Precios mayoristas de la papa en la central de abastos de Bogotá

Agricultura & Ganadería

(DANE-SIPSA – Lunes 23 de marzo de 2026).- Presentamos el reporte diario de precios mayoristas de la papa en la central de abastos de Bogotá, suministrados por el Sistema de Información de Precios del Sector Agropecuario (Sipsa).

Advertimos que estos precios son de referencia porque varían de acuerdo con la oferta y la demanda, la calidad del producto y la región donde se comercialicen.

PRECIOS DE LA PAPA EN $ COLOMBIANOS

(Primera Calidad)

Papa r-12 negra                    Bulto 50 Kilogramo                  90.000

Papa r-12 roja                       Bulto 50 Kilogramo                  90.000

Papa r-12 industrial              Bulto 50 Kilogramo                  90.000

Papa criolla limpia                Bulto 45 Kilogramo                260.000

Papa criolla sin lavar             Bulto 50 Kilogramo                220.000

Papa parda pastusa             Bulto 50 Kilogramo                  90.000

Papa rubí                              Bulto 50 Kilogramo                  65.000

Papa sabanera                      Bulto 50 Kilogramo                150.000

Papa superior                       Bulto 50 Kilogramo                  90.000

Papa única                            Bulto 50 Kilogramo                  65.000

Colombia avanza hacia prácticas agrícolas que ayudan a usar el agua de manera más eficiente

* La agricultura es responsable del 70% del uso de agua dulce en el mundo, según datos de la Unesco.

* En Colombia, prácticas de agricultura regenerativa ya muestran mejoras en eficiencia hídrica gracias a suelos más sanos y tecnologías de precisión.

* En experiencias de Bayer en la región, estas prácticas han mostrado el potencial de reducir el uso de agua hasta un 30% en ciertos sistemas productivos bajo condiciones específicas.

Agricultura & Ganadería

(Bayer – Sábado 21 de marzo de 2026).- La agricultura es el sector que más agua utiliza en el mundo. Según la Unesco, el 70% de toda el agua dulce extraída a nivel mundial se destina a agricultura. En América Latina, esa cifra es igual de contundente: los sistemas agrícolas y ganaderos de la región consumen el 70% de los recursos hídricos disponibles, de acuerdo con The Nature Conservancy (TNC). Ante la aceleración del cambio climático, la degradación de los suelos y la variabilidad de las lluvias, el modelo convencional de producción ya no es sostenible.

Un reto creciente para el campo colombiano

Colombia no es ajena a esta realidad. A pesar de contar con uno de los mayores índices de disponibilidad hídrica del mundo, el país enfrenta una creciente presión sobre sus fuentes de agua debido a la deforestación, el uso intensivo del suelo y prácticas de riego ineficientes. La escasez hídrica en regiones agrícolas clave —como los llanos orientales, la región Caribe y algunas zonas andinas— se ha convertido en un factor limitante para la producción y la seguridad alimentaria.

Agricultura regenerativa: restaurar el suelo para cuidar el agua

La agricultura regenerativa es un enfoque de producción que busca no solo sostener los recursos naturales, sino restaurarlos activamente. A diferencia de la agricultura convencional, se centra en mejorar la salud del suelo, aumentar la biodiversidad y recuperar el ciclo natural del agua. Sus prácticas centrales incluyen la labranza mínima o de conservación, los cultivos de cobertura, la rotación de cultivos y los sistemas agroforestales y silvopastoriles.

“Un suelo sano actúa como una esponja: cuando llueve, el agua se infiltra en lugar de escurrir superficialmente, se almacena en los microporos y está disponible para los cultivos durante períodos de sequía. Este mecanismo natural, activado por las prácticas regenerativas, es precisamente lo que permite reducir significativamente la demanda de riego”, asegura Paola Rodríguez, Líder del Centro de Innovación iHUB La Tupia de Bayer en el Valle del Cauca.

Eficiencia hídrica y compromiso país

La meta 6.4 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible exige aumentar significativamente la eficiencia hídrica en todos los sectores para 2030, y Colombia es uno de los países comprometidos en esta tarea. En el marco del Día Mundial del Agua, expertos y organizaciones destacan que la agricultura regenerativa ofrece herramientas concretas para avanzar en ese objetivo al fortalecer la eficiencia del agua, mejorar la salud de los ecosistemas y aportar resiliencia productiva.

Evidencia en campo: innovación aplicada en Colombia

En el país ya existen experiencias demostrables. En La Tupia se desarrollan más de 100 ensayos al año en cultivos de frutas, hortalizas, maíz y soya, aplicando soluciones innovadoras que van desde tecnologías digitales hasta agricultura de precisión. Todas las operaciones del centro se registran de forma digital, eliminando el uso de papel, y se cuenta con una estación meteorológica en tiempo real para optimizar decisiones de riego y aplicación de productos. El uso de tractores equipados con pilotos automáticos Trimble y drones agrícolas ha permitido reducir entre un 60% y un 85% el consumo de agua en comparación con métodos convencionales, mientras que los sistemas de riego por goteo en todas las áreas de cultivo garantizan un uso eficiente del recurso hídrico.

Los resultados de esta apuesta son medibles y contundentes. En la última década, La Tupia ha logrado reducir en un 39% sus emisiones de CO₂, disminuir en un 57% el consumo de agua para agricultura y capturar más de 700 toneladas métricas de CO₂ en suelo. Además, mantiene suelos con propiedades físicas y químicas estables y una microbiología activa que favorece la productividad.

Potencial de ahorro de agua en la región

En experiencias de Bayer en la región, estas prácticas han mostrado el potencial de reducir el consumo de agua en hasta un 30% en ciertos sistemas productivos bajo condiciones específicas. Este avance se sustenta en la combinación de prácticas agronómicas que mejoran la salud del suelo y el uso de tecnologías que permiten tomar mejores decisiones de manejo hídrico en campo.

Un llamado en el Día Mundial del Agua

El 22 de marzo es una oportunidad para recordar que el agua no es un problema exclusivo de las ciudades o las industrias: el campo colombiano es tanto parte del desafío como de la solución. Adoptar prácticas de agricultura regenerativa no requiere abandonar la productividad; por el contrario, un estudio de Boston Consulting Group muestra que estos sistemas pueden ser hasta un 60% más rentables a los seis años, al reducir costos de insumos y agua. Así pues, esta transición hacia una agricultura que cuide el agua es una necesidad presente.

Precios mayoristas de la papa en la central de abastos de Bogotá

Agricultura & Ganadería

(DANE-SIPSA – Sábado 21 de marzo de 2026).- Presentamos el reporte diario de precios mayoristas de la papa en la central de abastos de Bogotá, suministrados por el Sistema de Información de Precios del Sector Agropecuario (Sipsa).

Advertimos que estos precios son de referencia porque varían de acuerdo con la oferta y la demanda, la calidad del producto y la región donde se comercialicen.

PRECIOS DE LA PAPA EN $ COLOMBIANOS

(Primera Calidad)

Papa r-12 negra                    Bulto 50 Kilogramo                100.000

Papa r-12 roja                       Bulto 50 Kilogramo                100.000

Papa r-12 industrial              Bulto 50 Kilogramo                100.000

Papa criolla limpia                Bulto 45 Kilogramo                260.000

Papa criolla sin lavar             Bulto 50 Kilogramo                200.000

Papa parda pastusa             Bulto 50 Kilogramo                  90.000

Papa rubí                              Bulto 50 Kilogramo                  65.000

Papa sabanera                      Bulto 50 Kilogramo                160.000

Papa superior                       Bulto 50 Kilogramo                  90.000

Papa única                            Bulto 50 Kilogramo                  65.000

La tragedia del precio de la leche

* NOTA: Las opiniones expresadas en esta publicación no necesariamente reflejan el pensamiento del periódico www.agriculturayganaderia.com y son responsabilidad exclusiva de quien las emite y/o de su actor.

Por: José Félix Lafaurie Rivera * / Autor Invitado

Agricultura & Ganadería

(JFLR – Viernes 20 de marzo de 2026).- No podría describir el drama de los ganaderos productores de leche, sin contextualizar su realidad como eslabón primario de una cadena agroalimentaria estratégica para la seguridad alimentaria del país y la preservación del tejido social rural. 

La producción de leche bovina, en 2025, no solo superó la cota de los 8.000 millones de litros, desde 7.712 en 2024, sino que alcanzó 8.400 millones de litros; un crecimiento importante, fruto del esfuerzo ganadero.

Ahora veamos quiénes hacen ese esfuerzo: Un segmento ganadero, la “lechería especializada”, dedicado a producir leche a partir de razas también especializadas, sobre todo en zonas de altiplano, como el cundiboyacense; y también el de “doble propósito”, como su nombre lo indica, produce carne y leche. Ambos suman cerca de 400.000 ganaderos, de los cuales más de 230.000 tienen apenas 10 animales o menos. Esta es la realidad que quiero resaltar: Nuestra producción lechera está soportada en la microempresa familiar campesina.

Esos 400.000 ganaderos quisieran venderle su leche a la industria formal, que solo compró 3.449 millones de litros en 2025, apenas el 41% de la producción y, para colmo, solo 20 empresas compran casi el 70% de ese limitado acopio. Hay entonces muchísimos vendedores detrás de poquísimos compradores. ¿Qué sucede en estos mercados que los economistas llaman “oligopsonio”? Sencillo. Que los compradores “mangonean” con el precio, sin contar con que, para los pequeños productores que no logran venderle a la industria formal, el mangoneo en la informalidad es peor y los precios aún más bajos.

Para rematar, la industria, que tiene a su disposición 3.000 millones de litros, en 2025 importó ¡77.605 toneladas! de leche y derivados, equivalente a 653 millones de litros y al 18% del total de sus compras. Y hacia delante lo seguirá haciendo, si los precios internacionales, la tasa de cambio y la eliminación de aranceles con Estados Unidos a partir de 2026, convierten en mejor negocio comprarles a prósperos granjeros estadounidenses, que a empobrecidos campesinos colombianos. 

Y hay más; es decir: “tras de cotudos con paperas”, pues el Ministerio de Agricultura actualiza anualmente la Resolución 017/12, la cual establece precios de referencia de la leche cruda, y la situación es de no creer: El mismo gobierno que decreta un incremento del salario mínimo del 23%, que empuja hacia arriba los costos de producción, estima que el esfuerzo de los productores de leche, campesinos minifundistas en su mayoría, a los que dice defender, merece apenas un incremento del ¡1,3%!  

La “quincena lechera” es el sueldo de esos 230.000 pequeños ganaderos que no contratan, porque ellos son los trabajadores de sus microempresas, condenados a un aumento miserable, mientras los mayores ingresos del resto de los asalariados dispara la inflación y el costo de la canasta familiar, obligando al campesino ganadero, a la hora de mercar, a repartir sus ingresos entre la comida para su familia y el concentrado para sus animales.

¿Qué pensarán del discurso de la desigualdad que el Gobierno dice combatir? ¿Dónde queda el discurso del salario vital?, ¿Dónde el del campesinado sujeto de derechos?

Ni qué decir de los medianos productores, que contratan empleados, pagando 23% más en salarios y recibir solo 1,3% más por su leche. Las cuentas no dan.

Los problemas de la cadena láctea no son de hoy, son estructurales y afectan a su eslabón más importante y a la vez más débil: el que produce la leche. Desde hace más de 20 años los planteo en este espacio con propuestas de solución a todos los gobiernos.

Nada ha cambiado y, por el contrario, hoy enfrentamos una tragedia rural quizás irreparable y, lo que es peor…, anunciada.

* José Félix Lafaurie Rivera, presidente de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán). @jflafaurie

20 de marzo: La verdad pendiente del campo colombiano

* NOTA: Las opiniones expresadas en esta publicación no necesariamente reflejan el pensamiento del periódico www.agriculturayganaderia.com y son responsabilidad exclusiva de quien las emite y/o de su actor.

Por: Miguel Ángel Lacouture Arévalo* / Autor Invitado

Agricultura & Ganadería

(MALA – Viernes 20 de marzo de 2026).- El asesinato del ganadero Fabio Lacouture Acosta el 20 de marzo de 1993 en zona rural de Becerril de los Campos (Cesar) no fue un hecho aislado. Fue parte de la violencia sistemática que durante décadas masacró al campo colombiano. Treinta y tres años después, mientras el país repite discursos de memoria, paz y justicia transicional, para miles de víctimas rurales, especialmente para los ganaderos del Cesar, la promesa de verdad, justicia y reparación sigue siendo una herida y burla abierta.

Ese 20 de marzo de 1993 fue asesinado mi padre, Don Fabio Lacouture. Han pasado treinta y tres años. Más de tres décadas en las que Colombia ha hablado hasta el cansancio de paz, reconciliación y justicia transicional. Para las víctimas del campo, todo eso es puro discurso vacío.

Mi padre no fue un actor del conflicto. Fue un hombre del campo, un ganadero que creía que trabajar la tierra y producir alimentos era la forma digna de construir país. Lo mataron porque las FARC-EP decidieron que el Departamento del Cesar les pertenecía.

Su asesinato con cevicia, crueldad extrema, fue obra del Frente 41 del Bloque Caribe, bajo la influencia de Juvenal Ovidio Ricardo Palmera Pineda, alias Simón Trinidad o Palmera, hoy preso en Estados Unidos. El crimen fue brutal y dejó una herida que nunca cicatriza en nuestra familia.

El conflicto convirtió el campo en un matadero. Informes de Fedegán y Fundagán —en el libro “La verdad de las víctimas ganaderas para acabar con el olvido”— documentan más de 6.202 ganaderos víctimas de secuestros, asesinatos, extorsiones y desplazamientos durante las décadas más cruentas del dominio de las Narcoguerrillas. Las fincas se volvieron territorios de terror. Las familias huyeron. Las economías rurales se destruyeron para siempre. Nuestro núcleo familiar fue perseguido inmisericordemente, sin piedad. Al año siguiente del crimen de mi padre, en 1994, secuestraron a Fabio Hernán, mi hermano. A mi mamá le hicieron varios atentados. Detonaron una bomba en el Edificio Lacouture de Valledupar el 14 de septiembre de 2001. Nos persiguieron sin descanso. No bastó el horror del asesinato de mi padre: a tantos otros familiares los acosaron solo por trabajar la tierra que nuestros ancestros enseñaron a respetar y a amar.

Treinta y tres años después, cada 20 de marzo el silencio del potrero cesarense me devuelve la mirada de mi padre: un ganadero que nunca pidió más que trabajar la tierra, criar ganado y ver crecer a sus hijos en paz. Se me escapan lágrimas al escribir está nota en mi soledad.

Mi voz no puede ser baja: grita con fuerza por verdad, justicia y reparación, tal como lo prometió el Acuerdo Santos-FARC y que, a la fecha, sigue siendo una burla cruel e incumplida para las víctimas del sector ganadero.

Con las próximas elecciones a la vista, si la izquierda gana y esta gente de las FARC, con Cepeda se empoderan en el Congreso, la JEP y el Gobierno, la traición se consumará: los mismos victimarios controlarán la verdad y la impunidad se convertirá en ley oficial. Para miles de familias rurales como la mía, la deuda de justicia se volverá eterna.

La paz verdadera no se construye con olvido ni con discursos baratos. Se construye cuando la verdad duele de frente, cuando la justicia no se negocia con asesinos y cuando la reparación llega de verdad a quienes todavía la reclamamos en silencio.

Mientras esa amenaza política y esa deuda judicial persistan, la memoria del campo colombiano, y la mía propia, seguirá gritando con rabia: ¡una verdad pendiente que NO toleraremos más!

* Miguel Ángel Lacouture Arévalo, Práctico en Desarrollo Rural y Agropecuario. @lacoutu

Precio interno de referencia para la compra de café pergamino seco por carga de 125 kilos

Agricultura & Ganadería

(FNC – Viernes 20 de marzo de 2026).- La Federación Nacional de Cafeteros de Colombia (FNC) ofrece a todos los cafeteros la Garantía de Compra, mediante la publicación de un precio base de mercado que se calcula de acuerdo con la cotización de cierre en la Bolsa de Nueva York del día, el precio del dólar del día y el diferencial o prima de referencia para el café colombiano.

Precio interno de referencia para la compra de café pergamino seco por carga de 125 kilo

Viernes 20 de marzo de 2026

Precios mayoristas de la papa en la central de abastos de Bogotá

Agricultura & Ganadería

(DANE-SIPSA – Viernes 20 de marzo de 2026).- Presentamos el reporte diario de precios mayoristas de la papa en la central de abastos de Bogotá, suministrados por el Sistema de Información de Precios del Sector Agropecuario (Sipsa).

Advertimos que estos precios son de referencia porque varían de acuerdo con la oferta y la demanda, la calidad del producto y la región donde se comercialicen.

PRECIOS DE LA PAPA EN $ COLOMBIANOS

(Primera Calidad)

Papa r-12 negra                    Bulto 50 Kilogramo                  90.000

Papa r-12 roja                       Bulto 50 Kilogramo                  90.000

Papa r-12 industrial              Bulto 50 Kilogramo                  90.000

Papa criolla limpia                Bulto 45 Kilogramo                240.000

Papa criolla sin lavar             Bulto 50 Kilogramo                200.000

Papa parda pastusa             Bulto 50 Kilogramo                  90.000

Papa rubí                              Bulto 50 Kilogramo                  65.000

Papa sabanera                      Bulto 50 Kilogramo                150.000

Papa superior                       Bulto 50 Kilogramo                  90.000

Papa única                            Bulto 50 Kilogramo                  65.000

Frutos del bosque revelan el potencial oculto de la biodiversidad colombiana

* El asaí, una baya de color morado intenso es uno de los frutos amazónicos más reconocidos por su alto contenido de antioxidantes y por su creciente uso en bebidas y alimentos funcionales. Foto Cortesía: Tarso Sarraf/AFP

Agricultura & Ganadería

(UN – Jueves 19 de marzo de 2026).- El territorio colombiano alberga cerca de 7.000 especies de frutas, muchas de ellas poco conocidas o subutilizadas. En ese universo aún por explorar se centra “Frutos del bosque”, una iniciativa que articula investigación científica, desarrollo tecnológico y trabajo directo con comunidades para transformar estos frutos en alimentos con mayor valor agregado y abrirles nuevos mercados.

El proyecto reúne a investigadores del Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos (ICTA), el Departamento de Química y la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Bogotá, junto con cuatro grupos de investigación que trabajan con productores de asaí en Putumayo, camu-camu en la Amazonia, copoazú en Caquetá y corozo en el Caribe colombiano.

“En el proyecto participan varios grupos de investigación alrededor de un objetivo común, que es apoyar a las comunidades productoras de frutos no tradicionales y potenciar su aprovechamiento”, señala la profesora Amanda Consuelo Díaz Moreno, coordinadora del Laboratorio de Análisis en Alimentos de Origen Vegetal de la Planta Piloto de Vegetales del ICTA, líder de esta iniciativa interdisciplinaria.

Uno de los aportes fundamentales del Laboratorio ha sido su estudio sobre la composición de estos frutos más allá de sus características básicas. “Analizamos no solo la humedad o los carbohidratos, sino además compuestos funcionales como antocianinas, antioxidantes fenólicos y vitamina C”, señala el profesor Carlos Alberto Fuenmayor Bobadilla, coordinador del Laboratorio de Análisis Fisicoquímico de Alimentos del ICTA.

Estos compuestos son cruciales pues se asocian con beneficios para la salud, como aquellos que ayudan a proteger las células del daño oxidativo, un proceso asociado con el envejecimiento, el fortalecimiento del sistema inmunológico y la prevención de enfermedades crónicas, lo que abre la puerta a su uso como ingredientes funcionales en alimentos.

“Estamos estudiando ese tesoro por descubrir que tienen nuestras frutas, no solo desde su composición básica, sino desde esos compuestos bioactivos que pueden tener efectos positivos en la salud”, agrega el investigador.

Por ejemplo, el camu-camu es reconocido como uno de los frutos con mayor contenido de vitamina C en el mundo, mientras que el asaí destaca por sus pigmentos antioxidantes, y el copoazú sorprende por su complejidad aromática, con notas que recuerdan a frutas como la piña o la guanábana. Esto significa que no solo son frutas exóticas en sabor, sino materias primas con alto potencial para la industria alimentaria, nutracéutica e incluso cosmética.

Ciencia aplicada al territorio

Aunque en países como Brasil se han estudiado algunas de estas especies, en Colombia la investigación apenas comienza a consolidarse.

“Aquí estamos generando conocimiento propio sobre nuestras especies nativas, que incluso pueden diferir en composición y propiedades frente a lo reportado en la literatura internacional”, explica la profesora Díaz.

Pero el alcance del proyecto va más allá de la caracterización científica. Uno de sus ejes es desarrollar productos a partir de la pulpa y de los biorresiduos —partes del fruto que normalmente se desechan, como cáscaras o semillas—, con el fin de facilitar su transporte, ampliar su vida útil y abrir nuevas oportunidades de mercado.

“Estamos generando prototipos tanto de la fracción comestible como de los residuos para que los productores puedan aprovechar integralmente el fruto e incursionar en mercados de alimentos e ingredientes funcionales”, agrega.

Los prototipos incluyen concentrados, pulpas mejoradas, salsas y otros desarrollos que permiten conservar mejor el producto, facilitar su transporte y diversificar su uso.

Este enfoque responde a un reto fundamental: la dificultad de llevar estos frutos frescos a los centros urbanos. En regiones como Putumayo el transporte puede tomar varios días, lo que limita su comercialización.

“Por ejemplo en territorios como Puerto Leguízamo el camu-camu puede tardar varios días en llegar a un centro de comercialización, lo que hace inviable su venta en fresco y reduce las oportunidades económicas para los productores”, explican los investigadores.

“Lo que podemos consumir hoy son las pulpas congeladas, pero la idea es desarrollar formas de conservar y concentrar los frutos sin que pierdan sus propiedades. Así no solo se facilita su llegada a ciudades como Bogotá, sino que también permite que una mayor parte del valor agregado del producto se quede en las regiones donde se produce”, señala la profesora Díaz.

Conocimiento en doble vía

Más allá de los resultados científicos, los académicos mencionan que uno de los mayores logros del proyecto ha sido el trabajo conjunto con las comunidades.

“Ha sido muy valioso comprobar que estas alianzas realmente permiten aprovechar la biodiversidad para la seguridad alimentaria. La idea no es solo trabajar para las comunidades, sino con ellas, reconociendo que su conocimiento tradicional es muy valioso y complementa el saber científico en un intercambio en dos vías. Hay un acervo de saberes tradicionales y de observación que es muy útil para la Universidad”, enfatiza la docente.

El proyecto, que inició en marzo de 2025 y se encuentra en su fase final, también ha dado lugar a nuevas líneas de investigación. Varias tesis de maestría y doctorado profundizarán en las propiedades y aplicaciones de estos frutos, ampliando así el conocimiento sobre la biodiversidad colombiana.

“Este trabajo no termina aquí, hasta ahora les estamos abriendo la puerta a nuevas investigaciones que profundicen en las propiedades de estos frutos y en sus posibles aplicaciones”, señala el equipo investigador.

Mientras tanto, uno de los próximos pasos será compartir los resultados con los productores en talleres teórico-prácticos, en donde aplicarán lo aprendido en sus propios procesos. Así se fortalecerán capacidades en temas como transformación, conservación, empaque y análisis sensorial de los productos.

“Se trata de trabajar con las comunidades, para ellas y desde sus territorios, de manera que una mayor parte del valor agregado se quede allí”, concluye la investigadora. Los aportes de los académicos al estudio de los frutos del bosque se conocieron durante el programa “Agenda”.

Existencia de rana venenosa depende de hormigas que están desapareciendo en Colombia

* La rana venenosa de rayas amarillas solo habita en los bosques secos tropicales de Colombia. Foto Cortesía: Matthijs Kuijpers / Biosgarden / Biosphoto vía AFP.

Agricultura & Ganadería

(UN – Jueves 19 de marzo de 2026).- Un estudio que analizó el sistema digestivo de la rana venenosa de rayas amarillas Dendrobates truncatus, autóctona del país, encontró que su cuerpo está altamente especializado para alimentarse de hormigas y ácaros, entre otros artrópodos del bosque seco tropical, un hábitat del que hoy queda menos del 10% en el país. La pérdida de ese entorno no solo reduce su alimento, sino que también podría debilitar el mecanismo que le permite producir su veneno y sobrevivir ante depredadores como aves y serpientes.

Antiguamente el bosque seco tropical —presente especialmente en zonas cálidas del Caribe y el valle del Magdalena— era un mosaico de árboles bajos y plantas resistentes a la sequía, pero hoy en muchos lugares se ha reemplazado por potreros con ganado, cultivos y carreteras. Considerado durante décadas como terreno “disponible”, la deforestación lo ha reducido a parches aislados, islas de sombra en un océano de sol, poniendo en riesgo a miles de especies de animales y plantas.

Un estudio adelantado en 2023 por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza evaluó 8.000 especies de anfibios y alertó que el 40% de ellas corre algún tipo de riesgo de desaparecer, es decir 2.873 especies, que incluyen a las ranas venenosas.

Con la pérdida de árboles de dichos bosques se va algo más que el paisaje: se va la humedad que se refugia bajo la hojarasca, los hongos que descomponen la materia orgánica, y sobre todo los pequeños habitantes del suelo: hormigas, ácaros y termitas. Para un animal grande esa pérdida puede pasar desapercibida, pero para la rana venenosa de rayas amarillas, que mide apenas unos centímetros, es la diferencia entre un bufet y una mesa vacía.

Esta especie, que habita los bosques del Magdalena y el Caribe, no caza presas grandes ni variadas, recorre el suelo del bosque como una recolectora minuciosa, capturando insectos que le proveen proteínas, energía, y especialmente alcaloides, moléculas que su organismo almacena en la piel y que la convierten en un pequeño frasco viviente de toxinas. Su veneno no nace en su sangre sino en lo que come. Entre los depredadores más frecuentes de estas ranas están las serpientes Liophis epinephelus, resistente a la mayoría de las toxinas de las especies venenosas.

Pequeña en tamaño, grande en resistencia

Para entender hasta qué punto D. truncatus depende de ese menú de insectos (en especial hormigas de la subfamilia Myrmicinae), el biólogo Rubén Darío Guzmán Rojas, de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), observó lo que ocurre dentro del pequeño cuerpo de la rana, específicamente en su sistema digestivo, trabajo dirigido por el profesor Juan Manuel Carvajalino, del Departamento de Biología.

Los investigadores analizaron 15 ejemplares provenientes de la Colección Herpetológica del Instituto de Ciencias Naturales (ICN) de la UNAL, extrayendo la salida del estómago y la parte final del intestino delgado; luego realizaron cortes de tejido muy delgados, los tiñeron con tricrómico de Masson (que permite distinguir fibras y tejidos) y los observaron al microscopio óptico; además, midieron el grosor de la submucosa con el software ImageJ y aplicaron análisis estadísticos para comparar regiones y diferencias entre machos y hembras.

La atención se centró en la submucosa, una capa que funciona como amortiguador y red de soporte del intestino. Allí hay vasos en donde la sangre recoge los nutrientes y las sustancias químicas absorbidas tras la digestión. En total se realizaron más de 1.000 mediciones microscópicas de su grosor, como si se tratara de cartografiar un territorio invisible.

“Los resultados sugieren que el intestino de esta rana está diseñado para una dieta específica y constante de presas pequeñas y relativamente duras, ricas en quitina. En las zonas planas del tejido la submucosa es más gruesa, lo que ayudaría a soportar la presión de ese flujo continuo de insectos, mientras que en los pliegues es más delgada, facilitando así la absorción eficiente de nutrientes y toxinas”.

“También hallamos una diferencia entre sexos: las hembras presentan un engrosamiento mayor de esta capa, posiblemente asociado con las enormes demandas energéticas para producir huevos, mostrando que incluso la reproducción deja huellas microscópicas en el intestino”, explica el investigador Guzmán.

La alerta es una realidad

Los hallazgos no demuestran que la especie esté en peligro de extinción, pero sí revelan algo más inquietante: que su cuerpo parece afinado para un tipo de alimentación muy específico, propio de un bosque intacto, que funciona mejor cuando el ecosistema está completo, lo cual no ocurre con el bosque seco tropical actual.

Si el bosque se fragmenta, si la hojarasca desaparece, si las comunidades de insectos cambian, es como una sinfonía en la que la música se interrumpe. Puede que la rana aún encuentre comida, pero no necesariamente la que la convirtió en lo que es. Sin ciertas hormigas, su arsenal químico podría disminuir; sin humedad suficiente, su actividad se reduce; y sin cobertura vegetal, queda expuesta a depredadores y al calor extremo.

“Los anfibios suelen ser los primeros en resentir estos cambios, ya que su piel permeable los obliga a vivir pegados al clima, al agua y al suelo. En cierto sentido son termómetros vivientes del estado del ambiente, y cuando empiezan a desaparecer rara vez es un problema aislado: es un síntoma de un riesgo mayor”, señala el biólogo.

En ese sentido, mirar el intestino de una rana también es mirar el interior de un paisaje o ecosistema. Allí, en capas microscópicas, se revela hasta qué punto la vida puede depender de detalles diminutos como una hormiga, una hoja caída, una sombra suficiente para conservar la humedad, cosas pequeñas que sostienen cosas aún más pequeñas, y que juntas mantienen en pie todo un mundo.

Precio interno de referencia para la compra de café pergamino seco por carga de 125 kilos

Agricultura & Ganadería

(FNC – Jueves 19 de marzo de 2026).- La Federación Nacional de Cafeteros de Colombia (FNC) ofrece a todos los cafeteros la Garantía de Compra, mediante la publicación de un precio base de mercado que se calcula de acuerdo con la cotización de cierre en la Bolsa de Nueva York del día, el precio del dólar del día y el diferencial o prima de referencia para el café colombiano.

Precio interno de referencia para la compra de café pergamino seco por carga de 125 kilo

Jueves 19 de marzo de 2026