‘‘Con los crespos hechos”

* NOTA: Las opiniones expresadas en esta publicación no necesariamente reflejan el pensamiento del periódico www.agriculturayganaderia.com y son responsabilidad exclusiva de quien las emite y/o de su actor.

Por: José Félix Lafaurie Rivera * / Autor Invitado

Agricultura & Ganadería

(JFLR – Sábado 11 de octubre de 2025).- El pasado 7 de octubre me topé casualmente con el periódico impreso, como en otros tiempos, y me detuve en la sección de “pasatiempos” de El Tiempo, en la que me reencontré – valgan las redundancias– con el registro del “paso del tiempo” a través de las noticias de “Hace 25 años”. Recordé entonces una frase de nuestras charlas con Álvaro Gómez: Vivimos en un país –y un mundo, diría hoy– donde todo sucede y… nada pasa.

En efecto, el 7 de octubre, hace 25 años, la Corte Constitucional declaraba catástrofe humanitaria el creciente desplazamiento forzado y le exigía soluciones al presidente, y una “nueva ley” garantizaba protección a los ancianos pobres, mientras en el mundo, el primer ministro israelí declaraba: “Si en los próximos dos días no vemos un cambio en la violencia de los palestinos, lo interpretaremos como una interrupción de las conversaciones por parte de Yaser Arafat, y la responsabilidad será solo suya”.

Han pasado 25 años y estamos en las mismas. El 7 de octubre de 2023 la violencia palestina, hija del fundamentalismo religioso, explotó con sevicia terrorista que espantó al mundo. 251 personas secuestradas y 1.200 asesinadas. Israel respondió con fuerza también inusitada, que ha dejado en Gaza más de 68.000 muertos y miles de heridos y desplazados; una reacción injustificada –la extrema violencia siempre lo es–, pero explicable en un pueblo perseguido durante siglos, que ha dicho “No más”, después del asesinato de seis millones a mediados del siglo pasado.  

El mundo está dividido y, en Colombia, Benedetti, desde el pedestal imaginario del liderazgo mundial de Petro y de ser “el único gobierno del planeta que se le ha parado en dos patas a Israel y a Estados Unidos”, invitó a las marchas del 7 de octubre en apoyo a Palestina, aclarando que no fueron convocadas por el gobierno, aunque Petro lleve meses alebrestando el odio contra los dos  países, con más inquina desde que perdió su visa por andarse, tocado de kufiya, de manifestación callejera ¡en Nueva York!

Hubo disturbios en universidades públicas, sobre todo en la Pedagógica de Bogotá, donde se preparan – ¿o se ideologizan? – los maestros de nuestros niños. Hubo miles de personas obligadas a largas caminatas, pues las marchas, que afectan el transporte público y el derecho a la libre movilización, no son por ello pacíficas, aunque lo parezcan.

Marchas inoportunas, en una fecha que, para la Confederación de Comunidades Judías, es sagrada en tributo a quienes perdieron la vida en “la matanza más grande de judíos después del Holocausto”. Ese día se encendió la hoguera de la violencia y fue Hamás quien lanzó la chispa, que hoy empieza a apagarse gracias a la intervención del presidente Trump.

Marchas con el apoyo innecesario del gobierno, en un país agobiado por la violencia narcoterrorista, pero también por la protección del Estado a los bandidos y por el discurso de odio del presidente.

Marchas inconvenientes que le echan leña a otra hoguera, la de las tensas relaciones con Estados Unidos por las acciones y declaraciones delirantes de Petro, poniendo en riesgo el apoyo contra el narcoterrorismo y en otros frentes, además de las exportaciones y el empleo.

Así que, si el delirio de liderazgo mundial le alcanzaba a Petro para creerse definitivo, no solo en el salvamento del planeta, sino ahora en la resolución del conflicto en Medio Oriente, pues se quedó con “los crespos hechos”, pues su odiado Trump ya hizo lo suyo por la paz.

Más le valdría a Petro dedicarse a gobernar este país que sigue adelante a pesar suyo, y tiene puestas sus esperanzas en… agosto de 2026.

* José Félix Lafaurie Rivera, presidente de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán). @jflafaurie

Colombia cerró el año cafetero con la mejor cifra registrada en las últimas tres décadas

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Por: German Bahamón Jaramillo * / Autor Invitado

* En el año cafetero, que va entre octubre del año 2024 a septiembre del año 2025 establecido así por la OIC, Colombia registró una producción de 17% más con relación al año anterior. Con más de 2 millones de sacos adicionales se cierra el año cafetero 2025 rompiendo el récord de los últimos 30 años.

Agricultura & Ganadería

(GBJ – Martes 7 de octubre de 2025).- Colombia cerró el año cafetero 2024/25 con una producción de 14,87 millones de sacos, creciendo +17% frente al ciclo anterior, la mejor cifra registrada en los últimos 33 años.

Un resultado que ratifica la confiabilidad del origen Colombia en el mundo del café: un parque cafetero saludable que refleja el trabajo disciplinado de nuestros productores, el impacto de la renovación responsable, la asistencia técnica profesional y la fortuna de una condición climática que acompañó el proceso productivo.

Las exportaciones totalizaron 13,3 millones de sacos (+12%), impulsadas por la gestión comercial de la Federación (+19%) y el dinamismo de otros exportadores (+11%).

Las importaciones alcanzaron 893 mil sacos de 60 kg, mientras que el consumo interno se mantuvo estable en 2,25 millones de sacos.

Iniciamos ahora el ciclo cafetero 2025/26, que, debido a la respuesta fisiológica natural del cafeto y a las lluvias marcadas del primer semestre, se proyecta como un año de menor producción.

Cada ciclo trae nuevos retos y oportunidades. La Federación Nacional de Cafeteros trabajará con determinación para que la rentabilidad del productor sea el eje que garantice la sostenibilidad y el futuro de toda la cadena cafetera.

* German Bahamón Jaramillo, Gerente general de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia (FNC). @GermanBahamon @FedeCafeteros

Se rompieron paradigmas

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Por: José Félix Lafaurie Rivera * / Autor Invitado

Agricultura & Ganadería

(JFLR – Domingo 5 de octubre de 2025).- Se sorprendería el gran colonizador, Rodrigo de Bastidas, con la subasta de ganado bovino realizada por Fedegán, frente al mar en Santa Marta, como cierre de la XIX gira técnica al Cesar y Magdalena, que permitió a miles de productores de todas las regiones del país, comprar animales de alta y selectiva genética.

El remate orgullece al gremio en el sentido que los 450 asistentes que venían de la gira técnica y los miles de conectados a través de la plataforma tecnológica acudieron a la comercialización de alta selectividad genética. Sobresalió un asistente virtual que adquirió desde el departamento del Putumayo un ejemplar de raza Gyr que se encontraba físicamente en la subasta frente al mar.

La alta tecnología fue el núcleo de la subasta donde hace cinco siglos arribó el colonizador, Rodrigo de Bastidas con ganado bovino y, puso la semilla para que esta actividad, se implementara como un factor clave de dinamismo de la economía del país.

Luego de su arribo, pasaron cerca de 300 años para que hubiera ganadería en las diferentes regiones y el método de compra y venta era tradicional, de persona a persona, en la plaza de mercado de su región.

Ahora en el siglo XXI, se acude a la alta tecnología a la que se vinculan miles de personas y en la que la negociación es sencilla, fácil y práctica, porque el propietario ofrece un mayor conocimiento de lo ofertado y, la venta, es presencial o virtual.

Rodrigo de Bastidas estaría orgulloso de este desarrollo. Vería con satisfacción que las 200 vacas que bajaron de sus barcos en Santa Marta, hace 500 años, se multiplicaron a tal nivel que hoy conforman un inventario de 30 millones de ejemplares y que su propósito en materia económica se hizo realidad.

En esa proporción la oferta carnicera para el mundo sale de Colombia y de América Latina. El país se perfila como un gran jugador que colocará en la próxima década un millón de toneladas de este super nutritivo alimento con lo que generará un comercio de exportación de algo más de US$ 5.000 millones.

Se sorprendería Rodrigo de Bastidas, al ver la manera como la ganadería se enfrenta, vence y supera los paradigmas y acude al desarrollo. La subasta, proporcionó igualdad de participación en la selectiva genética prime ofertada para la producción de carne.

La unión de las plataformas tecnológicas de las casas de subastas -TVgan, Sugaberrío, Cencogán, Cogasucre, Suganar, Comercializadora Asocebú y Subagan- deja el legado del liderazgo, el beneficio común y el trabajo en equipo en el que prima el gana-gana. Fue un gran ejemplo que hace honor al pensamiento de Peter Drucker, el gurú y padre de la administración del siglo XX quien creo y promulgó su exitosa teoría de que la tecnología, la información y el conocimiento, transforman los mercados y la economía.

Así como miles de ganaderos se llevaron el conocimiento y el ejemplo de la unidad de esfuerzos para lograr un objetivo común, asimismo, vieron en la gira que el sueño de sostenibilidad o sistemas silvopastoriles intensivos dejó de ser una utopía y se volvió realidad.

El remate fue inédito, así como la simultánea celebración del Día Nacional del Ganadero -creado en honor y en memoria de José Raimundo Sojo Zambrano, exdirigente de Fedegán, asesinado por las Farc en 1995-.

Es la primera vez que tiene lugar un evento de grandes magnitudes en los que vinculó a miles de ganaderos de todas las regiones del país y es un ejercicio que el gremio repetirá, en algún lugar del país, para estimular y hacer crecer a la ganadería colombiana.

* José Félix Lafaurie Rivera, presidente de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán). @jflafaurie

Petro: El líder intergaláctico que olvida Colombia

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Por: Miguel Ángel Lacouture Arévalo* / Autor Invitado

Agricultura & Ganadería

(MALA – Domingo 5 de octubre de 2025).- El presidente juega a salvar al planeta, pero abandona la seguridad, la economía y la comida de los colombianos.

Parece que Gustavo Petro no gobierna Colombia, sino la galaxia. Cada discurso en la ONU, cada pelea con Israel, cada queja contra Estados Unidos, cada arenga sobre Gaza es un capítulo más de su obsesión: no ser presidente de los colombianos, sino profeta interplanetario. Lo vimos pidiendo investigar a Israel, y más recientemente lanzando al aire la joya solicitando a La Haya una “Huelga Mundial” (Sic). (No es huelga es Paro), para detener la guerra en Gaza. Es decir, un presidente convertido en predicador global sin escenario más allá de Colombia, que confunde el Palacio de Nariño con una tarima de campaña interplanetaria.

El problema es que mientras Petro juega a la diplomacia cósmica, la realidad nacional se desangra. La inseguridad aumenta, la producción cae, el campo agoniza y la ideologización política nos divide. Es como si el presidente estuviera más preocupado por salvar al planeta que por garantizar que los colombianos podamos salir de la casa sin miedo a que nos roben el celular.

La ruptura de relaciones con Israel es la muestra más clara de su ceguera ideológica. No solo dinamita un Tratado de Libre Comercio vigente —clave en el acceso a tecnología agrícola, militar y de seguridad—, sino que ahora remata expulsando al personal consular encargado de comercio. En resumen: cuando más necesitamos abrir puertas, Petro se dedica a cerrarlas con candado y a romper la llave. ¿Quién paga los platos rotos? No él, por supuesto. Los pagan el campesino que se queda sin insumos, el empresario que pierde mercados y el ciudadano común que sufre un país cada vez más inseguro.

Pero Petro no solo destruye relaciones internacionales: aquí dentro fomenta el odio como método de presión política. Sus palabras tienen eco inmediato en las calles. No es coincidencia que en Bogotá se hayan presentado ataques violentos contra la propiedad privada bajo la consigna de “libertad o muerte” que él mismo lanzó con aire de Bolívar frustrado. Y lo más grave: ahora apunta directamente a la ANDI, tildándola poco menos que de embajada comercial de Israel, y llamando a un levantamiento popular contra los empresarios. Eso, traducido, significa poner en la mira a los funcionarios y empleados de un gremio productivo que genera miles de empleos en el país. Se trata de un asedio abierto: convertir a quienes producen en enemigos del pueblo. Una estrategia tan irresponsable como peligrosa.

La gran pregunta es qué ocurrirá el día en que a Petro se le ocurra dar el salto definitivo y romper con Estados Unidos. No es descabellado: ya anda coqueteando con la descertificación, la pérdida de la visa americana y el ataque al TLC. Si ese escenario se concreta, el golpe será brutal. Adiós exportaciones, inversión y seguridad alimentaria. Colombia pasaría de tener dificultades económicas a un colapso en la producción de proteína básica para la mesa de los más pobres. Eso sí: Petro no lo sufriría. Estará ocupado lanzando discursos sobre el “fin del capitalismo” mientras el pueblo hace colas para comprar un huevo a precio de oro.

Y cuando necesita tapar el desastre, se inventa un enemigo interno. Esta semana apuntó contra Paloma Valencia, acusándola sin pruebas de estar vinculada a los llamados “falsos positivos” (Ejecuciones Extrajudiciales). No se trata de un debate político: es un intento vulgar de manchar honras, de perseguir con la palabra lo que no puede enfrentar con resultados.

Es el caudillo en su máxima expresión: si no convence, grita; si no gobierna, acusa; si no lidera, destruye.

Gustavo Petro quiere pasar a la historia como un visionario global, pero terminará registrado como lo que realmente es: un presidente que abandonó a su pueblo mientras jugaba a ser astronauta del caos. Colombia no necesita un mesías cósmico, necesita un jefe de Estado con los pies en la tierra.

Más país, menos galaxia.

* Miguel Ángel Lacouture Arévalo, Práctico en Desarrollo Rural y Agropecuario. @lacoutu

Salario inflación y desempleo

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Por: Carlos Alberto Estefan Upegui * / Autor Invitado

Agricultura & Ganadería

(CAEU – Domingo 5 de octubre de 2025).- El rigor de los monetaristas acerca del incremento salarial y sus efectos sobre la inflación y el desempleo, había ganado la partida todas las veces.

Sin embargo, en esta ocasión en Colombia, durante el último año ha sucedido todo lo contrario. El mayor incremento del salario mínimo de 9,54%, el más alto de los últimos tiempos, pareciera haber desafiado esa inflexible tesis. Pues la tasa de inflación se ubicó en 4,82% en junio de 2025, la más baja registrada desde el año 2021, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane). El aumento de dinero en circulación puede causar el alza en los precios, lo cual sucede cuando los salarios aumentan más rápido que la productividad. También si los salarios son altos, puede aumentarse el desempleo. No obstante, el desempleo en junio de 2025 fue 1,7 p.p. menos al ubicarse 8,6%, inferior al 10,3% de junio de 2024. Entonces, una política monetaria restrictiva con altas tasas de interés para reducir la oferta monetaria, aplicada con mucho celo por la Junta Directiva del Banco de La República, va siendo hora de revisarla para facilitar el aumento de la productividad y atender así la demanda agregada sin que se afecten los precios, con mayor razón cuando se avecina otro generoso incremento del salario mínimo para 2026 según lo anunció el Presidente Petro en su discurso durante su visita a la capital de Santander, Bucaramanga, cuando dijo que «este 31 de diciembre despediremos el último año con un buen decreto de elevación del salario mínimo». Y se refirió a la «convicción errada» de quienes creen que el incremento del salario mínimo iba a hacer crecer más el desempleo, y que el mayor desempleo iba a hacer crecer más la pobreza, pues la tasa de desempleo bajó. La reforma laboral agregó el Primer Mandatario, «es que haya mejor salario, y ya lo hay.»

En ese orden de ideas, la mayor demanda especialmente de alimentos, vestuario y otros bienes de consumo para la subsistencia de las personas de los estratos cuyo ingreso depende del salario mínimo, requiere disponer de una mayor oferta de bienes y servicios que además coadyuve en el crecimiento económico, lo cual tiene efectos positivos en la economía en general.

Digamos entonces, que el incremento del salario mínimo ha mejorado la demanda de bienes de consumo estimulando la producción y el empleo, mejorando la calidad de vida de los trabajadores y sus familias. Cuando las empresas aumentan la producción también pueden absorber costos mediante economías de escala. Y con menores tasas de interés pueden igualmente reducir los costos financieros. De ahí que estimular la producción con menores tasas de interés es, de por sí, una estrategia efectiva para equilibrar la mayor demanda de los estratos más desposeídos.

Por último, es importante asegurarse que los beneficios de la mayor producción y la reducción de costos se distribuyan de manera justa entre los diferentes grupos de la sociedad. «El crecimiento económico nunca puede estar desligado del impacto social».

* Carlos Alberto Estefan Upegui, Exgobernador del Tolima y exgerente de la Bolsa Nacional Agropecuaria, hoy Bolsa Mercantil de Colombia.

Ganadería colombiana: 500 años

* NOTA: Las opiniones expresadas en esta publicación no necesariamente reflejan el pensamiento del periódico www.agriculturayganaderia.com y son responsabilidad exclusiva de quien las emite y/o de su actor.

Por: José Félix Lafaurie Rivera * / Autor Invitado

Agricultura & Ganadería

(JFLR – Viernes 26 de septiembre de 2025).- El pasado 29 de julio hace quinientos años, en 1525, día de Santa Marta de Betania, la agradecida madre del resucitado Lázaro, el sevillano Rodrigo de Bastidas arribó con cinco embarcaciones a la bahía de Santa Marta, que él mismo había descubierto y bautizado el 23 de febrero de 1502, el día de Santa Marta de Astorga, mártir de la iglesia del siglo III. 

Así que, en este segundo viaje, en cumplimiento de la capitulación otorgada el 6 de noviembre de 1524 por Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico, Bastidas fundó a Santa Marta en la bahía del mismo nombre, razón por la cual la ciudad se conoce como “dos veces santa”, atributo que se suma al de ser la más antigua de Colombia y del territorio continental americano.

No obstante, las obligaciones de Bastidas, además de poblar la provincia y la ciudad con al menos “cincuenta vecinos, que los quince de ellos sean casados y tengan consigo a sus mujeres”, incluía también la de “haríais en ella granjerías y crianzas y poníais en dicha tierra doscientas vacas y trescientos puercos, y veinte y cinco yeguas y otros animales de cría…”.

En el proceso de construcción de la historia suelen pasar inadvertidos algunos hechos que luego el tiempo se encarga de convertir en relevantes, como el nacimiento de la ganadería colombiana el día de la fundación de Santa Marta, cuando pisaron tierra americana los primeros animales de la especie bovina, algo que no fue difícil para Bastidas, quien se había establecido en La Española, isla que hoy comparten República Dominicana y Haití, donde se convirtió en rico comerciante y ganadero con más de 8.000 vacunos.

A partir de la historia de Rodrigo de Bastidas, que terminó con la fundación de Santa Marta   y su muerte en Cuba, en 1527, se inició una nueva historia: la de la ganadería colombiana, que fue creciendo a partir de cinco factores fundamentales:

Primero: el crecimiento de la población y de la demanda de carne y leche. Segundo: la economía eminentemente rural durante la Colonia y parte de la República convirtió a la ganadería en actividad central en la generación de riqueza. Tercero: la diversidad genética con la consolidación de las razas criollas y la aclimatación del Cebú, de origen asiático y su versión americana, el Brahman, y de las razas europeas.

Cuarto: El desarrollo de la institucionalidad gremial en el siglo XX, con los comités de ganaderos, las asociaciones de raza, los fondos ganaderos departamentales, la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegá), como gremio cúpula en 1963, y el Fondo Nacional del Ganado en 1993, como hitos principales de este proceso.

Quinto. Con los recursos parafiscales, el esfuerzo ganadero y el apoyo variable de los gobiernos, con excepción lamentable del de Santos, la ganadería ha alcanzado logros importantes: La certificación de país libre de fiebre aftosa, el crecimiento de las exportaciones, un gran desarrollo genético, la modernización tecnológica y el liderazgo en ganadería sostenible a partir de Sistemas Silvopastoriles. 

El 2 de octubre, en Santa Marta, celebraremos esta historia de grandes logros en medio de dificultades por el abandono y la violencia rural, pero los ganaderos, como reza nuestro himno, “no nos damos por vencidos ni bajamos nuestros brazos”. Hoy, 700.000 ganaderos en todo el país, con un hato de 30 millones de animales, producen anualmente más de 7.000 millones de litros de leche y cerca de un millón de toneladas de carne, un aporte esencial a la seguridad alimentaria y la economía nacional.

Son muchos los retos hacia delante …, falta mucho por hacer, sí…, pero lo estamos haciendo.

* José Félix Lafaurie Rivera, presidente de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán). @jflafaurie

Colombia entre la soberanía de discurso y la dependencia real

* NOTA: Las opiniones expresadas en esta publicación no necesariamente reflejan el pensamiento del periódico www.agriculturayganaderia.com y son responsabilidad exclusiva de quien las emite y/o de su actor.

Por: Miguel Ángel Lacouture Arévalo* / Autor Invitado

Agricultura & Ganadería

(MALA – Viernes 26 de septiembre de 2025).- Petro ha vuelto a la tribuna internacional con su libreto de siempre: culpar a Occidente, invocar a China y disfrazar de soberanía lo que en realidad es aislamiento. En la ONU, llamó “genocidas” a Estados Unidos y Europa y sugirió un papel protagónico de Pekín en el continente, incluso dejando abierta la sospecha de que estaría dispuesto a ofrecer el territorio colombiano como plataforma estratégica. Mientras tanto, niega la existencia del Cartel de los Soles y minimiza al Tren de Aragua como si fueran simples invenciones de la prensa o exageraciones de la “derecha”.

El problema es que la retórica no paga cuentas, no alimenta pollos, no estabiliza mercados ni garantiza seguridad. Y Colombia está entrando en un terreno minado.

Dependencia disfrazada de soberanía

Petro grita independencia, pero oculta las cifras: más del 99% del maíz importado viene de Estados Unidos. Sin ese grano, la avicultura y la porcicultura colapsarían. El propio Dane revela déficits comerciales crecientes: sólo en julio de 2025 el saldo negativo fue de casi US$1.700 millones. La Unión Europea, además, nos provee maquinaria, tecnología y medicamentos. ¿De dónde saldrán esos insumos si Petro dinamita las relaciones con nuestros principales proveedores? ¿De China, que ni siquiera ha logrado garantizar los volúmenes de granos que demanda su propio mercado interno?

Un choque real con Washington y Bruselas significaría aranceles, trabas sanitarias y sanciones que golpearían de lleno a exportaciones vitales como café, flores y banano. Lo que Petro llama “soberanía” terminaría en inflación, desempleo y fuga de inversión.

La otra negación: el crimen internacional

Como si lo económico no bastara, el presidente decidió emprenderla contra la realidad misma: niega la existencia del Cartel de los Soles, pese a que el Congreso colombiano lo declaró organización criminal transnacional y a que Estados Unidos ha sancionado a sus cabecillas. Su explicación es que “en las investigaciones judiciales no aparece”. ¿De verdad la ausencia de papeles en un escritorio borra la existencia de una red denunciada por agencias internacionales durante más de una década?

Con el Tren de Aragua la historia es igual de peligrosa. Petro lo reduce a “delitos de migrantes excluidos”. Pero no se trata de simples carteristas: es una banda dedicada a extorsión, narcotráfico, trata de personas y lavado de activos, reconocida por organismos internacionales y sancionada por el Tesoro estadounidense. Al suavizar su carácter, el presidente no solo insulta a las víctimas de sus crímenes, sino que envía un mensaje demoledor: en Colombia, el crimen organizado puede ser blanqueado por decreto presidencial.

La Paz Total en ruinas

La llamada “Paz Total” ya huele a fracaso. No ha traído ni paz ni totalidades, sino mesas de negociación interminables mientras el país se desangra. Los homicidios y las masacres continúan; las disidencias de las FARC se rearman; el ELN se burla de las treguas. Y ahora, mientras se habla de pactar con los viejos insurgentes, se minimiza la amenaza de los nuevos criminales. Un Estado que relativiza al Tren de Aragua y desconoce al Cartel de los Soles no está construyendo paz: está institucionalizando la impunidad.

¿Ingenuidad o complicidad?

La oposición tiene derecho —y el deber— de preguntarlo: ¿es esto pura ingenuidad ideológica, o es complicidad disfrazada? Petro dice que hablar del Cartel de los Soles es “una excusa de la extrema derecha”. Pero cuando un presidente se empeña en negar lo evidente, la línea entre ideología y encubrimiento se vuelve borrosa. Y en política internacional, las percepciones pesan tanto como los hechos. Si Colombia es vista como un país que protege o minimiza redes criminales, la consecuencia será aislamiento diplomático, pérdida de cooperación antidrogas y, peor aún, desconfianza de los mercados.

Conclusión: la factura que pagaremos todos

Colombia se juega su futuro inmediato. Con un presidente que insulta a sus principales socios comerciales, que ofrece guiños a China mientras la economía depende de EE. UU. y la UE, y que niega la existencia de organizaciones criminales denunciadas en todo el continente, el país camina directo hacia el aislamiento.

La verdadera soberanía no se construye con discursos incendiarios, sino con instituciones sólidas, diversificación productiva, respeto a los aliados estratégicos y firmeza frente al crimen. Lo demás es ideología camuflada de estrategia. Y como toda farsa, acabará revelando su costo: menos empleo, más inflación, más inseguridad y un país reducido a peón en un tablero que ni siquiera controla.

* Miguel Ángel Lacouture Arévalo, Práctico en Desarrollo Rural y Agropecuario. @lacoutu

Descertificación: El despropósito de Petro y el abismo que nos acecha

* NOTA: Las opiniones expresadas en esta publicación no necesariamente reflejan el pensamiento del periódico www.agriculturayganaderia.com y son responsabilidad exclusiva de quien las emite y/o de su actor.

Por: Miguel Ángel Lacouture Arévalo* / Autor Invitado

Agricultura & Ganadería

(MALA – Viernes 19 de septiembre de 2025).- Como opositor al gobierno del cambio de Gustavo Petro, he defendido con rigor la soberanía colombiana contra cualquier injerencia externa. Pero el estallido presidencial del 17 de septiembre contra Estados Unidos —calificando la descertificación de 2025 cómo “grosería imperial” y “chantaje vulgar”— no es defensa patriótica; es un desahogo irresponsable que enmascara fracasos propios.

Petro no solo detuvo compras de armamento estadounidense y acusó a la oposición de “cipayismo traidor“, sino que culpó al “consumo yanqui” de nuestra plaga narco, obviando que Colombia genera el 70% de la cocaína global.

Esta retórica incendiaria no resuelve crisis; las agrava. Exijo, confrontar la verdad con datos implacables, no con victimismos estériles. Y los números desarman su ilusión.

La descertificación, decretada el 16 de septiembre por el Departamento de Estado en la era Trump, no es arbitrariedad; es un instrumento legal estadounidense —supervisado por su Congreso— que ata ayudas a la cooperación efectiva contra el narcotráfico, tal como impulsó el Plan Colombia. Petro la dramatiza como agresión, pero calla que su “paz total” ha coincidido con un rebrote narco sin precedentes. En su post, distorsiona la historia al atribuir el pico a Duque: la ONU lo refuta categóricamente. Bajo su mando, el flagelo no se contiene; se desboca.

Contemplemos los indicadores del Informe Mundial sobre Drogas de la UNODC y el Ministerio de Defensa. Comparo 2022 (transición duquista) con estimaciones hasta agosto de 2025 (datos preliminares oficiales). El incremento es alarmante y revela la ineficacia de políticas tibias:

2022:  230.000 hts sembradas.

2025 (hasta ago., est.): 300.000.

Variación: +30.4%

Producción Potencial 2022: 1.738 Tns Métricas

Producción Potencial 2025: 2.800 Tns Métricas

Variación: +61.1%

Productividad por hectáreas:

2022: 7.56 Kilos Hectárea

2025: 9.33 Kilos Hectárea

Variación: +23.4 %

Incautaciones

2022: 671 Tns

2025: 750 Tns,

+11,8% (pero solo ~27%  de producción y no con el 61.1% de aumento a la fecha)

Fuentes: UNODC (2023-2025) y MinDefensa

En 2022, ya había un alza; Petro juró sustitución voluntaria y erradicación sin glifosato. ¿Balance? +30,4% en hectáreas, avivado por la paralización de fumigaciones y treguas con disidencias que blindan cultivos en “zonas de diálogo”. La productividad escaló 23,4% por semillas híbridas narco, no por “miseria campesina” como proclama. Las incautaciones, récord en 2024 (884 TM), apenas arañan el 27% de la oferta —un espejismo de control.Este colapso no es “herencia gringa”, como brama Petro. Es negligencia doméstica: su aversión a extradiciones plenas, indultos a peones narco y énfasis en “derechos” por sobre inteligencia han empoderado carteles. En 2023, la producción ya brincó 53%; ahora, con Trump en la Casa Blanca, su embestida verbal —tachando de “mentirosos” a diplomáticos y de “vendepatrias” a disidentes— nos aísla fatalmente. ¿Suspender adquisiciones bélicas? Eso desarma a nuestra Fuerza Pública ante un enemigo voraz.

Peor aún: esta deriva antiestadounidense coquetea con un abismo mayor. Si el apoyo político de Petro al régimen de Maduro evoluciona a respaldo militar —como ha insinuado en cumbres chavistas—, y Washington interviene armadamente en Venezuela para desmantelar la dictadura, Colombia podría salir en defensa de Caracas. Imaginen: Petro alineándose con el Cartel Soles, EE.UU. no dudaría en etiquetarnos como aliados activos del Régimen Venezolano e incluirnos como parte de los Soles, imponiendo sanciones devastadoras —congelación de activos, bloqueo comercial y descertificación perpetua—. Nuestras exportaciones colapsarían, la inversión huiría y el PIB se hundiría en recesión profunda. No sería soberanía; sería suicidio geopolítico, arrastrándonos al ostracismo hemisférico junto a un tirano en agonía.

Señor Petro: la descertificación punza porque es meridiana. Abandone los improperios y negocie. Un Plan Colombia 2.0, podría revitalizar el comercio, la inversión y la seguridad compartida. Imagina un enfoque en inteligencia cibernética contra cárteles transnacionales o en energías renovables para reducir la dependencia del petróleo. Sería una señal de que Colombia sigue siendo un socio estratégico para Washington, con desarrollo integral y seguridad férrea, robustecería nuestra alianza vital con el principal socio comercial. Como opositor, no anhelo su ruina; demandamos gobernanza responsable.

* Miguel Ángel Lacouture Arévalo, Práctico en Desarrollo Rural y Agropecuario. @lacoutu

JEP: La gran estafa

* NOTA: Las opiniones expresadas en esta publicación no necesariamente reflejan el pensamiento del periódico www.agriculturayganaderia.com y son responsabilidad exclusiva de quien las emite y/o de su actor.

Por: José Félix Lafaurie Rivera * / Autor Invitado

Agricultura & Ganadería

(JFLR – Viernes 19 de septiembre de 2025).- “Hoy hablamos al corazón de Colombia”. Así inicia la sentencia condenatoria a los miembros del secretariado de las Farc por una variedad de crímenes de guerra y de lesa humanidad que agotan el Código Penal. Sin embargo, para ajustarse a la realidad debería iniciar, más bien, con la frase: “Hoy estafamos a Colombia”, pues la sentencia no es otra cosa que “la gran estafa” a las víctimas y al país, para cerrar, por fin, el capítulo anunciado de la vergonzosa impunidad de la “justicia especial” que Santos anunció como novedosa y única en el mundo…, tanto que daba para Nobel por parte de sus socios suecos en el proceso de negociaciones instalado en Oslo en octubre de 2012.

Y si digo “por fin” es porque han transcurrido siete años que suman 1.834 días hábiles, para que, con una planta actual (Acuerdo AOG 004 de 2025) de 1.456 empleados y a un costo que ya supera los 3 billones, esta magnífica justicia que enorgullece a Santos lograra establecer la culpabilidad de unos criminales que la justicia ordinaria no solo había investigado hasta la saciedad, sino también juzgado y condenado.

Para la muestra, el botón de Rodrigo Londoño Echeverri, alias “Timochenko”, director del Partido Comunes, quien se sentó a conversar con el gobierno Santos con circular roja de Interpol, recompensa de Estados Unidos por 5 millones de dólares, 182 procesos judiciales abiertos en Colombia, 141 órdenes de captura, 57 medidas de aseguramiento y 13 condenas que ya sumaban ¡448 años de prisión!

¡Vaya si la sacaron barata! 448 años en la cárcel contra apenas 8 años de “sanciones propias”, como responsables de 21.396 secuestros que incluyeron, en muchos casos, asesinato, tortura, reclutamiento de menores y violencia sexual, entre otros. Tendrán algunas limitaciones de movilidad que nos les impiden el ejercicio de la política, mientras participan en proyectos restaurativos “que integran medidas diferenciadas, legítimas y contextualizadas, orientadas a la reparación simbólica, la reconstrucción del tejido social, la restauración ecológica y la dignificación de las víctimas”.

Es una jerga que eufemiza tan horrendos y numerosos crímenes, y esconde la más escandalosa impunidad, en una pieza judicial que compite en extensión con aquella de la jueza Heredia que sirvió para el efecto contrario de condenar a un inocente: Álvaro Uribe Vélez. En 663 páginas, 1.773 consideraciones y 131 numerales en su parte resolutiva, se extienden 91 órdenes diferentes a todas las instancias del Estado, ya sea para garantizar el cumplimiento de las sanciones o la salud, la seguridad y el bienestar de los sancionados, y muchas sin relación alguna con la sentencia, entre las cuales se esconde, por supuesto, la llave para cerrar por dentro la puerta de la impunidad y “advertir” (Num. 126) que toda investigación o condena de la justicia penal ordinaria queda subsumida y absorbida por este remedo de justicia.

Algunas observaciones finales: La primera: que la JEP se cuidó de expedir a la vez la sentencia a los 12 militares acusados de ejecuciones extrajudiciales, igualmente extensa, aunque sin adornos retóricos al corazón de Colombia, y ante la cual no sobra recordar que la misma JEP estableció que los llamados “falsos positivos” no fueron una política de Estado ligada a la Seguridad Democrática. La segunda es una ocurrencia: Si todos los presos del país, condenados por menos delitos y mucho menos graves, pudieran acudir a los tribunales invocando el derecho a la igualdad ante la justicia, las cárceles… se desocuparían.

La tercera es de Ripley. El presidente de la JEP ha reiterado que no hay presupuesto para los proyectos restaurativos de sus condenas de opereta. Y entonces… ¿impunidad total…, la gran estafa?

* José Félix Lafaurie Rivera, presidente de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán). @jflafaurie

Negociaciones: ¿Anhelos de paz…o anhelos electorales?

* NOTA: Las opiniones expresadas en esta publicación no necesariamente reflejan el pensamiento del periódico www.agriculturayganaderia.com y son responsabilidad exclusiva de quien las emite y/o de su actor.

Por: José Félix Lafaurie Rivera * / Autor Invitado

Agricultura & Ganadería

(JFLR – Domingo 14 de septiembre de 2025).- Mientras el presidente sacaba pecho en Osaka con la lechona colombo-japonesa-mexicana, y su ministro delegatario en Bogotá con la clasificación de la selección Colombia gracias al gobierno Petro – ¡vaya osadía! –, este último también firmaba la resolución para convertir a una mafia narcoterrorista, las Autodefensas Gaitanistas (antes Clan del Golfo, Urabeños, Clan Úsuga), en Grupo Armado Organizado, GAO, bajo el nombre de Ejército Gaitanista de Colombia, EGC.

Benedetti afirmó que este nuevo “ejército” no tendrá “estatus político”, y es cierto a la luz del Derecho Internacional Humanitario, porque esa condición deviene del “estatus de beligerancia”, que reconoce a un Grupo Armado Organizado como parte en un “conflicto armado no internacional”, es decir, legitima la sublevación contra un gobierno y, por tanto, el derecho a negociar de igual a igual para remover las causas de esa sublevación legitimada. Las Farc siempre exigieron la “beligerancia”, pero nunca la obtuvieron, sobre todo porque les obligaba, como parte en conflicto, a cumplir con el DIH, el cual violaron sistemáticamente. Sin embargo, sin beligerancia ni estatus político, negociaron y pusieron patas arriba las instituciones como si lo tuvieran.

Hoy, con esa incoherencia que se ha vuelto marca del Gobierno, de dientes para afuera se afirma que esos grupos delincuenciales no tienen ni tendrán estatus político, cuando el Gobierno mismo se lo reconoció, en forma de “mico”, en la llamada Ley de Paz Total, la cual  diferencia entre “Grupos Armados Organizados al margen de la Ley” y “Estructuras armadas organizadas de crimen de alto impacto”, ambos, como dicen en el Caribe, “cucarachas del mismo calabazo”, pero mientras el Gobierno podrá  negociar con las “Estructuras” solamente su sometimiento, con los GAO podrá negociar y lograr acuerdos para, entre otras cosas, “la creación de condiciones que propendan por un orden político, social y económico justo” (Ley 2272 de 2022. Art. 5º). Así que no nos vengan con cuentos de que el Ejército Gaitanista, recién ascendido a GAO, no tendrá “estatus político”.

Ahora bien, resulta paradójico que mientras unos bregan por entrar, otros luchan por salir.  En efecto, una de las exigencias del ELN ha sido la exclusión de la lista de Grupos Armados Organizados, y seguirá insistiendo en ello, más ahora que el Clan del Golfo ingresó maquillado a esa lista, porque los elenos se consideran la última y única guerrilla subversiva con carácter político por derecho propio, condición que, para ellos, no solo legitima todas las formas de lucha, es decir, toda su barbarie, sino que les otorga una suerte de derecho especial de negociación, que tiene como telón de fondo el exabrupto de las negociaciones de Santos con las Farc.

Ahora mismo circula el video de Pablo Beltrán, uniformado y con escarapela al hombro, buscando espacios para retomar los diálogos, aunque exigiendo que el país cambie a su acomodo, sin que ellos cambien, dejen de sojuzgar e instrumentalizar a las comunidades campesinas e indígenas…, dejen de tumbar helicópteros y asesinar soldados y policías.

Hoy el Gobierno tiene acercamientos con el Ejército Gaitanista ¡en Catar!, y quizás se vuelva a sentar con el ELN, con las disidencias y reincidencias, y hasta convoque a los delincuentes que acompañaron a Petro en “el tarimazo” en Medellín, abriéndole camino a su “Proyecto de Sometimiento”, otro ejercicio de impunidad masiva sin posibilidades en época electoral y con un gobierno agonizante, pero en campaña para perpetuar su proyecto político.

Así las cosas, ¿esta nueva oleada de “dialoguitis” gubernamental responde a sus anhelos de paz o a sus anhelos electorales? Y, Dios no lo quiera, pero si el “Proyecto de Sometimiento” se convierte en Ley… ¿a dónde iremos a parar?

* José Félix Lafaurie Rivera, presidente de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán). @jflafaurie