Asoleche juega a 2 bandas: firma acuerdo con gremios lácteos estadounidenses, ignorando a los productores nacionales

* En la gráfica Ana María Gómez Montes, Presidenta Ejecutiva de la Asociación Colombiana de Procesadores de la Leche (Asolecche).

* El acuerdo incluye disposiciones para «diseñar actividades de comunicación, promoción y marketing buscando potenciar el sector lácteo en ambos países», lo que podría interpretarse como un esfuerzo conjunto para aumentar la presencia de productos lácteos estadounidenses en el mercado colombiano.

Agricultura & Ganadería

(CONtexto ganadero – Jueves 15 de agosto de 2024).- En un movimiento que ha generado preocupación en el sector lácteo colombiano, la Asociación Colombiana de Procesadores de Leche (Asoleche) ha firmado un memorando de entendimiento con el Consejo de Exportación de Lácteos de EE. UU. (USDEC) y la Federación Nacional de Productores de Leche (NMPF) de ese país. Este acuerdo, fechado el 4 de junio de 2024, plantea serias interrogantes sobre el compromiso de Asoleche con los productores nacionales y el futuro de la industria láctea colombiana.

El documento obtenido por CONtexto ganadero revela una alianza que busca «fortalecer el consumo de leche, la innovación y la transferencia de conocimientos, la producción y el comercio» entre los sectores lácteos de Colombia y Estados Unidos. Sin embargo, lo que parece ser una colaboración beneficiosa a primera vista, podría tener implicaciones negativas para los ganaderos colombianos.

Entre los puntos más controvertidos del acuerdo se encuentra el compromiso de «perseguir una facilitación comercial holística e integral, así como la eliminación de barreras comerciales en el sector lácteo y en todos los niveles de las cadenas de suministro agroindustriales». Esta cláusula sugiere que Asoleche podría estar alineándose con intereses extranjeros en detrimento de las medidas proteccionistas que muchos productores nacionales consideran necesarias para la supervivencia de la industria local.

Además, el acuerdo incluye disposiciones para «diseñar actividades de comunicación, promoción y marketing buscando potenciar el sector lácteo en ambos países», lo que podría interpretarse como un esfuerzo conjunto para aumentar la presencia de productos lácteos estadounidenses en el mercado colombiano.

Es particularmente preocupante que este memorando se haya firmado en un momento en que el sector lácteo colombiano enfrenta una crisis sin precedentes, incluyendo la posibilidad de una nueva solicitud de salvaguardia por parte del Gobierno nacional. La decisión de Asoleche de colaborar estrechamente con gremios estadounidenses plantea dudas sobre su posición respecto a estas medidas proteccionistas y su verdadero compromiso con los intereses de los productores nacionales.

Este acuerdo también parece ir en contra de los esfuerzos por fortalecer la capacidad exportadora de Colombia en el sector lácteo. En lugar de concentrarse en desarrollar estrategias para impulsar las exportaciones colombianas, Asoleche parece estar facilitando la entrada de productos extranjeros al mercado nacional.

El documento no menciona explícitamente esfuerzos para promover o proteger específicamente a los productores colombianos, quienes temen que sus intereses puedan verse comprometidos por esta alianza internacional. (Lea en CONtexto ganadero: Asoleche reafirma el compromiso de la industria láctea colombiana con la sostenibilidad de la cadena)

Esto a pesar de que el gremio que asocia a los procesadores de la leche se ha reunido en varias ocasiones con el Gobierno, Fedegán y demás asociaciones de productores lecheros, reafirmando su compromiso con ellos. Para fuentes consultadas por este medio, la posición de Asoleche de «jugar a dos bandas» (reuniéndose con los actores de la cadena nacional de un lado, pero también con actores de EE. UU.) parece que solo busca beneficiar a las empresas procesadoras.

Este convenio entre Asoleche y los gremios lácteos estadounidenses marca un punto de inflexión en las relaciones comerciales del sector y seguramente generará un intenso debate sobre el futuro de la industria láctea colombiana y la necesidad de proteger los intereses de los productores nacionales frente a la creciente presión de los mercados internacionales.

Cómo la selección genética del ganado puede ayudar a reducir emisiones de metano

* Una investigación colaborativa entre la Universidad de Guelph (Canadá), junto con Lactanet y Semex demostró que existe un efecto genético en la cantidad de metano que producen las vacas. Ariel Jiménez, gerente de Innovación y Genética de Semex, revela cómo las conclusiones del estudio podrían revolucionar la industria y qué se está haciendo al respecto en Colombia.

Por: Pedro Fonseca / Autor Invitado

Agricultura & Ganadería

(Semex – Sábado 10 de agosto de 2024).- La investigación hecha por la Universidad de Guelph en cooperación con Lactanet y Semex encontró que hay un efecto genético en la disminución o en el aumento de producción de una vaca de de metano, como se puede ver en el artículo de la revista The Bullvine.

«Cuando uno ve que la parte genética sí está involucrada en la expresión de la característ ica mayor o menor emisión de metano, también hay forma por vía genética de hacer mejoramiento. La cuestión es, o más bien, la palabra para definir si hay efecto o no de genética es heredabilidad», precisó.

Según Jiménez, la heredabilidad de la característica de emisión de metano se sitúa alrededor del 25%, lo que significa que es posible seleccionar vacas que produzcan menos metano y transmitir esta característica a las generaciones futuras. «Al 2050, más o menos, la meta es llegar a reducir casi un 35% de las emisiones de metano», afirmó.

Esta estrategia genética, combinada con otras prácticas de manejo en las fincas, podría llegar a reducir hasta un 60% las emisiones de este gas en ganadería, lo que es particularmente importante considerando las proyecciones de duplicar la producción de alimentos para el 2050.

«Entonces, esta es una muy buena herramienta para mostrar que podemos duplicar la la producción de alimentos, incluso reduciendo o manteniendo un equilibrio con los gases de efecto invernadero. Y desde el punto de vista de sostenibilidad ganadera, es demostrar al consumidor que los productos lácteos que no son contaminantes, que es posible una ganadería rentable y sostenible», precisó.

Para identificar a los animales más eficientes en términos de emisiones de metano, Semex ha desarrollado una prueba genómica llamada Elevate (conozca más sobre la herramienta en este documento en inglés). Esta herramienta mide alrededor de 57 características productivas, reproductivas, de conformación, salud y fertilidad.

«La ventaja de esta característica es que si seleccionamos vacas altas en leche, proteína o grasa, no vamos a afectar la eficiencia de metano», explicó Jiménez. Esto significa que es posible mejorar la producción y al mismo tiempo reducir las emisiones de GEI.

En Colombia, ya se han genotipado aproximadamente 1.800 animales, identificando ejemplares eficientes en metano. Esto abre el camino para iniciar programas de selección enfocados en esta característica en las fincas del país.

La implementación de esta estrategia genética no solo beneficia al medio ambiente, sino que también puede mejorar la eficiencia de producción. Las vacas que producen menos metano a menudo digieren el alimento de manera más eficiente, lo que puede resultar en mejores tasas de conversión alimenticia y potencialmente mayores rendimientos de leche.

Además, esta iniciativa podría traer ventajas económicas para los ganaderos, ya que la reducción de emisiones de metano puede significar menores costos asociados con la alimentación, al aprovechar más energía para el crecimiento y la producción.

Aumentar la productividad en la ganadería bovina reduciría la huella de carbono

* Investigadores colombianos e italianos sugieren que aumentar la productividad ganadera reduce la huella ambiental. Foto Cortesía: Nicol Torres, Unimedios.

Agricultura & Ganadería

(UN – Sábado 10 de agosto de 2024).- Diversos estudios adelantados por investigadores de Colombia e Italia demuestran que a partir de la selección de animales eficientes –productiva y reproductivamente– se produciría más proteína animal con menos huella de carbono.

A pesar de su importancia en la generación de empleo rural y en la producción de carne y leche, el sector ganadero es una fuente de metano (CH4), dióxido de carbono (CO2) y óxido nitroso (N2O), principales gases de efecto invernadero (GEI) que, cuando son expulsados por los bovinos en sus procesos de fermentación en el tracto digestivo, retienen el calor en la atmósfera e impiden que se libere al espacio, provocando el aumento de la temperatura global.

Ante este panorama, la búsqueda de soluciones sostenibles ha sido una prioridad para investigadores de la Universidad de Sácer (Italia) y la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, congregados en el grupo de investigación “Conservación, mejoramiento y utilización del ganado criollo Hartón del Valle”, quienes hace más de una década estudian el complejo sistema ganadero desde todos sus ángulos, y además estiman las emisiones y plantean estrategias de mitigación efectivas.

La ganadería es responsable del 14,5% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero en el mundo; de este porcentaje, Colombia aporta el 0,37%. Los investigadores estimaron los GEI y el comportamiento de la población bovina en el periodo 2016-2035, a partir de tendencias históricas con datos del inventario ganadero departamental.

La huella de carbono es el indicador ambiental que mide la cantidad total emitida de GEI en términos de kilogramos de CO2 equivalente (CO2eq). Para el Valle del Cauca, en el periodo 2010-2015, en el que predominó la ganadería, correspondían a 673 millones kg CO2eq al año en promedio para el sector bovino, con una intensidad de 5,58 kg CO2eq en la producción de leche y 3,54 kg CO2eq en la de carne.

En uno de los estudios los investigadores estimaron los GEI producto de la ganadería bovina en el Valle del Cauca, departamento con tradición ganadera, y con la simulación evidenciaron que: aumentar la natalidad de 83 a 90%, disminuir la edad al primer parto de 34 a 30 meses, y mejorar la producción de leche vaca por día de 5,33 a 10 kg, además de incrementar la producción de leche y carne en 100 y 4 millones de kg anuales, respectivamente, disminuiría la intensidad de las emisiones de 1,4 unidades para leche y 2 para carne.

Dinámica de sistemas para resolver la complejidad ganadera

Para llegar a estos resultados los investigadores emplearon la metodología “dinámica de sistemas”, que permite simular y analizar escenarios complejos para tener en cuenta las diferentes situaciones y actores que inciden, en este caso en la ganadería.

El profesor titular Rómulo Campos Gaona, de la UNAL Sede Palmira, coordinador del grupo de investigación, explica que “la ganadería bovina se considera como un sistema complejo porque no se puede analizar desde una sola perspectiva, hay muchos factores interrelacionados que inciden y que se deben tener en cuenta, desde la alimentación, producción de leche y carne, hasta las condiciones sociales, económicas, ambientales y políticas, entre otras, por eso utilizamos dinámica de sistemas”.

Por ejemplo, menciona que un problema de orden público que impida la salida de productos puede tener consecuencias catastróficas para un productor, ya que no solo afecta la productividad y economía por las pérdidas causadas, sino también la salud de los animales.

El profesor Alberto Stanislao Atzori, de la Universidad de Sácer, quien viajó de Italia a Colombia para entender los complejos sistemas ganaderos, destaca que “la dinámica de sistemas nos ha permitido comprender que en el sector ganadero las emisiones se reducen mejorando la productividad, de forma que se puede obtener la misma producción pero con menos ganado, lo que incluye no solo la ganadería, sino que además hay que ver el conjunto ambiental de los recursos naturales de los sitios y el componente social”.

Sobre cómo funciona la técnica, el profesor Raúl Andrés Molina Benavides, de la asignatura Modelación a través de Dinámica de Sistemas, informa que “lo primero que se hace es un modelo mental, como un diagrama causal en el que observamos cuáles pueden ser las relaciones con las diferentes variables que pueden dar respuesta al problema de investigación; después introducimos los datos obtenidos en finca o a través de literatura científica, en donde ya empezamos a formular nuestro modelo y analizar las respuestas que arroja en diversos escenarios posibles”.

Los investigadores destacaron el interés del grupo en proporcionar una herramienta que los ganaderos de cualquier parte del mundo puedan usar para tomar decisiones informadas, así como fomentar los pagos por servicios ecosistémicos y propiciar la educación ambiental en las comunidades, pues al emitir menos huella de carbono se puede acceder a recursos económicos de compañías que necesitan compensar su impacto ambiental.