(Fenalce – Martes 14 de octubre de 2025).- A continuación encontrará los precios futuros de maíz y soya para Colombia. Estos son precios referencia no necesariamente son precios de compra. Los precios de cada comprador pueden variar al precio referencia dependiendo de condiciones pasadas, presentes y/o futuras del mercado internacional y/o nacional. Estos valores de se dan en pesos colombianos, de acuerdo con los precios de la Bolsa de Chicago y con la tasa de cambio del dólar americano de apertura de la jornada.
(DANE-SIPSA – Martes 14 de octubre de 2025).- Presentamos el reporte diario de precios mayoristas de la papa en la central de abastos de Bogotá, suministrados por el Sistema de Información de Precios del Sector Agropecuario (Sipsa).
Advertimos que estos precios son de referencia porque varían de acuerdo con la oferta y la demanda, la calidad del producto y la región donde se comercialicen.
(FNC – Lunes 13 de octubre de 2025).- La Federación Nacional de Cafeteros de Colombia (FNC) ofrece a todos los cafeteros la Garantía de Compra, mediante la publicación de un precio base de mercado que se calcula de acuerdo con la cotización de cierre en la Bolsa de Nueva York del día, el precio del dólar del día y el diferencial o prima de referencia para el café colombiano.
Precio interno de referencia para la compra de café pergamino seco por carga de 125 kilo
* En Colombia hay solo 15 cultivos con semillas certificadas y más de 1.000 especies clasificadas como semillas seleccionadas, entre las que están hortalizas, flores, aromáticas, forestales, entre otros cultivos.
* En el país, aún hay cultivos que utilizan muy bajas cantidades de semillas autorizadas.
* La ilegalidad y la piratería en el uso de semillas (muchas veces de origen dudoso) compromete la sanidad vegetal, reduce los rendimientos y expone al productor a pérdidas irreversibles.
Agricultura & Ganadería
(Acosemillas – Lunes 13 de octubre de 2025).- En un contexto de cambio climático, presiones sobre los recursos naturales y aparición de nuevas plagas, el uso de semillas se consolida como la base de la competitividad agrícola y la seguridad alimentaria del país. Así lo destacó la Asociación Colombiana de Semillas y Biotecnología (Acosemillas), que reiteró la importancia de fortalecer la legalidad y la innovación en este sector.
Leonardo Ariza Ramírez, gerente general de Acosemillas, afirma que toda mejora en productividad, innovación y competitividad comienza con la calidad de la semilla. “Sin semillas legales y de calidad, adaptadas a nuestras realidades regionales, no hay producción sostenible, ni seguridad alimentaria”, comentó.
Datos que respaldan el cambio
En Colombia hay más de 1.000 especies clasificadas como semillas seleccionadas, entre hortalizas, flores, aromáticas y otros cultivos.
Según cifras del ICA para 2024, se sembraron más de 460.000 hectáreas de maíz, 500.000 de arroz y 50.000 de soya, alcanzando una producción que supera los seis millones de toneladas en estos tres cultivos estratégicos, que todos corresponden a semilla certificada.
Infortunadamente, aún hay cultivos que utilizan muy bajas cantidades de semillas certificadas. Por ejemplo, en cultivos de papa solo se utiliza el 10% en 109.000 hectáreas; soya solo usa 12% de semillas certificadas en las 93.200 hectáreas sembradas; por su parte la semilla de arroz certificada es sembrada solo en un 22 % en las 631.071 hectáreas de este cultivo. El maíz y el algodón, en cambio, si utilizan un porcentaje alto de semillas certificadas con un 87,5% de las 342.966 hectáreas sembradas del cereal (tecnificado 95% y tradicional 80%) y un 80% en las 12.000 hectáreas en 2024.
En la dimensión de producción nacional vs importación, se reporta que alrededor del 85% de las semillas certificadas son producidas por empresas nacionales, según datos del Ministerio de Agricultura. El resto proviene de importaciones. Esto refleja el esfuerzo del sector semillero colombiano por consolidar una industria nacional robusta, con capacidad de abastecer la mayoría de la demanda interna. El restante 15% de semillas importadas suele corresponder a variedades especializadas, híbridos o tecnologías que aún no se desarrollan localmente. Este equilibrio entre producción nacional e importación es clave para la soberanía alimentaria, la adaptación al cambio climático y la competitividad agrícola.
Que no se frene el desarrollo del agro
Desde Acosemillas se ha detectado un acceso desigual a la innovación, porque pequeños agricultores siguen excluidos del acceso a semillas certificadas y tecnologías de punta. La brecha no es técnica: es estructural. Y cerrar esa brecha es una decisión política.
“Por su parte, la ilegalidad y la piratería en el uso de semillas (muchas veces de origen dudoso) compromete la sanidad vegetal, reduce los rendimientos y expone al productor a pérdidas irreversibles. La informalidad no puede seguir siendo la norma”, recalca el dirigente gremial.
Por el lado del cambio climático y otras amenazas como las sequías prolongadas, lluvias extremas y algunas plagas emergentes se están reescribiendo las reglas del juego. La única respuesta viable es acelerar el desarrollo y adopción de variedades resilientes, adaptativas y saludables.
Además, la ausencia de reglas claras, la debilidad en la protección de la propiedad intelectual y la falta de incentivos a la investigación limitan la competitividad del sector. “Insistimos en que la innovación necesita un marco moderno, estable y confiable.”, acotó el directivo de la Asociación.
Es por eso que Acosemillas propone una hoja de ruta con algunas prioridades estratégicas como el hecho de ampliar el acceso a la innovación, democratizar el uso de semillas autorizadas (y las que tienen biotecnología), lo que garantizará que ningún agricultor quede rezagado. “Pretendemos fortalecer la legalidad y la transparencia, combatir la piratería, dignificar el comercio de semillas y proteger al productor con información clara y trazabilidad”, asegura Ariza Ramírez.
Y por último y no menos importante, debemos estimular la inversión, proteger el conocimiento y articular al Estado, la academia y el sector privado en una visión compartida.
El ICA, por su parte, ha exhortado a los agricultores a comprar semillas e insumos agropecuarios en establecimientos con registro oficial, a consultar las resoluciones que fijan las fechas de venta y de siembra autorizadas.
“Con semillas autorizadas se pueden lograr rendimientos significativamente más altos, mejor resistencia a enfermedades y plagas y mayor eficiencia en el uso de recursos como agua o insumos”, destacó Ariza Ramírez.
Por ejemplo, con la siembra de semillas mejoradas este año, se espera superar los niveles de producción alcanzados en 2024, adelantándose a una temporada agrícola crítica.
Así mismo, se encuentra latente la oportunidad de posicionar a Colombia como referente regional en producción agraria sostenible, aprovechando su diversidad de suelos, climas y ecosistemas, si se fortalecen los mecanismos de innovación, legalidad y apoyo al agricultor.
La coexistencia de semillas, promovida por el gremio, destaca la armoniosa convivencia en un mismo sistema productivo de semillas nativas y criollas (con resistencia y adaptación local), semillas mejoradas por métodos convencionales, y otras variedades con biotecnología, para mayor rendimiento). El objetivo es asegurar la seguridad alimentaria y la sostenibilidad de los cultivos, permitiendo a los agricultores elegir y usar el tipo de semilla más adecuado para sus necesidades, ya sea para producción orgánica o agroindustrial.
(Fedegán, BMC – Lunes 13 de octubre de 2025).- Presentamos la tabla de precios indicativos de ganado bovino comercial (Ganado macho gordo) en nueve departamentos del país, suministrados por Fedegán y la Bolsa Mercantil de Colombia.
Estos precios son construidos a partir del registro de facturas en el mercado bursátil, por lo que la información es de operaciones reales realizadas en Colombia.
(DANE-SIPSA – Lunes 13 de octubre de 2025).- Presentamos el reporte diario de precios mayoristas de la cebolla y el plátano en la central de abastos de Bogotá, suministrados por el Sistema de Información de Precios del Sector Agropecuario (Sipsa).
Advertimos que estos precios son de referencia porque varían de acuerdo con la oferta y la demanda, la calidad del producto y la región donde se comercialicen.
(DANE-SIPSA – Lunes 13 de octubre de 2025).- Presentamos el reporte diario de precios mayoristas de la arveja, fríjol, habichuela y tomate en la central de abastos de Bogotá, suministrados por el Sistema de Información de Precios del Sector Agropecuario (Sipsa).
Advertimos que estos precios son de referencia porque varían de acuerdo con la oferta y la demanda, la calidad del producto y la región donde se comercialicen.
PRECIOS EN $ COLOMBIANOS
(Primera Calidad)
Leguminosa
Arveja verde en vaina Bulto 50 Kilogramo 200.000
Arveja verde en vaina pastusa Bulto 50 Kilogramo 180.000
(DANE-SIPSA – Lunes 13 de octubre de 2025).- Presentamos el reporte diario de precios mayoristas de la papa en la central de abastos de Bogotá, suministrados por el Sistema de Información de Precios del Sector Agropecuario (Sipsa).
Advertimos que estos precios son de referencia porque varían de acuerdo con la oferta y la demanda, la calidad del producto y la región donde se comercialicen.
* NOTA: Las opiniones expresadas en esta publicación no necesariamente reflejan el pensamiento del periódico www.agriculturayganaderia.com y son responsabilidad exclusiva de quien las emite y/o de su actor.
Por: José Félix Lafaurie Rivera * / Autor Invitado
Agricultura & Ganadería
(JFLR – Sábado 11 de octubre de 2025).- El pasado 7 de octubre me topé casualmente con el periódico impreso, como en otros tiempos, y me detuve en la sección de “pasatiempos” de El Tiempo, en la que me reencontré – valgan las redundancias– con el registro del “paso del tiempo” a través de las noticias de “Hace 25 años”. Recordé entonces una frase de nuestras charlas con Álvaro Gómez: Vivimos en un país –y un mundo, diría hoy– donde todo sucede y… nada pasa.
En efecto, el 7 de octubre, hace 25 años, la Corte Constitucional declaraba catástrofe humanitaria el creciente desplazamiento forzado y le exigía soluciones al presidente, y una “nueva ley” garantizaba protección a los ancianos pobres, mientras en el mundo, el primer ministro israelí declaraba: “Si en los próximos dos días no vemos un cambio en la violencia de los palestinos, lo interpretaremos como una interrupción de las conversaciones por parte de Yaser Arafat, y la responsabilidad será solo suya”.
Han pasado 25 años y estamos en las mismas. El 7 de octubre de 2023 la violencia palestina, hija del fundamentalismo religioso, explotó con sevicia terrorista que espantó al mundo. 251 personas secuestradas y 1.200 asesinadas. Israel respondió con fuerza también inusitada, que ha dejado en Gaza más de 68.000 muertos y miles de heridos y desplazados; una reacción injustificada –la extrema violencia siempre lo es–, pero explicable en un pueblo perseguido durante siglos, que ha dicho “No más”, después del asesinato de seis millones a mediados del siglo pasado.
El mundo está dividido y, en Colombia, Benedetti, desde el pedestal imaginario del liderazgo mundial de Petro y de ser “el único gobierno del planeta que se le ha parado en dos patas a Israel y a Estados Unidos”, invitó a las marchas del 7 de octubre en apoyo a Palestina, aclarando que no fueron convocadas por el gobierno, aunque Petro lleve meses alebrestando el odio contra los dos países, con más inquina desde que perdió su visa por andarse, tocado de kufiya, de manifestación callejera ¡en Nueva York!
Hubo disturbios en universidades públicas, sobre todo en la Pedagógica de Bogotá, donde se preparan – ¿o se ideologizan? – los maestros de nuestros niños. Hubo miles de personas obligadas a largas caminatas, pues las marchas, que afectan el transporte público y el derecho a la libre movilización, no son por ello pacíficas, aunque lo parezcan.
Marchas inoportunas, en una fecha que, para la Confederación de Comunidades Judías, es sagrada en tributo a quienes perdieron la vida en “la matanza más grande de judíos después del Holocausto”. Ese día se encendió la hoguera de la violencia y fue Hamás quien lanzó la chispa, que hoy empieza a apagarse gracias a la intervención del presidente Trump.
Marchas con el apoyo innecesario del gobierno, en un país agobiado por la violencia narcoterrorista, pero también por la protección del Estado a los bandidos y por el discurso de odio del presidente.
Marchas inconvenientes que le echan leña a otra hoguera, la de las tensas relaciones con Estados Unidos por las acciones y declaraciones delirantes de Petro, poniendo en riesgo el apoyo contra el narcoterrorismo y en otros frentes, además de las exportaciones y el empleo.
Así que, si el delirio de liderazgo mundial le alcanzaba a Petro para creerse definitivo, no solo en el salvamento del planeta, sino ahora en la resolución del conflicto en Medio Oriente, pues se quedó con “los crespos hechos”, pues su odiado Trump ya hizo lo suyo por la paz.
Más le valdría a Petro dedicarse a gobernar este país que sigue adelante a pesar suyo, y tiene puestas sus esperanzas en… agosto de 2026.
* José Félix Lafaurie Rivera, presidente de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán). @jflafaurie
* NOTA: Las opiniones expresadas en esta publicación no necesariamente reflejan el pensamiento del periódico www.agriculturayganaderia.com y son responsabilidad exclusiva de quien las emite y/o de su actor.
Por: Miguel Ángel Lacouture Arévalo* / Autor Invitado
Agricultura & Ganadería
(MALA – Viernes 10 de octubre de 2025).- Como opinadores de oposición al “Gobierno del Cambio”, denunciamos con contundencia el desastre sistemático en el sector agropecuario. Este régimen, errático e ideologizado a la izquierda, prioriza dogmas centralistas sobre soluciones prácticas, hundiendo la productividad rural, elevando la inflación y desatando protestas.
Los datos del DANE y reportes oficiales revelan un retroceso histórico: promesas incumplidas que dejan a campesinos en la pobreza y al país dependiente de importaciones.
– Reforma agraria, ideologizada y mal ejecutada. Petro prometió 3 millones de hectáreas, pero a julio de 2025 solo gestionó 601.000, y a agosto apenas 662.538, un mísero 6,6% de la meta.
La ANT reporta un insignificante 22% de la meta, según balances previos.
En cuanto a legalización de títulos, el gobierno ha formalizado 1.405.818 hectáreas, principalmente baldíos o predios existentes, con 1,2 millones a indígenas (75%) y 422.134 hectáreas a población general (25%), a agosto.
Esto no es redistribución real, sino mera titulación de lo ocupado, inflando cifras para ocultar el estancamiento: el total “gestionado” ronda las dos millones, solo un tercio son compras nuevas que podrían impulsar la producción.
Ejemplo: en septiembre, entregó 18.000 hectáreas en Magdalena Medio, incluyendo tierras de narcos, sin planificación, generando inestabilidad jurídica y pleitos en tribunales.
Esto viola principios de propiedad privada, ahuyentando inversiones y estancando el PIB agropecuario en un tibio 3,8% el segundo trimestre 2025, por debajo de expectativas pre-Petro, contribuyendo a un PIB nacional de solo 2,1%.
-Impacto macro: inflación alimentaria al 5,18% anual en septiembre, con alimentos aportando 1,17% al IPC, erosionando el poder adquisitivo rural.
-Agricultura por contrato, “coseche y venda a la fija”, fue eliminada, dejando productores expuestos a precios volátiles.
-Sin programas de extensión agropecuaria, el conocimiento técnico se evaporó, agravando la crisis.
-Distritos de riego prometidos quedaron en el limbo: meta de 5.000 hectáreas nuevas con cero avances significativos en 2025, y el anteproyecto de presupuesto 2026 reduce inversión agraria en 60% frente a 2025.
Ejemplo: la ruptura con Israel, socio clave en tecnología hídrica, ha impactado negativamente el comercio agro bilateral, reduciendo importaciones de innovación y afectando sectores como riego eficiente.
Esto, en un país con sequías recurrentes, es negligencia ideológica pura.
-Créditos de fomento cayeron drásticamente: en 2024, Finagro colocó solo $2,2 billones en asociativos, insuficientes para pequeños productores, con apenas dos líneas especiales activas.
-Alianzas estratégicas paralizadas por completo; programas de modernización y entrega de maquinaria, extintos.
-Incentivos al almacenamiento de arroz y comercialización de papa, eliminados, provocando el paro arrocero de julio 2025: 11 días de bloqueos en ocho departamentos, con agricultores exigiendo precios mínimos de $205.000 por carga, ante “compradores piratas” que explotan la crisis.
-El Proyecto Estratégico Soya Maíz, olvidado;
-Ganadería sostenible, estancada pese a iniciativas como la de CAR y CAF Fedegán, con plazos extendidos por ineficiencia gubernamental.
-Proyectos de erradicación de plagas en palma de aceite, acabados, ignorando reducciones de CO2 de 27.700 toneladas en 2025 por el sector.
-Relaciones con gremios agropecuarios, rotas: protestas de palmicultores y cañeros por intervención en precios de etanol ($14.996) y biodiésel ($19.367) en agosto, con nueva fórmula en octubre 2025 basada en paridad internacional, asfixiando productores y generando competencia desleal.
-Appa y Zappas imponen la dirección centralizada de la economía agropecuaria, copia al carbón del fracaso de la soviética, controlando la economía agraria desde Bogotá.
-Impacto macroeconómico: empleo rural retrocede 4% en centros poblados, con desempleo nacional al 8,6% en agosto, pero rural al 6,7%, no compensando pobreza creciente.
-Importaciones alimentarias aumentan, debilitando soberanía y balanza comercial.
¿Buena gestión? Absurdo. Este gobierno errático, ideologizado a la izquierda, ha convertido el agro en un experimento fallido: PIB estancado, inflación rampante, protestas masivas y promesas vacías.
Los ejemplos —paro arrocero, créditos mermados, riego abandonado — prueban un fracaso rotundo que amenaza la seguridad alimentaria.
Petro debe rectificar o la historia lo juzgará como el destructor del campo colombiano. Colombia merece pragmatismo, no dogmas.
* Miguel Ángel Lacouture Arévalo, Práctico en Desarrollo Rural y Agropecuario. @lacoutu