Precios mayoristas de la papa en la central de abastos de Bogotá

Agricultura & Ganadería

(DANE-SIPSA – Miércoles 25 de febrero de 2026).- Presentamos el reporte diario de precios mayoristas de la papa en la central de abastos de Bogotá, suministrados por el Sistema de Información de Precios del Sector Agropecuario (Sipsa).

Advertimos que estos precios son de referencia porque varían de acuerdo con la oferta y la demanda, la calidad del producto y la región donde se comercialicen.

PRECIOS DE LA PAPA EN $ COLOMBIANOS

(Primera Calidad)

Papa r-12 negra                    Bulto 50 Kilogramo                  70.000

Papa r-12 roja                       Bulto 50 Kilogramo                  70.000

Papa r-12 industrial              Bulto 50 Kilogramo                  70.000

Papa criolla limpia                Bulto 45 Kilogramo                280.000

Papa criolla sin lavar             Bulto 50 Kilogramo                220.000

Papa parda pastusa             Bulto 50 Kilogramo                  80.000

Papa rubí                              Bulto 50 Kilogramo                  60.000

Papa sabanera                      Bulto 50 Kilogramo                120.000

Papa superior                       Bulto 50 Kilogramo                  80.000

Papa única                            Bulto 50 Kilogramo                  60.000

*PIQUE en la imagen para ver el informe*

Lo que no se ve cuando hacemos mercado

* ¿cómo nuestras decisiones de compra mueven los precios y la alimentación en Bogotá-Cundinamarca?

* ¿Alguna vez se ha preguntado por qué una libra de papa puede costar hoy $700 y mañana $2.000?, o ¿por qué, viviendo rodeados de campo, a veces lo local parece más caro que lo importado? La respuesta está en la ruta que sigue cada alimento… y en lo que elegimos comprar.

* En Corabastos entran 5.000-7.000 toneladas diarias de alimentos; 42% vienen de Cundinamarca: comer local sí es posible.

* El alto nivel de intermediación en la comercialización de los alimentos puede encarecer hasta 80% el precio final.

* Bogotá y municipios vecinos concentran el 69% del consumo regional: lo que elige comprar mueve toda la cadena.

Agricultura & Ganadería

(FAO – Martes 24 de febrero de 2026).- Cada vez que hacemos mercado tomamos decisiones que, aunque parecen pequeñas, influyen en el sistema alimentario: qué comprar, dónde hacerlo, con qué frecuencia y cuánto gastar. En conjunto, esas elecciones alimentan (o frenan) la demanda de productos regionales, determinan precios y definen qué tan fácil es comer fresco y a buen costo.

Para entender y mejorar esa conexión entre campo y ciudad, el proyecto Aliméntate de Región impulsa la construcción del Sistema de Abastecimiento Regional Agroalimentario (SARA) y su Plan de Abastecimiento a Escala Regional. La iniciativa es liderada por la Región Metropolitana Bogotá-Cundinamarca (RMBC), la RAP-E Región Central, la Secretaría Distrital de Desarrollo Económico de Bogotá (SDDE) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). ¿El objetivo? Lograr satisfacer la demanda urbana con la oferta alimentaria regional con información y acuerdos que hagan el sistema más transparente, justo y estable.

La apuesta no es solo producir más, sino comprar mejor: reducir incertidumbre sobre precios y temporadas, disminuir pérdidas en el transporte, y hacer visibles los costos reales entre la finca y la mesa. Cuando la información es pública y comparable, el mercado responde: productores planifican, comerciantes ajustan rutas y los hogares pueden elegir con más criterio.

Una región que produce gran parte de lo que comemos

 Aunque no siempre lo parezca al pagar, buena parte de la comida viene de cerca. En Corabastos, la principal central mayorista de Bogotá, se movilizan diariamente entre 5.000 y 7.000 toneladas de alimentos; de ese total, el 42% proviene de Cundinamarca y el 28% de Boyacá, según el Informe de Seguridad Alimentaria de la RMBC (Boletín mensual, diciembre de 2024).

De otro lado, de acuerdo con el Sistema de Información de Precios y Abastecimiento del Sector Agropecuario (SIPSA) del DANE los departamentos que integran la región central (Bogotá, Cundinamarca, Boyacá, Meta, Tolima y Huila) aportan el 44% de los alimentos que llegan a las centrales mayoristas del país, con predominio de hortalizas, tubérculos y frutas. El SIPSA no solo registra cuánto entra a las centrales de abastos del país, también monitorea precios mayoristas y variaciones diarias, es un termómetro útil para entender por qué un producto sube o baja de una semana a otra.

En este panorama, la demanda también se concentra. Bogotá y los municipios colindantes representan el 69% del consumo de alimentos de la región central (Informe de la RMBC). Por eso, lo que ocurre en la compra diaria en la ciudad tiene impacto regional. Si la demanda se inclina por alimentos frescos, de temporada y de origen cercano, se fortalecen cadenas más cortas; si se concentra en ultraprocesados o en productos fuera de temporada, el sistema se encarece y pierde eficiencia.

En otras palabras, gran parte de lo que comemos se produce a pocas horas de nuestras casas; pero entonces, ¿por qué muchas veces no lo sentimos así en el precio, en la frescura o en la estabilidad de la oferta?

¿Por qué lo local a veces sale caro? El viaje del alimento

Un alimento casi nunca llega directo del campo al plato. Entre la finca y la mesa suele haber transporte, almacenamiento, mermas por manejo y varios márgenes de intermediación. De acuerdo con el último boletín de 2024 Hechos Metropolitanos del Observatorio de la Región Metropolitana, en promedio, cada alimento pasa por cuatro intermediarios, lo que puede generar incrementos de hasta un 80% el costo para el consumidor final.

Cada parada suma costos en peajes, combustible, tiempos de espera, clasificación, empaques y pérdidas por manipulación; temas que en un sistema tan grande como el de Bogotá, incluso pequeñas ineficiencias se convierten en dinero. El resultado es una paradoja conocida: el consumidor paga más y el productor recibe menos.

Por eso, uno de los mitos que el SARA busca desmontar es que los alimentos son caros porque el productor gana mucho. En realidad, el precio final suele crecer en el camino debido a costos logísticos, la intermediación, el transporte, y la falta de información clara entre quien produce y quien compra. Cuando no sabemos el origen, la temporada o el precio de referencia, negociamos a ciegas.

Y el costo no se mide solo en pesos: hacer mercado, cocinar y organizar la alimentación del hogar exige tiempo, planificación y acceso a opciones frescas cerca de casa. En la práctica, muchas familias terminan comprando lo más cercano y rápido, no necesariamente lo más nutritivo o lo más conveniente.

Canales directos: menos paradas, más frescura y menos costos

 Una parte de la respuesta está en fortalecer los circuitos cortos de comercialización: cuando el alimento viaja menos, suele llegar más fresco y el ingreso va de forma más directa a quien produce, mientras que a la vez genera desarrollo territorial. Ejemplo de ello son los mercados campesinos, que en Bogotá han aumentado en los últimos años, tanto en presencia como en cobertura; según la SDDE, entre octubre de 2020 y diciembre de 2023 se realizaron 1.537 mercados campesinos, de estos (solo en 2023) fueron 640 jornadas en 111 puntos diferentes de la ciudad, con un promedio de 20 productores por mercado. 

A estos se suman plazas de mercado, tiendas de barrio que abastecen con producto regional, puntos de venta directa y compras institucionales (colegios, comedores, hospitales) que, cuando priorizan alimentos de la región, son rutas que reducen las distancias, ayudan a estabilizar los precios y hacen que el campo cercano tenga compradores más constantes.

Fortalecer estos circuitos no depende solo del campo o de las instituciones, depende también de que la ciudadanía los incorpore como parte habitual de su mercado.

Estos canales solo funcionan si tienen compradores constantes. Volverlos parte del mercado semanal -y preguntar por el origen y la temporada- es una forma simple de apoyar al campo cercano y mejorar lo que comemos. Tip de hábito útil: combine una compra grande en plaza/mercado campesino con reposición en la tienda del barrio, así reduce traslados y desperdicio.

Demanda con impacto: ¿qué estamos comprando realmente?

Aunque la región produce hortalizas, tubérculos y frutas, el consumo urbano muestra una desconexión creciente con la producción local. Esa desconexión tiene efectos visibles: precios inestables, mayor dependencia de intermediarios, pérdida de la biodiversidad alimentaria y dietas menos saludables.

Cada decisión de consumo envía una señal al mercado. Cuando más personas priorizan alimentos regionales, de temporada y adquiridos en canales directos, se fortalecen los circuitos cortos, se reducen costos logísticos, se estabilizan los precios y se promueve una producción más saludable y sostenible. Lo contrario también aplica: si dejamos de comprar ciertos productos frescos, desaparecen de la oferta o suben por escasez.

Tres acciones sencillas pueden marcar la diferencia en el bolsillo y en la mesa, y una cuarta que ayuda a que la compra rinda más:

* Priorizar alimentos de temporada (suelen ser más abundantes y a mejor precio).

* Elegir canales directos (plazas, mercados campesinos, puntos de venta de productores, e-commerce como el que ofrece Sumercé, de la RAP-E Región Central).

* Preguntar por el origen: una pregunta corta puede cambiar la ruta de compra.

* Planificar para reducir el desperdicio: compre lo que va a usar y aproveche lo que ya tiene en casa.

Una guía rápida para la semana: elija 2 frutas, 2 verduras, 1 tubérculo y 1 leguminosa como base, y a partir de ahí arme combinaciones. Con una lista corta y repetible, el mercado se vuelve más barato y menos estresante.

Otro truco de consumo responsable: compare precios por kilogramo (no por empaque), revise el estado del producto y priorice las compras que pueda cocinar o consumir en 48-72 horas. Si compra al por mayor, planifique cómo conservar (refrigerar, congelar, transformar en sopas o salsas) para que lo barato no termine en la basura. Y en la lonchera, evite las bebidas azucaradas: el agua y las frutas frescas suelen salir mejor para el bolsillo y la salud.

Loncheras saludables: el gancho perfecto para consumir mejor

Si hay un lugar donde la demanda se construye todos los días, es la lonchera. Lo que empacamos hoy define hábitos, salud y también el tipo de alimentos que el mercado ofrecerá mañana. Una fórmula simple para armarla: 1 fruta, 1 alimento energético (tubérculo o cereal), 1 proteína (huevo, queso o leguminosa) y agua. Si puede, sume 1 verdura cruda (zanahoria, pepino) para ganar fibra y dar saciedad.

Ideas rápidas con sabor de la Sabana (fáciles de repetir o alternar):

* Papas criollas energéticas: cocine 6 papas criollas (al vapor o al horno) y acompañe con 1 huevo duro y palitos de queso campesino.

* Yogurt de la Sabana con fresas: mezcle yogurt natural con fresas picadas y 1 cucharada de avena. Este es un snack que aporta calcio y vitamina C.

* Sándwich Verde Sabana: pan integral con pollo desmechado, espinaca fresca y tomate. Cambie la lechuga por espinaca para sumar hierro y fibra.

* Arepa con cuajada y uchuvas: ase la arepa con cuajada y acompañe con uchuvas. Combina energía, proteína y fruta en una sola receta.

¡Tip de compra! En febrero y marzo llega la cosecha de fresa, papa criolla y hortalizas de la Sabana. Comprar alimentos de temporada ayuda a ahorrar y a reducir desperdicios. Si quiere planear mejor, consulte los calendarios de cosecha y boletines de precios (como los que publican la UPRA y la Secretaría de Agrocampesinado de Cundinamarca en sus sitios web).

¿Qué es el SARA y qué viene con el Plan de Abastecimiento?

 El SARA (Sistema de Abastecimiento Regional Agroalimentario) reúne análisis y acuerdos para mejorar cómo se abastece y se alimenta la región metropolitana. En el segundo semestre de 2026, el proyecto presentará el Plan de Abastecimiento Alimentario a Escala Regional, una hoja de ruta para conectar mejor la producción con el consumo y reducir costos e ineficiencias.

* Acercar la oferta regional a la demanda urbana e institucional (incluida la compra pública).

* Reducir intermediación innecesaria y pérdidas en la cadena.

* Fortalecer circuitos cortos, mercados y alianzas comerciales más directas.

* Mejorar los sistemas de información para productores, comerciantes y consumidores.

* Consolidar canales más justos, estables y sostenibles para el abastecimiento de Bogotá-Cundinamarca.

La meta es clara: que los alimentos de la región lleguen mejor, cuesten lo justo y alimenten de forma saludable a la población, con más transparencia sobre lo que pasa entre la finca y la mesa.

¡El sistema de abastecimiento agroalimentario empieza en su mesa! Cuando elige qué comprar, dónde hacerlo y a quién apoyar, está participando en el futuro del campo, de la ciudad y de la alimentación.

Precio interno de referencia para la compra de café pergamino seco por carga de 125 kilos

Agricultura & Ganadería

(FNC – Martes 24 de febrero de 2026).- La Federación Nacional de Cafeteros de Colombia (FNC) ofrece a todos los cafeteros la Garantía de Compra, mediante la publicación de un precio base de mercado que se calcula de acuerdo con la cotización de cierre en la Bolsa de Nueva York del día, el precio del dólar del día y el diferencial o prima de referencia para el café colombiano.

Precio interno de referencia para la compra de café pergamino seco por carga de 125 kilo

Martes 24 de febrero de 2026

Precios mayoristas de la papa en la central de abastos de Bogotá

Agricultura & Ganadería

(DANE-SIPSA – Martes 24 de febrero de 2026).- Presentamos el reporte diario de precios mayoristas de la papa en la central de abastos de Bogotá, suministrados por el Sistema de Información de Precios del Sector Agropecuario (Sipsa).

Advertimos que estos precios son de referencia porque varían de acuerdo con la oferta y la demanda, la calidad del producto y la región donde se comercialicen.

PRECIOS DE LA PAPA EN $ COLOMBIANOS

(Primera Calidad)

Papa r-12 negra                    Bulto 50 Kilogramo                  75.000

Papa r-12 roja                       Bulto 50 Kilogramo                  75.000

Papa r-12 industrial              Bulto 50 Kilogramo                  75.000

Papa criolla limpia                Bulto 45 Kilogramo                240.000

Papa criolla sin lavar             Bulto 50 Kilogramo                220.000

Papa parda pastusa             Bulto 50 Kilogramo                  80.000

Papa rubí                              Bulto 50 Kilogramo                  60.000

Papa sabanera                      Bulto 50 Kilogramo                120.000

Papa superior                       Bulto 50 Kilogramo                  80.000

Papa única                            Bulto 50 Kilogramo                  60.000

UNAL impulsa soluciones para transformar residuos orgánicos en abono

* Equipos portátiles como este, fabricado en la UNAL, transforman residuos orgánicos en abono útil para huertas urbanas. Foto Cortesía: Jairo Leonardo Cuervo Andrade, profesor de la Facultad de Ciencias Agrarias.

Agricultura & Ganadería

(UN – Lunes 23 de febrero de 2026).- Cada día se generan en Bogotá más de 7.000 toneladas de residuos; por eso la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) desarrolla investigaciones, prototipos y procesos comunitarios para aprovechar el 70% de estos —especialmente restos de comida, cáscaras de frutas y verduras, residuos de poda y otros desechos biodegradables— y convertirlos en abono útil para suelos urbanos y proyectos de agricultura urbana.

El ingeniero agronómico Jairo Leonardo Cuervo Andrade, profesor de la Facultad de Ciencias Agrarias, explica que “la mayoría de los residuos producidos en la ciudad se podrían reutilizar si se separaran adecuadamente desde la fuente. Cuando no se hace esa separación, los materiales orgánicos se mezclan con otros desechos y terminan colmatando los rellenos sanitarios”.

Uno de los principales destinos de estos residuos es el Relleno Sanitario Doña Juana, ubicado en la localidad de Ciudad Bolívar, al sur de Bogotá. Con una extensión de 623 hectáreas y operando desde el 1 de noviembre de 1988, este relleno recibe residuos no solo de la capital sino también de municipios como Cáqueza, Choachí, Chipaque, Fosca, Gutiérrez, Ubaque y Une.

Cada día ingresan allí un promedio de 6.368 toneladas —es decir cerca de 194.000 toneladas al mes—, transportadas en unos 684 viajes diarios, cifras que evidencian la magnitud del desafío ambiental y la urgencia de reducir la cantidad de residuos que llegan a disposición final.

Desde la Universidad se han desarrollado sistemas experimentales y prototipos para facilitar el manejo y la transformación de estos residuos, entre ellos el compostaje, un proceso biológico controlado mediante el cual los residuos orgánicos se descomponen y se transforman en abono; el lombricompostaje, que utiliza lombrices para acelerar esa descomposición y mejorar la calidad del producto final; las composteras metálicas giratorias, que permiten una aireación constante del material; y las pilas estáticas, que son montículos de residuos organizados que se manejan bajo parámetros técnicos de humedad y temperatura.

También se ha trabajado en la adaptación de la “paca Silva”, una técnica de aprovechamiento de residuos orgánicos aplicada tanto en entornos urbanos como en proyectos financiados por entidades distritales, la cual busca fortalecer la gestión integral de residuos en la fuente. En esta práctica se utilizan restos de comida, cáscaras de frutas y verduras, residuos de poda, hojas secas y otros materiales biodegradables generados en hogares y parques, se organizan y compactan en capas dentro de una estructura sencilla. Con el paso del tiempo, y gracias a la acción natural de microorganismos y a la adecuada aireación, estos residuos se transforman en un material similar al suelo fértil, útil para jardines, huertas y procesos de agricultura urbana, sin necesidad de maquinaria especializada.

Una planta que cierra el ciclo

En la UNAL funciona una planta de compostaje que procesa residuos de poda, hojarasca, cafeterías y pequeños animales. Estos materiales se combinan para lograr una adecuada relación carbono-nitrógeno, es decir un equilibrio entre materiales “secos” como hojas y ramas, ricos en carbono, y materiales más húmedos como restos de comida, ricos en nitrógeno, lo que permite que la descomposición ocurra eficientemente, sin generar malos olores y con una temperatura adecuada, y obtener un abono de calidad, utilizado tanto en Universidad como en el Centro de Investigación Marengo y en otras entidades que lo solicitan. Este abono se destina especialmente al mantenimiento de zonas verdes, huertas experimentales y procesos de investigación agronómica.

Este proceso no solo reduce el volumen de residuos enviados a rellenos sanitarios, sino que además evita costos asociados con su disposición final y demuestra la viabilidad de un modelo circular dentro de la ciudad, en el que la basura se vuelve a incorporar al sistema como un recurso útil. Así se disminuye la cantidad de residuos que se deben transportar y disponer, y se aprovechan mejor los materiales que ya circulan en la ciudad.

Residuos que se convierten en alimento

El aprovechamiento de residuos orgánicos está directamente relacionado con la agricultura urbana, una práctica que la Universidad ha promovido como estrategia de seguridad y soberanía alimentaria. En espacios como terrazas, patios o huertas comunales es posible transformar residuos en nutrientes y producir alimentos frescos y de calidad.

Iniciativas como el grupo “Metro Cuadrado” demuestran que incluso en áreas reducidas se pueden cultivar variedad de especies, mejorar la alimentación familiar y fortalecer la integración comunitaria.

“El aporte académico va más allá de la investigación técnica: implica acompañar a la comunidad, desarrollar modelos replicables y fomentar una cultura de separación en la fuente que permita reducir el impacto ambiental de la ciudad”, señala el profesor Cuervo.

Por su trabajo en la promoción de la agricultura urbana y el aprovechamiento de residuos orgánicos, el docente ha recibido reconocimientos por su contribución a la sostenibilidad ambiental y al fortalecimiento de procesos comunitarios en Bogotá; el más reciente lo recibió del Concejo de Bogotá.

Por eso insiste en que “lo fundamental está en la conciencia ciudadana: separar adecuadamente los residuos, evitar su contaminación y comprender que los materiales orgánicos no son basura, sino un recurso con potencial productivo”.

La FAO impulsa la innovación mediante soluciones de ciencia nuclear en regiones de todo el mundo

* Representantes de las divisiones técnicas y oficinas regionales de la FAO visitaron el Centro Conjunto FAO/OIEA de Técnicas Nucleares en la Alimentación y la Agricultura en Viena y sus laboratorios en Seibersdorf (Austria), para identificar oportunidades de colaboración en apoyo a la transformación de los sistemas agroalimentarios de los Miembros.

Agricultura & Ganadería

(FAO – Lunes 23 de febrero de 2026).- América Latina y el Caribe ya está cosechando resultados concretos de la aplicación de la ciencia nuclear y tecnologías afines para fortalecer los sistemas agroalimentarios, mejorar la seguridad alimentaria y apoyar la resiliencia climática.

Desde la reducción de la carga parasitaria en ovejas y cabras en Argentina, hasta la verificación del origen del café mediante el análisis de isótopos estables en Costa Rica, el control de brotes de la mosca mediterránea de la fruta en Chile, y el apoyo a los esfuerzos regionales para combatir el marchitamiento por Fusarium del banano en Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú, la FAO —a través del Centro Conjunto FAO/OIEA— está apoyando a los países con soluciones basadas en la ciencia que generan un impacto medible en el terreno.

A partir de estos avances, altos representantes de las divisiones técnicas y oficinas regionales de la FAO realizaron una visita oficial al Centro Conjunto en Viena y a sus laboratorios en Seibersdorf, Austria, con el fin de fortalecer la cooperación institucional y explorar cómo estas tecnologías pueden integrarse aún más en los programas de la FAO a nivel nacional.

El Centro Conjunto FAO/OIEA opera cinco laboratorios especializados en Seibersdorf, los cuales funcionan como un centro global para la investigación aplicada y la innovación en alimentación y agricultura. Estos incluyen el Laboratorio de Fitomejoramiento y Genética, el Laboratorio de Control de Plagas de Insectos, el Laboratorio de Producción y Sanidad Animal, el Laboratorio de Gestión de Suelos y Aguas y Nutrición de los Cultivos, y el Laboratorio de Inocuidad y Control de los Alimentos. Estos centros proporcionan a los países tecnologías de vanguardia, experiencia técnica y apoyo en el desarrollo de capacidades.

Durante la visita técnica, el Subdirector General de la FAO y Representante Regional para América Latina y el Caribe, Rene Orellana Halkyer, mantuvo reuniones de alto nivel con el liderazgo senior y los equipos científicos del Centro Conjunto, así como sesiones técnicas destinadas a identificar prioridades regionales y fortalecer la programación conjunta.

Esta cooperación llega en un momento clave, ya que siete países de la región —Argentina, Colombia, Cuba, Honduras, Panamá, Perú y Uruguay— han solicitado oficialmente unirse a la iniciativa global Atoms4Food, lanzada en 2023 y dirigida conjuntamente por la FAO y el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). La iniciativa busca aprovechar el uso seguro y apropiado de las tecnologías nucleares y relacionadas para mejorar la producción agrícola, fortalecer la sanidad animal y vegetal, optimizar la gestión sostenible del suelo y el agua, y garantizar la inocuidad y autenticidad de los alimentos.

La misión concluyó con el compromiso de desarrollar un plan de acción conjunto para fortalecer la colaboración y acelerar la transferencia de innovaciones en ciencia nuclear, apoyando a los países a enfrentar desafíos persistentes como la variabilidad climática, las plagas y enfermedades emergentes, y la gestión sostenible de los recursos naturales.

Precio interno de referencia para la compra de café pergamino seco por carga de 125 kilos

Agricultura & Ganadería

(FNC – Lunes 23 de febrero de 2026).- La Federación Nacional de Cafeteros de Colombia (FNC) ofrece a todos los cafeteros la Garantía de Compra, mediante la publicación de un precio base de mercado que se calcula de acuerdo con la cotización de cierre en la Bolsa de Nueva York del día, el precio del dólar del día y el diferencial o prima de referencia para el café colombiano.

Precio interno de referencia para la compra de café pergamino seco por carga de 125 kilo

Lunes 23 de febrero de 2026

Precios del ganado bovino comercial en Colombia

Agricultura & Ganadería

(Fedegán, BMC – Lunes 23 de febrero 2026).- Presentamos la tabla de precios indicativos de ganado bovino comercial (Ganado macho gordo) en nueve departamentos del país, suministrados por Fedegán y la Bolsa Mercantil de Colombia.

Estos precios son construidos a partir del registro de facturas en el mercado bursátil, por lo que la información es de operaciones reales realizadas en Colombia.

Precios de referencia de maíz y soya importados en Colombia

Agricultura & Ganadería

(Fenalce – Lunes 23 de febrero de 2026).- A continuación, encontrará los precios futuros de maíz y soya para Colombia. Estos son precios referencia no necesariamente son precios de compra. Los precios de cada comprador pueden variar al precio referencia dependiendo de condiciones pasadas, presentes y/o futuras del mercado internacional y/o nacional. Estos valores de se dan en pesos colombianos, de acuerdo con los precios de la Bolsa de Chicago y con la tasa de cambio del dólar americano de apertura de la jornada.