Cómo la selección genética del ganado puede ayudar a reducir emisiones de metano

* Una investigación colaborativa entre la Universidad de Guelph (Canadá), junto con Lactanet y Semex demostró que existe un efecto genético en la cantidad de metano que producen las vacas. Ariel Jiménez, gerente de Innovación y Genética de Semex, revela cómo las conclusiones del estudio podrían revolucionar la industria y qué se está haciendo al respecto en Colombia.

Por: Pedro Fonseca / Autor Invitado

Agricultura & Ganadería

(Semex – Sábado 10 de agosto de 2024).- La investigación hecha por la Universidad de Guelph en cooperación con Lactanet y Semex encontró que hay un efecto genético en la disminución o en el aumento de producción de una vaca de de metano, como se puede ver en el artículo de la revista The Bullvine.

«Cuando uno ve que la parte genética sí está involucrada en la expresión de la característ ica mayor o menor emisión de metano, también hay forma por vía genética de hacer mejoramiento. La cuestión es, o más bien, la palabra para definir si hay efecto o no de genética es heredabilidad», precisó.

Según Jiménez, la heredabilidad de la característica de emisión de metano se sitúa alrededor del 25%, lo que significa que es posible seleccionar vacas que produzcan menos metano y transmitir esta característica a las generaciones futuras. «Al 2050, más o menos, la meta es llegar a reducir casi un 35% de las emisiones de metano», afirmó.

Esta estrategia genética, combinada con otras prácticas de manejo en las fincas, podría llegar a reducir hasta un 60% las emisiones de este gas en ganadería, lo que es particularmente importante considerando las proyecciones de duplicar la producción de alimentos para el 2050.

«Entonces, esta es una muy buena herramienta para mostrar que podemos duplicar la la producción de alimentos, incluso reduciendo o manteniendo un equilibrio con los gases de efecto invernadero. Y desde el punto de vista de sostenibilidad ganadera, es demostrar al consumidor que los productos lácteos que no son contaminantes, que es posible una ganadería rentable y sostenible», precisó.

Para identificar a los animales más eficientes en términos de emisiones de metano, Semex ha desarrollado una prueba genómica llamada Elevate (conozca más sobre la herramienta en este documento en inglés). Esta herramienta mide alrededor de 57 características productivas, reproductivas, de conformación, salud y fertilidad.

«La ventaja de esta característica es que si seleccionamos vacas altas en leche, proteína o grasa, no vamos a afectar la eficiencia de metano», explicó Jiménez. Esto significa que es posible mejorar la producción y al mismo tiempo reducir las emisiones de GEI.

En Colombia, ya se han genotipado aproximadamente 1.800 animales, identificando ejemplares eficientes en metano. Esto abre el camino para iniciar programas de selección enfocados en esta característica en las fincas del país.

La implementación de esta estrategia genética no solo beneficia al medio ambiente, sino que también puede mejorar la eficiencia de producción. Las vacas que producen menos metano a menudo digieren el alimento de manera más eficiente, lo que puede resultar en mejores tasas de conversión alimenticia y potencialmente mayores rendimientos de leche.

Además, esta iniciativa podría traer ventajas económicas para los ganaderos, ya que la reducción de emisiones de metano puede significar menores costos asociados con la alimentación, al aprovechar más energía para el crecimiento y la producción.

Semillas de baja calidad y fenómeno de La Niña, graves riesgos para la seguridad alimentaria

* El ICA y Acosemillas alertan a los cultivadores de maíz, arroz, soya y algodón para que utilicen semillas de calidad para fortalecer el estatus fitosanitario del país y la seguridad alimentaria.

* Comprar en establecimientos autorizados por el ICA es asegurar buenas cosechas y legalidad en el campo.

* Un llamado urgente a productores agrícolas para que tomen medidas ante la llegada del fenómeno de La Niña y verifiquen la procedencia y certificación de las semillas que adquieren.

* Los agricultores que utilizan semillas certificadas obtienen cosechas más abundantes y de mejor calidad, lo que se traduce en mayores ingresos y sostenibilidad a largo plazo.

Agricultura & Ganadería

(ICA, Acosemillas – Sábado 10 de agosto de 2024).- Con el fin de proteger el estatus fitosanitario, fortalecer la producción y mejorar las cosechas de maíz, arroz, soya, palma y algodón, el ICA y Acosemillas hacen un llamado urgente a productores, cultivadores y comercializadores, para que tomen acciones de prevención por la temporada de lluvias, así como en el uso de semillas autorizadas, lo que genera impacto en la seguridad alimentaria, la competitividad del sector y el bienestar de los productores colombianos.

Lo anterior, teniendo en cuenta que la industria agrícola colombiana enfrenta dos amenazas crecientes, que ponen en riesgo la productividad y sostenibilidad de estos cultivos.

La práctica de utilizar semillas no autorizadas, conocidas popularmente como “semillas de costal”, afecta la calidad y el rendimiento de las cosechas en todo el país, cobrando mayor importancia en época de lluvias fuertes y prolongadas.

“El uso de semillas no certificadas representa un riesgo significativo para la productividad y sostenibilidad de los cultivos. Las semillas que no cumplen con los estándares establecidos pueden afectar negativamente el rendimiento de los cultivos, así como la resistencia a enfermedades y plagas, poniendo en peligro la seguridad alimentaria y los ingresos de los agricultores”, aseguró Alberto Rosero, director Técnico de Semillas del ICA.

“Es fundamental que los cultivadores adquieran semillas que hayan sido evaluadas y aprobadas por el ICA”, destacó Leonardo Ariza Ramírez, gerente general de Acosemillas. “Esto no solo asegura la calidad y eficiencia en la producción agrícola, sino que también protege la inversión de los agricultores y promueve prácticas agrícolas responsables”.

La variabilidad climática generada por La Niña puede impactar negativamente los rendimientos y la calidad de los cultivos, lo cual afecta la seguridad alimentaria y la economía rural de los agricultores, especialmente aquellos que dependen de cultivos estacionales como maíz, arroz, soya y algodón, que enfrentarán desafíos adicionales para garantizar el éxito de las siembras.

Beneficios de las semillas garantizadas

Las semillas autorizadas han sido sometidas a rigurosos controles de calidad y cumplen con los requisitos necesarios para garantizar altos rendimientos y resistencia a condiciones adversas. Los cultivadores que optan por semillas certificadas reportan cosechas más consistentes y rentables, contribuyendo así a la estabilidad del sector agrícola nacional.

Pérdidas económicas

Al sembrar con semillas no autorizadas, los productores experimentan una reducción en la cantidad y calidad de la cosecha, lo que impacta negativamente en sus ingresos y en la economía agrícola del país en general.

La agricultura es una columna vertebral de la economía colombiana y la seguridad alimentaria. Proteger y fomentar el uso de semillas de alta calidad es una inversión en el futuro del país.

Aumentar la productividad en la ganadería bovina reduciría la huella de carbono

* Investigadores colombianos e italianos sugieren que aumentar la productividad ganadera reduce la huella ambiental. Foto Cortesía: Nicol Torres, Unimedios.

Agricultura & Ganadería

(UN – Sábado 10 de agosto de 2024).- Diversos estudios adelantados por investigadores de Colombia e Italia demuestran que a partir de la selección de animales eficientes –productiva y reproductivamente– se produciría más proteína animal con menos huella de carbono.

A pesar de su importancia en la generación de empleo rural y en la producción de carne y leche, el sector ganadero es una fuente de metano (CH4), dióxido de carbono (CO2) y óxido nitroso (N2O), principales gases de efecto invernadero (GEI) que, cuando son expulsados por los bovinos en sus procesos de fermentación en el tracto digestivo, retienen el calor en la atmósfera e impiden que se libere al espacio, provocando el aumento de la temperatura global.

Ante este panorama, la búsqueda de soluciones sostenibles ha sido una prioridad para investigadores de la Universidad de Sácer (Italia) y la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, congregados en el grupo de investigación “Conservación, mejoramiento y utilización del ganado criollo Hartón del Valle”, quienes hace más de una década estudian el complejo sistema ganadero desde todos sus ángulos, y además estiman las emisiones y plantean estrategias de mitigación efectivas.

La ganadería es responsable del 14,5% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero en el mundo; de este porcentaje, Colombia aporta el 0,37%. Los investigadores estimaron los GEI y el comportamiento de la población bovina en el periodo 2016-2035, a partir de tendencias históricas con datos del inventario ganadero departamental.

La huella de carbono es el indicador ambiental que mide la cantidad total emitida de GEI en términos de kilogramos de CO2 equivalente (CO2eq). Para el Valle del Cauca, en el periodo 2010-2015, en el que predominó la ganadería, correspondían a 673 millones kg CO2eq al año en promedio para el sector bovino, con una intensidad de 5,58 kg CO2eq en la producción de leche y 3,54 kg CO2eq en la de carne.

En uno de los estudios los investigadores estimaron los GEI producto de la ganadería bovina en el Valle del Cauca, departamento con tradición ganadera, y con la simulación evidenciaron que: aumentar la natalidad de 83 a 90%, disminuir la edad al primer parto de 34 a 30 meses, y mejorar la producción de leche vaca por día de 5,33 a 10 kg, además de incrementar la producción de leche y carne en 100 y 4 millones de kg anuales, respectivamente, disminuiría la intensidad de las emisiones de 1,4 unidades para leche y 2 para carne.

Dinámica de sistemas para resolver la complejidad ganadera

Para llegar a estos resultados los investigadores emplearon la metodología “dinámica de sistemas”, que permite simular y analizar escenarios complejos para tener en cuenta las diferentes situaciones y actores que inciden, en este caso en la ganadería.

El profesor titular Rómulo Campos Gaona, de la UNAL Sede Palmira, coordinador del grupo de investigación, explica que “la ganadería bovina se considera como un sistema complejo porque no se puede analizar desde una sola perspectiva, hay muchos factores interrelacionados que inciden y que se deben tener en cuenta, desde la alimentación, producción de leche y carne, hasta las condiciones sociales, económicas, ambientales y políticas, entre otras, por eso utilizamos dinámica de sistemas”.

Por ejemplo, menciona que un problema de orden público que impida la salida de productos puede tener consecuencias catastróficas para un productor, ya que no solo afecta la productividad y economía por las pérdidas causadas, sino también la salud de los animales.

El profesor Alberto Stanislao Atzori, de la Universidad de Sácer, quien viajó de Italia a Colombia para entender los complejos sistemas ganaderos, destaca que “la dinámica de sistemas nos ha permitido comprender que en el sector ganadero las emisiones se reducen mejorando la productividad, de forma que se puede obtener la misma producción pero con menos ganado, lo que incluye no solo la ganadería, sino que además hay que ver el conjunto ambiental de los recursos naturales de los sitios y el componente social”.

Sobre cómo funciona la técnica, el profesor Raúl Andrés Molina Benavides, de la asignatura Modelación a través de Dinámica de Sistemas, informa que “lo primero que se hace es un modelo mental, como un diagrama causal en el que observamos cuáles pueden ser las relaciones con las diferentes variables que pueden dar respuesta al problema de investigación; después introducimos los datos obtenidos en finca o a través de literatura científica, en donde ya empezamos a formular nuestro modelo y analizar las respuestas que arroja en diversos escenarios posibles”.

Los investigadores destacaron el interés del grupo en proporcionar una herramienta que los ganaderos de cualquier parte del mundo puedan usar para tomar decisiones informadas, así como fomentar los pagos por servicios ecosistémicos y propiciar la educación ambiental en las comunidades, pues al emitir menos huella de carbono se puede acceder a recursos económicos de compañías que necesitan compensar su impacto ambiental.