Precios mayoristas de la papa en la central de abastos de Bogotá

Agricultura & Ganadería

(DANE-SIPSA – Lunes 30 de marzo de 2026).- Presentamos el reporte diario de precios mayoristas de la papa en la central de abastos de Bogotá, suministrados por el Sistema de Información de Precios del Sector Agropecuario (Sipsa).

Advertimos que estos precios son de referencia porque varían de acuerdo con la oferta y la demanda, la calidad del producto y la región donde se comercialicen.

PRECIOS DE LA PAPA EN $ COLOMBIANOS

(Primera Calidad)

Papa r-12 negra                    Bulto 50 Kilogramo                  95.000

Papa r-12 roja                       Bulto 50 Kilogramo                  95.000

Papa r-12 industrial              Bulto 50 Kilogramo                  95.000

Papa criolla limpia                Bulto 45 Kilogramo                220.000

Papa criolla sin lavar             Bulto 50 Kilogramo                200.000

Papa parda pastusa             Bulto 50 Kilogramo                  85.000

Papa rubí                              Bulto 50 Kilogramo                  60.000

Papa sabanera                      Bulto 50 Kilogramo                150.000

Papa superior                       Bulto 50 Kilogramo                  85.000

Papa única                            Bulto 50 Kilogramo                  60.000

Avalúos catastrales: La quiebra del campo

* NOTA: Las opiniones expresadas en esta publicación no necesariamente reflejan el pensamiento del periódico www.agriculturayganaderia.com y son responsabilidad exclusiva de quien las emite y/o de su actor.

Por: José Félix Lafaurie Rivera * / Autor Invitado

Agricultura & Ganadería

(JFLR – Viernes 27 de marzo de 2026).- En el último consejo de ministros el presidente Petro la emprendió nuevamente contra “la parrandada (sic) de terratenientes improductivos que no pagan impuesto sobre la tierra”.

FALSO. Todos los propietarios de tierra pagan impuesto, con pocas excepciones, una de ellas la de los indígenas terratenientes, ellos sí improductivos y además exentos, a quienes el Ministerio de Hacienda les paga el predial con la plata de nuestros impuestos.

La afirmación presidencial es poco menos que infame, pues no estamos ante contribuyentes ladrones, como sugiere Petro tendenciosamente, sino ante un Estado negligente. El propietario de tierra, grande, mediano o pequeño paga lo que le cobran, pero si las autoridades catastrales no hacen las actualizaciones a que están obligadas… ¿quién es el culpable?

El presidente se refirió a una convocatoria de paro por el incremento de los avalúos catastrales, resultado de la actualización masiva que ordena el artículo 49 de la Ley del Plan de Desarrollo. No sé de esa convocatoria, pero el artículo 49, aunque cree remediar un desfase histórico, termina siendo un despropósito, como la resolución del IGAC 2057/25, cuya metodología pongo en duda por sus resultados, que establecen porcentajes de incremento del avalúo catastral que rayan en el absurdo, para zonas rurales de 527 municipios.

Por ello, también pongo en duda que los ajustes realmente consulten el artículo 9º de la Ley Agraria (L. 101/93) la cual establece que cuando las normas sobre el uso de la tierra no permitan aprovechamientos diferentes de los agropecuarios, los avalúos no podrán tener en cuenta ninguna consideración distinta a la capacidad productiva y la rentabilidad de los predios.

Los ejemplos son de Ripley: en la región 18 de Saravena, Arauca, el incremento supera el 2.500.000% (leyó bien: dos millones quinientos mil por ciento) y el promedio departamental el 201.000%. En Atlántico el promedio supera el 18.000% y siete departamentos tienen incrementos promedio superiores al 1.000%, lo que no es consuelo para Amazonas y Tolima con 900%, o para Nariño, departamento minifundista y agobiado por la violencia, con incremento promedio del 766%. Petro afirmó que la medida no era para los pobres, pero me temo que también es falso.

El anexo metodológico incluye una “confesión de parte” de esa culpabilidad del Estado: “El rezago… se relaciona con la falta de implementación de lo dispuesto en el artículo 24 de la ley 145 de 2011, que establece la obligación de las autoridades catastrales de actualizar los catastros en periodos de cinco años”. Esa “falta de implementación” es, sencillamente, el incumplimiento de una obligación legal…, sin que nada pase. Según el IGAC, el catastro rural presenta un rezago promedio de 15 años, pero hay municipios con 20 y 30 años sin actualización.

Es inobjetable que, ya sea por negligencia o falta de recursos, el rezago es un “error omisivo” del Estado durante años y, por tanto, su corrección no puede afectar “de golpe y porrazo” el bolsillo de los propietarios de tierra, sino que debe tener una gradualidad acorde con los tiempos del error estatal.

La afectación económica no es de poca monta, pues el predial, a pesar de las limitaciones legales a su aumento anual, tendrá una tendencia incremental durante varias vigencias, que debería atenuarse con una justa gradualidad en el incremento de los avalúos, y con la aplicación de tarifas mínimas por parte de los municipios.

La Resolución 2057 es, literalmente, una exacción que afectará al sector agropecuario con una carga impositiva que no consulta la situación del campo, donde todo falta y solo sobran el abandono y la violencia. Es un camino hacia la quiebra rural, un riesgo ante el cual…, debemos movilizarnos.

* José Félix Lafaurie Rivera, presidente de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán). @jflafaurie

Ordeñando pérdidas: La trampa al pequeño productor ganadero

* NOTA: Las opiniones expresadas en esta publicación no necesariamente reflejan el pensamiento del periódico www.agriculturayganaderia.com y son responsabilidad exclusiva de quien las emite y/o de su actor.

Por: Miguel Ángel Lacouture Arévalo* / Autor Invitado

Agricultura & Ganadería

(MALA – Viernes 27 de marzo de 2026).- “La lechería en Colombia no está en crisis por falta de vocación. Está en crisis porque se le obligó a competir sin condiciones, en un mercado distorsionado y sin reglas claras.

Hoy, con aranceles en cero, informalidad del 56% y acopiadores formales abandonando el negocio, insistir en el modelo actual no es proteger al pequeño productor. Es quebrarlo.”

En Colombia, producir leche dejó de ser un negocio. Hoy es, en muchos casos, una actividad de resistencia.

Mientras el salario mínimo creció 23.7% y la inflación 5,1%, el precio de la leche al productor, el Gobierno apenas lo reajustó 1,3% por resolución oficial. A esto se suman incrementos en insumos para la producción como concentrados, fertilizantes, transporte y mano de obra, que el productor no puede trasladar al precio final, además del impacto del contrabando de queso artesanal desde Venezuela.

El resultado: Precios en finca entre $1.800 y $2.200 por litro, muchas veces por debajo del costo real de producción.

La distorsión es aún más grave: En el mercado informal, la “leche caliente” se vende hasta en $1.000 litro en regiones del Caribe. Ese dato explica por qué el sistema formal está colapsando.

Más de 400.000 familias viven de esta actividad. Hoy, sobreviven en ella.

Competir sin defensa

Colombia produce cerca de 7.000 millones de litros de leche al año, pero lo hace sin condiciones para competir.

Con el TLC con Estados Unidos, los aranceles para lácteos han llegado a cero. Ese país produce más de 100 millones de toneladas anuales, bajo sistemas confinados, mecanizados y con respaldo estatal.

La consecuencia es evidente:

🔴En muchos casos, es más barato importar leche que producirla en Colombia.

🔴 El pequeño productor no compite contra otro ganadero, sino contra una industria.

Mercado roto: Informalidad y salida de los formales

Hoy, el 56% de la leche en Colombia se comercializa en la informalidad:

sin control sanitario

sin pago por calidad

sin trazabilidad

transformada principalmente en quesos artesanales sin cumplir estándares mínimos sanitarios.

Esto ha generado un efecto crítico:

Los acopiadores formales están saliendo del mercado.

Ya no recogen leche en muchas zonas porque no pueden competir con circuitos informales sin cargas regulatorias.

El pequeño productor queda atrapado: Vende barato en la informalidad o pierde mercado en la formalidad.

En ambos casos, pierde.

El error estructural

Colombia insiste en producir leche en todo el territorio.

El mundo no funciona así:

Estados Unidos industrializó la lechería

Nueva Zelanda la hizo eficiente

Brasil y Argentina se enfocaron en carne

Aquí se hace de todo, en todas partes, con baja productividad y altos costos.

La oportunidad ignorada

Mientras la leche pierde rentabilidad, el mundo demanda carne.

Colombia tiene ventajas reales:

Sistemas de ganadería sostenible a PAS (Pasto, Agua y Sal), Regenerativa, Silvopastoreo.

Adaptación al trópico

Potencial exportador de carne y ganado en pie

La vaca, más que ordeñarse, debe verse como lo que es: la fábrica del ternero.

El papel del del Estado y el Fondo Nacional del Ganado

Los ganaderos aportan a la seguridad alimentaria de la Nación (Carne, Leche y derivados), pagan la cuota parafiscal de leche y carne para mejorar la competitividad del sector.

La pregunta es obligada:

¿Dónde está ese respaldo del Estado y el FNG para el pequeño productor que hoy se está quebrando?

* El Fondo Nacional del Ganado debe ser el eje de la transformación:

* Financiar con apoyo financiero del Estado la reconversión hacia carne y doble propósito

* Garantizar flujo de caja en la transición

* Asistencia técnica en productividad y genética

* Acceso real a mercados

Sin esto, cualquier política es retórica.

La transición (o el colapso)

No se trata de acabar la lechería, sino de reordenarla:

Leche donde es eficiente (Sabana Cundiboyacense, Nariño, Antioquia y Caquetá)

Carne donde es viable

Formalidad que compita, no que asfixie

Esta no es una crisis nueva, se repite, año tras año, sin solución de fondo (Las subastas lecheras son temporales).

Hoy el pequeño productor ganadero no necesita discursos. Necesita decisiones.

Porque en Colombia, el problema ya no es producir leche.

Es que producirla… ya no garantiza sobrevivir.

* Miguel Ángel Lacouture Arévalo, Práctico en Desarrollo Rural y Agropecuario. @lacoutu

Precio interno de referencia para la compra de café pergamino seco por carga de 125 kilos

Agricultura & Ganadería

(FNC – Viernes 27 de marzo de 2026).- La Federación Nacional de Cafeteros de Colombia (FNC) ofrece a todos los cafeteros la Garantía de Compra, mediante la publicación de un precio base de mercado que se calcula de acuerdo con la cotización de cierre en la Bolsa de Nueva York del día, el precio del dólar del día y el diferencial o prima de referencia para el café colombiano.

Precio interno de referencia para la compra de café pergamino seco por carga de 125 kilo

Viernes 27 de marzo de 2026

Colombia disminuyó las áreas de siembra y la producción de cereales y leguminosas en 2025

* Todos los cereales y leguminosas que agremia la federación, incluida la soya, presentaron un comportamiento negativo en sus indicadores productivos por falta de garantías para los productores. Con respecto a las áreas de siembra, solo dos granos registraron un aumento en áreas: la cebada y la soya.

* Frente a estas cifras poco alentadoras, desde Fenalce hacen un llamado al Gobierno Nacional a implementar políticas que den garantías a los agricultores y aseguren condiciones justas, que les permita aumentar las áreas de siembra y, la producción.

Agricultura & Ganadería

(Fenalce – Jueves 26 de marzo de 2026).- La Federación Nacional de Cultivadores de Cereales, Leguminosas y Soya (Fenalce) manifiesta nuevamente su preocupación ante el comportamiento negativo que registraron las áreas de siembra y los volúmenes de producción de los cereales y leguminosas en Colombia, durante el año 2025, en comparación con 2024, lo cual compromete cada vez más la sostenibilidad del campo y pone en riesgo la seguridad y soberanía alimentaria del país.

Específicamente, todos los cereales y leguminosas que agremia la federación, incluida la soya, presentaron un comportamiento negativo en sus indicadores productivos. Es decir, producimos en 2025, comparado con 2024, menos maíz amarillo (- 5%), maíz blanco (- 12%), avena (- 11%), cebada (- 2%), sorgo (- 72%), trigo (- 24%), arveja (- 30%), fríjol arbustivo (- 17%), fríjol voluble (- 11%), haba (- 48%) y soya (- 2%).

Con respecto a las áreas de siembra, solo dos granos registraron un aumento en áreas: la cebada (+ 21%) y la soya (+12 %). Mientras que los demás registraron una disminución de áreas: maíz amarillo (- 17%), maíz blanco (- 23%), avena (- 14%), sorgo (- 76%), trigo (- 8%), arveja (- 20%), fríjol arbustivo (- 12%), fríjol voluble (- 12%) y haba (- 23%).

El comportamiento a la baja, tanto de la producción, como de las áreas de siembra se debe a la falta de garantías para los productores de cereales y leguminosas. Factores climáticos adversos, la falta de seguros agropecuarios competitivos y de semillas competitivas, los bajos precios de los granos, los altos costos de producción, la falta de infraestructura de secado y almacenamiento, entre otros aspectos, desincentivan la siembra y bajan los niveles de producción. Dependiendo del grano, un aspecto puede influir más que otro.

Frente a estas cifras poco alentadoras para nuestros sectores de cereales, leguminosas y soya, desde Fenalce hacemos un llamado al Gobierno Nacional a implementar políticas que den garantías a los agricultores y aseguren condiciones justas, que les permita aumentar las áreas de siembra y, por ende, crecer en la producción de estos granos, fundamentales para la seguridad y soberanía alimentaria del país.

“De cara a este panorama, incrementar las áreas cultivadas y la producción de nuestros granos es vital, pero no hay una política clara para estos sectores que les permita crecer, ser rentables y competitivos. Fenalce está listo para acompañar este gran reto y lograr la tan anhelada seguridad y soberanía alimentaria. Sabemos que Colombia cuenta con suficiente potencial productivo, pero cualquier iniciativa de transformación requiere cambios estructurales de parte no solo de los agricultores, sino de todos los actores indispensables para lograr una cadena de valor competitiva y sustentable. Dichos cambios deben abarcar desde el entorno de la investigación científica hasta la regulación e incentivo del comercio, y es indispensable contar con el apoyo del gobierno nacional, para lograr los resultados esperados”, sostuvo Arnulfo Trujillo Díaz, gerente general de Fenalce.

Añadió, “la federación viene haciendo grandes esfuerzos en la ejecución de los recursos de los fondos parafiscales, haciendo investigación, extensión y fortaleciendo las capacidades técnicas de los agricultores, pero los recursos no son suficientes para la gran necesidad que tienen estos sectores y el país en general, de garantizar la producción de sus alimentos”.

A continuación, se presenta el balance de 2025 para los diferentes granos que representa la federación, en comparación con 2024: 

Cereales

•        El maíz amarillo en 2025 tuvo una producción de 985.759 toneladas, en 195.222 hectáreas cultivadas, siendo Meta Altillanura, Meta Piedemonte y Córdoba las regiones de mayor producción, tanto en sistema tecnificado, como tradicional. El rendimiento promedio fue de 5,05 toneladas por hectárea. En comparación con 2024 (1.040.723 toneladas – 236.450 hectáreas), en 2025 disminuyó la producción 5% y, el área cultivada 17%.

•        El maíz blanco en 2025 tuvo una producción de 392.823 toneladas, en 81.628 hectáreas cultivadas, siendo Tolima, Meta Altillanura y Córdoba los departamentos con mayor producción, tanto en sistema tecnificado, como tradicional. El rendimiento promedio fue de 4,81 toneladas por hectárea. En comparación con 2024 (448.859 toneladas – 106.516 hectáreas), en 2025 disminuyó la producción 12% y el área cultivada 23%.

•        La avena en 2025 tuvo una producción de 4.426 toneladas, en 1.963 hectáreas cultivadas, siendo Boyacá el único departamento en el que se sembró este cereal. El rendimiento promedio fue de 2,25 toneladas por hectárea. En comparación con 2024 (5.000 toneladas – 2.280 hectáreas), en 2025 disminuyó la producción 11% y el área cultivada 14%.

•        La cebada en 2025 tuvo una producción de 10.238 toneladas, en 4.547 hectáreas cultivadas, siendo Boyacá, Nariño y Cundinamarca los departamentos en los que se sembró este cereal. El rendimiento promedio fue de 2,25 toneladas por hectárea. En comparación con 2024 (10.488 toneladas – 3.760 hectáreas), en 2025 disminuyó la producción 2%, mientras que el área cultivada aumentó 21%. Esto se explica por una caída del rendimiento (de 2,79 t/ha pasó a 2,25 t/ha).

•        El sorgo en 2025 tuvo una producción de 2.527 toneladas, en 900 hectáreas cultivadas, siendo Meta Altillanura, Tolima y La Guajira las regiones en las que más se cosechó este cereal. El rendimiento promedio fue de 2,81 toneladas por hectárea. En comparación con 2024 (9.070 toneladas – 3.820 hectáreas), en 2025 disminuyó la producción 72% y el área cultivada 76%.

•        El trigo en 2025 tuvo una producción de 3.530 toneladas, en 1.375 hectáreas cultivadas, siendo Boyacá, Nariño y Cundinamarca los departamentos en los que se sembró este cereal. El rendimiento promedio fue de 2,57 toneladas por hectárea. En comparación con 2024 (4.636 toneladas – 1.490 hectáreas), en 2025 disminuyó la producción 24% y el área cultivada 8%.

Leguminosas

•        La arveja en 2025 presentó un área total cultivada de 19.315 hectáreas, con una producción de 84.895 toneladas y un rendimiento promedio de 4,40 toneladas por hectárea. Nariño, Boyacá y Cundinamarca fueron los departamentos en los que más se produjo esta leguminosa. En comparación con 2024 (24.228 hectáreas – 121.500 toneladas), en 2025 disminuyó el área cultivada 20% y la producción 30%.

•        El fríjol arbustivo en 2025 presentó un área total cultivada de 33.608 hectáreas, con una producción de 32.008 toneladas y un rendimiento promedio de 0,95 toneladas por hectárea. Santander, Nariño y Antioquia fueron los departamentos en los que más se produjo esta variedad de fríjol. En comparación con 2024 (38.335 hectáreas – 38.413 toneladas), en 2025 disminuyó 12% el área cultivada, y la producción 17%.

•        El fríjol voluble en 2025 presentó un área total cultivada de 32.444 hectáreas, con una producción de 52.290 toneladas y un rendimiento promedio de 1,61 toneladas por hectárea. Cundinamarca, Antioquia y Huila fueron los departamentos en los que más se produjo esta variedad de fríjol. En comparación con 2024 (37.069 hectáreas – 58.576 toneladas), en 2025 disminuyó 12% el área cultivada y la producción 11%.

•        El haba en 2025 presentó un área total cultivada de 1.240 hectáreas, con una producción de 4.540 toneladas y un rendimiento promedio de 3,66 toneladas por hectárea.  Nariño y Cundinamarca fueron los departamentos en los que se sembró esta leguminosa. En comparación con 2024 (1.610 hectáreas – 8.744 toneladas), en 2025 disminuyo el área cultivada 23% y la producción 48%.

Soya

•        La soya en 2025 tuvo una producción de 230.862 toneladas en un área cultivada de 104.416 hectáreas, presentando un rendimiento promedio de 2,21 toneladas por hectárea. Meta Altillanura, Valle del Cauca y Córdoba fueron las regiones en las que más se sembró esta oleaginosa.

En comparación con 2024 (235.454 toneladas – 93.267 hectáreas), en 2025 disminuyó la producción 2%, mientras que el área cultivada aumentó 12%. Esto se explica por una caída del rendimiento (de 2,52 t/ha pasó a 2,21 t/ha).

Cifras 2025

Comportamiento de la demanda nacional de granos

En 2025 la demanda nacional de granos fue de 15.013.113 toneladas, para cubrir esta se importó el 88% (13.209.215 toneladas), mientras que la producción nacional representó solo el 12% (1.803.898 toneladas).

Participación en la demanda por granos – 2025

•        Maíz / Demanda total: 9.040.877 toneladas / 85% importado (7.662.295 toneladas) / 15 % producción nacional (1.378.582 toneladas).

•        Maíz amarillo / Demanda total: 8.294.204 toneladas / 88% importado (7.308.445 toneladas) / 12% producción nacional (985.759 toneladas).

•        Maíz blanco / Demanda total: 746.673 toneladas / 53% producción nacional (392.823 toneladas) / 47% importado (353.850 toneladas).

•        Fríjol / Demanda total: 130.990 toneladas / 64% producción nacional (84.298 toneladas) / 36% importado (46.692 toneladas).

•        Soya (grano y derivados) / Demanda total: 3.265.355 toneladas / 93% importado (3.034.493 toneladas) / 7% producción nacional (230.862 toneladas).

•        Soya (grano) / Demanda total: 826.226 toneladas / 72% importado (595.364 toneladas) / 28% producción nacional (230.862 toneladas).

•        Avena / Demanda total: 5.386 toneladas / 82% producción nacional (4.426 toneladas) / 18% importado (960 toneladas).

•        Cebada / Demanda total: 365.641 toneladas / 97,2% importado (355.403 toneladas) / 2,8% producción nacional (10.238 toneladas).

•        Sorgo / Demanda total: 2.580 toneladas / 98% producción nacional (2.527 toneladas) / 2% importado (53 toneladas).

•        Trigo / Demanda total: 1.911.733 toneladas / 99,8% importado (1.908.203 toneladas) / 0,2% producción nacional (3.530 toneladas).

•        Arveja / Demanda total: 114.459 toneladas / 74% producción nacional (84.895 toneladas) / 26% importado (29.564 toneladas).

Zanahorias descartadas por su forma y aspecto tienen más antioxidantes que las “normales”

* Sin importar su forma o tamaño, la zanahoria tiene una gran capacidad antioxidante. Foto Cortesía: Jaison Martínez, magíster en Ciencia y Tecnología de Alimentos de la UNAL Sede Medellín.

Agricultura & Ganadería

(UN – Jueves 26 de marzo de 2026).- En municipios de Antioquia como Marinilla y El Santuario se pierde hasta el 30% de la producción de zanahoria por criterios estéticos del mercado, pese a que estas piezas “imperfectas” contienen cerca de 90 compuestos antioxidantes, y en algunos casos superan el valor nutricional de las que sí llegan a supermercados y tiendas, según un estudio de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín.

La zanahoria (Daucus carota), cuyo nombre proviene del árabe safunnārya, es un cultivo tradicional y muy apetecido en el país. Su consumo se asocia con la salud visual y el fortalecimiento del sistema inmune, y según la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (UPRA) en 2025 Antioquia, Boyacá, Cundinamarca y Nariño concentraban hasta el 98 % de las áreas sembradas con esta hortaliza de raíz comestible.

Con más de 200.000 toneladas en 2024, el municipio de El Santuario registra la mayor producción de zanahoria en Colombia. Por su vocación agrícola este territorio ubicado a 56 km de Medellín es conocido como la “legumbrería de Antioquia”, y de este oficio dependen cerca de 40.000 habitantes. Limita con Marinilla, municipio apodado “la Esparta colombiana” por su papel en las guerras de independencia.

Hasta allí llegó el investigador Jaison Martínez Saldarriaga, magíster en Ciencia y Tecnología de Alimentos de la UNAL Sede Medellín, con una pregunta: ¿realmente las zanahorias deformes, rajadas o manchadas dejan de ser útiles luego de la cosecha?

Del dicho al hecho…

Para responderla, realizó 40 muestreos en fincas de Marinilla y El Santuario, en donde recolectó cerca de 5 kg de zanahorias por cada tipo: comerciales (las que se venden) y no comerciales, las cuales se clasifican en cuatro grupos: fuera de tamaño estándar (menos de 10 cm o más de 25 cm), deformes, rajadas y con daño patológico superficial como manchas negras, es decir afectadas externamente por hongos o bacterias, que en el caso de la zanahoria suelen ser Alternaria dauci y Cercospora carotae.

“Muchas de estas zanahorias no están dañadas internamente, sino que simplemente no cumplen con criterios estéticos o de uniformidad exigidos por el mercado, pero tras procesos adecuados de limpieza y cocción pueden ser aptas para el consumo humano”.

“En las plazas de mercado de estos municipios suelen venderse bultos de zanahoria con imperfecciones por tan solo 10.000 o 15.000 pesos, mientras que el bulto de las ‘normales’ pueden costar hasta 110.000 pesos, aunque ambas contienen los mismos antioxidantes y alto valor agregado”, señala el magíster, quien también colabora con Agrosavia.

Para comprobar si las zanahorias “imperfectas” eran realmente menos nutritivas, el magíster las llevó al laboratorio, y lo que hizo en esencia es algo similar a “exprimirlas” químicamente para ver qué contenían. Para ello evaluó su capacidad antioxidante, es decir qué tan bien pueden neutralizar radicales libres, que son moléculas inestables asociadas con el envejecimiento celular y con diversas enfermedades.

Primero las lavó, peló y trituró hasta obtener una mezcla homogénea, y luego utilizó agua y alcohol para extraer sus compuestos activos, separándolos del resto del tejido vegetal. Después filtró ese extracto y lo probó frente a radicales libres en condiciones de laboratorio.

Allí empleó ensayos que funcionan como termómetros de la capacidad antioxidante: cuanto más alto es el resultado, mayor es la capacidad de protección, y estos cambios se evidencian con alteraciones del color de las muestras, que pasan de tonos amarillos o claros a azul intenso. Además, midió los fenoles totales, compuestos naturales que indican la cantidad de sustancias antioxidantes presentes en cada muestra.

Un potencial inesperado

Los resultados rompen con la intuición de los consumidores: las zanahorias descartadas —especialmente las rajadas o con manchas superficiales— no solo igualan a las comerciales, sino que además las superan en algunos casos. Algunas muestras incluso duplicaron su capacidad antioxidante en laboratorio. En otras palabras, las zanahorias menos bonitas para el consumidor pueden ser igual o más beneficiosas desde el punto de vista nutricional.

La explicación estaría en la respuesta de la planta al estrés, pues cuando una zanahoria crece en condiciones adversas, como cambios ambientales, deformaciones o ataques de microorganismos, activa mecanismos de defensa y produce más compuestos protectores. Esos compuestos son, precisamente, los antioxidantes.

El análisis identificó cerca de 90 compuestos en total, entre ellos flavonoides y otros metabolitos asociados con efectos antioxidantes y antiinflamatorios.

Se destacan compuestos como el 4-metoxiflavonol y la nuciferina, asociados en la literatura científica con propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y antibacterianas, e incluso con potencial anticancerígeno. Esto sugiere que estas zanahorias, lejos de ser un desecho, se podrían convertir en una materia prima valiosa para industrias como la alimentaria, la cosmética o la farmacéutica.

Sin embargo, hoy la mayoría termina como alimento para ganado, abono, o simplemente se pierde en el campo, lo que reduce los ingresos de los productores y se desaprovechan recursos valiosos.

“El problema no es que estas zanahorias sean de mala calidad, sino que no cumplen con una expectativa visual, pero si se aprovechan adecuadamente pueden ser una oportunidad para reducir pérdidas y generar nuevos productos con valor agregado”, concluye el magíster.

Precio interno de referencia para la compra de café pergamino seco por carga de 125 kilos

Agricultura & Ganadería

(FNC – Jueves 26 de marzo de 2026).- La Federación Nacional de Cafeteros de Colombia (FNC) ofrece a todos los cafeteros la Garantía de Compra, mediante la publicación de un precio base de mercado que se calcula de acuerdo con la cotización de cierre en la Bolsa de Nueva York del día, el precio del dólar del día y el diferencial o prima de referencia para el café colombiano.

Precio interno de referencia para la compra de café pergamino seco por carga de 125 kilo

Jueves 26 de marzo de 2026

Precios mayoristas de la papa en la central de abastos de Bogotá

Agricultura & Ganadería

(DANE-SIPSA – Jueves 26 de marzo de 2026).- Presentamos el reporte diario de precios mayoristas de la papa en la central de abastos de Bogotá, suministrados por el Sistema de Información de Precios del Sector Agropecuario (Sipsa).

Advertimos que estos precios son de referencia porque varían de acuerdo con la oferta y la demanda, la calidad del producto y la región donde se comercialicen.

PRECIOS DE LA PAPA EN $ COLOMBIANOS

(Primera Calidad)

Papa r-12 negra                    Bulto 50 Kilogramo                  90.000

Papa r-12 roja                       Bulto 50 Kilogramo                  90.000

Papa r-12 industrial              Bulto 50 Kilogramo                  90.000

Papa criolla limpia                Bulto 45 Kilogramo                230.000

Papa criolla sin lavar             Bulto 50 Kilogramo                190.000

Papa parda pastusa             Bulto 50 Kilogramo                  85.000

Papa rubí                              Bulto 50 Kilogramo                  60.000

Papa sabanera                      Bulto 50 Kilogramo                160.000

Papa superior                       Bulto 50 Kilogramo                  85.000

Papa única                            Bulto 50 Kilogramo                  60.000

Patente para innovar que permite cultivar tomates y lechugas en casa con 90% menos agua

* El sistema automatizado de cultivo Kotiria regula el agua, los nutrientes y el crecimiento de las plantas mediante sensores. Foto Cortesía: Víctor Germán Quintero Toro, investigador de la UNAL Sede Manizales y creador del sistema Kotiria.

Agricultura & Ganadería

(UN – Miércoles 25 de marzo de 2026).- Una mesa de centro que produce alimentos, o un jardín vivo integrado al mobiliario del hogar, ya no solo solo una idea futurista. Kotiria, un sistema de cultivo hidropónico desarrollado en la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Manizales, permite cultivar dentro de casas y apartamentos mediante un dispositivo automatizado que con herramientas de inteligencia artificial (IA) controla el agua, la luz y los nutrientes, y puede reducir hasta en un 90 % el consumo de agua frente a la agricultura tradicional.

La innovación desarrollada por el profesor Víctor Germán Quintero Toro, de la Facultad de Ingeniería y Arquitectura de la UNAL Sede Manizales, recibió “Patente de invención” por parte de la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC).

Se trata de una tecnología inscrita en un contexto global en el que la producción de alimentos enfrenta varios desafíos ambientales, entre ellos los pesticidas —sustancias químicas diseñadas para eliminar insectos, hongos o malezas que pueden dañar los cultivos—, que aunque ayudan a proteger la producción agrícola, el control de su uso también ha generado preocupación entre científicos y organismos internacionales.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) actualmente existen más de 1.000 tipos de pesticidas utilizados en la agricultura, y cada año se aplican en el mundo más de 4,4 millones de toneladas de estos productos.

Entre los más conocidos se encuentran herbicidas como el glifosato, insecticidas como el clorpirifos y compuestos para controlar malezas como el 2,4-D. Diversos estudios científicos han señalado que la exposición prolongada a algunos de estos compuestos se relacionaría con alteraciones neurológicas u hormonales bajo determinadas condiciones.

A este panorama se suma otro desafío importante para la producción de alimentos: el uso intensivo del agua. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), alrededor del 70% del agua dulce disponible en el planeta se utiliza en la agricultura.

Para dimensionar este consumo, los investigadores utilizan el concepto de “huella hídrica”, que se refiere a la cantidad total de agua necesaria para producir un alimento durante todo su proceso de cultivo. Por ejemplo, producir 1 kg de tomate puede requerir entre 180 y 300 litros de agua; 1 kg de lechuga entre 130 y 200 litros, y 1 kg de papas cerca de 250 litros.

En este escenario, tecnologías de cultivo más eficientes buscan reducir el consumo de recursos y acercar la producción de alimentos a los espacios urbanos. El sistema Kotiria funciona mediante hidroponía, un método agrícola en el que las plantas crecen sin tierra; en lugar de suelo, sus raíces se desarrollan en agua enriquecida con nutrientes minerales esenciales para su crecimiento.

Asimismo, integra sensores y algoritmos de IA que monitorean variables como el riego, el pH del agua, la iluminación y la concentración de dióxido de carbono. Esta información permite que el sistema ajuste automáticamente las condiciones del cultivo y mantenga un entorno adecuado para el desarrollo de las plantas sin que el usuario tenga conocimientos previos de agricultura.

Un sistema de cultivo automatizado

El profesor Quintero comenta que “la idea surgió de una inquietud personal porque yo quería tener plantas en casa, pero sin tener que saber de agricultura. Entonces pensé en construir una máquina que se encargara de cultivar las plantas automáticamente”, señala.

Así, Kotiria funciona como una pequeña estación de cultivo doméstico. Las semillas se colocan en un sustrato elaborado con fibra de coco y caucho natural, materiales que sirven como soporte para las plantas y a la vez permiten que el agua y los nutrientes lleguen a las raíces.

Uno de los factores más importantes para el crecimiento de las plantas es el pH del agua, una medida científica que permite determinar si una sustancia es ácida, neutra o alcalina.

En una escala de 0 a 14, los valores inferiores a 7 indican acidez —como el jugo de limón o el vinagre—, el 7 se considera como un valor neutro, como el agua pura, y valores superiores a 7 indican que una sustancia es alcalina. Mantener el pH en rangos adecuados es fundamental porque estos influyen directamente en la capacidad de las plantas para absorber los nutrientes necesarios para desarrollarse.

Además del pH, el sistema regula el suministro de nutrientes esenciales para el crecimiento vegetal, entre ellos nitrógeno, fósforo y potasio, conocidos en la agricultura como NPK o “triple 15”, elementos que cumplen funciones específicas en el desarrollo de las plantas.

El nitrógeno favorece el crecimiento de hojas y tallos, el fósforo ayuda al desarrollo de raíces y flores, y el potasio contribuye a la formación de frutos y fortalece la resistencia de la planta frente a enfermedades.

Gracias a los sensores integrados, el sistema puede ajustar automáticamente la cantidad de estos nutrientes según las necesidades de cada planta, lo que lo convierte en una forma de agricultura de precisión aplicada a entornos domésticos.

Cultivos urbanos para fortalecer la seguridad alimentaria

Otra ventaja del sistema es el uso eficiente del agua. “En los cultivos tradicionales gran parte del agua se pierde en el suelo o por evaporación, mientras que en estos sistemas el agua circula continuamente, lo que permite aprovecharla mucho mejor”, explica el profesor Quintero.

Gracias a este mecanismo de recirculación, tecnologías de cultivo hidropónico pueden reducir hasta en un 90% el consumo de agua frente a los métodos agrícolas convencionales.

Además, el sistema también está diseñado para consumir muy poca energía eléctrica. El dispositivo utiliza sensores, pequeñas bombas de circulación de agua, y sistemas de iluminación de bajo consumo. Según estimaciones del investigador, en una vivienda de estrato 6 en Manizales el funcionamiento anual del sistema costaría alrededor de 19.000 pesos en energía eléctrica.

Entre las plantas que se han cultivado con este sistema se encuentran lechuga, albahaca, perejil, tomillo y tomate. Según la especie, los ciclos de crecimiento varían entre 1 mes para algunas plantas aromáticas y hasta 2 meses y medio para cultivos como el tomate.

“Más allá del desarrollo tecnológico, este tipo de soluciones contribuiría a enfrentar un reto relacionado con la seguridad alimentaria, y es que cada vez menos personas quieren trabajar en el campo y los jóvenes quieren vivir en las ciudades. Si esa tendencia continúa, en unos años tendríamos menos personas produciendo alimentos”, señala el profesor.

Por eso las tecnologías que permitan cultivar alimentos en espacios urbanos —como casas o apartamentos— complementarían la agricultura tradicional y acercarían parte de la producción de alimentos a los entornos en donde vive más población.

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