En Colombia: Uno de cada cinco sacos de café se produce en Huila

* Huila completa 15 años como principal productor de café del país y aporta cerca del 20% de la cosecha nacional.

* Más de 88.000 familias hacen parte de una cadena que reúne más de 103.700 fincas y alrededor de 150.000 hectáreas sembradas en el departamento.

* Mientras la producción nacional cayó durante el primer semestre de 2026, los cafés especiales, de origen y con mayor valor agregado abren nuevas oportunidades para los productores colombianos.

Agricultura & Ganadería

(FICCA – Martes 8 de septiembre de 2026).- Del 1 al 4 de octubre, Neiva será sede de la Feria Internacional de Café, Cacao y Agroturismo (FICCA 2026), un encuentro que proyecta reunir a más de 200 expositores y conectar a productores, empresarios y compradores con nuevas oportunidades comerciales y mercados.

Colombia cerró 2025 con una producción de 13,7 millones de sacos de café de 60 kilogramos. Durante el primer semestre de 2026, el volumen nacional alcanzó 5,57 millones de sacos, 10% menos frente al mismo periodo del año anterior, aunque junio mostró señales de recuperación con una producción de 1,30 millones de sacos, un crecimiento de 43% frente al mismo mes de 2025.

En el frente internacional, Colombia exportó 13,14 millones de sacos durante 2025, 6,6% más que el año anterior, con Norteamérica como principal destino al concentrar el 49,5% de las ventas, seguida de Europa con 28,6% y Asia con 16,8%. En el primer semestre de 2026, las exportaciones alcanzaron 5,23 millones de sacos, en un periodo marcado por una menor disponibilidad de café, la tasa de cambio y el comportamiento de los precios internacionales.

Por su parte, el Huila fortaleció su participación en la producción nacional, al pasar del 19,08% en 2024 al 19,65% en 2025, equivalente a cerca de uno de cada cinco sacos producidos en Colombia. Además, durante el primer semestre de 2026, según datos de la Gobernación del Huila, el área sembrada alcanzó 150.135 hectáreas, un crecimiento de 0,45% frente a las 149.466 registradas en 2025.

“Huila completa 15 años consecutivos como primer productor de café de Colombia, un liderazgo que ahora debe traducirse en mayor valor para el territorio, avanzando en calidad, diferenciación y transformación, y conectando a los productores con mercados que reconozcan esos atributos y generen mejores oportunidades para las familias cafeteras”, manifestó Oscar Eduardo Trujillo Cuenca, Secretario de Agricultura y Minería, Gobernación del Huila.

Pitalito lidera la actividad cafetera del Huila con 17.790 hectáreas sembradas, equivalentes al 11,85% del área departamental, seguido de Acevedo con 14.319 hectáreas y La Plata con 11.550; además, Pitalito y Acevedo se encuentran entre los municipios con mayor producción de café del país.

El crecimiento de la caficultura en el Huila abre nuevas oportunidades en segmentos de mayor valor, como los cafés especiales, de origen y diferenciados, respaldados por la calidad de la producción del departamento. Esta oportunidad coincide con una mayor demanda por productos de este tipo, que en 2025 representaron el 63,4% de las exportaciones realizadas a través del Fondo Nacional del Café.

De acuerdo con Trujillo, “los mercados están valorando cada vez más el origen, la trazabilidad y la sostenibilidad del café, pero al mismo tiempo están elevando sus exigencias para los productores. Para el Huila, el reto está en responder a estas nuevas condiciones, desde la adaptación al cambio climático hasta requisitos como la geolocalización y la trazabilidad para acceder a mercados como el europeo, y convertirlas en una oportunidad para fortalecer su posicionamiento y llegar a compradores que reconozcan y paguen por esa diferenciación “

A estos desafíos se suman factores que inciden directamente en la competitividad de la cadena, como la volatilidad de los precios internacionales, el aumento de los costos de producción y la necesidad de mejorar la productividad y los mecanismos de comercialización. Para Huila, avanzar en estos frentes será clave para fortalecer la competitividad de una cadena que reúne más de 103.700 fincas y 88.011 familias productoras en 35 municipios, representa cerca del 10,91% del PIB departamental y registra una productividad promedio de 22,36 sacos de 60 kilogramos por hectárea al año.

Como parte de las acciones para fortalecer la cadena y ampliar sus oportunidades comerciales, del 1 al 4 de octubre se realizará en Neiva la Feria Internacional de Café, Cacao y Agroturismo (FICCA 2026), organizada por la Gobernación del Huila y Agrilink, que proyecta reunir a más de 200 expositores y generar espacios de conexión entre productores, empresarios y compradores a través de ruedas de negocios, encuentros sectoriales y una agenda enfocada en comercialización y acceso a nuevos mercados.

Huila da primer paso para producir fertilizantes en Colombia

* La planta tendría capacidad para atender inicialmente la demanda del Huila y proyectaría su cobertura hacia Valle del Cauca, Cauca, el Eje Cafetero y la Altillanura.

Agricultura & Ganadería

(Minagricultura – Martes 8 de septiembre de 2026).-  Colombia no puede seguir importando a precios elevados los fertilizantes que necesitan sus campesinos. Por eso, el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural y la Gobernación del Huila unieron esfuerzos para avanzar en el estudio de factibilidad de una planta de fertilizantes que permita producir en el país, reducir costos y fortalecer la soberanía productiva del campo colombiano.

El anuncio fue hecho por el ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, Indalecio Dangond Baquero, y el gobernador del Huila y exministro de Agricultura, Rodrigo Villalba, quienes coincidieron en que el futuro del agro exige pasar de la dependencia de las importaciones a una estrategia de producción nacional de los insumos que necesita el campo.

La iniciativa contempla la creación de una sociedad de economía mixta, con participación del Ministerio de Agricultura, la Gobernación del Huila, el Fondo de Capital de Riesgo de Finagro, la Federación Nacional de Cafeteros y representantes de los productores de caña de azúcar y cacao.

“No podemos seguir dependiendo exclusivamente de las importaciones de fertilizantes. Colombia tiene productores, territorio, conocimiento y capacidad para empezar a fabricar aquí los insumos que necesita nuestro campo. Vamos a trabajar para que producir alimentos en Colombia sea más barato y rentable”, afirmó el ministro Dangond Baquero.

La planta tendría capacidad para atender inicialmente la demanda del Huila y proyectaría su cobertura hacia Valle del Cauca, Cauca, el Eje Cafetero y la Altillanura, convirtiéndose en un instrumento estratégico para disminuir la vulnerabilidad del sector agropecuario frente a los precios internacionales y las interrupciones de las cadenas globales de suministro. La apuesta es clara: producir más en Colombia, importar menos y bajar los costos de producción de nuestros agricultores.

“Esta no es solamente una planta de fertilizantes. Es una apuesta por la soberanía productiva, la seguridad alimentaria y la rentabilidad del campesino. Queremos que una mayor parte del valor que hoy se queda en las cadenas internacionales se quede en Colombia y llegue al productor”, agregó el ministro.

Con esta alianza, el Gobierno nacional avanza en una nueva política para reducir el costo de los insumos, fortalecer la economía campesina y construir un campo colombiano más productivo, competitivo y menos dependiente del exterior. Producir nuestros propios insumos es producir soberanía. Y producir soberanía es defender el bolsillo de nuestros campesinos.

Importaciones de café y origen del café

* NOTA: Las opiniones expresadas en esta publicación no necesariamente reflejan el pensamiento del periódico www.agriculturayganaderia.com y son responsabilidad exclusiva de quien las emite y/o de su actor.

Por: German Bahamón Jaramillo * / Autor Invitado

Agricultura & Ganadería

(GBJ – Martes 8 de septiembre de 2026).- En los últimos doce meses Colombia importó 1,55 millones de sacos de café. Nuestro consumo interno es de aproximadamente 2,4 millones.

El dato es nuestro. Lo publica @FedeCafeteros y no lo escondemos. Buena parte responde a una necesidad real en un año de menor disponibilidad, que obliga a garantizar el abastecimiento de la industria, y eso es legítimo.

Pero hay una parte que no es abastecimiento. Es arquitectura de precio.

Un kilo de café colombiano tiene un piso de precio. Lo fijan la bolsa de Nueva York, la prima de nuestro origen y la TRM. Y por debajo hay algo que ninguna de esas tres variables controla, el costo de producirlo. Es decir, los jornales, el abono, la recolección. Ese margen tan justo, es el ingreso de una familia.

El café tostado, por debajo de cierto punto de precio en góndola, no puede ser colombiano. No es una opinión. Es aritmética.

Por eso el punto de precio en góndola nunca es solo una decisión comercial. Es también, una decisión de origen.

Quiero ser más explícito, porque me importa. Aquí nadie está haciendo nada indebido. Importar es legal y hoy puede ser necesario. Respetamos el mercado libre y respetamos profundamente a la industria colombiana. No es una pelea. Es una advertencia sobre hacia dónde nos lleva el camino si solo competimos por el punto más bajo.

Lo que propongo es sencillo, y es por el consumidor.

Hoy no existe una norma que obligue a declarar el origen del café en el empaque. Propongo que la construyamos.

Que en el empaque sea tan legible de dónde viene el café como cuántos gramos contiene. Que quien está frente al anaquel pueda distinguir, sin lupa y sin ser experto, si lo que se lleva a su casa es café 100% de Colombia.

No es una exigencia a nadie en particular. Es una regla de juego para todos, y la Federación está dispuesta a sentarse a construirla con la industria, con el Congreso, con el Gobierno y con quien quiera participar.

El año pasado el consumidor colombiano hizo algo extraordinario. Enfrentó los precios más altos en décadas y no renunció su taza. Ese consumidor se ganó el derecho a saber qué está tomando.

Si lo sabe y aun así elige algo distinto a Colombia, es su libertad y la respetamos. Pero que sea una decisión informada, no un descuido del empaque.

Porque detrás de ese 100% hay más de 500.000 familias que no tienen otra forma de vivir.

Queremos crecer el valor de la categoría de café, educar el paladar del consumidor e industrializar más café de las familias cafeteras de Colombia para transitar en la cadena de valor.

* German Bahamón Jaramillo, Gerente general de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia (FNC). @GermanBahamon @FedeCafeteros

Precio interno de referencia para la compra de café pergamino seco por carga de 125 kilos

Agricultura & Ganadería

(FNC – Martes 8 de septiembre de 2026).- La Federación Nacional de Cafeteros de Colombia (FNC) ofrece a todos los cafeteros la Garantía de Compra, mediante la publicación de un precio base de mercado que se calcula de acuerdo con la cotización de cierre en la Bolsa de Nueva York del día, el precio del dólar del día y el diferencial o prima de referencia para el café colombiano.

Precio interno de referencia para la compra de café pergamino seco por carga de 125 kilo

Martes 8 de septiembre de 2026

Precios mayoristas de la papa en la central de abastos de Bogotá

Agricultura & Ganadería

(DANE-SIPSA – Martes 8 de septiembre de 2026).- Presentamos el reporte diario de precios mayoristas de la papa en la central de abastos de Bogotá, suministrados por el Sistema de Información de Precios del Sector Agropecuario (Sipsa).

Advertimos que estos precios son de referencia porque varían de acuerdo con la oferta y la demanda, la calidad del producto y la región donde se comercialicen.

PRECIOS DE LA PAPA EN $ COLOMBIANOS

(Primera Calidad)

Papa Didacol Capiro R12     Bulto 50 Kilogramo                 110.000

Papa criolla limpia                Bulto 45 Kilogramo                 330.000

Papa criolla sin lavar            Bulto 50 Kilogramo                 250.000

Papa parda pastusa             Bulto 50 Kilogramo                 130.000

Papa rubí                              Bulto 50 Kilogramo                 110.000

Papa sabanera                      Bulto 50 Kilogramo                 300.000

Papa superior                       Bulto 50 Kilogramo                 130.000

Papa única                           Bulto 50 Kilogramo                 110.000

Papa tocarreña                     Bulto 50 Kilogramo                 240.000

Precios del ganado bovino comercial en Colombia

Agricultura & Ganadería

(Fedegán, BMC – Lunes 7 de septiembre de 2026).- Presentamos la tabla de precios indicativos de ganado bovino comercial (Ganado macho gordo) en nueve departamentos del país, suministrados por Fedegán y la Bolsa Mercantil de Colombia.

Estos precios son construidos a partir del registro de facturas en el mercado bursátil, por lo que la información es de operaciones reales realizadas en Colombia.

Precios mayoristas de la papa en la central de abastos de Bogotá

Agricultura & Ganadería

(DANE-SIPSA – Lunes 7 de septiembre de 2026).- Presentamos el reporte diario de precios mayoristas de la papa en la central de abastos de Bogotá, suministrados por el Sistema de Información de Precios del Sector Agropecuario (Sipsa).

Advertimos que estos precios son de referencia porque varían de acuerdo con la oferta y la demanda, la calidad del producto y la región donde se comercialicen.

PRECIOS DE LA PAPA EN $ COLOMBIANOS

(Primera Calidad)

Papa Didacol Capiro R12     Bulto 50 Kilogramo                 110.000

Papa criolla limpia                Bulto 45 Kilogramo                 330.000

Papa criolla sin lavar            Bulto 50 Kilogramo                 260.000

Papa parda pastusa             Bulto 50 Kilogramo                 120.000

Papa rubí                              Bulto 50 Kilogramo                 110.000

Papa sabanera                      Bulto 50 Kilogramo                 280.000

Papa superior                       Bulto 50 Kilogramo                 120.000

Papa única                           Bulto 50 Kilogramo                 110.000

Papa tocarreña                    Bulto 50 Kilogramo                 230.000

EL NIÑO: “¡A LAS COSAS, A LAS COSAS!”

* NOTA: Las opiniones expresadas en esta publicación no necesariamente reflejan el pensamiento del periódico www.agriculturayganaderia.com y son responsabilidad exclusiva de quien las emite y/o de su actor.

Por: José Félix Lafaurie Rivera * / Autor Invitado

Agricultura & Ganadería

(JFLR – Viernes 4 de septiembre de 2026).- Entre ondas tropicales, como la que afectó severamente a Córdoba, y la amenaza de El Niño, que apenas empezando ya ha causado estragos y se anuncia como el más fuerte en décadas, el país ha sufrido este año inundaciones catastróficas, incendios, sequías… y un devastador terremoto.

Cuando escribo estas líneas la Organización Meteorológica Mundial, OMM, ha confirmado oficialmente el inicio del Fenómeno de El Niño y advierte sobre su intensidad, que será máxima hacia finales de año y con 100% de posibilidad, es decir, con total certeza de que se extenderá hacia febrero de 2007.

Al margen de la tragedia humana detrás de estos embates de la naturaleza, siempre prioritaria, el daño a la tierra y a los animales no es un problema menor, por su importancia para la seguridad alimentaria y la subsistencia económica de millones de personas.

Entre el 1º de junio y el 25 de agosto de 2026, FEDEGÁN registra 15.125 bovinos muertos, 392.614 desplazados y más de 2,8 millones de hectáreas afectadas. Las pérdidas rondan ya los $75.000 millones.

Lo grave es que El Niño apenas comienza y ya sabemos en qué puede terminar. En el de 2009–2010 murieron 73.927 bovinos, 1.388.878 fueron desplazados y más de 8,1 millones de hectáreas resultaron afectadas, con pérdidas que alcanzaron los $6,1 billones.

Así que las señales obligan a tomar en serio ese antecedente, pues sería irresponsable pensar que es solo un pronóstico y esperar a comprobarlo para empezar a actuar.

En 1939, Ortega y Gasset, exiliado en Argentina, lanzó una proclama en La Plata que se volvió universal: ¡Argentinos…, a las cosas, a las cosas! Mi padre, mi sabio de cabecera, me decía: “No se preocupe… ¡ocúpese!”. Pues bien, frente a la amenaza advertida… a ocuparnos de ella…, ¡a las cosas! 

Con esa intención le escribí tres cartas al ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, Indalecio Dangond, con sendas propuestas concretas que esperan voluntad política:

La primera es la convocatoria de una Mesa Nacional de abastecimiento para la alimentación ganadera, liderada por el Ministerio, con FEDEGÁN y los principales sectores agroindustriales.

Los ingenios tienen melaza; el sector palmicultor, palmiste; el arrocero y el algodonero diferentes subproductos; y otras cadenas agroindustriales disponen de materias primas utilizables para la alimentación bovina. La tarea es saber qué hay, dónde, en qué cantidades y a qué precio, para conectar esa oferta con las regiones que la necesitan.

Pero no basta con distribuir lo que existe. Por ello la segunda apunta a la necesidad de producir hoy lo que se necesitará en los próximos meses. El Gobierno puede convocar agricultores de ciclo corto para sembrar maíz, sorgo y otros cultivos forrajeros para ensilaje y henificación, mediante contratos de producción o compromisos de compra. Si al agricultor se le garantiza mercado, puede sembrar hoy el alimento que la ganadería necesitará mañana.

La tercera tiene que ver con un cuello de botella logístico: el transporte. Puede haber palmiste, melaza o forraje disponibles, pero si llevarlos a las zonas afectadas hace inviable su adquisición, para el ganadero ese alimento no existe. Se requiere un mecanismo temporal de cofinanciación del transporte y el bodegaje local.

Igualmente, deben habilitarse líneas de crédito de contingencia para compra de alimento, suplementación y movilización de ganado, con tasas y plazos acordes con la emergencia.

FEDEGÁN pone a disposición del Gobierno su capacidad institucional, técnica y territorial para identificar zonas críticas y productores afectados, cuantificar necesidades, articular oferta y demanda y apoyar la ejecución verificable de estas medidas.

Todavía estamos a tiempo. En 2009 aprendimos cuánto cuesta llegar tarde. Hoy, sencillamente, debemos ocuparnos de enfrentar un riesgo conocido. ¡A las cosas!

Por eso, las tres propuestas no deben leerse como simples solicitudes sectoriales, sino como una hoja de ruta mínima de resiliencia productiva frente a El Niño. La Mesa Nacional de abastecimiento permitiría anticipar el mapa real de disponibilidad de insumos; la siembra contratada de cultivos forrajeros convertiría la prevención en oferta concreta de alimento; y el apoyo temporal al transporte, bodegaje y crédito cerraría la brecha entre tener alimento en algún lugar del país y lograr que llegue, a tiempo y a costos razonables, al productor que lo necesita.

El Gobierno Nacional tiene en sus manos la posibilidad de actuar con anticipación, no de reaccionar cuando el daño sea irreversible. Las cartas enviadas al Ministerio de Agricultura contienen planteamientos concretos, ejecutables y articulables con la capacidad institucional de FEDEGÁN y de las cadenas agroindustriales. Atenderlas no es un gesto de cortesía administrativa: es una obligación frente a la seguridad alimentaria, la economía rural y la protección de miles de familias ganaderas expuestas a una emergencia que ya muestra sus primeras consecuencias.

Ocuparse de El Niño supone convocar, coordinar y ejecutar. Convocar a quienes tienen materias primas; coordinar la producción anticipada de alimento; y ejecutar instrumentos logísticos y financieros que hagan viable la respuesta en territorio. Si las advertencias están dadas, las propuestas están formuladas y la institucionalidad está dispuesta, lo que corresponde ahora es decisión. El país no necesita más diagnósticos tardíos, sino respuestas oportunas. ¡A las cosas!

* José Félix Lafaurie Rivera, presidente de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán). @jflafaurie

Seguridad para la competitividad (VIII): De productor a empresario: tecnología para producir más y mejor

* NOTA: Las opiniones expresadas en esta publicación no necesariamente reflejan el pensamiento del periódico www.agriculturayganaderia.com y son responsabilidad exclusiva de quien las emite y/o de su actor.

Por: Miguel Ángel Lacouture Arévalo* / Autor Invitado

Agricultura & Ganadería

(MALA – Viernes 4 de septiembre de 2026).- En las entregas anteriores de esta Agenda para la Competitividad y Modernización del Sector Agropecuario hablamos de agua, vías, crédito, mercados e infraestructura productiva.

Pero sería un grave error creer que, construidas esas condiciones, ya tenemos un campo competitivo.

La infraestructura permite producir. La tecnología permite producir más, mejor y a menor costo.

Y Colombia tiene aquí otra brecha que debemos cerrar.

No es discurso. Se mide.

Un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo encontró que entre 2015 y 2023 la productividad agrícola colombiana creció apenas 0,65% anual. Y lo más preocupante: el 72% del crecimiento del valor de la producción durante ese período estuvo explicado por un mayor uso de insumos, menos de una tercera parte obedeció a mejoras en productividad.

En lenguaje de finca: estamos produciendo más a punta de fuerza bruta, más tierra, jornales, fertilizantes e insumos, poco por cada peso y cada hora de trabajo.

Eso no es sostenible

Modernizar no significa llenar los predios de computadores, sensores o drones, ni convertir al productor en ingeniero de sistemas.

Significa algo mucho más práctico: poner conocimiento y tecnología al servicio de quien trabaja la tierra.

Saber qué sembrar, cuándo hacerlo, cuánto fertilizar, cuándo regar, cómo manejar el suelo, cómo anticipar una enfermedad, cómo mejorar la genética, cómo alimentar mejor el ganado, cuándo cosechar y, finalmente, dónde vender.

Agricultura de precisión, información climática, imágenes satelitales, monitoreo de suelos, mecanización, genética, reproducción, sanidad, trazabilidad e inteligencia artificial ya no son ciencia ficción.

Son herramientas para producir más y gastar menos.

Pero aquí debemos evitar el autoengaño.

Hablar de inteligencia artificial en el campo mientras miles de productores todavía no cuentan con asistencia técnica suficiente es poner el techo antes que los cimientos.

La tecnología necesita conocimiento, el conocimiento necesita llegar a la finca.

La propia ENA del DANE incorporó un módulo específico de ciencia, tecnología e innovación y preguntó por innovación, mecanización y asistencia técnica, justamente porque la transferencia de conocimiento es una pieza esencial de la competitividad agropecuaria.

Por eso una de las grandes tareas de la política agropecuaria debe ser fortalecer la extensión rural. No basta con que Agrosavia investigue, que las universidades formen profesionales o que el Estado diseñe programas.

El conocimiento tiene que recorrer el último kilómetro: llegar al productor y convertirse en una decisión productiva.

La tecnología que no llega a la finca no es innovación; es conocimiento encerrado.

Colombia tiene instituciones para cerrar esa brecha: Agrosavia, ICA, SENA, universidades, gremios y centros de investigación. Lo que necesitamos es conectarlas alrededor de un objetivo concreto: aumentar la productividad del productor colombiano.

Y aquí aparece otra contradicción.

La inversión en ciencia, tecnología e innovación agropecuaria sigue siendo insuficiente frente al tamaño del desafío. No podemos exigirle al campo competir con países que llevan décadas invirtiendo en investigación aplicada, genética, mecanización y transferencia tecnológica mientras nosotros seguimos tratando el conocimiento como un gasto y no como una inversión.

Brasil entendió esto hace tiempo. Su transformación agropecuaria no ocurrió solamente porque tenía grandes extensiones de tierra. Hubo investigación, genética, mecanización, crédito, infraestructura y transferencia tecnológica.

Chile hizo lo propio en sectores donde logró conectar conocimiento, producción, logística y mercados internacionales.

No se trata de copiar modelos. Se trata de aprender de quienes ya recorrieron parte del camino.

Pero hay otro problema: la escala.

Un pequeño productor difícilmente puede comprar individualmente un tractor moderno, una cosechadora, maquinaria para procesamiento, un sistema de riego tecnificado o herramientas de agricultura de precisión.

Pero varios productores organizados sí pueden hacerlo.

Por eso la asociatividad debe dejar de ser únicamente un mecanismo para recibir subsidios y convertirse en una herramienta empresarial para comprar, producir, transformar y negociar juntos.

Eso también es modernización.

Y aquí aparece la verdadera razón para incorporar tecnología: la rentabilidad.

No necesitamos tecnología para presumir de modernidad. La necesitamos para reducir costos, aumentar rendimientos, mejorar calidad, disminuir pérdidas, anticiparnos al clima y abrir mercados.

En ganadería significa genética, reproducción, nutrición, sanidad, manejo de pasturas, agua, trazabilidad y gestión.

En agricultura significa semillas adecuadas, mecanización, manejo eficiente del agua, fertilización racional, control de plagas, información climática y agricultura de precisión.

En todos los casos el objetivo es el mismo: producir más con menos y vender mejor.

Y aquí la tecnología se conecta con algo que hemos repetido desde el comienzo de esta Agenda: el productor no puede seguir siendo visto como un receptor permanente de subsidios.

Tenemos que ayudarlo a convertirse en empresario rural.

Un empresario que conoce sus costos.

Que mide su productividad.

Que utiliza información.

Que invierte.

Que innova.

Que negocia.

Y que participa cada vez más del valor que genera.

Pero todo esto requiere algo que también hemos repetido desde el comienzo: seguridad y reglas claras.

Nadie realiza una inversión tecnológica importante si no sabe qué ocurrirá con su tierra, con su inversión, con la seguridad de su finca o con las reglas del mercado.

El productor necesita poder invertir hoy y tener la tranquilidad de que podrá cosechar mañana.

Desde el barro y la bosta, la conclusión es sencilla:

Modernizar el campo no significa sacar al productor del campo. Significa darle las herramientas para quedarse, producir más y vivir mejor de lo que produce.

Colombia tiene tierra, productores, conocimiento, instituciones y mercados.

Lo que necesitamos es conectar todo eso alrededor de la finca.

Porque el productor colombiano no necesita que le digamos que es pobre.

Necesita las herramientas para dejar de serlo.

Y cuando una tecnología reduce costos, aumenta la productividad, mejora la calidad y abre un mercado, deja de ser una sofisticación.

Se convierte en riqueza.

Ese es el verdadero sentido de modernizar el campo colombiano.

* Miguel Ángel Lacouture Arévalo, Práctico en Desarrollo Rural y Agropecuario. @lacoutu

Precio interno de referencia para la compra de café pergamino seco por carga de 125 kilos

Agricultura & Ganadería

(FNC – Viernes 4 de septiembre de 2026).- La Federación Nacional de Cafeteros de Colombia (FNC) ofrece a todos los cafeteros la Garantía de Compra, mediante la publicación de un precio base de mercado que se calcula de acuerdo con la cotización de cierre en la Bolsa de Nueva York del día, el precio del dólar del día y el diferencial o prima de referencia para el café colombiano.

Precio interno de referencia para la compra de café pergamino seco por carga de 125 kilo

Viernes 4 de septiembre de 2026