(Fedegán, BMC – Domingo 31 de mayo de 2026).- Presentamos la tabla de precios indicativos de ganado bovino comercial (Ganado macho gordo) en nueve departamentos del país, suministrados por Fedegán y la Bolsa Mercantil de Colombia.
Estos precios son construidos a partir del registro de facturas en el mercado bursátil, por lo que la información es de operaciones reales realizadas en Colombia.
(DANE-SIPSA – Sábado 30 de mayo de 2026).- Presentamos los precios indicativos de carne de cerdo para el producto de primera calidad en el Frigorífico Ble y el Frigorífico Guadalupe de Bogotá, suministrados por el Sistema de Información de Precios y Abastecimiento del Sector Agropecuario (SIPSA) del DANE.
PRECIOS DE VENTA MAYORISTA
CARNE DE CERDO
FRIGO/BLEFRIGO/GUADALUPE
Carne de cerdo, brazo con hueso 1 Kilogramo 13.000 12.000
Carne de cerdo, brazo sin hueso 1 Kilogramo 15.000 13.000
Carne de cerdo, cabeza de lomo 1 Kilogramo 16.000 16.000
Carne de cerdo, costilla 1 Kilogramo 21.000 18.000
Carne de cerdo, lomo sin hueso 1 Kilogramo 18.500 18.000
Carne de cerdo, pernil con hueso 1 Kilogramo 15.000 19.000
Carne de cerdo, pernil sin hueso 1 Kilogramo 16.000 15.000
Carne de cerdo, tocino barriga 1 Kilogramo 20.000 18.000
Carne de cerdo, tocino papada 1 Kilogramo 15.000 12.000
(DANE-SIPSA – Sábado 30 de mayo de 2026).- Presentamos los precios indicativos de carne de pollo para el producto de primera calidad en el Frigorífico Ble de Bogotá, suministrados por el Sistema de Información de Precios y Abastecimiento del Sector Agropecuario (SIPSA) del DANE.
PRECIOS DE VENTA MAYORISTA
CARNE DE POLLO
FRIGO/BLEFRIGO/GUADALUPE
Alas de pollo con costillar 1 Kilogramo 10.000 8.000
Alas de pollo sin costillar 1 Kilogramo 12.000 8.500
Muslos de pollo sin rabadilla 1 Kilogramo 18.000 15.000
Pechuga de pollo 1 Kilogramo 20.200 19.000
Pierna pernil con rabadilla 1 Kilogramo 14.000 15.000
Pierna pernil sin rabadilla 1 Kilogramo 16.000 15.000
Piernas de pollo 1 Kilogramo 18.000 15.000
Pollo entero fresco sin vísceras 1 Kilogramo 15.000 14.000
(DANE-SIPSA – Sábado 30 de mayo de 2026).- Presentamos los precios indicativos de carne de res para el producto de primera calidad en el Frigorífico Ble y el Frigorífico Guadalupe de Bogotá, suministrados por el Sistema de Información de Precios y Abastecimiento del Sector Agropecuario (SIPSA) del DANE.
PRECIOS DE VENTA MAYORISTA
CARNE DE RES
FRIGO/BLEFRIGO/GUADALUPE
Carne de res molida, murillo 1 Kilogramo 22.000 28.000
Carne de res, bola de pierna 1 Kilogramo 31.000 30.000
Carne de res, bota 1 Kilogramo 32.000 30.000
Carne de res, cadera 1 Kilogramo 32.000 30.000
Carne de res, centro de pierna 1 Kilogramo 32.000 30.000
Carne de res, chatas 1 Kilogramo 44.000 42.000
Carne de res, cogote 1 Kilogramo 26.000 26.000
Carne de res, costilla 1 Kilogramo 26.000 25.000
Carne de res, falda 1 Kilogramo 28.000 26.000
Carne de res, lomo fino 1 Kilogramo 60.000 60.000
Carne de res, morrillo 1 Kilogramo 26.000 30.000
Carne de res, muchacho 1 Kilogramo 34.000 36.000
Carne de res, murillo 1 Kilogramo 24.000 26.000
Carne de res, pecho 1 Kilogramo 28.000 29.000
Carne de res, punta de anca 1 Kilogramo 44.000 42.000
Carne de res, sobrebarriga 1 Kilogramo 28.000 32.000
(SIP-CORABASTOS – Sábado 30 de mayo de 2026).- Presentamos los precios indicativos de los alimentos en la central de abastos de Bogotá, suministrados por el Sistema de Información de Precios y Abastecimiento del Sector Agropecuario (Sipsa) del Dane.
Advertimos que estos precios son de referencia porque varían de acuerdo con la oferta y la demanda, la calidad del producto y la región donde se comercialicen.
* NOTA: Las opiniones expresadas en esta publicación no necesariamente reflejan el pensamiento del periódico www.agriculturayganaderia.com y son responsabilidad exclusiva de quien las emite y/o de su actor.
Por: José Félix Lafaurie Rivera * / Autor Invitado
Agricultura & Ganadería
(JFLR – Viernes 29 de mayo de 2026).- Es mi pregunta de cada cuatro años desde hace más de veinte, junto con una convicción convertida en frase –“La paz de Colombia pasa necesariamente por la recuperación del campo”–, quizás buscando convencer a candidatos y votantes de algo que, para mí, es obvio.
Para mí es obvio que la paz del silencio de los fusiles, la que se negocia o se impone, es apenas una condición para apagar el incendio de la violencia. De ahí que resulte obvio garantizar la seguridad rural como derecho fundamental y política de Estado, pues la paz verdadera, la del bienestar, no será posible en un campo infestado de ilegalidad y violencia, en vez de ser la locomotora del desarrollo muchas veces prometida y nunca cumplida.
Para mí es obvio que la causa de la pobreza rural, del narcotráfico y la violencia no es la tierra, como pretenden las narrativas de la izquierda para captar votos, alebrestar el odio entre colombianos y justificar la expropiación. La causa es el abandono estatal de la Colombia rural…, la Colombia de segunda.
Sin desconocer el derecho del campesino a la tierra, es obvio que una parcela no saca a nadie de la pobreza, sin los factores que la hacen rentable, además de su condición agrológica: vías, riego, crédito, asociatividad competitiva y proyectos productivos con asistencia técnica, que siempre han faltado, incluso en el convenio para compra de tierras ganaderas firmado entre el Gobierno y FEDEGÁN, al cual no le faltó presupuesto, pero si voluntad política, mientras se insistía en la expropiación administrativa sin recursos de defensa para los propietarios.
Por ello no entiendo las declaraciones de Iván Cepeda contra la ganadería extensiva, “ganadería verde” en pastoreo y hoy en franca transformación hacia la sostenibilidad ambiental, que hizo parte de los proyectos productivos elegibles en el Acuerdo que él mismo propició. Otra cosa es la ganadería en grandes extensiones y baja carga animal, improductiva sí, mas no siempre por negligencia ganadera, sino por la pobreza de los suelos, al punto que el gobierno mismo no quiso comprar tierras en buena parte de la Orinoquía de suelos ácidos; una región que podría ser despensa alimentaria, pero con un gigantesco programa estatal de adecuación de tierras, también muchas veces prometido y nunca cumplido.
Son muchas las necesidades del campo para seguir en el debate estéril de la tierra. De ahí que las candidaturas deben pasar de las promesas y los lugares comunes a las propuestas concretas, factibles y realistas frente a un abandono centenario; propuestas que abran caminos y demuestren que “sí se puede”; con recursos que no se desvíen y voluntad política que se anuncia en campaña y desaparece en el gobierno.
Para mí es obvio que la recuperación del campo empieza por una red vial terciaria digna, no para pobres, como todo lo rural, no de retazos de placa-huella y barrizales donde se entierran los vehículos… y la esperanza. No se trata de prometer kilómetros, sino de generar condiciones, de articular recursos nacionales, departamentales y locales; de contratar con eficiencia y vigilancia efectiva contra la corrupción.
Ante tantas y tan profundas carencias, también en educación, salud, vivienda, servicios básicos y mil cosas más, la urgencia en las soluciones es para mí una obviedad, aunque no parece serlo para algunos candidatos, a juzgar por el poco peso específico del campo en sus propuestas.
Por ello, mi voto será por la seguridad como bien público y condición de futuro, y guiado por mi convicción de que la paz de Colombia, y su democracia, pasan necesariamente por la recuperación integral del campo. Mi voto será por Abelardo de la Espriella.
* José Félix Lafaurie Rivera, presidente de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán). @jflafaurie
* NOTA: Las opiniones expresadas en esta publicación no necesariamente reflejan el pensamiento del periódico www.agriculturayganaderia.com y son responsabilidad exclusiva de quien las emite y/o de su actor.
Por: Miguel Ángel Lacouture Arévalo* / Autor Invitado
Agricultura & Ganadería
(MALA – Viernes 29 de mayo de 2026).- Mientras Colombia paga deuda al 14% para financiar gasto corriente, el pequeño productor sigue sin crédito, sin infraestructura y sin acceso real al desarrollo. El campo no necesita más discursos; necesita capital, tecnología y seguridad para producir riqueza.
El sector agropecuario colombiano enfrenta una realidad que ya no admite discursos románticos ni improvisaciones ideológicas: el Estado perdió capacidad financiera para impulsar por sí solo la transformación rural que el país necesita.
En mayo de 2026 el Gobierno Nacional realizó la mayor colocación de TES de la historia reciente: COP 6 billones. Lo realmente preocupante no fue el monto, sino las tasas. Colombia salió a endeudarse pagando entre 13,9% y 14,79%, niveles que no se veían desde hace décadas.
Ahí nace una pregunta inevitable: si el propio Estado colombiano tiene que pagar intereses cercanos al 14% para conseguir liquidez, ¿cómo pretendemos que el pequeño productor agropecuario consiga crédito barato para sembrar, tecnificarse o crecer?
Cada punto adicional en el costo de la deuda pública termina convirtiéndose en menos crédito, menos infraestructura y menos competitividad para el campo colombiano.
Por eso el debate rural debe cambiar urgentemente. Colombia no puede seguir administrando pobreza rural mediante subsidios temporales mientras abandona la construcción de riqueza productiva.
La verdadera transformación del agro pasa por atraer capital nacional y extranjero bajo condiciones serias de seguridad física, jurídica, financiera, comercial y productiva.
El pequeño productor no necesita convertirse en dependiente eterno del Estado; necesita vías, agua, tecnología, mercados y financiación competitiva.
Hoy el principal cuello de botella no es la falta de tierra. Es la ausencia de infraestructura productiva. Los costos logísticos internos en Colombia pueden superar el 17% del valor del producto, muy por encima de países agroexportadores más eficientes. En muchas regiones no es más caro producir; es más caro sacar la producción.
Ahí está una de las grandes tragedias silenciosas del campo colombiano.
La solución exige visión de largo plazo. Colombia necesita contratos de estabilidad jurídica agroindustrial a 15 y 20 años que le garanticen al inversionista reglas claras y confianza para desarrollar proyectos de riego, agroindustria, almacenamiento, transformación y exportación.
El Estado no tiene hoy cómo financiar solo esa infraestructura. Por eso las Alianzas Público-Privadas rurales deben convertirse en prioridad nacional.
El caso de la Represa El Cercado, sobre el río Ranchería, demuestra el enorme potencial que seguimos desperdiciando. El sur y la media Guajira tienen ubicación estratégica sobre el Caribe, cercanía relativa a puertos internacionales y condiciones extraordinarias para convertirse en un corredor agroindustrial exportador.
Pero seguimos aplazando el desarrollo por falta de visión.
Mientras otros países convierten zonas áridas en potencias alimentarias mediante tecnología y manejo eficiente del agua, Colombia desperdició años alejándose de aliados estratégicos como Israel, referente mundial en riego tecnificado, reutilización hídrica y agricultura en condiciones extremas.
La verdadera soberanía alimentaria no se construye aislándose de la tecnología mundial, sino aprovechándola inteligentemente.
Y esta transformación debe tener al pequeño productor como protagonista. El campesino debe integrarse a cadenas agroindustriales modernas mediante agricultura por contrato, cooperativas exportadoras, asistencia técnica y acceso real a tecnología y mercados.
La FAO ha advertido que las alianzas público-privadas son fundamentales para movilizar inversión agrícola en países con restricciones fiscales y altos riesgos productivos. Colombia hoy reúne exactamente esas dos condiciones.
Si logramos atraer capital, garantizar estabilidad jurídica y modernizar la infraestructura rural, el impacto podría transformar regiones enteras: más empleo formal, más exportaciones, más agroindustria y verdadera seguridad alimentaria.
Porque el futuro del campo colombiano no puede seguir dependiendo de una chequera estatal agotada, sino de la capacidad del país para sembrar confianza y cosechar desarrollo.
PD.: De nuevo les recuerdo: “Las heridas que más demoran en sanar, son las que se causan entre hermanos”.
* Miguel Ángel Lacouture Arévalo, Práctico en Desarrollo Rural y Agropecuario. @lacoutu
* NOTA: Las opiniones expresadas en esta publicación no necesariamente reflejan el pensamiento del periódico www.agriculturayganaderia.com y son responsabilidad exclusiva de quien las emite y/o de su actor.
Por: Luis Sánchez Fernández * / Autor Invitado
Agricultura & Ganadería
(LSF – Viernes 29 de mayo de 2026).- La culpa es de… ¿la vaca? Urge debate ideológico cooperativo.
* Eficiencia empresarial y filosofía cooperativa son complemento.
* Falta integralidad para defender esencia del sector. Urge debate ideológico.
Hacer un debate ideológico cooperativo es urgente, pero también complejo. Pública y personalmente lo he sugerido y reiterado, como tratado con algunos representantes gremiales y cooperativos. Ellos, a su vez, también lo comentan en voz baja en los diferentes escenarios en los que se reúnen.
En ambos casos, es incontrovertible la sensibilidad que genera la propuesta. En esa gestión, he percibido un sutil tufillo a prudencia estratégica, a una complicidad silenciosa de neutralidad corporativa, pero con una alta expectativa frente a quién se atreve a dar el primer paso, como si ese hecho llevara taxativamente un señalamiento de censura y hasta un choque entre pares.
Es sabido por todos que, en el mundo empresarial, y no somos la excepción, hay celos corporativos y de jerarquía, (el Egocoop, que nos está matando, como lo dice Carlos Acero, presidente nacional de Confecoop) donde el estatus de representatividad es “clave”. Por ello he tratado insistentemente de motivar a los llamados a convocar.
Pero, como no se trata de entrar en una estéril polémica mediática, donde cada uno tiene los suficientes argumentos y objeciones para no avanzar, como lo evidencia la falsa dicotomía, absurda por demás, en que se han enfrascado los mal llamados “viejos” y “nuevos” actores de la “moderna administración”, simplemente quiero recordar y recalcar, que estamos cuestionando un axioma.
La verdad de a puño, es que somos (por no decir que el único) un prestigioso sector que lleva intrínseca la filosofía, los principios y los valores cooperativos o solidarios; con Identidad, particularidades y estructuras propias. Son factores que lo determinan, no son caprichos, o simples opciones románticas de “constructores” de “empresas exitosas” en otrora, y por ello anacrónicas, hoy. Esa no es la discusión, es un sofisma.
Tampoco lo es entender y aceptar como obligatorio, el aplicar las modernas estrategias, técnicas, tecnologías, y todas las narrativas empresariales que la actualidad del mercado exige, para ser competitivos y sostenibles en función de la base social, obvio.
Además, la eficiencia administrativa empresarial y la filosofía cooperativa siempre han sido un complemento en el sector. De hecho, coexisten.
El meollo es la falta de integralidad para defender la esencia del sector que está siendo amenazada. Aquí, el pecado capital es la asimetría de poder. Los expertos conferencistas externos y los nuevos administradores invitados, son de otro sector, con otra “filosofía” o visión de empresa, con un sesgo de “formación”, convencidos de que el éxito radica en maximizar las ganancias de la empresa para los accionistas, y aquí no existe esa premisa.
Entonces, no basta con tener mucha experiencia en el sector tradicional, en inclusión financiera y ser un erudito banquero, para llegar a profetizar en un sector que no conocen y es opuesto, aunque se vean parecidos.
Sin embargo, sería injusto culpar de esa actitud solo al experto foráneo, quien con razón asume ese rol, de “maestro”, porque el mismo sector cree que es suficiente con que domine la temática, los procesos, y no se preocupa por darle una profunda y suficiente inducción, una verdadera contextualización del sector, que lo hace diferente al suyo. Aquí, la “enseñanza” es de doble vía”, ambos tienen que aprender y enseñar.
Por eso se ha vuelto común, incluso en algunos nutridos y versados (¿?) cooperativistas, utilizar erróneamente el glosario del sector financiero tradicional en el sector cooperativo con actividad financiera. Por ejemplo: clientes, por asociados; utilidades o ganancias, por excedentes; distribución de utilidades, por distribución de excedentes; asamblea de accionistas, por asamblea de asociados; vamos a bancarizar a los asociados, por querer decir que la cooperativa lanzó una tarjeta de crédito …y tantos más. Y ahí, en esos aparentes e inofensivos términos, parecidos, pero no iguales, como estructuralmente opuestas, las empresas, ya se está desnaturalizando el sector.
Como se notará, hay mucha tela de donde cortar para volver a la esencia, al factor diferenciador, que es la gran fortaleza competitiva del sector. De lo contrario, se podría llegar a ser una mala copia de una empresa financiera tradicional.
Ese sí que es un motivador contundente, para la urgente convocatoria a un gran debate ideológico. Desde aquí, seguiremos en la tarea, convencidos. Ahí les dejo la reflexión.
* Luis Sánchez Fernández: Periodista cooperativo con más de 30 años visibilizando el sector de la economía solidaria. Jefe de prensa y comunicaciones diferentes cooperativas y gremios.
(FNC – Viernes 29 de mayo de 2026).- La Federación Nacional de Cafeteros de Colombia (FNC) ofrece a todos los cafeteros la Garantía de Compra, mediante la publicación de un precio base de mercado que se calcula de acuerdo con la cotización de cierre en la Bolsa de Nueva York del día, el precio del dólar del día y el diferencial o prima de referencia para el café colombiano.
Precio interno de referencia para la compra de café pergamino seco por carga de 125 kilo
* De acuerdo con Fedegán-FNG, contra la fiebre aftosa hasta la tercera semana y durante 21 días consecutivos (del 4 al 24 de mayo de 2026), han sido inmunizados 10,1 millones de animales (9.964.451 bovinos y 217.209 búfalos). ¿Cuántos contra brucelosis y rabia de origen silvestre?
Agricultura & Ganadería
(Fedegán – Jueves 28 de mayo de 2026).- En medio de los naturales inconvenientes climáticos y de orden público, el Ciclo I de vacunación de 2026 contra fiebre aftosa continúa su avance en el país y ya ha inmunizado en tres semanas consecutivas 10,1 millones de bovinos y bufalinos (10.181.660 animales) que equivalen al 34,3 % del total de la población marco.
Así lo acaba de informar el tercer avance estadístico de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán) – Fondo Nacional del Ganado (FNG) y el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) que contiene cifras preliminares sobre la marcha de la citada jornada de salud animal a lo largo y ancho del territorio nacional.
“La inmunización se adelanta de manera exitosa y de acuerdo con lo debidamente pronosticado”, afirmó José Félix Lafaurie Rivera, presidente ejecutivo de Fedegán, quien añadió que “la cadena de sanidad y de vacunación se ha efectuado sin tropiezos y con gran compromiso por parte de los productores de bovinos de Colombia”.
En medio de lluvias y sequías
“Recordar a los 700.000 ganaderos del país que la vacunación contra la fiebre aftosa es importante y trascendental para la Nación por dos razones específicas: porque permite conservar el estatus de libre de fiebre aftosa con vacunación y, a la vez, la seguridad alimentaria para los más de 50 millones de habitantes del país”, reiteró el alto ejecutivo.
Por su parte, José De Silvestri Pájaro, director técnico de FEDEGÁN-FNG y líder de la campaña a nivel nacional, expresó que “el ciclo ha cumplido su marcha y se desarrolla aún en medio de las dificultades propias climáticas y de orden público”.
En la zona norte y del Caribe el ciclo se ha realizado en medio de la sequía y el intenso verano, situación que se nota primordialmente en los departamentos del Atlántico, Magdalena, Bolívar, Sucre y La Guajira.
Diversas circunstancias en todo el país
“Ello deja como consecuencia baja condición corporal de los animales por escasez extrema de pasturas lo que obliga a reprogramar zonas completas para la vacunación”, explicó.
Además, en la zona andina de Colombia y en los Llanos Orientales la vacunación tiene lugar en medio de lluvias y deslizamientos. Esto se da en Antioquia (Caucasia y Yondó), Arauca, Casanare, Boyacá, Córdoba, Meta y Guaviare.
“Los vacunadores deben hacer su labor de inmunizar los animales en medio de circunstancias como la pérdida de banca, vías intransitables, desbordamientos de caños e imposibilidad de movilizar animales para su debida inmunización”, agregó.
Así va el promedio preliminar de cobertura
El director técnico de Fedegán-FNG sostuvo que, no obstante, las dificultades climáticas y de orden público, la vacunación contra las enfermedades de control oficial supera el 35% en promedio a nivel nacional.
Indicó que, contra la fiebre aftosa hasta la tercera semana y durante 21 días consecutivos -del 4 al 24 de mayo de 2026- se ha vacunado el 34,3% y 10,1 millones de animales (9.964.451 bovinos y 217.209 búfalos).
“Los departamentos con mayor cobertura preliminar son: Atlántico, Nariño, La Guajira, Bogotá y Norte de Santander. Esto ha sucedido en el 38,5% del total de predios, es decir, en 234.235 de los 608.819 predios del país”, señaló.
De Silvestri manifestó que, contra la brucelosis el ciclo ha protegido el 40% de las vacas entre 3 y 9 meses de edad, es decir, 534.808 de un total de 1.338.133 terneras y bucerras que conforman la población marco.
“Y para controlar la rabia de origen silvestre se ha inmunizado el 30,7% que equivale a 3.079.814 de una población marco de un poco más de 10 millones de animales en 15 departamentos y 141 municipios del país”, dijo.
Programación virtual
Eliana Mireya Gallo Castro, subdirectora de Salud y Bienestar Animal de Fedegán-FNG, recordó a los ganaderos de Colombia que la programación del ciclo I de 2026 es totalmente virtual. “Aconsejo guardar los números de Fedegán-FNG en su dispositivo móvil, para que cuando les llegue el mensaje que permite programar no lo ignoren y procedan a agendar de manera automática la cita de vacunación”, resaltó.
Los números son certificados y totalmente seguros. Estos son los siguientes:
* WhatsApp número 323 406 9290
* Número fijo 601 9194900
“La vacunación realizada mediante alianza público-privada entre el Instituto Colombiano Agropecuario, ICA, y la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán), gremio que administra el Fondo Nacional del Ganado, FNG, ha sido favorable y de acuerdo con lo programado”, puntualizó Gallo Castro.