Frente a la democracia amenazada…: unión

* NOTA: Las opiniones expresadas en esta publicación no necesariamente reflejan el pensamiento del periódico www.agriculturayganaderia.com y son responsabilidad exclusiva de quien las emite y/o de su actor.

Por: José Félix Lafaurie Rivera * / Autor Invitado

Agricultura & Ganadería

(JFLR – Sábano 1 de noviembre de 2025).- Dicen que “el que pega primero pega dos veces”, algo que le funcionó al Pacto Histórico en la consulta del 26 de octubre, aunque, la verdad, no pegó dos veces por el efecto sorpresa de “pegar primero”, sino porque, literalmente, votó dos veces, al incluir en la consulta el orden de las listas cerradas a Congreso, lo que puso a la maquinaria clientelista a funcionar a todo vapor, incluidos los dueños regionales y locales de la contratación y de otros intereses menos santos.

Aún así, los resultados son una victoria contundente de Iván Cepeda, aunque el CNE no ha dicho aún la última palabra, no solo sobre la personería del Pacto Histórico, sino sobre la posibilidad de Cepeda de medirse con el “Frente Amplio” en la consulta de marzo de 2026, de la que saldría seguramente fortalecido, o si, por el contrario, se ve obligado a pasar derecho al tarjetón de primera vuelta como candidato del Polo, que es ahora mismo su condición, a la que entraría dividiendo votos con el ganador del Frente Amplio.

Así Petro amenace con tutelas y demandas si el CNE no confirma la personería, y Cepeda considere “indignante” que el Pacto no la tenga “después de semejante votación”, como si la votación subsanara las falencias frente a las normas electorales, sobra decir que no hay persecución ni “golpe blando”, como ya repite el presidente, y que dichas falencias son fruto del desorden y la confusión al interior del Pacto Histórico, evidentes en los días previos a la consulta.

Cualquiera que sea el desenlace, la oposición, los sectores de centroderecha y los llamados outsiders, que son de derecha, deben pensar en “la unión de las uniones”, no solo para enfrentar el poder de la maquinaria gubernamental y del presupuesto en favor de la izquierda, sino porque esa izquierda llega monolítica o, en el peor de los casos, dividida en dos a primera vuelta, mientras del otro lado persiste la segmentación entre diferentes alianzas, todas orientadas a recuperar el país tras el desastre Petro, pero demasiadas…

En un mapa electoral, La Silla Vacía identificó un “Centro” con Fajardo y ¡Claudia!, y cinco grupos de “este lado”: “Fuerza por las regiones”, con los cuatro exgobernadores; “Centro Tecnócrata” (Peñalosa, Cárdenas, Luna y Oviedo); “Alianza partidos” (Germán Vargas, Efraín Cepeda, Barbosa, Lizarralde, Córdoba, Gómez y Galán) “Centro Democrático” (Cabal, Paloma, Paola, Guerra y Uribe); y “Derecha firmas” (Vicky, De la Espriella, Pinzón, Palacios y Botero), aunque Abelardo ya tiene el aval de Salvación Nacional y Pinzón el de “Oxígeno” de Ingrid… y el respaldo de José Obdulio, como bien le señala el mismo Abelardo en reciente carta abierta.

El Centro Democrático continuó su labor juiciosa de reflexión y consolidación programática alrededor de los grandes retos del país, con la recuperación de la seguridad y el orden en primer lugar, tras lo cual elegirá candidato oficial el próximo 28 de noviembre.

¿Y los demás? En este momento de la campaña y del país, aún persiste la dispersión. Por ello, la centroderecha debe aglutinarse apelando al patriotismo. Las elecciones legislativas y las consultas interpartidistas de marzo marcarán el camino, y no tengo duda de que el Centro Democrático, bajo el liderazgo del expresidente Uribe será el partido más votado y eje de la gran coalición que debe llegar fortalecida a la primera vuelta.

Es la ruta estratégica, no solo para derrotar a la izquierda y recuperar lo perdido con su desgobierno, sino para algo mucho más importante: para cerrarle el paso, de una vez por todas, al socialismo progresista que amenaza a nuestra democracia y el porvenir de los colombianos.

* José Félix Lafaurie Rivera, presidente de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán). @jflafaurie

Entre la esperanza y el caos

* NOTA: Las opiniones expresadas en esta publicación no necesariamente reflejan el pensamiento del periódico www.agriculturayganaderia.com y son responsabilidad exclusiva de quien las emite y/o de su actor.

Por: José Félix Lafaurie Rivera * / Autor Invitado

Agricultura & Ganadería

(JFLR – Sábano 25 de octubre de 2025).- El fallo absolutorio al expresidente Uribe, proferido por el Tribunal Superior de Bogotá en segunda instancia es una buena noticia para él y para su familia, que mucho han padecido injustamente, pero también para el Centro Democrático y el país todo, beneficiario de su sentido de Patria y de su gobierno.

No hay, por supuesto, reparación posible a una década de zozobra para una persona a quien Colombia le debe gratitud por haberla rescatado del caos al que, infortunadamente, ha regresado por cuenta de la traición de Santos, no solo a Uribe, sino a los principios y los votos que lo llevaron a la presidencia, sumada al atropello a la democracia en el plebiscito y al Acuerdo para una paz que le reabrió las puertas al narcotráfico.

Faltando aún el recurso de casación, la libertad del expresidente despeja el panorama político y electoral de la centro-derecha de cara a 2026, en momentos en que el país demanda un liderazgo claro para salir de la actual crisis, más grave aún que la de 2002, cuando ya estaba tomado por el narcotráfico y Uribe representó una solución de fondo.

¿Cuál es hoy la diferencia? Primero: el crecimiento. Uribe recibió el país con 145.000 hectáreas de coca y la inercia de su gestión lo llevó al mínimo de 47.000 en 2012, cuando inician las negociaciones con las Farc. Ese año se dejó de fumigar en la frontera con Ecuador y en 2015 en todo el país. En 2018, Santos entregó el país con 171.000 hectáreas, un nivel superior al de comienzos de siglo.

Segundo: La Paz Total … ¿y el Pacto de la Picota? A todos los grupos ilegales, dedicados al narcotráfico y sus rentas ilícitas derivadas, Petro candidato les ofreció “perdón social” en las cárceles y Petro presidente formalizó el ofrecimiento con su “Paz Total”, para negociar con todos los bandidos que, sin excepción, “le hicieron conejo”. Resultado: Petro recibió 230.000 hectáreas. En 2023 ya superaban las 253.000 y, sin cifras oficiales para 2024, los expertos estiman 280.000, con el agravante de que la producción de droga subió 53% entre 2022 y 2023, de 1.738 a 2.664 toneladas.

Tercero: La relación con Estados Unidos. Hasta 2022, con altibajos, fue cordial, asertiva y con resultados. Hoy es, literalmente, un desastre. Hace un mes el país recibió una “descertificación condicionada”, pero esa “matrícula condicional” aconseja prudencia, algo que nada tiene que ver con sometimiento al imperialismo y la codicia capitalista, ni con ninguna de tantas locuras del presidente, sino con el pragmatismo orientado al bienestar de los colombianos.

Esa es la cuarta diferencia: El sentido común reemplazado por la insensatez de la diplomacia ideologizada y la arrogancia… por el desvarío. Si el último Consejo de ministros televisado volvió a dejar la sensación de total desgobierno, la entrevista a Daniel Coronell de Univisión, que podría considerarse un “periodista cercano” para él, fue lamentable, por decir lo menos, casi circense. No le bastó con la invitación callejera, días atrás, a los militares estadounidenses a desobedecer a su comandante, sino que remató con una sorpresiva incitación golpista: “Cambiar a Trump, de diversas maneras…, si no, sacar a Trump”.

Dejo algunos dicientes comentarios del periodista sobre su accidentada entrevista: “Nunca lo había visto tan perturbado” … “No es capaz de dimensionar su tamaño real en la escena mundial” … “Sin la capacidad de dimensionar el problema en que está metido y con él Colombia” … “Quería hablar para él mismo y para un público que se imagina”.

La pregunta se impone: ¿Quién nos está gobernando?… La respuesta también: aferrarnos a la esperanza para derrotar el caos en 2026.

* José Félix Lafaurie Rivera, presidente de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán). @jflafaurie

La factura del aislamiento: Petro dinamita la diplomacia y condena al campo

* NOTA: Las opiniones expresadas en esta publicación no necesariamente reflejan el pensamiento del periódico www.agriculturayganaderia.com y son responsabilidad exclusiva de quien las emite y/o de su actor.

Por: Miguel Ángel Lacouture Arévalo* / Autor Invitado

Agricultura & Ganadería

(MALA – Sábado 25 de octubre de 2025).- Las reacciones del presidente Petro frente a Estados Unidos revelan una peligrosa mezcla de orgullo ideológico e imprudencia diplomática. Mientras convierte la política exterior en un campo de batalla personal, el país rural queda al borde de una crisis alimentaria y laboral.

En política exterior, los errores no se corrigen con trinos, se pagan con hambre y desempleo. El presidente Gustavo Petro ha decidido convertir la diplomacia en un ring ideológico, y sus recientes enfrentamientos verbales con líderes estadounidenses, incluido Donald Trump, confirman una preocupante tendencia: el mandatario confunde soberanía con hostilidad y dignidad con provocación.

Cuando un jefe de Estado responde a agravios con más agresividad, arrastra al país entero a una pugna personal. No habló como Presidente de la República, sino como activista. Sus declaraciones no protegieron los intereses nacionales; los comprometieron. Y los primeros afectados serán los campesinos y productores rurales.

Según datos del Ministerio de Agricultura (2024), Colombia importó 6,5 millones de toneladas de maíz, de las cuales el 95% provino de Estados Unidos. Ese grano es base de la cadena alimentaria: sin él, suben los precios del pollo, los huevos y los aceites. En un país donde el 36% del gasto de los hogares vulnerables se destina a alimentos (DANE, 2024), cualquier encarecimiento afecta directamente la pobreza rural.

La interdependencia es aún mayor. De acuerdo con el Departamento de Agricultura de EE. UU. (USDA), Colombia fue en 2024 el séptimo mercado agrícola más importante para sus exportaciones, con un intercambio superior a US$4.500 millones. En sentido inverso, EE. UU. es el destino del 38% de las exportaciones no mineras colombianas (ProColombia, 2024). Romper o degradar esa relación no es una muestra de independencia: es **suicidio económico**.

Desde el punto de vista jurídico, la situación es igual de grave. El **Tratado de Promoción Comercial (TPA)** con Estados Unidos —vigente desde 2012— tiene rango supralegal conforme a la jurisprudencia de la Corte Constitucional. El artículo 9 de la Constitución, obliga al Estado colombiano a observar la buena fe en sus relaciones internacionales, y el artículo 189:2, faculta al Presidente para conservar el orden público exterior. Convertir esa función en una tribuna ideológica es un uso arbitrario del poder y una amenaza directa al principio de confianza legítima de los inversionistas.

El sector floricultor, emplea más de 200.000 personas (Asocolflores, 2024), depende en un 80% del mercado estadounidense. Lo mismo ocurre con el café (que en 2024 exportó 13 millones de sacos, 40% hacia EE. UU.) y el banano (más de US$900 millones anuales). Una medida arancelaria o diplomática adversa sería letal para esos sectores y para miles de municipios rurales.

Mientras Petro busca reconocimiento entre regímenes sancionados por violar derechos humanos, Colombia arriesga el crédito político y comercial que ha sostenido durante 30 años. Su retórica antiestadounidense podría afectar incluso la cooperación en seguridad, inteligencia y lucha antidrogas, de la que dependen recursos de más de US$400 millones anuales.

La diplomacia del Gobierno no ha sido prudente ni estratégica. En vez de fortalecer la inserción internacional de Colombia, Petro parece decidido a aislarla en nombre de un “nuevo orden mundial” que solo existe en la retórica de los gobiernos autoritarios.

Colombia necesita una política exterior con cabeza fría y manos firmes. Defender la soberanía no es agredir aliados, es proteger la mesa del campesino, la estabilidad de los precios y la seguridad jurídica de quienes producen.

Si el Presidente insiste en convertir la Cancillería en una extensión de su militancia, el costo lo pagará el país rural: inflación, desempleo y pérdida de mercados. La diplomacia del orgullo no deja victorias; deja ruina.

La historia será implacable con quienes, por ideología o vanidad, cambiaron el bienestar de millones por el aplauso de unos pocos. Colombia no necesita una diplomacia del conflicto: necesita una diplomacia del resultado.

* Miguel Ángel Lacouture Arévalo, Práctico en Desarrollo Rural y Agropecuario. @lacoutu

La Democracia… sigue en peligro

* NOTA: Las opiniones expresadas en esta publicación no necesariamente reflejan el pensamiento del periódico www.agriculturayganaderia.com y son responsabilidad exclusiva de quien las emite y/o de su actor.

Por: José Félix Lafaurie Rivera * / Autor Invitado

Agricultura & Ganadería

(JFLR – Viernes 17 de octubre de 2025).- Me sorprendieron las declaraciones de la vicerrectora de la Universidad Nacional, relatando como, ante la repentina invasión del Congreso de los Pueblos, esa amalgama de minorías protegidas que, sumadas, ya no lo son –indígenas, campesinos, afros y organizaciones sociales–, decidió preguntar en ministerios y agencias del Estado y ninguna entidad sabía de reunión o evento alguno.

¡Nadie sabía! Dos mil personas llegaron a Bogotá desde diferentes regiones, atravesaron la ciudad y cayeron en la Universidad Nacional de madrugada y a nadie le pareció extraño. ¡Qué raro! Dos mil personas en buses grandes necesitarían 40 por lo menos, y caminando son muchedumbre. No todas “se hospedaron” a las malas en la Universidad, sino que se distribuyeron en otros cinco sitios en la ciudad para armar cambuches, bloquear avenidas y ensuciar muros con sus consignas de “Aquí en la lucha”. 

Que peco de suspicacia retorcida me dirán desde la izquierda, pero algo no huele bien en esta movilización, que me recuerda los comienzos de la toma narcoterrorista disfrazada de “estallido social”. 

Primero: los motivos. Suenan a telón de utilería, como la reforma de Carrasquilla. Para Bernan Garcés, representante de las comunidades negras, el propósito es dialogar con el Gobierno “sobre cuál es el mapa político actual de Colombia y cuál es la nueva Colombia que se está planteando desde los pueblos”. Es aún más extraño que el Congreso de los Pueblos, conformado mayoritariamente por comunidades campesinas, indígenas y negras que no viven en las ciudades, se vengan a Bogotá dizque a un “gran plantón para exigir una reforma urbana integral y popular”. ¡Qué raro!

Segundo: la posición del gobierno, que no solo ha apoyado y financiado estas movilizaciones, sino que ha rechazado cualquier insinuación de infiltración terrorista, como lo hizo con sus muchachos héroes de la Primera línea, ahora sale a declarar, a través de Benedetti, que hay “estructuras criminales” detrás de las tomas. ¡Qué raro!

Me suena que el ministro, experto en la ambivalencia, está haciendo el papel del malo para despistar, pues para el gobierno es más que oportuna la presencia del Congreso de los Pueblos en la capital, mientras se discuten la reforma pensional y la de salud.

Tercero: los vasos comunicantes. No hay hechos aislados en la acción perturbadora de la izquierda. Mientras unos indígenas, campesinos y afros se toman instituciones y bloquean calles en Bogotá; otros indígenas, campesinos y afros bloquean una vez más la vía Panamericana, generando caos y enormes perjuicios al país. ¡Qué raro!    

Cuarto: la organización. ¡Y qué organización! La movilización, la dotación de carpas y vituallas, la toma sincronizada de diferentes puntos en la ciudad. Que no vengan a decir ahora que se trata de una manifestación espontánea del pueblo. Y a propósito: ¿Quién la financia? ¡Qué raro!

Ni qué decir de su principal vocera, Erika Prieto, quien hace parte de la Unidad de Trabajo Legislativo del senador del Pacto Histórico, Robert Daza, es decir, que es empleada pública. Buen tema para la Procuraduría. Con un discurso perfectamente alineado con el de Petro sobre el fascismo, el antiimperialismo, la codicia capitalista y el poder popular, esta mujer comunista y locuaz andaba por Venezuela en enero, en la posesión de Maduro y en el “Festival Mundial Antifascista” de Caracas, donde tuvo la cachaza de declarar, entusiasmada hasta las lágrimas, que “La democracia venezolana es la más fuerte y real del continente”.

La nuestra “está en peligro”, como bien titula María Fernanda Cabal su último ensayo – los invito a leerlo –, en el que desenmascara la amenaza comunista que se ha instalado en Colombia y pretende perpetuarse…, si se lo permitimos en 2026.

* José Félix Lafaurie Rivera, presidente de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán). @jflafaurie

Expropiación Exprés: El Sueño Bolivariano de Petro para Empobrecer el Campo

* NOTA: Las opiniones expresadas en esta publicación no necesariamente reflejan el pensamiento del periódico www.agriculturayganaderia.com y son responsabilidad exclusiva de quien las emite y/o de su actor.

Por: Miguel Ángel Lacouture Arévalo* / Autor Invitado

Agricultura & Ganadería

(MALA – Viernes 17 de octubre de 2025).- El gobierno de Gustavo Petro, fiel a su zurdopatia, persigue con obsesión la “reforma agraria” a costa de la propiedad privada rural. Lo que llaman “acceso a la tierra” no es más que un eufemismo para expropiaciones disfrazadas, violando principios constitucionales y derechos humanos fundamentales.

Cómo profesional del Derecho, veo en estos intentos un asalto sistemático al Estado de Derecho, documentado en normas y jurisprudencia que el Ejecutivo ignora con sarcástica arrogancia. Analicemos las intentonas que le han fracasado, desde el Plan Nacional de Desarrollo (PND) hasta la reciente demanda de la Agencia Nacional de Tierras (ANT), que busca eliminar la doble instancia judicial en procesos agrarios.

Históricamente, las reformas agrarias en Colombia han sido un fracaso rotundo: el Incora, la reforma de Lleras Restrepo y la Ley 160 de 1994 prometieron equidad, pero solo generaron burocracia y corrupción. Bajo Petro, el acuerdo de octubre 2022 con Fedegán para ofertar 3 millones de hectáreas a precios justos parecía un respiro. De 605.000 hectáreas ofertadas, la ANT solo adquirió 19.800 y 23.000 comprometidas sin pagar. Esta lentitud no es casual; es pretexto para justificar medidas autoritarias que devalúan la tierra y facilitan expropiaciones.

El primer intento fallido vino en la Ley de Jurisdicción Agraria, donde un artículo sobre “expropiación exprés” fue eliminado tras concertación, reconociendo su inconstitucionalidad. Pero el gobierno no se rindió. En el PND Colombia Potencia Mundial de La Vida 2022-2026 (Ley 2294/2023, Artículo 32), introdujo las Zonas de Protección para la Producción de Alimentos (ZEAPPA) y Áreas Prioritarias para la Producción de Alimentos (APPA). Estas figuras permiten al Estado direccionar, centralizar la dirección económica del suelo rural, al mejor estilo soviético, determinando usos permitidos, restringidos o prohibidos en municipios específicos.

Invadiendo las competencias municipales (Ley 388/1997) y devaluando los predios al limitar su explotación libre, abriendo la puerta a expropiaciones por incumplimiento (Ley 160/1994, Arts. 32 y 39). La Corte Constitucional, en sentencia C-467/2023, declaró inexequible una figura similar (ZEAPPA) por violar la autonomía territorial y el derecho de propiedad (Const. Art. 58), que exige expropiación “sólo” por utilidad pública o interés social, con indemnización previa y judicial.

¿Coincidencia? Más bien, un plan para empobrecer a los propietarios y forzar ventas baratas al Estado. No contentos, expidieron el Decreto 033 de 2025 (enero 17), que “agiliza” negociaciones directas de predios rurales.

En 82 municipios pilotos (Antioquia, Santander, Córdoba, Sucre, Bolívar y Cesar), los vendedores deben notificar a la ANT ventas superiores a 2 Unidades Agrícolas Familiares (UAF), otorgándole opción privilegiada de compra. Si el vendedor se retracta, opera la expropiación (Ley 160/1994, Arts. 32 y 39). Esto interrumpe transacciones privadas, genera inseguridad jurídica y reduce valores de mercado, violando el principio de libre contratación (Const. Art. 333). Sarcásticamente, el gobierno llama esto “reforma integral”, pero es una intervención socialista extrema, que asfixia el mercado rural.

El colmo: el 24 de julio de 2025, la ANT, dirigida por Juan Felipe Harman Ortiz, demandó la inconstitucionalidad de 12 artículos del Decreto Ley 902/2017 (que creó el Fondo de Tierras del proceso de paz con FARC), lo grave, por reparto quedó al Magistrado Vladimir Fernández, representante del Gobierno Petro en la Corte Constitucional.

Artículos demandados fueron: 36 (parcial), 47, 56, 57 (parcial), 58 (parcial), 60 (parcial), 61 (parcial), 74 (parcial), 75, 76 (parcial), 79 y 80 limitan el poder de la ANT al exigir fase judicial en procesos de clarificación, extinción de dominio y entrega de tierras. La ANT busca declarar inexequible esta etapa hasta que funcione la Jurisdicción Agraria, permitiéndole decidir sin revisión judicial inmediata.

Esto viola el principio de doble instancia, consagrado en la Constitución (Art. 31: toda sentencia es apelable, salvo excepciones legales) y en la Convención Americana de Derechos Humanos (CIDH, Art. 8.2.h: derecho a recurrir ante juez superior).

La CIDH ha reiterado que este derecho es esencial para el debido proceso, evitando abusos administrativos (Caso Herrera Ulloa vs. Costa Rica, 2004). En Colombia, la Corte Constitucional (C-605/2019) afirma que la doble instancia no es absoluta, pero en expropiaciones administrativas debe garantizarse revisión judicial para proteger la propiedad (Const. Art. 58: indemnización previa fijada judicialmente en primera instancia, apelable).

Eliminarla abriría la puerta a arbitrariedades, como expropiaciones sin control. Estos hechos convergen en un objetivo: devaluar la tierra rural para facilitar su apropiación estatal, bajo el pretexto de “justicia social”. Si la Corte cede, Petro habrá encontrado la forma de incumplir su promesa de no expropiar: hacerlo por la puerta trasera. Propietarios, Legisladores, Honorables Magistrados, ¡Defiendan el Derechos Esencial a la Propiedad Privada! El Estado de Derecho no es negociable.

* Miguel Ángel Lacouture Arévalo, Práctico en Desarrollo Rural y Agropecuario. @lacoutu

Colombia, el próximo referente mundial en frutas orgánicas

* NOTA: Las opiniones expresadas en esta publicación no necesariamente reflejan el pensamiento del periódico www.agriculturayganaderia.com y son responsabilidad exclusiva de quien las emite y/o de su actor.

Por: Víctor Covo * / Autor Invitado

Agricultura & Ganadería

(VC – Martes 14 de octubre de 2025).- Desde mi experiencia internacional como trader agrícola, estoy convencido de que Colombia tiene todo para convertirse en un actor clave en el mercado mundial de frutas orgánicas.

El mercado global avanza hacia alimentos más saludables, sostenibles y con trazabilidad. Y pocos países tienen tanto potencial para liderar esa transición como Colombia.

Con suelos fértiles, climas diversos y una ubicación estratégica, Colombia puede convertirse en una fuente confiable de frutas orgánicas de alta calidad para el mundo. Pero más allá del potencial agrícola, hay una oportunidad de país: construir una nueva reputación basada en sostenibilidad, innovación y valor agregado.

El consumidor internacional está dispuesto a pagar más por productos orgánicos certificados, cultivados con respeto por el medio ambiente y las comunidades rurales.

Ahora es cuando se debe:

* Impulsar la conversión de cultivos tradicionales hacia modelos sostenibles.

* Fortalecer la certificación y la trazabilidad de la producción.

* Apostar por el valor agregado: IQF, pulpas, snacks y productos listos para exportar.

El futuro de la agricultura colombiana está en las manos de quienes se atreven a innovar.

El mundo busca frutas orgánicas.

Hagamos que las encuentre en Colombia.

* Víctor Covo, Trader Agrícola, Exportaciones, Innovación y Sostenibilidad en el Agro.

Perfil Profesional Víctor Covo:

Desarrollador de negocios de origen colombiano especializado en el sector de Frutas y Pulpas orgánicas en Norteamérica. Donde reside. Con amplia experiencia en la generación y gestión de oportunidades comerciales para los mercados canadiense y estadounidense, generando una red global de abastecimiento que incluye países clave como Chile, México, Argentina, Brasil, Polonia, Turquía, Serbia, Egipto, Colombia y España.

Trabaja en colaboración con agencias de promoción internacional como Pro-Colombia, Pro-Chile, Pro-Perú, así como con los comisionados comerciales de diversas embajadas. Esto permite facilitar conexiones estratégicas y fomentar el comercio entre productores y mercados en Norteamérica.

Con esta experiencia permanentemente colabora en la industria agrícola con los requisitos y normativas orgánicas internacionales, facilitando a exportadores el cumplimiento de estándares para garantizar la certificación y la calidad del producto en mercados exigentes.

‘‘Con los crespos hechos”

* NOTA: Las opiniones expresadas en esta publicación no necesariamente reflejan el pensamiento del periódico www.agriculturayganaderia.com y son responsabilidad exclusiva de quien las emite y/o de su actor.

Por: José Félix Lafaurie Rivera * / Autor Invitado

Agricultura & Ganadería

(JFLR – Sábado 11 de octubre de 2025).- El pasado 7 de octubre me topé casualmente con el periódico impreso, como en otros tiempos, y me detuve en la sección de “pasatiempos” de El Tiempo, en la que me reencontré – valgan las redundancias– con el registro del “paso del tiempo” a través de las noticias de “Hace 25 años”. Recordé entonces una frase de nuestras charlas con Álvaro Gómez: Vivimos en un país –y un mundo, diría hoy– donde todo sucede y… nada pasa.

En efecto, el 7 de octubre, hace 25 años, la Corte Constitucional declaraba catástrofe humanitaria el creciente desplazamiento forzado y le exigía soluciones al presidente, y una “nueva ley” garantizaba protección a los ancianos pobres, mientras en el mundo, el primer ministro israelí declaraba: “Si en los próximos dos días no vemos un cambio en la violencia de los palestinos, lo interpretaremos como una interrupción de las conversaciones por parte de Yaser Arafat, y la responsabilidad será solo suya”.

Han pasado 25 años y estamos en las mismas. El 7 de octubre de 2023 la violencia palestina, hija del fundamentalismo religioso, explotó con sevicia terrorista que espantó al mundo. 251 personas secuestradas y 1.200 asesinadas. Israel respondió con fuerza también inusitada, que ha dejado en Gaza más de 68.000 muertos y miles de heridos y desplazados; una reacción injustificada –la extrema violencia siempre lo es–, pero explicable en un pueblo perseguido durante siglos, que ha dicho “No más”, después del asesinato de seis millones a mediados del siglo pasado.  

El mundo está dividido y, en Colombia, Benedetti, desde el pedestal imaginario del liderazgo mundial de Petro y de ser “el único gobierno del planeta que se le ha parado en dos patas a Israel y a Estados Unidos”, invitó a las marchas del 7 de octubre en apoyo a Palestina, aclarando que no fueron convocadas por el gobierno, aunque Petro lleve meses alebrestando el odio contra los dos  países, con más inquina desde que perdió su visa por andarse, tocado de kufiya, de manifestación callejera ¡en Nueva York!

Hubo disturbios en universidades públicas, sobre todo en la Pedagógica de Bogotá, donde se preparan – ¿o se ideologizan? – los maestros de nuestros niños. Hubo miles de personas obligadas a largas caminatas, pues las marchas, que afectan el transporte público y el derecho a la libre movilización, no son por ello pacíficas, aunque lo parezcan.

Marchas inoportunas, en una fecha que, para la Confederación de Comunidades Judías, es sagrada en tributo a quienes perdieron la vida en “la matanza más grande de judíos después del Holocausto”. Ese día se encendió la hoguera de la violencia y fue Hamás quien lanzó la chispa, que hoy empieza a apagarse gracias a la intervención del presidente Trump.

Marchas con el apoyo innecesario del gobierno, en un país agobiado por la violencia narcoterrorista, pero también por la protección del Estado a los bandidos y por el discurso de odio del presidente.

Marchas inconvenientes que le echan leña a otra hoguera, la de las tensas relaciones con Estados Unidos por las acciones y declaraciones delirantes de Petro, poniendo en riesgo el apoyo contra el narcoterrorismo y en otros frentes, además de las exportaciones y el empleo.

Así que, si el delirio de liderazgo mundial le alcanzaba a Petro para creerse definitivo, no solo en el salvamento del planeta, sino ahora en la resolución del conflicto en Medio Oriente, pues se quedó con “los crespos hechos”, pues su odiado Trump ya hizo lo suyo por la paz.

Más le valdría a Petro dedicarse a gobernar este país que sigue adelante a pesar suyo, y tiene puestas sus esperanzas en… agosto de 2026.

* José Félix Lafaurie Rivera, presidente de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán). @jflafaurie

Colombia cerró el año cafetero con la mejor cifra registrada en las últimas tres décadas

* NOTA: Las opiniones expresadas en esta publicación no necesariamente reflejan el pensamiento del periódico www.agriculturayganaderia.com y son responsabilidad exclusiva de quien las emite y/o de su actor.

Por: German Bahamón Jaramillo * / Autor Invitado

* En el año cafetero, que va entre octubre del año 2024 a septiembre del año 2025 establecido así por la OIC, Colombia registró una producción de 17% más con relación al año anterior. Con más de 2 millones de sacos adicionales se cierra el año cafetero 2025 rompiendo el récord de los últimos 30 años.

Agricultura & Ganadería

(GBJ – Martes 7 de octubre de 2025).- Colombia cerró el año cafetero 2024/25 con una producción de 14,87 millones de sacos, creciendo +17% frente al ciclo anterior, la mejor cifra registrada en los últimos 33 años.

Un resultado que ratifica la confiabilidad del origen Colombia en el mundo del café: un parque cafetero saludable que refleja el trabajo disciplinado de nuestros productores, el impacto de la renovación responsable, la asistencia técnica profesional y la fortuna de una condición climática que acompañó el proceso productivo.

Las exportaciones totalizaron 13,3 millones de sacos (+12%), impulsadas por la gestión comercial de la Federación (+19%) y el dinamismo de otros exportadores (+11%).

Las importaciones alcanzaron 893 mil sacos de 60 kg, mientras que el consumo interno se mantuvo estable en 2,25 millones de sacos.

Iniciamos ahora el ciclo cafetero 2025/26, que, debido a la respuesta fisiológica natural del cafeto y a las lluvias marcadas del primer semestre, se proyecta como un año de menor producción.

Cada ciclo trae nuevos retos y oportunidades. La Federación Nacional de Cafeteros trabajará con determinación para que la rentabilidad del productor sea el eje que garantice la sostenibilidad y el futuro de toda la cadena cafetera.

* German Bahamón Jaramillo, Gerente general de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia (FNC). @GermanBahamon @FedeCafeteros

Se rompieron paradigmas

* NOTA: Las opiniones expresadas en esta publicación no necesariamente reflejan el pensamiento del periódico www.agriculturayganaderia.com y son responsabilidad exclusiva de quien las emite y/o de su actor.

Por: José Félix Lafaurie Rivera * / Autor Invitado

Agricultura & Ganadería

(JFLR – Domingo 5 de octubre de 2025).- Se sorprendería el gran colonizador, Rodrigo de Bastidas, con la subasta de ganado bovino realizada por Fedegán, frente al mar en Santa Marta, como cierre de la XIX gira técnica al Cesar y Magdalena, que permitió a miles de productores de todas las regiones del país, comprar animales de alta y selectiva genética.

El remate orgullece al gremio en el sentido que los 450 asistentes que venían de la gira técnica y los miles de conectados a través de la plataforma tecnológica acudieron a la comercialización de alta selectividad genética. Sobresalió un asistente virtual que adquirió desde el departamento del Putumayo un ejemplar de raza Gyr que se encontraba físicamente en la subasta frente al mar.

La alta tecnología fue el núcleo de la subasta donde hace cinco siglos arribó el colonizador, Rodrigo de Bastidas con ganado bovino y, puso la semilla para que esta actividad, se implementara como un factor clave de dinamismo de la economía del país.

Luego de su arribo, pasaron cerca de 300 años para que hubiera ganadería en las diferentes regiones y el método de compra y venta era tradicional, de persona a persona, en la plaza de mercado de su región.

Ahora en el siglo XXI, se acude a la alta tecnología a la que se vinculan miles de personas y en la que la negociación es sencilla, fácil y práctica, porque el propietario ofrece un mayor conocimiento de lo ofertado y, la venta, es presencial o virtual.

Rodrigo de Bastidas estaría orgulloso de este desarrollo. Vería con satisfacción que las 200 vacas que bajaron de sus barcos en Santa Marta, hace 500 años, se multiplicaron a tal nivel que hoy conforman un inventario de 30 millones de ejemplares y que su propósito en materia económica se hizo realidad.

En esa proporción la oferta carnicera para el mundo sale de Colombia y de América Latina. El país se perfila como un gran jugador que colocará en la próxima década un millón de toneladas de este super nutritivo alimento con lo que generará un comercio de exportación de algo más de US$ 5.000 millones.

Se sorprendería Rodrigo de Bastidas, al ver la manera como la ganadería se enfrenta, vence y supera los paradigmas y acude al desarrollo. La subasta, proporcionó igualdad de participación en la selectiva genética prime ofertada para la producción de carne.

La unión de las plataformas tecnológicas de las casas de subastas -TVgan, Sugaberrío, Cencogán, Cogasucre, Suganar, Comercializadora Asocebú y Subagan- deja el legado del liderazgo, el beneficio común y el trabajo en equipo en el que prima el gana-gana. Fue un gran ejemplo que hace honor al pensamiento de Peter Drucker, el gurú y padre de la administración del siglo XX quien creo y promulgó su exitosa teoría de que la tecnología, la información y el conocimiento, transforman los mercados y la economía.

Así como miles de ganaderos se llevaron el conocimiento y el ejemplo de la unidad de esfuerzos para lograr un objetivo común, asimismo, vieron en la gira que el sueño de sostenibilidad o sistemas silvopastoriles intensivos dejó de ser una utopía y se volvió realidad.

El remate fue inédito, así como la simultánea celebración del Día Nacional del Ganadero -creado en honor y en memoria de José Raimundo Sojo Zambrano, exdirigente de Fedegán, asesinado por las Farc en 1995-.

Es la primera vez que tiene lugar un evento de grandes magnitudes en los que vinculó a miles de ganaderos de todas las regiones del país y es un ejercicio que el gremio repetirá, en algún lugar del país, para estimular y hacer crecer a la ganadería colombiana.

* José Félix Lafaurie Rivera, presidente de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán). @jflafaurie

Petro: El líder intergaláctico que olvida Colombia

* NOTA: Las opiniones expresadas en esta publicación no necesariamente reflejan el pensamiento del periódico www.agriculturayganaderia.com y son responsabilidad exclusiva de quien las emite y/o de su actor.

Por: Miguel Ángel Lacouture Arévalo* / Autor Invitado

Agricultura & Ganadería

(MALA – Domingo 5 de octubre de 2025).- El presidente juega a salvar al planeta, pero abandona la seguridad, la economía y la comida de los colombianos.

Parece que Gustavo Petro no gobierna Colombia, sino la galaxia. Cada discurso en la ONU, cada pelea con Israel, cada queja contra Estados Unidos, cada arenga sobre Gaza es un capítulo más de su obsesión: no ser presidente de los colombianos, sino profeta interplanetario. Lo vimos pidiendo investigar a Israel, y más recientemente lanzando al aire la joya solicitando a La Haya una “Huelga Mundial” (Sic). (No es huelga es Paro), para detener la guerra en Gaza. Es decir, un presidente convertido en predicador global sin escenario más allá de Colombia, que confunde el Palacio de Nariño con una tarima de campaña interplanetaria.

El problema es que mientras Petro juega a la diplomacia cósmica, la realidad nacional se desangra. La inseguridad aumenta, la producción cae, el campo agoniza y la ideologización política nos divide. Es como si el presidente estuviera más preocupado por salvar al planeta que por garantizar que los colombianos podamos salir de la casa sin miedo a que nos roben el celular.

La ruptura de relaciones con Israel es la muestra más clara de su ceguera ideológica. No solo dinamita un Tratado de Libre Comercio vigente —clave en el acceso a tecnología agrícola, militar y de seguridad—, sino que ahora remata expulsando al personal consular encargado de comercio. En resumen: cuando más necesitamos abrir puertas, Petro se dedica a cerrarlas con candado y a romper la llave. ¿Quién paga los platos rotos? No él, por supuesto. Los pagan el campesino que se queda sin insumos, el empresario que pierde mercados y el ciudadano común que sufre un país cada vez más inseguro.

Pero Petro no solo destruye relaciones internacionales: aquí dentro fomenta el odio como método de presión política. Sus palabras tienen eco inmediato en las calles. No es coincidencia que en Bogotá se hayan presentado ataques violentos contra la propiedad privada bajo la consigna de “libertad o muerte” que él mismo lanzó con aire de Bolívar frustrado. Y lo más grave: ahora apunta directamente a la ANDI, tildándola poco menos que de embajada comercial de Israel, y llamando a un levantamiento popular contra los empresarios. Eso, traducido, significa poner en la mira a los funcionarios y empleados de un gremio productivo que genera miles de empleos en el país. Se trata de un asedio abierto: convertir a quienes producen en enemigos del pueblo. Una estrategia tan irresponsable como peligrosa.

La gran pregunta es qué ocurrirá el día en que a Petro se le ocurra dar el salto definitivo y romper con Estados Unidos. No es descabellado: ya anda coqueteando con la descertificación, la pérdida de la visa americana y el ataque al TLC. Si ese escenario se concreta, el golpe será brutal. Adiós exportaciones, inversión y seguridad alimentaria. Colombia pasaría de tener dificultades económicas a un colapso en la producción de proteína básica para la mesa de los más pobres. Eso sí: Petro no lo sufriría. Estará ocupado lanzando discursos sobre el “fin del capitalismo” mientras el pueblo hace colas para comprar un huevo a precio de oro.

Y cuando necesita tapar el desastre, se inventa un enemigo interno. Esta semana apuntó contra Paloma Valencia, acusándola sin pruebas de estar vinculada a los llamados “falsos positivos” (Ejecuciones Extrajudiciales). No se trata de un debate político: es un intento vulgar de manchar honras, de perseguir con la palabra lo que no puede enfrentar con resultados.

Es el caudillo en su máxima expresión: si no convence, grita; si no gobierna, acusa; si no lidera, destruye.

Gustavo Petro quiere pasar a la historia como un visionario global, pero terminará registrado como lo que realmente es: un presidente que abandonó a su pueblo mientras jugaba a ser astronauta del caos. Colombia no necesita un mesías cósmico, necesita un jefe de Estado con los pies en la tierra.

Más país, menos galaxia.

* Miguel Ángel Lacouture Arévalo, Práctico en Desarrollo Rural y Agropecuario. @lacoutu