, más acuerdos, más diversificación y una estrategia agresiva pero inteligente para no caer en dependencias que luego puedan castigarnos con aranceles o restricciones. Y ahí el nuevo gobierno tiene una obligación histórica: fortalecer sanidad, infraestructura portuaria, diplomacia comercial, seguridad jurídica y acompañamiento real al productor. Estados Unidos debe ser mercado natural por proximidad y capacidad, y debemos llegar con la misma decisión con que hoy miramos a China.

Tenemos hato, tenemos calidad, tenemos sostenibilidad y tenemos reputación. Falta ordenar la casa, consolidar trazabilidad, mejorar genética orientada a carne, ampliar los sistemas silvopastoriles y creer en grande. La invitación a los ganaderos es clara: es tiempo de producir pensando en el mundo, no solo en el mercado interno. El escenario está servido y Colombia tiene con qué ocupar un lugar protagónico en la carne global.

Hoy el mundo mira hacia nosotros. La pregunta es si vamos a responder con timidez o con grandeza. Yo espero, y creo, que será lo segundo.

* Miguel Ángel Lacouture Arévalo, Práctico en Desarrollo Rural y Agropecuario. @lacoutu

El riesgo de volver a equivocarse

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Por: José Félix Lafaurie Rivera * / Autor Invitado

Agricultura & Ganadería

(JFLR – Viernes 9 de enero de 2026).- El tema del día y quizás del año es la “extracción” de Nicolás Maduro, pero más allá de lo episódico, lo importante es lo que viene para Venezuela y también para Colombia, pues nuestra frontera común, nuestras 300.000 hectáreas de coca y nuestros bandidos binacionales nos hacen parte del problema.

Van y vienen las tesis de expertos y la condena de la izquierda y del centro confundido a la operación militar y a las intenciones de Estados Unidos con viejos lugares comunes: que la libre determinación de los pueblos, como si el venezolano no hubiera perdido, hace un cuarto de siglo, esa libertad de definir su destino; que la soberanía, entendida como el poder “soberano” de un Estado para gobernar, legislar e impartir justicia por delegación del pueblo en las urnas, algo que perdió Venezuela cuando la voluntad popular quedo sepultada bajo la dictadura socialista del siglo XXI.

Democracia, libertad, soberanía, son palabras vacías si no tienen expresión en la vida de las personas. Ocho millones de exiliados, la destrucción del aparato productivo, incluido el  petróleo; presos políticos, corrupción, desempleo, pobreza y el miedo de un pueblo como forma de vida, sometido por el Estado y sus tentáculos en la sociedad –colectivos chavistas armados y paramilitarismo eleno, entre otros– son la demostración de que esos conceptos, que hoy se invocan con supina hipocresía en el mundo, son historia en Venezuela desde hace décadas, con el silencio cómplice de una comunidad internacional que ahora se escandaliza con la intervención estadounidense.

Siempre habrá quien se acomode a la tiranía por mezquindad o subsistencia, pero la mayoría de los venezolanos exiliados o en su patria, a quienes no les importa la geopolítica, el petróleo ni el imperialismo, ve en la intervención un camino posible hacia el retorno de la democracia.

Ahora bien, hay señales confusas para quienes vemos la película desde lejos, mas no para el gobierno Trump, que no se embarcó en semejante operación militar de alto riesgo y precisión quirúrgica, para luego no saber qué hacer, como afirman algunos analistas. “No estamos improvisando”, afirmó Marco Rubio ante la prensa mundial, después de explicar la estrategia para Venezuela.

Por el contrario, hay una hoja de ruta, y se equivocan quienes pretenden que la motivación de Estados Unidos debería ser meramente filantrópica o de defensa romántica de la democracia. No. Se trata de geopolítica pura y dura, de supremacía política y comercial en la región, de Doctrina Monroe, de América para los americanos.

La interdependencia entre países es una realidad económica y geopolítica, y si me preguntan, prefiero la alianza con mi vecino, a quien conozco y con quien comparto afinidades. No tengo dudas cuando pienso en lo que el lejano comunismo soviético le hizo a América Latina con la financiación de la revolución armada a través de su enclave cubano, que hoy todavía nos amenaza devenida en narcoterrorismo, y en lo que le hizo a Venezuela su heredero, el socialismo progresista.

Petro entregará el poder el 7 de agosto y en mayo Colombia no puede volver a equivocarse en las urnas ni a equivocarse de amigos, pues la economía del país no resistirá un segundo capítulo de la izquierda populista y promesera, ni de su connivencia negociadora con el narcoterrorismo, aunque Petro, de dientes para afuera, le haya pedido a Trump que le ayude a “golpear duro al ELN en la frontera”.

Trump tiene clara su estrategia en Venezuela, y si Colombia no corrige el rumbo y se coloca del lado correcto de la historia y de la geopolítica continental, también tendrá clara su estrategia frente al narcoterrorismo en nuestro país.

Producción y balance cafetero de Colombia: Cierre Año Calendario 2025

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Por: German Bahamón Jaramillo * / Autor Invitado

Agricultura & Ganadería

(GBJ – Jueves 8 de enero de 2026).- Con el cierre del año calendario, la caficultura colombiana alcanza una producción de 13,67 millones de sacos de 60 kg, lo que representa un leve decrecimiento del -2% frente a 2024. Esta variación debe leerse con serenidad y responsabilidad.

De manera simultánea, se cierra el primer trimestre del año cafetero (octubre – diciembre), periodo en el que Colombia produjo 3,7 millones de sacos, con un decrecimiento del -24%, y particularmente diciembre registró una caída del -31%. Estas cifras confirman el impacto que habíamos anticipado, cuya causa raíz se encuentra en las intensas y prolongadas lluvias del primer semestre de 2025, que afectaron floraciones y desarrollo del grano en el país cafetero.

En materia de comercio exterior, las exportaciones crecieron un 7% durante 2025, con 13,1 millones de sacos enviados al mundo, ratificando la solidez de la demanda por el Café de Colombia. En este contexto, la Federación Nacional de Cafeteros brindó un soporte determinante a la actividad exportadora, alcanzando una participación del 25,9% del total exportado. Sin embargo, en el primer trimestre del año cafetero, las exportaciones registraron una caída del -6,1%, reflejo directo de la menor disponibilidad física de café proveniente de las zonas productoras.

Durante 2025, Colombia importó 1,18 millones de sacos, mientras que el consumo interno, con un leve incremento, alcanzó 2,27 millones de sacos, consolidando una tendencia positiva en el mercado doméstico y confirmando la creciente relevancia del café dentro del consumo nacional.

En este contexto, propio de un cultivo altamente sensible a los ciclos productivos y a los patrones climáticos, ya se perfila un año cafetero 2025/26 que, incluso antes de recibir el informe técnico de proyección de cosecha, podría situarse alrededor de los 12 millones de sacos. Esta estimación preliminar refuerza la necesidad de seguir comunicando con rigor, anticipación y responsabilidad, hacia los mercados.

La lectura del momento es clara: el sector cafetero colombiano atraviesa un ajuste cíclico previsible, enfrenta los efectos del clima y mantiene fundamentos de demanda sólidos a un precio justo.

* German Bahamón Jaramillo, Gerente general de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia (FNC). @GermanBahamon @FedeCafeteros

2026: prosperidad… al debe

* NOTA: Las opiniones expresadas en esta publicación no necesariamente reflejan el pensamiento del periódico www.agriculturayganaderia.com y son responsabilidad exclusiva de quien las emite y/o de su actor.

Por: José Félix Lafaurie Rivera * / Autor Invitado

Agricultura & Ganadería

(JFLR – Lunes 5 de enero de 2026).- Comienza 2026 con una sensación de prosperidad efectiva para aquellos colombianos que verán incrementados sus ingresos por encima de sus expectativas, gracias al aumento del salario mínimo decretado por el Gobierno, el cual, sin embargo, es una suerte de “regalo envenenado”, porque no solo es un aumento irresponsable, sino también vindicativo y, por supuesto, “electoral” de cara a las elecciones de 2026.

Vamos por partes: sin duda es un “regalo”, pues el inesperado 23,7% está lejos del 16% que los trabajadores exigían, y de la posición inicial del Gobierno, del 12%, como le soltó en su momento a los medios el ministro Benedetti.

¿Por qué envenenado? Precisamente porque es un aumento irresponsable. El Estado es un gran empleador, pero sus finanzas se encuentran al límite y ahora debe asumir un costoso aumento para los empleados públicos de salario mínimo, además de la nivelación de los pensionados de Colpensiones en esa condición –53% del total– y de los regímenes especiales.

Un reciente análisis de Portafolio señala que la generosidad populista del Gobierno se ha venido financiando “al debe”. Entre agosto de 2022 y octubre de 2025, el endeudamiento del Estado pasó de $804 a $1.180 billones, un aumento del 46%, concentrado en deuda interna de corto plazo y altas tasas. En su informe de diciembre, el Comité Autónomo de la Regla Fiscal lanzó una señal de alerta: La deuda bruta del Gobierno Nacional Central alcanzó 64,1% del PIB en octubre de 2025, el nivel más alto desde 2001. Aun así, la plata no alcanza. La caja de la Nación, que cerró noviembre en $7,1 billones, los primeros días de diciembre apenas superaba el billón de pesos, una cifra muy inferior al promedio histórico.

Por supuesto que ese alto nivel de gasto público “al debe” infla el crecimiento de la economía en general. El comportamiento del empleo es apenas un botón de muestra. El Gobierno saca pecho con el desempleo de un dígito –8,8%–, pero el DANE reconoce que, en gran parte, la disminución obedece a 235.000 nuevos empleos públicos durante 2025, la mayoría por prestación de servicios, una modalidad inestable que el Gobierno ataca, al tiempo que la utiliza intensamente… en época preelectoral.

La irresponsabilidad se empezará a sentir cuando esos empleos públicos desaparezcan… después de elecciones, pero, sobre todo, cuando los altos costos de la contratación privada se traduzcan primero en la suspensión de nuevos empleos y luego en la disminución al mínimo de los ya existentes, algo que afectará principalmente, y con alto impacto social, a las micro, pequeñas y medianas empresas, que generan cerca del 80% del empleo del país.

Además de irresponsable, el abultado incremento del mínimo es también “vindicativo”; tiene un tufillo de venganza y pretende ser una demostración de fuerza contra el Congreso que no se tragó enteras las reformas de Petro y se resiste a aprobarle tributarias disfrazadas de leyes de financiamiento.

Por último, sin duda es un incremento político-electoral. Son más de cuatro millones de colombianos agradecidos que irán a las urnas pocos meses después de recibir su primer sueldo aumentado. Es una estrategia que ya ha usado el progresismo en el vecindario. Sin eufemismos, es una descarada compra de votos y una lesión enorme a la democracia.

En ese contexto, quien reemplace a Petro en agosto de 2026 no la va a tener fácil. Con una economía más indexada con el salario mínimo que con la inflación, la destorcida de esta última, del empleo y del crecimiento económico se empezará a sentir desde este primer mes del año, para el cual, aunque suene a paradoja, les deseo a los colombianos… prosperidad.

* José Félix Lafaurie Rivera, presidente de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán). @jflafaurie

Entre Navidad y Año Nuevo

* NOTA: Las opiniones expresadas en esta publicación no necesariamente reflejan el pensamiento del periódico www.agriculturayganaderia.com y son responsabilidad exclusiva de quien las emite y/o de su actor.

Por: José Félix Lafaurie Rivera * / Autor Invitado

Agricultura & Ganadería

(JFLR – Sábado 27 de diciembre de 2025).- Pasada la primera y de cara a un nuevo año, inicio estas últimas líneas de 2025 con el deseo, ya incumplido, de que los colombianos hayan podido encontrarse en familia alrededor del mensaje de Belén: Paz en la tierra…, aunque el odio y la violencia sigan anidando en los “hombres de mala voluntad”.

Una navidad feliz fue apenas un decir para las 250 víctimas de 76 masacres, o para quienes sufren los ataques narcoterroristas en Cauca y los paros armados, el último de ellos una macabra oleada de violencia del ELN, que generó, en 72 horas, cerca de 100 acciones terroristas en nueve departamentos, con 12 muertos y centenares de heridos, para luego, con cinismo miserable –el adjetivo queda corto–, enviar al pueblo colombiano “un mensaje claro de  paz” con un cese unilateral del fuego entre el 24 de diciembre y el 3 de enero de 2026. ¡Qué generosidad!

Por supuesto que rechazo el cínico anuncio de paz del ELN y, en consecuencia, tampoco comparto la declaración en la que “La Delegación del Gobierno Nacional en la Mesa de Diálogos para la Paz saluda el gesto del Eln de decretar un cese al fuego unilateral para las festividades de Navidad y fin de año. Es un buen augurio para la continuidad de los diálogos en el nuevo año”. La verdad, el gobierno ya no tiene “nuevo año” para los diálogos y, por ello, entiendo la declaración como un mensaje de Petro a través de Vera Grabe, mas no de una comisión que, supongo, no ha sido siquiera convocada.

Aun así, a pesar de tan dura realidad, mi mensaje es de optimismo, porque la paz seguirá siendo un deseo válido para ese pueblo colombiano “de buena voluntad”, tenaz y resiliente, que no pierde la esperanza. La paz, además, es una condición necesaria para el segundo mensaje de las tarjetas de temporada: La prosperidad en 2026.

Esa prosperidad deseada, que se mide por el crecimiento de la economía, es algo en lo que no le fue mal al país en 2025, mas no por las acciones y decisiones del gobierno, sino más bien a pesar de ellas, gracias al esfuerzo de nuestros empresarios, destacando a la micro, pequeña y mediana empresa, que suman más del 70% de la generación de empleo.

Mi condición de presidente de la Federación Colombiana de Ganaderos me compromete a detenerme en el comportamiento de la ganadería durante 2025 a partir de las cifras disponibles. Con un hato cercano a los 30 millones de animales somos el principal proveedor de proteína animal –carne y leche–, a partir de una producción de leche de 6.823 millones de litros al noviembre, y de más de 800 mil toneladas de carne estimadas para el año.

Las exportaciones ganaderas totales, a octubre, por 343 millones de dólares, ya habían superado las de 2024, con un crecimiento sostenido del mercado chino, y la deuda, aún no cancelada, del acceso al de Estados Unidos, más cercano y de mejores precios, que se convierte en reto prioritario para 2026.

Además del abandono del campo y, por su causa, la inseguridad vuelve a amenazar a la ganadería, pero registro con orgullo la meta cumplida de 500 Frentes Solidarios de Seguridad para enfrentarla desde la unión solidaria, el apego a la ley y la articulación debida con las autoridades.

Ya tendré oportunidad de extenderme en los logros y retos de Fedegán y de la ganadería. Por ahora, mi deseo para los ganaderos y para todos los colombianos: que la paz se acerque a nuestra patria y, con ella, la prosperidad en el nuevo año.

El cacao no sostiene su precio

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Por: Alejandro Peralta * / Autor Invitado

Agricultura & Ganadería

(Marcafab – Martes 23 de diciembre de 2025).- La semana de diciembre estuvo marcada por consolidación y pérdida de momento el rebote fuerte visto a finales de noviembre y comienzos de diciembre. El cacao cerró en 5.850 USD/t, prácticamente plano respecto a la semana anterior, en un mercado que empieza a diferenciar claramente entre rebote técnico y cambio estructural de tendencia.

𝗟𝗲𝗰𝘁𝘂𝗿𝗮 𝘁é𝗰𝗻𝗶𝗰𝗮:

Desde el punto de vista técnico, el gráfico es bastante claro:

El precio falló en sostenerse por encima de la zona 6.200–6.300 USD/t, área que coincide con antiguas zonas de valor y oferta relevante.

El movimiento de las últimas semanas luce más como una corrección dentro de una tendencia bajista mayor, que como el inicio de un nuevo ciclo alcista.

El soporte clave de corto plazo se mantiene en 5.600–5.700 USD/t. Perder esa zona reabriría el escenario de testear nuevamente los mínimos de noviembre.

En otras palabras: el mercado está digiriendo el rebote, no validándolo aún.

Acá el tono del mercado fue más prudente:

1. 𝗢𝗳𝗲𝗿𝘁𝗮: 𝗮𝗹𝗶𝘃𝗶𝗼 𝗰𝗼𝘆𝘂𝗻𝘁𝘂𝗿𝗮𝗹, 𝗻𝗼 𝗲𝘀𝘁𝗿𝘂𝗰𝘁𝘂𝗿𝗮𝗹

Los flujos desde África Occidental se han mantenido relativamente estables en esta etapa del año, lo que reduce la urgencia de la cobertura de corto plazo. Sin embargo, los problemas de fondo no desaparecen: plantaciones envejecidas, baja productividad y alta dependencia climática siguen siendo un riesgo latente para 2026 en adelante.

𝟮. 𝗗𝗲𝗺𝗮𝗻𝗱𝗮: 𝗶𝗻𝗱𝘂𝘀𝘁𝗿𝗶𝗮 𝘁𝗼𝗱𝗮𝘃í𝗮 𝗰𝗮𝘂𝘁𝗲𝗹𝗼𝘀𝗮

Los grinders continúan operando con márgenes ajustados. Tras los precios extremos vistos a inicios de año, la industria ha sido más selectiva en compras y coberturas, priorizando visibilidad de márgenes sobre volumen. Esto limita la fuerza de cualquier rally.

𝟯. 𝗟𝗮𝘁𝗶𝗻𝗼𝗮𝗺é𝗿𝗶𝗰𝗮 𝗴𝗮𝗻𝗮 𝗽𝗿𝗼𝘁𝗮𝗴𝗼𝗻𝗶𝘀𝗺𝗼

Ecuador sigue consolidándose como un origen cada vez más relevante en el balance global, tanto por volumen como por calidad y trazabilidad. En un mercado más racional, este factor empieza a pesar más que el “ruido” especulativo.

𝟰. 𝗙𝗶𝗻 𝗱𝗲 𝗮ñ𝗼 = 𝗺𝗲𝗻𝗼𝘀 𝗹𝗶𝗾𝘂𝗶𝗱𝗲𝘇, 𝗺á𝘀 𝗿𝘂𝗶𝗱𝗼

La cercanía del cierre de año fiscal y la reducción de participación de fondos hacen que muchos movimientos recientes respondan más a 𝗮𝗷𝘂𝘀𝘁𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗽𝗼𝘀𝗶𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 que a convicción real.

𝗠𝗶 𝗹𝗲𝗰𝘁𝘂𝗿𝗮 𝗽𝗲𝗿𝘀𝗼𝗻𝗮𝗹

El rango 𝟱.𝟲𝟬𝟬–𝟲.𝟮𝟬𝟬 𝗨𝗦𝗗/𝘁 se perfila como la zona donde el mercado intenta decidir si:

Sigue corrigiendo hacia niveles más bajos… o construye una base más sólida antes de volver a mirar hacia arriba en 2026. El cacao sigue siendo un mercado estructuralmente complejo. La volatilidad baja de esta semana no es calma definitiva; es simplemente el mercado “tomando aire”.

* Alejandro Peralta (Analítico y Escritor), LATAM Business Developer and Expansion Specialist. Marketing & Comercio de Café & Cacao.

Mala fe

* NOTA: Las opiniones expresadas en esta publicación no necesariamente reflejan el pensamiento del periódico www.agriculturayganaderia.com y son responsabilidad exclusiva de quien las emite y/o de su actor.

Por: José Félix Lafaurie Rivera * / Autor Invitado

Agricultura & Ganadería

(JFLR – Viernes 19 de diciembre de 2025).- Daniel Coronell publicó un libelo infame contra mi hijo Juan José, disfrazado de periodismo investigativo, por el que confrontamos en directo y quedó claro que no se trata de un debate ético ni normativo, sino eminentemente político.

Desacreditar y hacer daño es su objetivo, enquistado en el odio contra Álvaro Uribe desde 2006, cuando impidió que esquilmara al Estado en 20 mil millones por el daño que el apagón de 1992 le habría ocasionado a NTC, por entonces “capitalizada” por César Villegas, “El Bandi”, testaferro del cartel de Cali.

En abril de 2023, la Fiscalía archivó el proceso contra Uribe por injuria en este caso, pues el mismo Coronell aportó documentos que confirmaban la venta de acciones a Villegas y se conoció la participación del dinero de Pastor Perafán. Al parecer, tan agudo investigador desconocía el origen ilegal de la plata de estos bandidos.

Pero hay más. Coronell fue uno de los periodistas “enmermelados” de Santos. Según investigación de “La Otra Cara” (enero 2020), él y su firma “se embolsillaron entre 2015 y 2016, más de $5.400 millones”, y $12.900 en 2016-2017, entre NTC y otro medio; un chorro que le cortaron y “Por esa razón, es enemigo abierto de Duque y su partido político…”. No hay entonces una investigación seria, sino vindicativa…, de mala fe.      

Mala fe es generalizar para confundir. Los subsidios que atienden a los más pobres nunca fueron cuestionados por mi hijo, pero sí los creados por Petro, como el de “pagar por no matar”, rechazados por muchos sectores. 

Mala fe es revolver esos “subsidios sociales”, que exigen la pobreza como condición de acceso, con una Línea de Crédito de Finagro abierta a los productores agropecuarios, grandes medianos y pequeños, o a quienes asuman el riesgo enorme de invertir en el campo colombiano.

Finagro es el “Fondo para el Financiamiento del Sector Agropecuario” y sus créditos, otorgados a través de la banca comercial, tienen condiciones “de fomento”, pero no ligadas necesariamente a la condición de pobreza, sino a su objetivo misional de fomentar la riesgosa inversión rural.

En efecto, la tasa de interés es preferencial, todos están garantizados por el Fondo Agropecuario de Garantías y algunos tienen un Incentivo a la Capitalización Rural, tampoco ligado a la pobreza, sino a la necesidad de INCENTIVAR la formación bruta de capital y generar empleo formal en el campo.

Mala fe es juzgar a priori. El capital y los ingresos de Juan José en 2024 –los de él, no los de su familia– eran los que reportó para aplicar a un crédito, los de un joven que pocos meses atrás, en junio de 2023, apenas terminaba su pregrado. Mala fe es afirmar, sin sustento, que se puso al filo de las condiciones de pequeño productor; cuyo tope de activos era de 529 millones para 2024 y él reportó 129. Además, quien clasifica al usuario del crédito es el banco, no el productor.

Mala fe es no valorar la intención de un joven que, como pocos, quiere emprender en el campo porque heredó la noción del esfuerzo. Mis padres nos enseñaron que el éxito y el bienestar no caen del cielo; son hijos de la disciplina y el trabajo. Yo también, a su edad, me endeudé, en 1978, respaldado por mi padre para emprender la aventura del algodón.

Mala fe es desestimar burlonamente mi derecho a defender la honra de mi hijo, como él mismo lo hará ante las instancias que corresponda y no en entrevistas construidas para destruir…

Cuando el objetivo del “investigador” es hacer daño, retaliar, vengarse, no comprueba ni contrasta; solo rotula y ataca… con mala fe.

* José Félix Lafaurie Rivera, presidente de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán). @jflafaurie

Yo también soy Cabal

* NOTA: Las opiniones expresadas en esta publicación no necesariamente reflejan el pensamiento del periódico www.agriculturayganaderia.com y son responsabilidad exclusiva de quien las emite y/o de su actor.

Por: José Félix Lafaurie Rivera * / Autor Invitado

Agricultura & Ganadería

(JFLR – Viernes 12 de noviembre de 2025).- “Yo soy Cabal”, así tituló María Fernanda, mi esposa y compañera de 40 años de ideas y propósitos, el libro que lanzó con un éxito que, la verdad, no me sorprendió, pero si me emocionó sentir el entusiasmo de tantas personas queriendo conocer más de ella, de su vida y sus ideas.

Cabal es su apellido, pero lo que ha querido expresar María Fernanda en su libro, donde se filtra por todos lados su pasión por la historia y su amor por Colombia, y donde desentraña sus orígenes, su pasado, sus éxitos y frustraciones, sus alegrías y agobios, y también sus expectativas frente a un país que no resiste más violencia y corrupción…, más desorden, es que ella no es Cabal solamente de apellido, sino que, por formación y convicción, se ha propuesto serlo de principios; “cabal” en los significados del diccionario: integridad, honradez, rectitud…; “cabal”  por su determinación frente a los retos y su coherencia sin concesiones.

Dirán mis lectores – y es cierto, porque “yo también soy Cabal”, ¿cómo no serlo? – que son palabras surgidas de la mutua admiración que sostiene nuestra relación de pareja, admiración que hemos confesado públicamente, como nuestras naturales diferencias, más en lo político que en lo personal, aunque ella se haya adentrado en ese campo que defendemos como privado, pero que dice mucho de lo que realmente somos.

Sin embargo, el país sabe que, desde su aparición en el ambiente público y enrarecido de la política, María Fernanda ha demostrado que otra forma de hacerla en Colombia es posible. No en vano su libro comienza relatando su ruptura con “lo políticamente correcto”, que suele ser sinónimo de lo éticamente incorrecto.

Invito a mis lectores a conocer a esa persona descomplicada que se esconde detrás de una imagen adusta y aguerrida –que lo es–, y además estigmatizada por las narrativas de la izquierda, en un libro que se mueve entre un tono intimista en sus recuerdos, reflexivo en sus preocupaciones por Colombia y vertical en la defensa de sus convicciones.

En ellas me quiero detener, porque se han ido amojonando a lo largo de un camino que hemos transitado juntos y nos ha llevado a un espacio político –la derecha– en el que ella hoy es precandidata presidencial por el partido Centro Democrático.

¿Qué es la derecha para “La Cabal”? Es la expresión de los lemas que adornan nuestro escudo, pero muy poco la realidad del país. Es la Libertad y el Orden, pero, sin pretender cambiar el escudo, es el Orden primero, porque la libertad sin orden es libertinaje y caos.

De ahí una de sus consignas: “Voy a poner orden en la casa”; a llamar las cosas por su nombre y a ponerlas en su sitio. No más embajadas, consejerías y ministerios innecesarios, ni más activistas en cargos estratégicos. El Estado debe volver al tamaño necesario y la meritocracia a un lugar de privilegio.

El Orden es hijo de la Seguridad, y esta lo es de una Fuerza Pública que persiga al delincuente y una justicia que lo castigue. No más diálogos, dizque “de paz”, con criminales confesos y reincidentes. La paz la construimos entre todos cuando la autoridad, la justicia, y un gobierno decente restituyan el orden.

Sí. El Orden primero, como único camino hacia la verdadera Libertad: libertad de pensar y expresarse; de emprender y generar riqueza individual y social…; libertad de ser en un entorno de respeto por la libertad de los demás.

“Yo soy Cabal”, un libro que recoge la historia de la vida y las ideas de una mujer que no promete…, que se compromete con Colombia.

* José Félix Lafaurie Rivera, presidente de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán). @jflafaurie

La reforma agraria que no alimenta al campo: Datos que el gobierno prefiere ignorar

* NOTA: Las opiniones expresadas en esta publicación no necesariamente reflejan el pensamiento del periódico www.agriculturayganaderia.com y son responsabilidad exclusiva de quien las emite y/o de su actor.

Por: Miguel Ángel Lacouture Arévalo* / Autor Invitado

Agricultura & Ganadería

(MALA – Viernes 12 de diciembre de 2025).- Mientras el Gobierno insiste en ampliar su control sobre la tierra bajo el discurso del “ordenamiento social de la propiedad”, los datos muestran que el agro produce, crece y exporta a pesar del Estado, no gracias a él. La función social de la propiedad no autoriza al Gobierno a dirigir la economía rural, y los hechos económicos, jurídicos y productivos revelan que el verdadero problema no es la redistribución, sino la inseguridad, la falta de crédito y la obsesión centralista por controlar la producción.

El Gobierno insiste en presentar su “reforma agraria” como la solución a los problemas rurales, pero los hechos muestran lo contrario: no se trata de una política para aumentar la producción, sino de un intento de controlar la actividad económica desde el Estado, reinterpretando límites constitucionales que protegen la libertad productiva y la propiedad privada.

La Constitución de 1991 es clara: cualquier limitación al derecho de propiedad debe ser proporcional, razonable y necesaria. La Corte Constitucional lo ha reiterado: la función social de la propiedad no permite convertir al propietario en un simple ejecutor de decisiones estatales ni vaciar el contenido esencial del dominio.

Pese a ello, el Ejecutivo impulsa decretos y metodologías que, bajo el lenguaje amable del “ordenamiento”, buscan direccionar la economía agraria desde Bogotá, un modelo que ha fracasado en todos los países donde se ha intentado.

1. El peso real del agro: un motor que funciona sin intervención estatal

En 2024, las actividades agrícolas, ganaderas, pesqueras y forestales crecieron 8,1% frente al año anterior, aportando el 9,3% del PIB y cerca del 47% del total de la actividad económica nacional.

A pesar de la incertidumbre jurídica, el sector sigue siendo uno de los más resilientes y productivos del país.

En 2025, el PIB agropecuario creció 2,4% en el tercer trimestre, nuevamente por encima de la economía nacional. Estos indicadores demuestran que el problema del campo no es productivo: es político.

2. Exportaciones fuertes no significan seguridad ni confianza

Las exportaciones agropecuarias crecieron 50,9% en marzo de 2025, confirmando el potencial competitivo del productor colombiano.

Pero ese éxito contrasta con la realidad cotidiana: muchos productores siguen enfrentando barreras para acceder a crédito, infraestructura deficiente e inseguridad creciente.

No se puede hablar de reforma agraria cuando el productor teme invertir en su propio predio.

3. Un campo diverso que el Gobierno quiere uniformar

La OCDE ha explicado que Colombia tiene un dualismo productivo claro:

Pequeños productores que abastecen consumo interno; medianos y grandes que generan empleo formal y exportaciones.

Ambos son indispensables. Pero las políticas actuales buscan uniformar la producción bajo criterios ideológicos, desconociendo las realidades técnicas y económicas de cada región.

4. El problema que sí destruye la producción: la inseguridad rural

El abigeato, la extorsión, la ocupación irregular de tierras y el avance de grupos armados han crecido en los últimos años.

Este es el principal factor que explica la reducción de inversión en muchas zonas agrícolas y ganaderas.

El Gobierno habla de redistribuir tierra, pero no garantiza lo básico: orden público, protección y justicia.

5. Crédito rural: anuncios políticos, obstáculos reales

A pesar de los anuncios multimillonarios, el acceso al crédito sigue siendo el talón de Aquiles del sector: Tramitología excesiva, requisitos desproporcionados y demoras que ahogan a pequeños y medianos productores.

Lo que el campo necesita es financiamiento ágil y acceso técnico, no más formularios.

Conclusión

El debate agrario no puede seguir atrapado en una narrativa que promete justicia, pero entrega control.

Si el Gobierno realmente quisiera transformar el campo, empezaría por poner a producir las tierras estatales abandonadas, mejorar vías terciarias, garantizar seguridad, reducir trámites y respetar plenamente la propiedad privada.

Porque sin seguridad jurídica, sin libertad productiva y sin garantías claras, no hay productividad efectiva y eficiente, cualquier reforma es simplemente una política de control con dirección centralizada que busca el control político e ideológico, disfrazada de redistribución.

El campo colombiano no necesita ideología. Necesita libertad, estabilidad y confianza.

* Miguel Ángel Lacouture Arévalo, Práctico en Desarrollo Rural y Agropecuario. @lacoutu

CACAO: El mercado sale del déficit extremo pero aún con un equilibrio frágil

* NOTA: Las opiniones expresadas en esta publicación no necesariamente reflejan el pensamiento del periódico www.agriculturayganaderia.com y son responsabilidad exclusiva de quien las emite y/o de su actor.

Por: Alejandro Peralta * / Autor Invitado

Agricultura & Ganadería

(Marcafab – Lunes 8 de diciembre de 2025).- Esta semana el cacao extendió el rebote iniciado a finales de noviembre. Desde los mínimos cercanos a 5.000 USD/t, el mercado ha recuperado casi 700 USD en dos semanas, pero sigue operando dentro de una gran tendencia bajista que arrancó desde los máximos históricos por encima de 10.000 USD/t.

Comportamiento del precio

El movimiento actual es un rally correctivo dentro de una estructura de máximos y mínimos decrecientes.

El precio cerró la semana en torno a 5.694 USD/t, justo debajo de la franja de resistencia 5.800–6.000 USD/t, donde antes hubo fuerte volumen vendedor. Por encima, la siguiente zona relevante está cerca de 6.800 USD/t, nivel que actuó como soporte mayor y ahora funciona como resistencia de medio plazo. Mientras el mercado no recupere y mantenga cierres por encima de 6.000 USD/t, sigo viendo este movimiento más como short covering y re-pricing que como un cambio de ciclo. El soporte inmediato está en 5.400–5.500; perderlo abriría la puerta a volver a probar la zona de 5.000.

Fundamentos que marcaron la semana

1. ICCO y balance global

La ICCO, en su boletín trimestral de noviembre, confirmó que el mercado sale del déficit extremo pero aún con un equilibrio frágil: ligero superávit previsto para 2024/25 gracias a una recuperación de producción de alrededor de +7,6% interanual, pero con stocks todavía ajustados.

2. África Occidental: mejora relativa, riesgo estructural

En Costa de Marfil, el regulador anticipa una fuerte caída de la cosecha principal por tercer año consecutivo, con arribos potencialmente 30% menores entre enero y marzo de 2026 por envejecimiento de plantaciones, enfermedades y lluvias irregulares.

Al mismo tiempo, los grindings marfileños se desplomaron 25,4% interanual en octubre, señal clara de demanda industrial dañada por los altos precios previos.

3. Nuevo mapa de oferta: Ecuador gana peso

Diversos análisis apuntan a que Ecuador está a punto de superar a Ghana como segundo productor mundial, apoyado en años de inversión, productividad creciente y un esquema donde el agricultor capta alrededor del 90% del precio internacional, frente al 60–70% típico de África Occidental.

4. Demanda y consumo

A pesar del retroceso de precios, el consumidor final todavía no ve un alivio claro. Estudios recientes destacan que los chocolates seguirán caros en Navidad 2025: las coberturas fueron tomadas cuando el cacao estaba en máximos y las grandes marcas priorizan márgenes sobre volumen, manteniendo precios elevados y reformulando productos.

Mi lectura para la industria:

Tácticamente, estamos en un mercado que está recomprando el exceso de pesimismo tras tocar mínimos de 21 meses, pero que todavía no invalida la tendencia bajista de 2025.

Estructuralmente, el cacao sigue siendo una historia de riesgo climático + necesidad de reinvertir en origen, con Latinoamérica – especialmente Ecuador – ganando protagonismo.

* Alejandro Peralta (Analítico y Escritor), LATAM Business Developer and Expansion Specialist. Marketing & Comercio de Café & Cacao.