(DANE-SIPSA – Domingo 30 de agosto de 2026).- Presentamos los precios indicativos por kilo de la carne de pollo para el producto de primera calidad en el Frigorífico Ble y el Frigorífico Guadalupe de Bogotá, suministrados por el Sistema de Información de Precios y Abastecimiento del Sector Agropecuario (SIPSA) del DANE.
PRECIOS DE VENTA MAYORISTA
CARNE DE POLLO
FRIGO/BLEFRIGO/GUADALUPE
Alas de pollo con costillar 1 Kilogramo 10.000 9.000
Alas de pollo sin costillar 1 Kilogramo 12.000 14.000
Muslos de pollo sin rabadilla 1 Kilogramo 17.000 13.500
Pechuga de pollo 1 Kilogramo 20.500 16.000
Pierna pernil con rabadilla 1 Kilogramo 14.000 14.000
Pierna pernil sin rabadilla 1 Kilogramo 18.000 16.000
Piernas de pollo 1 Kilogramo 18.000 18.000
Pollo entero fresco sin vísceras 1 Kilogramo 15.000 15.000
(DANE-SIPSA – Domingo 30 de agosto de 2026).- Presentamos los precios indicativos por kilo de la carne de cerdo para el producto de primera calidad en el Frigorífico Ble y el Frigorífico Guadalupe de Bogotá, suministrados por el Sistema de Información de Precios y Abastecimiento del Sector Agropecuario (SIPSA) del DANE.
PRECIOS DE VENTA MAYORISTA
CARNE DE CERDO
FRIGO/BLEFRIGO/GUADALUPE
Carne de cerdo, brazo con hueso 1 Kilogramo 14.500 13.000
Carne de cerdo, brazo sin hueso 1 Kilogramo 15.000 14.000
Carne de cerdo, cabeza de lomo 1 Kilogramo 18.000 17.000
Carne de cerdo, costilla 1 Kilogramo 20.000 18.000
Carne de cerdo, lomo sin hueso 1 Kilogramo 18.000 19.000
Carne de cerdo, pernil con hueso 1 Kilogramo 15.500 14.000
Carne de cerdo, pernil sin hueso 1 Kilogramo 16.000 15.000
Carne de cerdo, tocino barriga 1 Kilogramo 20.000 19.000
Carne de cerdo, tocino papada 1 Kilogramo 16.000 12.000
* Estados Unidos atraviesa una escasez de ganado y de carne sin precedentes. Colombia tiene toda la capacidad para suministrarles esta proteína con inmejorable calidad: animales alimentados 100 % de manera natural, ganadería sostenible y razas élite.
* José Félix Lafaurie Rivera reveló que el gobierno colombiano está negociando con EE. UU. un Acuerdo de Comercio Recíproco en donde se ha insistido en la entrada de la carne bovina al mercado de ese país que tiene unos 350 millones de habitantes con buenos ingresos.
Agricultura & Ganadería
(Fedegán – Sábado 29 de agosto de 2026).- La admisibilidad sanitaria que daría acceso al mercado estadounidense no puede seguir patinando entre trámites y estudios mientras otros países ocupan el espacio que hoy se abre con la autorización del presidente Donald Trump, de importar 300.000 toneladas de carne de res en los próximos 90 días.
Este es el llamado que acaba de hacer José Félix Lafaurie Rivera, presidente ejecutivo de la Federación Colombiana de Ganaderos (FEDEGÁN), en su columna de opinión semanal titulada “ES AHORA O NUNCA”.
El alto ejecutivo afirmó que después de catorce años del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, nunca las circunstancias habían coincidido de manera tan favorable: EE. UU. necesita carne, Colombia puede producirla y estamos negociando con ellos. “Es ahora… o nunca”, insistió.
Hoja de ruta urgente
En su escrito, considera urgente diseñar una hoja de ruta para avanzar en esa necesidad con gran celeridad. “No pretendemos preferencias ni desconocer exigencias sanitarias, solo que reconozcan el acceso a los subproductos cárnicos originarios de Colombia”, dijo e invitó a los ministerios de Comercio y Agricultura, así como a la Cancillería, ICA e INVIMA a trabajar de la mano con el gremio ganadero para evaluar los pendientes relacionados con la admisibilidad sanitaria de la carne al país del norte.
Para Lafaurie existe una gran oportunidad de mercado. Estados Unidos, uno de los grandes consumidores de carne bovina, atraviesa una escasez de ganado sin precedentes en su historia reciente, con un inventario que cayó a 86,2 millones de cabezas, el nivel más bajo en 75 años.
Las exportaciones adicionales a EE. UU. podrían mantenerse
Este factor de mercado disparó los precios de la carne y de su expresión más popular: la hamburguesa, el “lunch” de la inmensa clase media de ese país.
Ante esta circunstancia, el olfato político de Trump -con los precios de la carne subiendo y las elecciones de noviembre a la vista- lo llevó a autorizar la importación adicional de 300.000 toneladas de carne bovina en 90 días.
No parece una necesidad pasajera, pues Estados Unidos puede recomponer rápidamente su economía ganadera, pero el crecimiento de la población mundial viene generando una escasez permanente que podría extender las importaciones adicionales más allá de los 90 días.
En carne de res, Colombia tiene lo que EE. UU. Necesita Estados Unidos necesita carne y Colombia tiene cómo suministrarla:
* Representa una oportunidad comercial sin antecedentes para la ganadería colombiana.
* El país tiene una población de 30 millones de bovinos y, con ella, un gran componente de razas cebuinas alimentadas a pasto.
* El mercado estadounidense demanda carne magra para mezclar con sus cortes grasos y abastecer su gigantesco mercado de carne molida.
* Es una necesidad que no es de poca monta en un país que consume entre 150 y 156 hamburguesas/habitante/año, es decir, algo más de 50.000 millones de este producto alimenticio.
Reconversión social
El dirigente gremial considera que el tema trasciende el de las exportaciones y se constituye en un factor impulsor de la economía ganadera y sus implicaciones sociales. Al lograr la admisibilidad al mercado estadounidense se generaría una demanda sostenida de carne y enviaría una señal económica a toda la cadena productiva hasta llegar al pequeño criador del Caribe y el trópico bajo.
“Miles de productores que sobreviven ordeñando vacas de cuatro o cinco litros y destetando terneros de apenas 160 kilos, podrían producir a toda leche terneros de 200 kilos o más peso en menos tiempo y, esto, sería un mejor negocio”, añadió.
Lafaurie Rivera considera urgente también protocolizar de manera prioritaria un esquema de trazabilidad regionalizada. “Todos los instrumentos planteados, así como el respectivo análisis se deben presentar en el marco de la negociación que se adelanta el gobierno nacional sobre la admisibilidad de la carne de res en Washington”, finalizó.
* NOTA: Las opiniones expresadas en esta publicación no necesariamente reflejan el pensamiento del periódico www.agriculturayganaderia.com y son responsabilidad exclusiva de quien las emite y/o de su actor.
Por: José Félix Lafaurie Rivera * / Autor Invitado
Agricultura & Ganadería
(JFLR – Viernes 28 de agosto de 2026).- Estados Unidos, uno de los grandes consumidores de carne bovina, atraviesa una escasez de ganado sin precedentes en su historia reciente, con un inventario que cayó a 86,2 millones de cabezas, el nivel más bajo en 75 años.
Y como el mercado no perdona, la reducción del hato disparó los precios de la carne y de su expresión más popular: la hamburguesa, el “lunch” de la inmensa clase media de Estados Unidos, ante lo cual el olfato político de Trump, con los precios de la carne subiendo y las elecciones de noviembre a la vista, lo llevó a autorizar la importación adicional de 300.000 toneladas de carne bovina en 90 días.
No parece, sin embargo, una necesidad pasajera, pues Estados Unidos puede recomponer rápidamente su economía ganadera, pero el crecimiento de la población mundial viene generando una escasez permanente que podría extender las importaciones adicionales más allá de los 90 días.
Estados Unidos necesita carne y Colombia tiene ganado, lo cual representa una oportunidad para nuestra ganadería. Con cerca de 30 millones de bovinos y un gran componente de razas cebuinas alimentadas a pasto, tenemos lo que necesita el mercado estadounidense: carne magra para mezclar con sus cortes grasos y abastecer su gigantesco mercado de carne molida; necesidad que no es de poca monta en un país que consume 150 hamburguesas/habitante/año, para un total que ronda los ¡50 mil millones! Lo dicho: Trump parece estar resuelto a ganar las legislativas de noviembre.
En este momento, cuando los dos gobiernos negocian un Acuerdo de Comercio Recíproco y muestran interés en avanzar en medio de una coyuntura política también favorable, nuestro ministro de Comercio llevó nuestra carne a esa mesa de negociación para que pueda llegar luego a la mesa de los estadounidenses, pues durante catorce años de vigencia del TLC con ese país, su carne ingresa a Colombia sin que la nuestra logre acceso a ese mercado.
Y mientras esperamos, nuestros competidores siguen vendiéndole carne a Estados Unidos y aprovecharán el cupo adicional. Después de grandes logros sanitarios, no podemos perder esta oportunidad, que coincide con mi carta muy reciente a los ministros de Comercio y Agricultura, insistiendo precisamente en la necesidad de abrir ese mercado.
En esta ocasión, el tema del acceso al mercado estadounidense no puede seguir patinando entre trámites y estudios mientras otros países ocupan el espacio que hoy se abre; una oportunidad a la que, además, se suma la creciente demanda de China, configurando una oferta insuficiente de carne en los principales mercados.
El tema trasciende las exportaciones y es un factor impulsor de la ganadería con implicaciones sociales, pues una demanda sostenida de carne enviaría una señal económica a toda la cadena, hasta llegar al pequeño criador del Caribe y el trópico bajo para acelerar la reconversión de miles de productores que sobreviven ordeñando vacas de cuatro o cinco litros y destetando terneros de apenas 160 kilos. Con un mercado atractivo para la carne, producir a toda leche terneros de 200 kilos o más en menos tiempo, sería un mejor negocio.
No pretendemos preferencias ni desconocer exigencias sanitarias. De ahí que los ministerios de Comercio y Agricultura, la Cancillería, el ICA y el INVIMA, de la mano con el gremio ganadero, deben sentarse a evaluar pendientes, con la trazabilidad regionalizada como prioridad inaplazable, como parte de una hoja de ruta con metas y responsables, para ser presentada en la negociación que se adelanta en Washington.
Después de catorce años de TLC, nunca las circunstancias habían coincidido de manera tan favorable: Estados Unidos necesita carne, Colombia puede producirla y estamos negociando con ellos. Es ahora… o nunca.
* José Félix Lafaurie Rivera, presidente de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán). @jflafaurie
* NOTA: Las opiniones expresadas en esta publicación no necesariamente reflejan el pensamiento del periódico www.agriculturayganaderia.com y son responsabilidad exclusiva de quien las emite y/o de su actor.
Por: Miguel Ángel Lacouture Arévalo* / Autor Invitado
Agricultura & Ganadería
(MALA – Viernes 28 de agosto de 2026).- La Agenda para la Competitividad y Modernización del Sector Agropecuario dejó planteadas cuatro columnas maestras: agua, vías, crédito y mercado.
Pero una cosa es construir la infraestructura y otra, muy distinta, lograr que llegue de verdad hasta el productor y se convierta en más producción, más empleo y más plata en el bolsillo de quien madruga todos los días para trabajar la tierra.
Ahí está el verdadero nudo.
Colombia tiene una frontera agrícola de 42.944.940 hectáreas, según la actualización de la UPRA. Tenemos tierra, agua, diversidad de pisos térmicos, dos océanos y una posición geográfica privilegiada.
Lo que todavía no tenemos es la productividad que ese potencial permite.
La pregunta, entonces, no es cuánta tierra tenemos. Es cuánto producimos por hectárea, cuánto nos cuesta producir y cuánto de ese valor termina realmente en manos del empresario agropecuario.
La primera gran brecha, el agua.
Colombia tiene 18,4 millones de hectáreas con potencial para adecuación de tierras, pero apenas alrededor del 6% cuenta actualmente con ese servicio. La comparación con países de nuestra propia región resulta contundente: México llega al 66% y Chile al 44%.
No estamos hablando de Holanda ni de Australia. Estamos hablando de países latinoamericanos que entendieron hace tiempo que el agua no solamente sirve para beber: también es infraestructura para producir.
El riego ya no puede seguir siendo considerado una obra complementaria. Es una condición de productividad y, frente a la variabilidad climática, también una herramienta de prevención.
La paradoja colombiana es sencilla: tenemos agua, pero no siempre disponible cuando el cultivo la necesita y donde el productor la necesita.
El mejor ejemplo lo tenemos en La Guajira: El Cercado, sobre el río Ranchería.
El embalse tiene capacidad para almacenar 198 millones de metros cúbicos y los distritos de adecuación de tierras Ranchería y San Juan del Cesar fueron proyectados para irrigar 18.536 hectáreas y beneficiar a 1.029 familias. El proyecto fue concebido además con componentes de abastecimiento de agua y generación hidroeléctrica.
Es una obra estratégica.
Pero aquí está la lección que debemos aprender: la represa no es el proyecto completo.
Hoy El Cercado cumple una función fundamental al regular durante todo el año el caudal del río Ranchería y permitir el suministro hacia el sector que beneficia a Fonseca y Distracción. Pero para buena parte de los empresarios del campo de la región, la obra todavía no se ha convertido en el sistema productivo integral que fue concebido para ser.
Tenemos el agua almacenada, pero falta terminar de llevarla hasta donde debe producir.
Faltan por consolidar las obras complementarias, las conducciones, los drenajes y las conexiones intraprediales que permitan que ese recurso se convierta efectivamente en hectáreas productivas, empleo y riqueza.
El agua que no llega a la parcela es agua que no produce
Y esa espera también tiene un costo. Lo paga el productor que no puede planificar su siembra con seguridad, que debe asumir mayores riesgos climáticos y que observa cómo una inversión pública de semejante magnitud todavía no despliega todo su potencial productivo.
Una represa puede regular un río; un sistema de riego completo puede transformar una región.
Con las vías ocurre exactamente lo mismo
Colombia tiene 142.284 kilómetros de vías terciarias, equivalentes al 69% de toda la red vial del país. Pero apenas el 19% está en buen estado; 41% está en estado regular y 40% en mal estado, según cifras del DNP.
Eso significa que para miles de productores la competitividad empieza mucho antes de llegar a una carretera nacional.
Una cosecha que no sale a tiempo pierde valor. Un insumo que llega con sobrecosto encarece la producción. Y un productor aislado de los mercados termina vendiendo barato, no necesariamente porque produzca mal, sino porque no tiene cómo negociar mejor.
La consecuencia también se refleja en los alimentos que no llegan a la mesa. El DNP calcula que Colombia pierde y desperdicia 9,76 millones de toneladas de alimentos al año, equivalentes al 34 % de la oferta nacional disponible. Una parte importante de esas pérdidas ocurre antes de llegar al consumidor.
Son toneladas de agua, tierra, fertilizantes, combustible, trabajo y capital que se van por el caño.
Por eso los cuatro pilares de nuestra sexta entrega no pueden funcionar separados:
Si falla el agua, baja la productividad. Si fallan las vías, suben los costos. Si falla el crédito, no se puede invertir. Si falla el mercado, se pierde el margen.
Y cuando fallan varios al mismo tiempo, el productor termina cargando con buena parte de los costos y capturando una porción mínima del valor.
Aquí cobra sentido una visión como la del Diamante Agropecuario Caribe y Santanderes, impulsado durante la administración de Rubén Darío Lizarralde: pensar el territorio de manera integrada, identificar sus vocaciones productivas y conectarlas con infraestructura, financiación, agroindustria y mercados.
La idea de fondo sigue vigente: el productor rural no puede ser eternamente receptor de subsidios. Tiene que convertirse en propietario, empresario y generador de riqueza.
Para eso necesitamos que la infraestructura llegue hasta la finca.
Que el agua llegue al cultivo.
Que la vía llegue al predio.
Que el crédito llegue a tiempo.
Y que el producto llegue al mercado en condiciones que remuneren el trabajo y el capital invertido.
Frente al riesgo climático también debemos cambiar la lógica. Un seguro puede ayudar a soportar el golpe de una pérdida. Pero una infraestructura hídrica bien diseñada puede ayudar a evitarla.
Esa es la diferencia entre reaccionar y anticiparse.
Desde el barro y la bosta, la conclusión es elemental:
No necesitamos más obras para inaugurar. Necesitamos sistemas productivos completos para producir.
Colombia no tiene que descubrir que posee un enorme potencial agropecuario. Tiene que cerrar la distancia entre ese potencial y sus resultados.
Por eso esta Agenda seguirá avanzando sobre esa brecha. En las próximas entregas entraremos en los instrumentos que deben convertir esa infraestructura en productividad, tecnología, transformación, valor agregado y acceso real a los mercados.
Porque el verdadero desarrollo rural comienza cuando una obra pública deja de ser solamente cemento, concreto y presupuesto ejecutado, y se convierte en una hectárea productiva, un productor próspero, un empleo formal y una región generadora de riqueza.
Ese es el campo que Colombia necesita construir.
* Miguel Ángel Lacouture Arévalo, Práctico en Desarrollo Rural y Agropecuario.@lacoutu
(FNC – Viernes 28 de agosto de 2026).- La Federación Nacional de Cafeteros de Colombia (FNC) ofrece a todos los cafeteros la Garantía de Compra, mediante la publicación de un precio base de mercado que se calcula de acuerdo con la cotización de cierre en la Bolsa de Nueva York del día, el precio del dólar del día y el diferencial o prima de referencia para el café colombiano.
Precio interno de referencia para la compra de café pergamino seco por carga de 125 kilo
(FNC – Jueves 27 de agosto de 2026).- La Federación Nacional de Cafeteros de Colombia (FNC) ofrece a todos los cafeteros la Garantía de Compra, mediante la publicación de un precio base de mercado que se calcula de acuerdo con la cotización de cierre en la Bolsa de Nueva York del día, el precio del dólar del día y el diferencial o prima de referencia para el café colombiano.
Precio interno de referencia para la compra de café pergamino seco por carga de 125 kilo
(Fenalce – Jueves 27 de agosto de 2026).- A continuación, encontrará los precios futuros de maíz y soya para Colombia. Estos son precios referencia no necesariamente son precios de compra. Los precios de cada comprador pueden variar al precio referencia dependiendo de condiciones pasadas, presentes y/o futuras del mercado internacional y/o nacional. Estos valores de se dan en pesos colombianos, de acuerdo con los precios de la Bolsa de Chicago y con la tasa de cambio del dólar americano de apertura de la jornada.
(DANE-SIPSA – Jueves 27 de agosto de 2026).- Presentamos el reporte diario de precios mayoristas de la papa en la central de abastos de Bogotá, suministrados por el Sistema de Información de Precios del Sector Agropecuario (Sipsa).
Advertimos que estos precios son de referencia porque varían de acuerdo con la oferta y la demanda, la calidad del producto y la región donde se comercialicen.
* De acuerdo con las cifras reveladas por la Federación Colombiana de Ganaderos, en los fenómenos de El Niño y La Niña de los últimos 17 años más de 7,5 millones de animales han sido desplazados y, en promedio, en cada evento 2 millones de hectáreas han sido afectadas.
* La Junta Directiva del gremio le propone al Ministerio de Agricultura medidas en el corto plazo en materia de abastecimiento a través de bodegas ganaderas, logística y transporte, infraestructura de agua, acceso al financiamiento y asistencia técnica.
Agricultura & Ganadería
(Fedegán – Miércoles 26 de agosto de 2026).- La Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán) le pidió al gobierno nacional activar un plan de emergencia frente al fenómeno de El Niño, que (según el balance del propio gremio entre el 1 de junio y el 1 de agosto de 2026) ya deja pérdidas económicas por $47.000 millones, 9865 animales muertos, 333.228 desplazados y cerca de 2,2 millones de hectáreas afectadas en el país.
La solicitud quedó consignada en una carta radicada ante el ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, Indalecio Dangond Baquero, con el consecutivo PE-0085-2026, firmada por el presidente ejecutivo de Fedegán, José Félix Lafaurie Rivera, y avalada por la Junta Directiva del gremio, que preside Antonio Mauricio Moreno Roa.
De acuerdo con el documento, la región Caribe concentra la mayor parte del daño: Cesar, La Guajira, Sucre, Atlántico y Magdalena suman 8508 animales muertos, 127.648 desplazados y 975.844 hectáreas afectadas. Cesar es el departamento con más mortalidad (2376 animales), seguido de La Guajira (2206), Sucre (1638) y Magdalena (1359).
Dentro del total nacional, Fedegán calcula además unos $11.000 millones en pérdidas por la menor producción de carne, leche y derivados. El gremio aclara que las cifras son preliminares (por el subregistro entre pequeños productores y porque el fenómeno no ha terminado) y que la afectación final “podría resultar considerablemente mayor”.
Fedegán sustenta la urgencia de su petición en el historial reciente del país: entre 2010 y 2026, nueve episodios de El Niño, La Niña y otros eventos climáticos han dejado 472.032 bovinos muertos y 7.508.305 desplazados, según la serie que el gremio consolida con datos propios, del ICA y del Ministerio de Agricultura.
Afectaciones por fenómenos climáticos en años anteriores
El más severo fue El Niño 2009-2010, con 73.927 animales muertos, 1,38 millones de desplazados y 8,14 millones de hectáreas afectadas, y pérdidas estimadas en $1,96 billones de la época. La Niña 2010-2011 dejó la mayor mortalidad de toda la serie: 160.965 bovinos muertos. Y en el episodio más reciente antes de este, El Niño 2023-2024, Fedegán había estimado pérdidas de $122.400 millones solo en los primeros 45 días.
“La experiencia histórica demuestra que esta preocupación está plenamente justificada”, señala la carta, que describe El Niño y La Niña como “un riesgo estructural para la ganadería colombiana”.
El plan de choque inmediato
Para atender la emergencia que ya está en curso, Fedegán le pidió al Ministerio cuatro acciones de corto plazo:
* Reactivar una red temporal de bodegas ganaderas para distribuir suplementos y forrajes a precios de contingencia, coordinada desde una mesa nacional de abastecimiento con el Ministerio, Fedegán, Fedepalma, Fedearroz y la agroindustria.
* Cofinanciar el transporte de alimentos e insumos hacia las zonas rurales más afectadas, con prioridad en el Caribe, Tolima, Huila y los Santanderes.
* Agilizar crédito para infraestructura de agua (pozos, reservorios, riego, paneles solares) con tasas preferenciales y una ruta de contingencia para el ICR y las Líneas Especiales de Crédito.
* Convertir la respuesta a los incendios forestales en Tolima (cerca de 21.000 hectáreas afectadas en lo corrido de 2026) en una estrategia permanente de prevención, con más bomberos rurales, drones y restricciones estrictas a las quemas en temporada seca.
La Junta Directiva de Fedegán solicitó que estas cuatro medidas se concentren, en una primera fase, en las regiones con mayor nivel de afectación.
Apuesta de mediano y largo plazo
Pero el paquete que le entregó Fedegán al gobierno no se agota en la emergencia. El gremio plantea tres frentes para que la ganadería deje de llegar desprevenida a cada temporada seca.
1.- El primero es una producción extraordinaria de forrajes mediante alianzas temporales con productores y propietarios de tierras que cuenten con sistemas de riego, para construir reservas de alimento antes de que llegue la siguiente sequía.
2.- El segundo es articular la estrategia preventiva del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) con la capacidad técnica y territorial de Fedegán-FNG, con foco en el manejo del agua, la provisión de sombra, el ajuste de carga animal, la suplementación y la decisión oportuna de mover o descartar animales antes de que mueran.
3.- El tercero, el más estructural de los tres, es crear un programa nacional de reservas estratégicas de alimento bovino, con inventarios rotativos y reglas ya definidas para activarse apenas se declare una alerta climática: dejar de improvisar cada vez que llega una sequía o una helada.
Medidas adicionales para anticiparse a los próximos fenómenos climáticos
El presidente ejecutivo de Fedegán, José Félix Lafaurie Rivera, explicó que estas medidas deberán acompañarse del fortalecimiento de sistemas silvopastoriles, bancos de forraje, cosecha y almacenamiento de agua, conservación de suelos y demás prácticas permanentes de adaptación climática.
“Asimismo, se propone avanzar en la integración de la información producida por IDEAM, FEDEGÁN-FNG, ICA y las entidades territoriales en un tablero de riesgo ganadero, que permita identificar anticipadamente déficits de agua y forraje y activar mecanismos de intervención antes de que las condiciones se traduzcan en mortalidad animal o pérdidas productivas irreversibles”, manifestó.
Finalmente, el dirigente gremial indicó que “de manera complementaria, debe fortalecerse el seguro agropecuario y avanzar en instrumentos paramétricos que permitan atender pérdidas asociadas con sequías, temperaturas extremas e incendios, en articulación con las iniciativas que viene promoviendo el gobierno nacional”.