Finanzas públicas: ¿Encrucijada… o sin salida?

* NOTA: Las opiniones expresadas en esta publicación no necesariamente reflejan el pensamiento del periódico www.agriculturayganaderia.com y son responsabilidad exclusiva de quien las emite y/o de su actor.

Por: José Félix Lafaurie Rivera * / Autor Invitado

Agricultura & Ganadería

(JFLR – Viernes 20 de junio de 2025).- En una encrucijada se cruzan varios caminos que representan opciones. En un callejón “sin salida” las únicas son: estrellarse, detenerse… o retroceder.

¿Cuál es la situación de las finanzas públicas? Un Gobierno que culpa de todo a la pandemia y la codicia capitalista, decide brincarse la Regla Fiscal reconociendo la encrucijada en que se encuentra, pero elige el camino hacia el callejón sin salida.

La deuda pública ascendía en agosto de 2022 a 805 billones y en febrero de 2025 ya sumaba 1.035,4 billones, con un crecimiento de 230,4 billones concentrado en la deuda interna, que creció 45,7%, al pasar de 481,6 a 701,8 billones. Según el ministro, la deuda cerrará 2025 en 63% del PIB, a mitad de camino entre el límite ancla de la Regla Fiscal (55% del PIB), es decir, donde debería parar, y el límite riesgoso del 71%.

La deuda se dispara cuando la plata no alcanza por varias razones: Primera: Desborde del gasto: Para la muestra algunos botones: Ministerio de la Igualdad, embajadas innecesarias, subsidios absurdos como el de “pagar por no matar”, generosos convenios con minorías étnicas que aplauden al presidente y desbordamiento de la prestación de servicios, con cerca de 230 mil contratos por más de 9 billones, mientras se sataniza esa contratación en la Reforma Laboral.

Segunda: Presupuestos inflados: El de 2022 equivalía a un 23% del PIB y en 2025 alcanzó un 30%, con metas de ingreso incumplidas, incluyendo las de la Reforma Tributaria de 2022, con ingresos promedio estimados en 23 billones anuales.

Tercera: Anticipo de impuestos: El Gobierno modificó en 2023 las bases y tasas de retención, lo cual, en la práctica era un anticipo de impuestos de 2024, que afectó los ingresos de esa vigencia y fue, inclusive, reconocido por el presidente como un error que generó un recorte presupuestal de 28 billones, que debió ser de hasta 40 billones según muchos expertos.

A todo lo anterior hay que sumarle el “rezago presupuestal”, que son facturas impagadas de 2024, pero que no están en el presupuesto y, por tanto, al pagarlas lo disminuyen automáticamente. En 2025, esos rezagos, por 61 billones, son “otra pata que le nace al cojo”.

Al final, esa suma de males generó dos efectos económicos concretos:  El primero, una crisis de caja para atender gastos ordinarios, con un mínimo histórico de 8,8 billones en junio, aunque el Gobierno, siempre optimista, o siempre ciego, asegura que cerrará 2025 con más de 20 billones en sus arcas. El segundo, un déficit fiscal del 7,1% del PIB, el segundo más alto en más de 100 años, después del generado en 2021 por la pandemia (7,8%).

Y ahora el efecto sobre el clima de los negocios, que reproduce la crisis y empuja hacia la “sin salida”: Es LA INCERTIDUMBRE que arrastra el mayor costo de la deuda y el crédito en general, la pérdida de confiabilidad, el aumento de riesgo país, la menor inversión y la caída del crecimiento que es la base del pago de impuestos.

¿Cuál es el camino del Gobierno ante tal encrucijada?: Más de lo mismo. Un decreto que aumenta nuevamente la retención desde junio, quitándole ingresos al próximo gobierno y golpeando al aparato productivo; y otra reforma tributaria que espera “raponearle” a los contribuyentes entre 19 y 25 billones, aunque sean pocas sus posibilidades en el Congreso. 

¿Cuál es el camino para que la economía no se estrelle, se detenga o retroceda ante un callejón sin salida? NO al manejo ideológico de la economía…, SÍ A LA REDUCCIÓN DEL GASTO, un clamor nacional que no escuchan los oídos sordos del populismo progresista.

* José Félix Lafaurie Rivera, presidente de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán). @jflafaurie

¡Fuerza Miguel!

* NOTA: Las opiniones expresadas en esta publicación no necesariamente reflejan el pensamiento del periódico www.agriculturayganaderia.com y son responsabilidad exclusiva de quien las emite y/o de su actor.

Por: José Félix Lafaurie Rivera * / Autor Invitado

Agricultura & Ganadería

(JFLR – Viernes 13 de junio de 2025).- La violencia “se volvió paisaje” en Colombia. Ya no es noticia la del nororiente del país en el Catatumbo, que inició apenas hace unos meses y aún no detiene su contador de muertes: 135 a la fecha y más de 90.000 personas afectadas.

Hoy el turno es para el suroccidente en Cauca y el Valle. Un comunicado de la Policía Nacional del 10 de junio informa que, en las 24 horas de ese día, se cometieron 24 atentados terroristas en estos dos departamentos, con saldo de 7 personas muertas y 28 heridas.

Pero hay más comunicados de la misma fecha circulando en redes sin certeza de veracidad, pero haciendo ruido, como todo en las redes: uno del ELN (Frente Urbano Camilo Torres) adjudicándose los atentados en Cali, y otro de las disidencias de las Farc de alias “Mordisco”, con recomendaciones a la población civil para… ¡protegerse de sus atentados! Y en medio de esa confusión el Gobierno, en declaraciones del ministro Benedetti, ya sea porque tiene indicios ciertos o pensando en rescatar las negociaciones con el ELN, se inclina hacia la autoría de las disidencias de “Mordisco”, no solo de la oleada terrorista, sino de una presunta relación con el atentado contra Miguel Uribe.

Sean quienes fueren los autores de la barbarie terrorista en el suroccidente y del cobarde atentado; sea que estén relacionados o no, lo cierto es que, en mi sentir, “les salió el tiro por la culata”, pues el atentado contra el joven precandidato desató un efecto contrario al de sembrar zozobra paralizante entre los colombianos.

El temor no desaparece, pero el atentado contra Miguel parece haber roto ese entorno, no de indiferencia, sino de “impotencia resignada” frente a una violencia creciente y una reacción gubernamental inversamente proporcional, quizás para seguir dándole espacio a su fallida Paz Total. En efecto, alrededor de las esperanzas de su recuperación se han despertado, no solo una ola de espiritualidad -todos oramos por el milagro- y una inmensa solidaridad hacia él y su familia, sino el rechazo a la violencia indiscriminada y, en particular, a la violencia política sembrada en la mentira, el insulto y la instigación al odio, estrategia de lucha del populismo socialista, cuyo principal exponente es hoy el presidente Petro.

Son muchas las iniciativas ciudadanas que le piden al presidente “bajarle al tono”, una de ellas liderada por la Iglesia Católica, que incluyó una reunión con el cardenal Rueda, arzobispo de Bogotá, en la que se habló de desescalar las tensiones políticas y de una próxima reunión que bien podría ser un paso hacia el Acuerdo Nacional que tanto promueve y, a la vez, tanto bombardea Petro en sus “alocuciones” y decisiones de Gobierno.

Pero más se demoró el presidente en despedirse del cardenal que en llegar a Cali a retar al Congreso con la firma del decreto de convocatoria a la Consulta Popular, y a incendiar los ánimos de otro auditorio construido a punta de transporte, refrigerios y generosos convenios con organizaciones “populares” que lo aplauden por encargo.

Esa manifestación en Cali, como un concierto en Bogotá, expresan una desconexión con el sentir del país y la falta de mínima consideración con la familia de Miguel. “Nuestros pensamientos están con Miguel Uribe Turbay, su familia y Colombia”, fue el ejemplar mensaje con el que el embajador británico suspendió la fiesta con motivo del cumpleaños del rey Carlos III. ¿Dónde están los pensamientos del Gobierno, me pregunto, que no quiso suspender el concierto, dizque “de la esperanza”, en un momento en que un país “desesperanzado” no estaba para fiestas?

Mi pensamiento está con Colombia repitiendo sin cesar… ¡Fuerza Miguel!

* José Félix Lafaurie Rivera, presidente de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán). @jflafaurie

¡A cerrar filas!

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Por: José Félix Lafaurie Rivera * / Autor Invitado

Agricultura & Ganadería

(JFLR – Viernes 6 de junio de 2025).- Si Moliere escribiera hoy su Tartufo encontraría modelos por doquier entre nuestra fauna política y, particularmente, entre el “petro-santismo”, cuya existencia, por supuesto, niegan tanto Petro como Santos, pero “ahí está… ahí está”, evidente y monumental como la Puerta de Alcalá, con la que, nomás con levantar la vista, se encuentran Ana Belén y Víctor Manuel en su famosa canción.

Ahí está, imbricado en el nefasto gobierno del socialismo progresista. Cómo negarlo, si ahí están o por ahí han pasado Barreras, Benedetti, Velasco, Prada, Rivera, Cristo, etc., y ahora el fiscal de bolsillo del presidente Nobel, Eduardo Montealegre, quien, desde su bien paga “sabiduría jurídica” y su prometido Ministerio de Justicia, funge de vocero jurídico oficial de Petro y pretende sustentar el atropello a la democracia que representa una consulta popular convocada por decreto.

Es, sin embargo, una defensa contraevidente y en solitario, cual golondrina refundida, pues el agresivo anuncio del presidente -como todos los suyos- y la osada interpretación jurídica del exmagistrado y exfiscal, han generado un frente común que cierra filas en defensa de las instituciones democráticas y en contra de lo que, para Montealegre, no es un mero “capricho presidencial”.

Y no lo es, en efecto, porque de lo que se trata es de un “capricho dictatorial” de Petro; de un Golpe de Estado, o mejor, de un Golpe AL Estado desde adentro, pues no se está derrocando al Gobierno, pero sí se pretende derrocar de facto  al Congreso  de la República con una carga de profundidad a la separación y autonomía de los poderes, y con ello, a la estructura institucional de la democracia; algo que nos lleva a Chávez, Maduro, Ortega y al depuesto Castillo, quien fracasó en el intento y hoy está tras las rejas.  Así que la consigna es ¡a cerrar filas!, como ya lo están haciendo todos los sectores de la sociedad.

Paradójicamente, el convocante a los expresidentes a cerrar filas fue el mismísimo “Juanma”, eso sí, tratando de sepultar cualquier comparación con el asalto a la democracia de 2016, tan evidente como otra Puerta de Alcalá o el elefante de monseñor Rubiano. Ayer, como a Santos no le gustó la decisión del pueblo, acudió a un Congreso complaciente. Hoy, como a Petro no le gustó la decisión de un Congreso independiente, pretende acudir al pueblo, con el argumento populista de que es “el único dueño del poder”. Sí…, claro, y con ese poder absoluto eligió a quienes lo representan en el Congreso. 

Cerró filas el empresariado a través del Consejo Gremial Nacional, manifestando su profundo rechazo y, con actitud civilista, invitando al Gobierno a “respetar el marco constitucional…, y a propiciar un diálogo genuino, sin descalificaciones ni imposiciones…”

Cerraron filas ocho partidos -Centro Democrático, Cambio Radical, Liberal, Conservador, MIRA, Colombia Justa Libres, de la U y ASI- para los que “La consulta popular vía decreto, desconociendo la decisión del Senado, es un Golpe de Estado”.

Cerraron filas otras asociaciones y centros de pensamiento, que manifestaron con acierto: “No estamos ante un asunto ideológico ni una controversia política pasajera. Se trata de un desafío directo al orden constitucional”.

Cerró filas el presidente del Senado, cuando afirmó que el decreto “será demandado inmediatamente” y que, dada la certificación ante la Registraduría de que el Senado sí se pronunció, “no hay manera de que el registrador acepte llamar a una consulta popular”.

Cerraron filas los medios -menos uno: RTVC-, y debe cerrar filas el país entero, pues pesa en el aire la amenaza: Cuando, a juicio del presidente – ¡y qué juicio! – las instituciones van en contra del pueblo, simplemente… “las instituciones se van”.

* José Félix Lafaurie Rivera, presidente de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán). @jflafaurie

Consulta Petro: El ocaso del Estado de Derecho

* NOTA: Las opiniones expresadas en esta publicación no necesariamente reflejan el pensamiento del periódico www.agriculturayganaderia.com y son responsabilidad exclusiva de quien las emite y/o de su actor.

Por: Miguel Ángel Lacouture Arévalo* / Autor Invitado

Agricultura & Ganadería

(MALA – Viernes 6 de junio de 2025).- El Barón de Montesquieu debe revolcarse en su tumba. Su teoría de la separación de poderes, plasmada en El Espíritu de las Leyes (1748) e inspirada en Locke, forjó las democracias modernas al dividir el poder en Ejecutivo, Legislativo y Judicial, equilibrados por pesos y contrapesos. Este principio, pilar de la Revolución Francesa y las constituciones occidentales, se desmorona en Colombia bajo el gobierno de Gustavo Petro, quien, con una interpretación tramposa de la Constitución de 1991, perpetra un asalto al orden institucional.

La Constitución de 1991, aunque presidencialista, nunca contempló un Ejecutivo que avasallara otras ramas del poder. Los presidentes, hasta ahora, respetaron los límites del Estado de Derecho, con roces ocasionales. Petro, en cambio, cruza líneas rojas. Los artículos 103 y 104 C.N., consagran la consulta popular, pero exigen la aprobación del Senado. El 14 de mayo de 2025, el Senado rechazó la solicitud de Petro, respaldada por sus ministros, para convocar una consulta. Alegando un tecnicismo —que no se leyó íntegramente el texto en la votación—, Petro declaró “inexistente” el acto del Senado, desconociendo su validez jurídica en un acto de arrogancia sin precedentes.

El Consejo de Estado admitió la demanda contra la decisión del Senado, trasladándola a la Sección Quinta para resolver su legalidad. El 3 de junio, el presidente del Congreso notificó al Registrador Nacional que la consulta fue negada, buscando bloquear recursos y su inclusión en el calendario electoral. Sin embargo, Petro planea convocarla por decreto presidencial, violando la Constitución y la ley. Más grave aún, busca manipular el control de constitucionalidad, dirigiendo el caso a una Corte Constitucional con magistrados afines, eludiendo la competencia del Consejo de Estado (art. 237.2 C.N) y la suspensión provisional de sus actos (art. 238 C.N). Esta maniobra no es un error; es un desafío calculado al Estado de Derecho.

¿Tiene Petro facultades para pisotear la Carta? No. Todo funcionario está sujeto al marco normativo, sólo puede hacer lo que la norma le permita. Sus actos, aunque gocen de presunción de legalidad, pueden ser anulados por los órganos judiciales, como ocurrirá con esta consulta si insiste en su cruzada. El Ministro del Interior, Armando Benedetti, aliado de Petro, ha reconocido la premura de la consulta — la programarian  entre julio y septiembre de 2025—, poniendo en riesgo inminente para la separación de poderes. Voces en el Congreso y la sociedad civil advierten que esta consulta, de concretarse, legitimaría un populismo autoritario, desatando protestas y fracturando la estabilidad republicana.

Petro no improvisa; su estrategia es deliberada. Viste de legalidad un ataque al orden institucional, manipulando normas y cortes a su antojo. Si el Consejo de Estado o la Corte Constitucional no suspende los decretos a tiempo, ya sea por competencia directa o vía tutela, enfrentaremos hechos consumados que socavarán la democracia. Estamos a un paso de la tiranía, donde la Constitución será un papel decorativo. Magistrados, congresistas y ciudadanos deben actuar. No podemos permitir que el capricho de un hombre desbarate siglos de lucha por la libertad. La historia no absolverá a quienes callan ante este autoritarismo. ¡Colombia exige una defensa feroz de sus instituciones!

* Miguel Ángel Lacouture Arévalo, Práctico en Desarrollo Rural y Agropecuario. @lacoutu

Desafíos estructurales de la producción agrícola: una visión integral para la sostenibilidad del agro

* NOTA: Las opiniones expresadas en esta publicación no necesariamente reflejan el pensamiento del periódico www.agriculturayganaderia.com y son responsabilidad exclusiva de quien las emite y/o de su actor.

* La autosuficiencia alimentaria no debe confundirse con aislamiento comercial, ni la producción nacional debe plantearse como antagónica a las importaciones estratégicas.

Por: Leonardo Ariza Ramirez * / Autor Invitado

Agricultura & Ganadería

(Acosemillas – Jueves 5 de junio de 2025).- La producción agrícola nacional es, sin duda, uno de los activos estratégicos del país. En su capacidad de generar empleo, proveer alimentos, impulsar exportaciones y dinamizar economías regionales, el agro desempeña un rol central en la seguridad alimentaria y la estabilidad económica. Sin embargo, la idea de alcanzar una autosuficiencia plena en insumos estratégicos como por ejemplo el maíz y la soya debe analizarse con realismo técnico y sentido de responsabilidad política.

Uno de los cuellos de botella para la competitividad es el de las vías para mover la carga en el país. Según la Contraloría General de la República, solo el 29% de las vías terciarias en Colombia se encuentran en buen estado, mientras que el 71% restante presenta condiciones regulares, malas o impenetrables. Esta deficiencia en infraestructura vial eleva los costos logísticos, dificulta el acceso a mercados y afecta la rentabilidad de los pequeños y medianos productores.

A esto se suman las limitaciones en capacidad de secado y almacenamiento de las cosechas, lo que genera pérdidas significativas en la producción o limita la posibilidad de inversión en proyectos agropecuarios, lo cual restringe la competitividad del productor nacional. 

Asimismo, la tecnología aplicada al desarrollo y multiplicación de semillas con biotecnología en el país aún no alcanza los estándares necesarios para suplir la demanda interna con calidad y volumen suficiente. Esta brecha tecnológica obliga al país a importar una proporción considerable de semillas y granos para satisfacer tanto el consumo humano como el uso industrial de alimentos balanceados para el sector pecuario.

En este contexto, las importaciones, lejos de ser una amenaza, cumplen una función estratégica: complementan la oferta nacional y garantizan la continuidad de la cadena agroalimentaria. Estados Unidos, en particular, se mantiene como nuestro principal socio comercial, no solo en términos de importaciones, sino también como destino prioritario para nuestras exportaciones agrícolas.

Según cifras de Analdex, Estados Unidos, representa el 27,5% del valor FOB total exportado en 2024. En ese año, las exportaciones colombianas a Estados Unidos sumaron US$13.106 millones, con un crecimiento del 7,6% respecto al mismo período de 2023. De este total, el 52,2% (US$6.834 millones) correspondió a exportaciones minero energéticas, mientras que el 47,8% restante (US$6.264 millones) correspondió a bienes no minero energéticos.

En cuanto al sector agropecuario, alimentos y bebidas, las exportaciones colombianas a Estados Unidos alcanzaron los US$10.312,9 millones en 2024, lo que representó un aumento del 12,5% en comparación con el mismo período de 2023.

Romper o debilitar esta relación pondría en riesgo tanto la seguridad alimentaria como los ingresos de miles de productores y exportadores nacionales. Mantener una relación estable y dinámica con este mercado es indispensable para la economía nacional, dado su peso en nuestra balanza comercial.

La autosuficiencia alimentaria no debe confundirse con aislamiento comercial, ni la producción nacional debe plantearse como antagónica a las importaciones estratégicas. La clave está en construir un modelo de complementariedad inteligente, que potencie las capacidades nacionales mientras aprovecha las oportunidades del comercio global. Para ello, se requiere una política agroindustrial integral y coordinada que trascienda ciclos de gobierno, que articule a los distintos eslabones de la cadena productiva y que combine inversión en infraestructura, desarrollo tecnológico, asistencia técnica y crédito productivo. 

Sin embargo, la dependencia de un solo mercado también representa un riesgo. Por ello, resulta fundamental diversificar nuestras exportaciones, explorando nuevos compradores en Asia, Europa y América Latina. Esta estrategia permitiría reducir vulnerabilidades y aprovechar las oportunidades que ofrecen tratados comerciales y nuevas demandas globales en alimentos saludables y con trazabilidad.

La apuesta por el fortalecimiento del agro debe ser integral. Requiere inversiones públicas y privadas en infraestructura, incentivos a la innovación tecnológica, acceso al crédito rural y políticas de largo plazo que den estabilidad y confianza al sector. Solo así será posible aumentar la productividad, reducir la dependencia externa y consolidar al campo como motor de desarrollo sostenible.

El futuro de la seguridad alimentaria y del crecimiento económico pasa, inevitablemente, por el fortalecimiento del sector agrícola. Reconocer sus limitaciones actuales y actuar con decisión es el primer paso para transformar los desafíos en oportunidades. Las decisiones que se tomen hoy determinarán el rostro del campo en las próximas décadas.

* Leonardo Ariza Ramirez, Gerente general de Acosemillas.

Retrasos en la cosecha y comportamiento del mercado cafetero

* NOTA: Las opiniones expresadas en esta publicación no necesariamente reflejan el pensamiento del periódico www.agriculturayganaderia.com y son responsabilidad exclusiva de quien las emite y/o de su actor.

Por: Germán Bahamón Jaramillo * / Autor Invitado

Agricultura & Ganadería

(FNC – Jueves 5 de junio de 2025).- La cosecha del primer semestre en la zona sur de Colombia presenta un evidente retraso debido a las persistentes lluvias que han afectado el territorio nacional. Esta condición climática ha ralentizado la maduración del fruto, generando un desfase estimado de 6 semanas.

Como resultado, la producción de café en mayo registró una disminución significativa: se produjeron 819 mil sacos, lo que representa una caída de -27% frente al mismo mes del año anterior.

A pesar de esta coyuntura, el acumulado del año corrido 2025 mantiene una tendencia positiva con un crecimiento del +14%, y el total de producción de los últimos 12 meses alcanzó los 14,62 millones de sacos, lo que equivale a un incremento del +23%.

En cuanto a las exportaciones, Colombia ha enviado al mundo 12,91 millones de sacos de 60 kg en los últimos 12 meses, lo que representa un aumento del +17% frente al mismo periodo anterior. De manera destacada, en mayo el Fondo Nacional del Café incrementó sus exportaciones en un +23% comparado con mayo de 2024.

El comportamiento climático de 2025 plantea dos desafíos relevantes: en primer lugar, el retraso y desfase de la cosecha del sur; y en segundo lugar y de mayor preocupación, el impacto que tendrá en la cosecha principal del segundo semestre debido a la escasa floración observada en el mes de febrero.

* Germán Bahamón Jaramillo, Gerente de la Federación Nacional de Cafeteros (FNC). @GermanBahamon @FedeCafeteros

Proteger el suelo rural: un paso clave contra la inseguridad alimentaria

* NOTA: Las opiniones expresadas en esta publicación no necesariamente reflejan el pensamiento del periódico www.agriculturayganaderia.com y son responsabilidad exclusiva de quien las emite y/o de su actor.

Por: Dora Inés Rey Martínez * / Autora Invitada      

Agricultura & Ganadería

(DIRM – Domingo 1 de junio de 2025).- De acuerdo con el más reciente informe del DANE sobre la inseguridad alimentaria en el país, en los centros poblados y zonas rurales dispersas, la inseguridad creció significativamente del 31,2% al 34,2% en 2024, en tanto que, en este mismo periodo, cayó de 24,7% a 23,0% en las cabeceras municipales, con una brecha de 11 puntos porcentuales entre lo rural y urbano. Estas cifras ponen en evidencia los retos estructurales que enfrentamos en política pública para atender las necesidades básicas de alimentación de todos los colombianos. 

Teniendo en cuenta este contexto y el reconocimiento constitucional del Derecho Humano a la Alimentación Adecuada, en el marco de la misión institucional de la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (UPRA) de formular lineamientos, criterios e instrumentos para el ordenamiento rural agropecuario, hemos venido trabajando particularmente en dos instrumentos que buscan la protección del suelo rural para la producción de alimentos: 1) la carta del paisaje agropecuario, y 2) las áreas de protección para la producción de alimentos (APPA).

Las cartas del paisaje agropecuario creadas por la UPRA, son figuras de ordenamiento, planificación y gestión territorial, que tienen como objeto reconocer tradiciones, culturas, arraigos y actividades sostenibles de producción agropecuaria como eje de las dinámicas territoriales propias de comunidades campesinas. A la fecha, se cuenta con dos paisajes agropecuarios declarados mediante acto administrativo de los municipios de Paz de Ariporo (Casanare) y Acacías (Meta). A partir de la declaratoria de la carta del paisaje agropecuario de Paz de Ariporo, hoy se avanza en la declaratoria del primer Sistema Importante de Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM), en articulación con el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural y FAO Colombia.

Son más de 512.000 hectáreas donde la cultura ganadera tradicional y el entorno natural han convivido durante generaciones, construyendo un territorio único y excepcional en Colombia y el mundo. Desde la UPRA, junto a la comunidad, las autoridades locales y otras entidades del Estado, trabajamos para que este paisaje sea reconocido en el mundo por su valor productivo, ambiental y cultural.

Por su parte, las Áreas de Protección para la Producción de Alimentos (APPA), fueron creadas mediante la Ley 2294 de 2023, en la que se le da la facultad al Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural de declararlas, en tanto que la UPRA tiene la función de establecer los criterios técnicos para su identificación. Estas áreas, se constituyen en determinante de superior jerarquía para el ordenamiento territorial y buscan la protección de los mejores suelos productivos por sus características agrológicas, así como aquellos en los que se localiza la actividad asociada a la agricultura campesina, familiar y comunitaria que, según análisis de la UPRA, produce el 70 % de los alimentos que todos consumimos en el país. 

Son más de 100 municipios en donde el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, con el apoyo técnico de la UPRA, está identificando y declarando las APPA, en departamentos como La Guajira, Antioquia, Tolima, Santander, Córdoba, Meta, Cauca, Putumayo, Valle del Cauca, Sucre, Bolívar y Cundinamarca, entre otros.

La inseguridad alimentaria en Colombia es una realidad y debemos tomar medidas para contrarrestar esta situación y garantizar la disponibilidad y el acceso a alimentos balanceados, saludables e inocuos en el marco del derecho humano a la alimentación adecuada de todos los colombianos. 

* Dora Inés Rey Martínez, Directora general (e) de la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (UPRA). @dorairey

Una Reforma Agraria bajo sospecha: ¿Expropiación disfrazada?

* NOTA: Las opiniones expresadas en esta publicación no necesariamente reflejan el pensamiento del periódico www.agriculturayganaderia.com y son responsabilidad exclusiva de quien las emite y/o de su actor.

Por: Miguel Ángel Lacouture Arévalo* / Autor Invitado

Agricultura & Ganadería

(MALA – Domingo 1 de junio de 2025).- En 2022, el Gobierno de Gustavo Petro y Fedegán firmaron un acuerdo para facilitar la venta voluntaria de tres millones de hectáreas de tierras ganaderas, destinadas a la reforma agraria y al cumplimiento del Acuerdo de Paz de 2016. Sin embargo, lo que parecía un avance hacia la democratización de la tierra ha tomado un rumbo preocupante con la introducción de los “Núcleos Territoriales” y el reciente Decreto 033/2025, que plantea serias dudas sobre la protección del derecho a la propiedad privada.

Los Núcleos Territoriales, ahora denominados “áreas priorizadas”, son zonas focalizadas por el Estado para adquirir predios y concentrar adjudicatarios de tierras, principalmente campesinos. Este enfoque, lejos de promover una reforma agraria equitativa, parece esconder una estrategia que limita el derecho de los propietarios a disponer libremente de sus bienes, consagrado en el artículo 58 de la Constitución. El Decreto 033/2025, en su artículo 2.14.6.4.15, obliga a los propietarios de predios rurales en estas áreas, con dos o más Unidades Agrícolas Familiares (UAF), a notificar a la Agencia Nacional de Tierras (ANT) su intención de vender, otorgándole al Estado un derecho preferencial de compra en un plazo de apenas 15 días hábiles. Esta medida amplía y endurece la obligación establecida en el artículo 39 de la Ley 160 de 1994, que solo aplicaba a tierras adjudicadas por el Estado, extendiéndola ahora a cualquier predio en zonas estratégicas.

El problema radica en la falta de claridad sobre los conceptos de “utilidad pública” o “interés general” que justifiquen esta intervención del Estado. La Ley 160/1994, en su capítulo VI, contempla la expropiación por motivos de interés público, pero no la adquisición preferencial en áreas priorizadas. Esta confusión genera una contradicción que atenta contra los principios constitucionales de la propiedad privada. Además, no debemos mezclar la función social y ecológica de la propiedad —que obliga a usar los bienes en beneficio de la sociedad y el medio ambiente— con una supuesta obligación de vender al Estado. Estas son limitaciones al uso, no causales para imponer ventas forzadas.

Lo más alarmante es el contexto de las áreas priorizadas: regiones como el Magdalena Medio, Sur del Cesar, Bolívar, Sucre, Córdoba y el Catatumbo, zonas de alta sensibilidad socioeconómica y de seguridad nacional. Estas coinciden sospechosamente con propuestas como la creación del “Departamento del Magdalena Medio” o el “Sur Caribe”, áreas de influencia de grupos armados ilegales y proyectos binacionales de desarrollo entre los gobiernos de Petro y Maduro. Este último, en medio de la crisis humanitaria del Catatumbo, ha propuesto una “zona económica binacional” con Norte de Santander, Táchira y Zulia, sin detalles claros sobre su implementación. ¿Es esto una casualidad o un plan concertado?

La reforma agraria no debe ser un pretexto para restringir derechos fundamentales ni para consolidar colonias agropecuarias en zonas estratégicas bajo lógicas políticas. Los ciudadanos debemos estar alerta ante lo que podría ser una “expropiación exprés recargada”, un mecanismo que, lejos de democratizar la tierra, podría servir a intereses que comprometen la soberanía y el desarrollo económico del país. Es hora de exigir transparencia y proteger la propiedad privada como pilar de una Colombia libre y justa.

* Miguel Ángel Lacouture Arévalo, Práctico en Desarrollo Rural y Agropecuario. @lacoutu

Pese a todo…, se asoman buenos tiempos

* NOTA: Las opiniones expresadas en esta publicación no necesariamente reflejan el pensamiento del periódico www.agriculturayganaderia.com y son responsabilidad exclusiva de quien las emite y/o de su actor.

Por: José Félix Lafaurie Rivera * / Autor Invitado

Agricultura & Ganadería

(JFLR – Viernes 30 de mayo de 2025).- No dudo que 2026, que ya se asoma, vendrá con buenos tiempos para Colombia, cuando cese la “horrible noche” progresista; pero a los que hoy me referiré es a los que vienen para la ganadería, pese a las carencias del campo y la inseguridad que tampoco cesa.

Como ya lo hicimos en China, avicultores, porcicultores y ganaderos hicimos frente común en Arabia Saudita como oferentes de proteína animal al mercado mundial, y al regresar de otro viaje a la caza de mercados, la pregunta es la misma. ¿Por qué otros sí…, y nosotros no?

En 2004 la producción mundial de carne era de 63,1 millones de toneladas, y en 2024 de 77,2 millones, con un incremento del 22,3%; mientras que la población mundial pasó de 6.493 millones a 8.090 millones de personas, con un aumento apenas superior del 24,5%.

Se podría decir que nada cambió, pero si revisamos el comercio internacional de carne encontramos que se duplicó, ¡creció un 100%! entre 2004 y 2024, al pasar de 6,1 a 12,1 millones de toneladas, lo que en gran parte se explica por el aumento del consumo en Oriente y, principalmente, en China, país que, a partir de su pragmática mezcla de comunismo político y capitalismo económico, en 2021 logró acabar con la pobreza extrema y había sacado de la pobreza monetaria a 800 millones de personas; a lo que se suman los países de Oriente Medio, que no consumen cerdo por convicciones religiosas y, por ello, presentan una demanda creciente de carne bovina.

Compararse es el fundamento del benchmarking, para encontrar fortalezas y debilidades frente a las oportunidades y amenazas. Estados Unidos, con un hato de 87,2 millones de cabezas, produjo 11,9 millones de toneladas de carne en 2024, y aunque es también gran importador, exportó 1,29 millones de toneladas. China, con 95 millones de cabezas, produjo solo 7,7 millones de toneladas, no es autosuficiente y debe importar más de 3 millones de toneladas al año. ¡Ahí están las oportunidades!

Australia, con un hato similar al nuestro, de 29,2 millones de cabezas, produjo 2 millones de toneladas de carne en 2024 y es una estrella exportadora, mientras nosotros apenas ajustamos 750 mil. Ahí es donde debemos buscar las respuestas al por qué otros sí y nosotros no. ¡Ahí están los retos!

Sin embargo, como lo he reiterado en múltiples ocasiones, son retos que los ganaderos no podemos asumir sin el Estado; y eso limitándonos a lo técnico, es decir, sin tener en cuenta las enormes carencias de seguridad e infraestructura rural.

Necesitamos una estrategia diplomática para validar ante Estados Unidos y la Unión Europea el enorme esfuerzo de nuestros ganaderos para erradicar la fiebre aftosa y lograr acceso a esos mercados. Necesitamos trazabilidad, con realismo y progresividad, pero efectiva, para lo cual es importante el fortalecimiento del ICA, como quedó claro en un reciente debate de control político en la Comisión V del Senado.

Necesitamos apoyo del Estado a una realidad productiva en la cual Colombia, paradójicamente, es actor importante a nivel mundial: LA GANADERÍA SOSTENIBLE. Con Sistemas Silvopastoriles Intensivos doblaríamos el hato, de 30 a 60 millones de cabezas, en la misma tierra y sin impacto ambiental negativo, es decir, con una ganadería carbono neutral o, inclusive, positiva en captura de carbono.

Ahí están las oportunidades y los retos. ¿Cuáles son las metas? Otro factor de éxito es pensar en grande. ¿Por qué no alcanzar a Australia en 10 años? Producir 2 millones de toneladas y exportar un millón (¡5 mil millones de dólares!) a un mundo que, a pesar de modas y narrativas en contra, “no come cuento…, come carne”.

* José Félix Lafaurie Rivera, presidente de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán). @jflafaurie

La democracia en peligro

* NOTA: Las opiniones expresadas en esta publicación no necesariamente reflejan el pensamiento del periódico www.agriculturayganaderia.com y son responsabilidad exclusiva de quien las emite y/o de su actor.

Por: José Félix Lafaurie Rivera * / Autor Invitado

Agricultura & Ganadería

(JFLR – Viernes 23 de mayo de 2025).- Cuando en los colegios enseñaban “educación cívica” y los abuelos en casa que “La pared y la muralla son el papel de la canalla”, los muros y monumentos de nuestras ciudades no eran pintarrajeados impunemente, como el pedestal de la estatua de Bolívar en Barranquilla, con la consigna de “Todo el poder pal pueblo” y el símbolo comunista de la hoz y el martillo, como telón de fondo de la violenta perorata del presidente Petro en el tal Cabildo Abierto, en el que, además, confesó que “Yo no estoy pidiendo el socialismo…, aunque quisiera”.

La verdad, no le creo mucho, y son cada día más los colombianos que tampoco le creen, si es que alguna vez lo hicieron. Parafraseando el conocido adagio del pato -Si camina como pato, nada como pato y grazna como pato… es un pato-; si Petro gobierna a Colombia como socialista, utiliza estrategias socialistas, como la lucha de clases, la tergiversación de la verdad y la ruptura de equilibrios en la democracia; si sus alocuciones son de un socialismo subido y, sobre todo, si confiesa que “quisiera” una Colombia socialista, pues el presidente no está pidiendo el socialismo, lo está imponiendo sin pedirlo… No lo duden.

Mi esposa, la senadora y precandidata presidencial por el Centro Democrático, María Fernanda Cabal, recorrió el país alertando a los colombianos sobre la amenaza que tenemos encima, aunque no queramos verla y sigamos de fiesta como la orquesta del Titanic. “La democracia en peligro”, es un ensayo de su autoría en el que nos muestra la ruta de lo que, efectivamente, está sucediendo desde que el comunismo abandonó la toma del poder por las armas en Latinoamérica y, por supuesto, en Colombia.

Financiación ilegal de campañas para acceder al poder, con petrodólares venezolanos o con narcodólares colombianos; alianzas con dictaduras y, sobre todo, con el narcodictador venezolano, “dialoguitis” con bandas criminales de todos los pelambres, deslegitimación de la Fuerza Pública y legitimación de guardias indígenas, campesinas y todo tipo de organizaciones financiadas con el presupuesto e instrumentalizadas para sus fines.

Es la ruta de la dominación socialista, la toma del poder desde adentro de la democracia como Caballo de Troya. El último capítulo del ensayo, “¿Hacia dónde vamos?: El Poder Popular Constituyente”, nos trae, precisamente, a la situación actual: inseguridad y violencia desbordadas, institucionalidad fracturada por el discurso de odio del presidente; desgobierno de un mandatario y un gabinete dedicados al activismo ideológico, una situación fiscal que nos asoma peligrosamente al default; corrupción y escándalos a la orden del día.

El último trago de este explosivo coctel sucede ahora mismo; el 1º de mayo en la Plaza de Bolívar en Bogotá, el 21 de mayo en el Paseo Bolívar en Barranquilla, y en todo el país desde marzo de 2024: Adobada con insultos y acusaciones, es la convocatoria del Poder Popular para reemplazar al Congreso que no le obedece al presidente; la amenaza de paro nacional. Lo dijo en Barraquilla con todas las letras: “Si toca ir a una huelga indefinida el presidente no atacará al pueblo jamás, sino que se pondrá al lado del pueblo y, si me van a echar por ello, entonces estalla la revolución en Colombia…”

Una vez más el presidente negó la posibilidad de reelección, pero, como dicen los abogados, “Explicación no pedida, acusación manifiesta”. Por eso termino con una pregunta que se hace María Fernanda al final de su ensayo: ¿acaso el presidente quiere generar el caos de otro estallido social para erigirse luego en “salvador” del caos que él mismo propició? ¡Qué duda cabe?, nuestra democracia está en peligro.

¡Así NO presidente!

* José Félix Lafaurie Rivera, presidente de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán). @jflafaurie